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Indicadores naturales de radiactividad y secretos genéticos: mejillones, miel y harina amarilla en el foco de la investigación

Los científicos utilizan mejillones, miel e insectos para detectar niveles de radiactividad y adaptaciones genéticas de organismos en el medio ambiente. Los enfoques innovadores exploran procesos ecológicos y moleculares invisibles que afectan la salud humana, la naturaleza y el futuro del desarrollo sostenible.

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Indicadores naturales de radiactividad y secretos genéticos: mejillones, miel y harina amarilla en el foco de la investigación objava za medije / objava za medije

Mientras muchos elementos naturales pasan desapercibidos a nuestro alrededor, en ellos se esconden las respuestas a importantes enigmas ecológicos y genéticos. Es precisamente esa dimensión invisible, pero de extraordinaria importancia de la naturaleza, la que investigan las científicas del Instituto Ruđer Bošković – dr. sc. Katja Magdić Košiček y dr. sc. Eva Šatović Vukšić. Sus proyectos, financiados por la Fundación Adris, aportan enfoques innovadores para el estudio del medio ambiente y la diversidad genética, utilizando organismos aparentemente comunes como abejas, mejillones e insectos.

Miel y mejillones: testigos naturales del estado ambiental

En Pelješac, una de las penínsulas croatas más bellas y también un destino favorito para el alojamiento durante el verano, se lleva a cabo un experimento científico único que conecta el mundo terrestre y marino. A través del proyecto titulado «Mejillones y miel como bioindicadores de la radioactividad del entorno marino y terrestre», dr. Magdić Košiček utiliza abejas y mejillones como instrumentos para recopilar datos sobre la presencia de radionúclidos en la naturaleza.

Mientras las abejas vuelan incansablemente de flor en flor recolectando néctar, junto con este traen partículas microscópicas que se depositan en la miel, producto que se convierte en una especie de registro temporal del estado ambiental. La miel contiene trazas de radionúclidos naturales como el polonio, pero también puede revelar la presencia de sustancias artificiales, como el cesio radiactivo, cuyo origen está vinculado exclusivamente a la actividad humana, incluyendo accidentes industriales como Chernóbil o Fukushima.

Por otro lado, los mejillones que habitan en un entorno marino limpio o contaminado filtran enormes cantidades de agua de mar, reteniendo al mismo tiempo sustancias nocivas. Su papel en esta investigación es igualmente valioso, ya que permite a los científicos obtener una visión del nivel de contaminación del mar, incluyendo la presencia de metales pesados y elementos radiactivos. Los mejillones se convierten en guardianes del mar, silenciosos testigos de la calidad del entorno marino.

La investigación llevada a cabo por el equipo del IRB permite no solo una visión local del estado ecológico de Pelješac, sino también establecer las bases para un seguimiento nacional más amplio del estado del medio ambiente. El equipo científico señala que el seguimiento de la radioactividad natural y artificial es sumamente importante, especialmente en el contexto de los acontecimientos geopolíticos globales que aumentan el riesgo de incidentes ecológicos.

El escarabajo amarillo: un insecto de doble faz y un secreto genómico

En los laboratorios del IRB, otro equipo de investigadores ha centrado su atención en un organismo mucho menos visible, pero igualmente intrigante: el escarabajo amarillo (Tenebrio molitor). Aunque es conocido como una plaga de almacén, este insecto está adquiriendo cada vez mayor importancia como fuente de proteínas en la alimentación de animales, e incluso de personas. La Unión Europea aprobó oficialmente en 2022 su uso con fines alimentarios, lo que abre una nueva dimensión de investigación para los científicos.

Bajo la dirección de dr. Šatović Vukšić, el proyecto titulado «Aclaración de los roles de la 'materia oscura' en el funcionamiento del genoma del económicamente importante escarabajo Tenebrio molitor» investiga las partes desconocidas del genoma de este insecto. Se trata del llamado ADN satélite (satDNA), segmentos del material genético cuya función no ha sido completamente esclarecida, pero de los que se sospecha que juegan un papel clave en la regulación del genoma, especialmente en condiciones de estrés y durante el desarrollo del organismo.

El genoma del escarabajo amarillo funciona como una inmensa biblioteca en la que la mayoría de la información tiene una función conocida, pero existe toda una serie de «libros ocultos» que los científicos aún deben interpretar. Estas secuencias genéticas ocultas podrían proporcionar respuestas a preguntas sobre cómo los organismos se adaptan a los cambios en el entorno, cómo reaccionan evolutivamente al estrés y cómo gestionan sus procesos de desarrollo.

Los escarabajos se cultivan con facilidad, se reproducen rápidamente y tienen un ciclo de vida corto, lo que los convierte en modelos ideales para la investigación genética. Además, debido a su creciente importancia comercial, comprender su biología y base genética es fundamental para el desarrollo sostenible en la agricultura, la industria alimentaria y la ecología.

La fusión de la ecología y la genética: una mirada hacia el futuro de la ciencia

Los conocimientos científicos derivados de estos proyectos no solo enriquecen la comunidad académica, sino que también aportan beneficios concretos a la sociedad. Ya sea mediante una vigilancia más precisa de las amenazas ecológicas o la mejora de la seguridad alimentaria, los resultados de estas investigaciones tienen el potencial de tener un impacto a largo plazo.

Un número cada vez mayor de turistas que optan por alojarse en Pelješac durante la primavera y el verano podría, sin saberlo, estar hospedándose en uno de los laboratorios naturales más estudiados de Croacia. Además de disfrutar de las bellezas de la naturaleza y del mar limpio, se alojan en un territorio donde la ciencia descubre a diario nuevos secretos de la naturaleza.

Estos proyectos ilustran cómo incluso los organismos más pequeños – ya sean mejillones, abejas o diminutos insectos – pueden contener una enorme cantidad de datos útiles para comprender el mundo que nos rodea. Combinando la ecología y la ciencia molecular, los equipos del IRB están construyendo puentes hacia un futuro sostenible, en el que la naturaleza y la ciencia operarán en sinergia.

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Etiquetas mejillones miel harina amarilla radiactividad investigación genética ecosistema bioindicadores RBI medio ambiente satDNA
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