España se atascó en Riazor ante un Irak firme: un empate que abre preguntas antes del viaje al Mundial
La selección española de fútbol no consiguió convertir el terreno de casa en victoria en un partido amistoso contra Irak, disputado el 4 de junio de 2026 en el estadio Abanca-Riazor de A Coruña. El encuentro terminó con resultado de 1:1, aunque el equipo del seleccionador Luis de la Fuente tuvo más posesión del balón, un mayor número de secuencias ofensivas y una ventaja temprana que aportó Ferran Torres. Irak, sin embargo, resistió los períodos de presión española y, por medio de Merchas Doski, llegó a un empate que acabó siendo el resultado definitivo. Según los informes del encuentro, el partido tenía una clara función preparatoria de cara al Mundial 2026, pero al mismo tiempo mostró que ni siquiera un control territorial acusado garantiza un desenlace tranquilo si el ritmo del juego se interrumpe con numerosos cambios y si el rival permanece organizado.
Ferran Torres abrió el partido, Doski devolvió rápido a Irak
España se adelantó en el minuto 16, cuando Ferran Torres culminó una acción de la selección local y confirmó la buena entrada de los anfitriones en el partido. Según el informe de Cadena SER, con ese gol Torres alcanzó los 25 tantos con la selección española, igualando a Emilio Butragueño en el octavo puesto de la clasificación histórica de goleadores del combinado nacional español. Fue un dato que, al menos durante un breve momento, dio al partido la dirección esperada: España tenía la iniciativa, los aficionados en Riazor recibieron un gol temprano, e Irak se vio obligado a buscar una salida de su bloque defensivo. Pero la ventaja no duró mucho, lo que constituye el mensaje más importante de la primera parte para el cuerpo técnico español.
Irak empató en el minuto 27 con un gol de Merchas Doski, y la forma en que el balón acabó en la red subrayó aún más lo imprevisibles que pueden ser los partidos amistosos antes de los grandes torneos. Cadena SER señaló que Doski llegó al lado izquierdo del área y envió un balón que pasó de ser un centro peligroso a convertirse en gol, mientras que en los informes españoles se destaca que el portero Joan García pudo reaccionar mejor. Independientemente de la interpretación de la propia finalización de la acción, Irak mostró serenidad tras encajar el gol y aprovechó uno de los escasos momentos en los que la defensa española se encontró fuera de su disposición ideal. Ese gol cambió el tono del partido porque España, después de un arranque prometedor, tuvo que volver a construir el resultado, pero sin la facilidad inicial en el juego.
Dominio en la posesión sin una presión final decisiva
Según los datos estadísticos del portal Fútbol Directo, España tuvo un 66 por ciento de posesión del balón, mientras que Irak terminó el partido con un 34 por ciento. La misma fuente indica que la selección local realizó 13 disparos, e Irak nueve, lo que confirma que España tuvo un mayor volumen de juego, pero no un control completo de las situaciones peligrosas. Esa relación de fuerzas describe bien la naturaleza del encuentro: España mantuvo más tiempo el balón, intentó encontrar espacios entre líneas y abrir el juego por las bandas, mientras que Irak esperó momentos para salir y procuró mantener el partido en equilibrio el mayor tiempo posible. En duelos amistosos, ese equilibrio suele tener mayor valor para el equipo nominalmente más débil porque le permite comprobar la disciplina defensiva y la estabilidad mental contra un rival técnicamente más fuerte.
España tuvo antes del descanso la oportunidad de adelantarse de nuevo, y en los informes se destaca especialmente el intento de Ferran Torres que terminó en el marco de la portería. Ese detalle pudo cambiar de forma importante la psicología del partido, porque un gol antes del descanso habría permitido al anfitrión una continuación más controlada y una menor presión después del gran número de cambios previstos. En lugar de eso, la segunda parte comenzó con el resultado abierto y con la clara intención del seleccionador De la Fuente de repartir minutos entre un mayor número de jugadores. La consecuencia fue un partido en el que España mantuvo la iniciativa, pero perdió parte de los automatismos necesarios para crear ocasiones claras de manera continuada.
De la Fuente probó la amplitud de la plantilla
Este duelo no fue concebido solo como una búsqueda de la victoria, sino también como una prueba de la amplitud de la plantilla española en la fase final de preparación para el Mundial. Según Cadena SER, las noticias positivas para el cuerpo técnico español fueron el regreso de Mikel Merino y los debuts de varios jugadores, entre ellos Jon Martín, Marc Bernal, Gonzalo García, Sergio Gómez, Beñat Turrientes, Marc Pubill, Javi Guerra y Leo Román. Tal número de jugadores nuevos o menos utilizados cambia necesariamente la estructura del partido, porque la selección intenta obtener en poco tiempo información sobre individuos que aún no están completamente integrados en el ritmo competitivo de la selección absoluta. Por eso el empate no puede observarse exclusivamente a través del resultado, sino también a través de la intención del cuerpo técnico de probar opciones antes de la entrada definitiva en el modo de torneo.
Según los informes disponibles, De la Fuente recurrió en la segunda parte a una serie de cambios, incluidas las entradas de Eric García, Sergio Gómez, Jesús Rodríguez, Yeremy Pino y Gonzalo García ya después del descanso. Más tarde también recibieron minutos otros jugadores, lo que hizo que el partido fuera más interrumpido y menos adecuado para crear una presión estable. En ese contexto, Irak se benefició de un plan defensivo más claro: cerró las zonas centrales, ralentizó los ataques españoles e intentó evitar períodos en los que el anfitrión pudiera llegar en serie a disparos desde posiciones prometedoras. Para España, esto es una advertencia de que la amplitud de la plantilla por sí sola no basta si con las entradas desde el banquillo se pierde la conexión entre la línea de mediocampo y la fase de definición.
Irak sacó un resultado valioso y confirmó su firmeza competitiva
Para Irak, el empate en A Coruña es un resultado valioso no solo por la fuerza del rival, sino también por el contexto en el que se consiguió. La RFEF destacó en la previa del partido que Irak es una selección de la Confederación Asiática de Fútbol y participante en el Mundial 2026, mientras que el repaso del grupo I de la FIFA indica que la selección iraquí jugará en el torneo contra Francia, Senegal y Noruega. En un grupo así, cada duelo preparatorio contra un rival técnicamente dominante tiene un peso especial, porque el equipo debe practicar largos períodos de juego sin balón, reacciones rápidas tras recuperar la posesión y concentración en acciones a balón parado o situaciones laterales. Contra España, Irak construyó precisamente sobre esos elementos un resultado que antes del torneo podrá utilizarse como prueba de que el equipo puede seguir siendo competitivo incluso cuando no tiene la posesión.
Según los datos de Fútbol Directo, Irak no fue completamente pasivo, porque con nueve disparos tuvo suficientes salidas para obligar a España a mantener la cautela. Es un detalle importante, porque el empate no surgió solo de un partido defensivo aislado, sino de la capacidad de no dejar que el plan de juego se desmoronara después de la ventaja española. El seleccionador Graham Arnold, mencionado en los informes del partido como seleccionador iraquí, pudo obtener de este encuentro la confirmación de que su equipo puede sobrevivir a períodos difíciles y al mismo tiempo aprovechar el espacio cuando se abre. De cara a un grupo en el que Francia es claro favorito, y Senegal y Noruega aportan exigencia física y de transición, un partido así tiene más valor que el simple resultado amistoso.
Riazor como escenario de la última prueba en casa
El partido tuvo también importancia local para A Coruña, porque la RFEF anunció Riazor como el lugar de la última aparición de la selección española en suelo propio antes de marcharse al Mundial. La federación comunicó que el acuerdo sobre el encuentro lo cerraron el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, y el presidente de la Federación Iraquí de Fútbol, Adnan Dirjal, durante el 76.º congreso de la FIFA en Vancouver. La RFEF también indicó que esta era la séptima aparición de España en A Coruña y recordó la visita anterior en 2022, cuando España derrotó a Islandia 5:0 en un amistoso antes del Mundial. En ese sentido, Riazor no fue solo un escenario neutral, sino un estadio con continuidad de selección y un papel simbólico en la despedida del equipo hacia una gran competición.
La disputa del encuentro fue importante también por el estado del propio estadio tras daños anteriores en el césped. Cadena SER informó antes del partido de que el encuentro entre España e Irak se jugaría con normalidad tras las reparaciones necesarias por los daños producidos al entrar parte de los aficionados al terreno de juego después del último partido del Deportivo. Según la misma fuente, los trabajos incluyeron actuaciones sobre el césped, y para el partido también estaba previsto un plan de seguridad más amplio. Fútbol Directo señaló en el acta del encuentro una asistencia de 30.423 espectadores, lo que confirma que el amistoso atrajo una atención considerable y que Riazor ofreció un marco competitivo digno de una prueba de selección nacional.
España sigue entre las favoritas, pero el empate cambia el tono de la preparación
Según el repaso del grupo H de la FIFA, España jugará en el Mundial 2026 contra Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay. La RFEF señaló en la previa del partido con Irak que la selección española jugará su primer encuentro del torneo el 15 de junio contra Cabo Verde en Atlanta, y que sus preparativos terminarán con un partido contra Perú en Puebla el 8 de junio. En ese calendario, el empate con Irak llega en un momento sensible: lo suficientemente cerca del inicio del torneo como para que se hable de él como una advertencia, pero aún lo bastante temprano como para que el cuerpo técnico corrija detalles tácticos y determine con mayor claridad la jerarquía dentro de la plantilla. España tiene calidad y amplitud, pero el partido en A Coruña mostró que contra un bloque disciplinado debe ser más eficaz en el último tercio.
El resultado de 1:1, por tanto, no cambia la imagen básica de España como una de las selecciones europeas más fuertes, pero atenúa el optimismo que habría aportado una victoria rutinaria en la última prueba en casa. Si el objetivo era dar minutos a un mayor número de jugadores, ese objetivo se cumplió. Si el objetivo era crear una impresión de plena preparación y juego automatizado antes de partir hacia los preparativos finales, el partido dejó preguntas abiertas. Esto se refiere especialmente a la estabilidad después de los cambios, las reacciones en defensa ante balones laterales y la capacidad de convertir la posesión en una serie de ocasiones claras, y no solo en dominio territorial.
Un empate como mensaje distinto para dos selecciones
Para España, el empate en Riazor es ante todo un recordatorio de que el estatus de favorito debe confirmarse con concentración y eficacia, incluso en partidos sin importancia competitiva. Para Irak, el mismo resultado confirma que los duelos preparatorios contra selecciones más fuertes pueden tener un efecto psicológico directo, especialmente cuando se resiste la presión y se consigue un resultado positivo como visitante. La diferencia en las ambiciones de las dos selecciones sigue siendo grande: España entra en el Mundial con expectativas de un largo recorrido en el torneo, mientras que Irak busca la forma de seguir siendo competitivo en un grupo difícil y aprovechar cada oportunidad. Precisamente por eso el 1:1 en A Coruña es un resultado que se leerá de manera diferente en los dos vestuarios.
España se lleva de este partido ganancias individuales, incluido el gol de Torres, el regreso de Merino y los primeros partidos de una serie de jugadores, pero también un mensaje claro de que la agudeza competitiva no puede aplazarse hasta el comienzo del torneo. Irak, por su parte, se lleva un resultado que muestra que puede castigar la falta de atención y mantener la calma después de una desventaja temprana. Riazor ofreció así un partido que no fue espectacular en el marcador, pero sí útil para comprender el estado de ambas selecciones. En un período preparatorio, este tipo de encuentros suelen valer precisamente por lo que revelan entre líneas: un favorito que todavía busca el ritmo ideal y un outsider que desde una organización firme puede sacar mucho más de lo esperado.
Fuentes:
- Real Federación Española de Fútbol (RFEF) – previa del partido, contexto oficial de la última prueba en casa de España antes del Mundial, lugar de disputa, fecha y enfrentamiento directo anterior (link)
- Cadena SER – informe del partido España - Irak 1:1, goleadores, desarrollo del encuentro, debuts y regreso de Mikel Merino (link)
- Fútbol Directo – resultado, alineaciones oficiales, minutos de los goles, estadísticas del partido, posesión del balón, disparos, estadio y asistencia (link)
- AS USA – cronología del partido, resumen de los acontecimientos en Riazor y contexto preparatorio más amplio antes del Mundial 2026 (link)
- FIFA – repaso del grupo H del Mundial 2026, en el que están España, Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay (link)
- FIFA – repaso del grupo I del Mundial 2026, en el que están Francia, Senegal, Irak y Noruega (link)