Suiza quebró a Bosnia y Herzegovina en la recta final y dio un gran paso hacia la fase eliminatoria
La selección suiza de fútbol logró una victoria convincente en su segunda presentación en el Mundial 2026, al vencer a Bosnia y Herzegovina por 4:1 en un partido del grupo B disputado el jueves 18 de junio de 2026 en el estadio SoFi de Inglewood, en el área metropolitana de Los Ángeles. Según el calendario oficial de la FIFA, el encuentro formaba parte de la segunda jornada del grupo en el que también están Canadá y Catar, y el inicio fue a las 19 horas del tiempo universal coordinado, es decir, en horario nocturno para Europa central. El resultado es contundente, pero el desarrollo del partido fue mucho más equilibrado de lo que sugiere el 4:1 final, porque la primera parte terminó sin goles y Bosnia y Herzegovina logró durante mucho tiempo mantener la posesión suiza lejos de las zonas más peligrosas. El cambio en la dinámica del encuentro se produjo solo en los últimos veinte minutos aproximadamente, cuando las entradas de Johan Manzambi y Ruben Vargas modificaron el ritmo del ataque de Suiza y abrieron espacios que la defensa de la selección de Sergej Barbarez ya no pudo cerrar. Con la victoria, el equipo del seleccionador Murat Yakin llegó a cuatro puntos y reforzó su posición en la lucha por superar el grupo, mientras que Bosnia y Herzegovina, tras la derrota, deberá buscar en la última jornada ante Catar un resultado que pueda conservar sus opciones de seguir en la competición.
Primera parte sin goles, pero con claro control suizo del balón
En los primeros 45 minutos, Suiza tuvo más juego, más posesión y llegó con mayor frecuencia al tercio rival, pero no consiguió convertir su dominio territorial en ocasiones claras. Según el informe de The Guardian, la selección suiza tuvo un 73 por ciento de posesión del balón en la primera parte, pero solo un disparo más que Bosnia y Herzegovina, lo que describe mejor la diferencia entre controlar el ritmo y generar peligro real ante la portería de Nikola Vasilj. Granit Xhaka fue la figura central en la organización del ataque, bajando a menudo a recibir el balón y buscando el cambio de lado, mientras que los jugadores de banda intentaban crear superioridad en los duelos por las alas. Bosnia y Herzegovina jugó en ese tramo con paciencia, con énfasis en una defensa compacta y en intentos rápidos de salida por medio de Edin Džeko, Kerim Alajbegović y las posiciones laterales. Ese planteamiento no produjo mucha presión sostenida, pero mantuvo el partido en equilibrio durante el tiempo suficiente y creó la sensación de que una jugada a balón parado, un error o una transición podían girar el encuentro hacia una dirección que no le convenía a Suiza.
El equipo de Barbarez tuvo en la primera parte varios momentos en los que pudo amenazar con más seriedad, especialmente cuando Alajbegović conseguía recibir el balón entre líneas y encontrar espacio para un pase hacia Džeko. Según el seguimiento del partido en medios internacionales, una de las mejores acciones de Bosnia y Herzegovina llegó tras una combinación por el lado izquierdo, pero el centro final no encontró a un compañero en el segundo palo. Suiza, por su parte, llegó a menudo a posiciones de centro, pero la defensa de BiH despejó a tiempo los balones rasos y cerró el espacio delante de Vasilj. En esa relación de fuerzas, la primera parte se pareció más a un duelo táctico que a un partido abierto, y la presión suiza inicial fue perdiendo filo poco a poco. Para Bosnia y Herzegovina fue una parte alentadora del encuentro, porque hasta el descanso logró neutralizar al favorito y mantener un resultado que le dejaba suficiente margen para la continuación.
Manzambi y Vargas cambiaron el partido desde la base
El cambio decisivo se produjo en la segunda parte, cuando Suiza aumentó el ritmo, y especialmente después de que Johan Manzambi y Ruben Vargas aportaran frescura, verticalidad y una circulación de balón más rápida en el último tercio. Según el acta oficial de Sofascore, Suiza se adelantó en el minuto 74 con un gol de Manzambi, y el tanto llegó tras una acción en la que Vargas creó espacio por la izquierda y envió el balón al área. La defensa de Bosnia y Herzegovina no consiguió despejar del todo el balón, y Manzambi batió a Vasilj con un potente disparo a la media vuelta y cambió el marco psicológico del partido. Hasta ese momento, Suiza parecía un equipo que controlaba el encuentro, pero no encontraba el remate; después del gol empezó a jugar más rápido, con más seguridad y con más verticalidad. Para Bosnia y Herzegovina, el gol encajado fue un golpe en una fase del encuentro en la que todavía podía contar con un punto, pero también abrió un problema adicional porque había que buscar el empate contra un rival que había ganado espacio para la transición.
El impacto de Manzambi es especialmente importante porque se trata de un jugador de 20 años del Freiburg que, según la presentación de la plantilla suiza por parte de la FIFA antes del torneo, era el miembro más joven de la lista de Yakin y uno de los jugadores de los que se espera que aporten nueva energía a una selección experimentada. SC Freiburg indica en su perfil oficial que Manzambi nació en Ginebra, que juega en el centro del campo y que llegó al club como joven jugador antes de abrirse paso hasta el nivel sénior. En este partido, su papel no se redujo solo a la finalización de las acciones, sino también al movimiento entre líneas, la entrada en el espacio detrás de la última línea y la presión sobre los defensores de Bosnia y Herzegovina. Vargas, por su parte, cambió el ritmo por la izquierda, se metió en los espacios intermedios y dio amplitud a un ataque que en la primera parte a menudo se quedaba sin el último pase. Suiza obtuvo así lo que más le había faltado en la primera hora: concreción, rapidez en la toma de decisiones y jugadores capaces de castigar cada retraso defensivo.
La tarjeta roja a Muharemović como el momento tras el cual el partido se descompuso para BiH
El momento disciplinario clave llegó en el minuto 80, cuando Tarik Muharemović fue expulsado por una falta como último defensor. Según el acta del partido y los informes desde el lugar de los hechos, Muharemović detuvo una penetración suiza en una situación en la que el atacante tenía el camino abierto hacia la portería, por lo que el árbitro mostró tarjeta roja directa. Para la selección de Bosnia y Herzegovina, ese momento complicó de forma significativa una recta final ya de por sí exigente, porque el equipo tuvo que perseguir el marcador con un jugador menos y contra un rival que acababa de tomar impulso. Tras la expulsión, Suiza aceleró aún más el juego y empezó a entrar cada vez con más frecuencia en el espacio entre las posiciones de lateral y central, donde BiH hasta entonces había logrado en gran medida mantener la línea. En términos psicológicos, la tarjeta roja confirmó el cambio en la relación de fuerzas: Bosnia y Herzegovina pasó de ser un equipo que durante mucho tiempo defendía un resultado activo a un equipo que debía salvarse en condiciones de inferioridad numérica.
Solo unos minutos después, Suiza aumentó la ventaja. Según la secuencia de acontecimientos de Sofascore, Ruben Vargas marcó el 2:0 en el minuto 84 tras un pase de Breel Embolo, culminando la acción con un disparo preciso desde el área. Ese gol subrayó aún más la importancia de los cambios suizos, porque Vargas primero participó en la creación del primer gol y luego finalizó él mismo la acción del segundo. Bosnia y Herzegovina se vio entonces obligada a asumir más riesgo, pero con un jugador menos no tuvo suficiente estabilidad para atacar y al mismo tiempo cerrar los espacios detrás de sus centrocampistas. Suiza utilizó la anchura del campo, movió el balón de una zona a otra y esperó el momento en que BiH llegara tarde a salir sobre el jugador. En los últimos diez minutos, la diferencia en energía, situación numérica y confianza se volvió demasiado grande como para que el partido regresara a la incertidumbre.
El gol memorable de Mahmić no cambió el desenlace final
Johan Manzambi marcó por segunda vez en el minuto 90, con lo que Suiza se fue al 3:0 y prácticamente resolvió la cuestión del ganador. Según la descripción de la acción de The Guardian, Xhaka tuvo un papel importante en el inicio del ataque, Vargas abrió el espacio con una llegada oportuna y un pase atrás, y Manzambi terminó la jugada con calma para su segundo gol del partido. Fue un gol que mostró cuánto cambió el juego suizo tras las entradas desde el banquillo: la acción fue rápida, con varias capas y ejecutada con suficiente paciencia para encontrar a un jugador libre en el área. Con ese tanto, Manzambi confirmó su condición de jugador del partido, mientras que Vargas unió gol y asistencias en un periodo en el que Bosnia y Herzegovina perdió el control de las zonas laterales. Para Yakin, un desenlace así es especialmente valioso porque demuestra que Suiza no depende solo del esqueleto experimentado del equipo, sino que también tiene jugadores que desde el banquillo pueden romper un partido.
Bosnia y Herzegovina, aun así, logró llegar a un gol que al menos suavizó la derrota y aportó uno de los momentos más bonitos de su partido. Ermin Mahmić marcó en el tiempo añadido, tras un rechace después de una jugada a balón parado, con un disparo potente que acabó detrás de Gregor Kobel. Según Sofascore, el gol fue registrado en el minuto 90 más tres, y en la acción participó Kerim Alajbegović, cuyo nombre aparece anotado como asistente. El gol de Mahmić no cambió el desenlace en puntos, pero mostró que BiH ni siquiera en la recta final de una derrota amplia había renunciado por completo al intento ofensivo. Sin embargo, la última palabra la tuvo Suiza: ya muy avanzado el tiempo añadido se señaló un penalti, y Granit Xhaka lo transformó para el 4:1 definitivo, con lo que el capitán redondeó una noche en la que su equipo llegó a un resultado convincente después de un largo tramo de juego paciente.
Qué significa la victoria para el grupo B
Esta victoria tiene un gran peso para Suiza porque llega después del empate 1:1 con Catar en la primera jornada. Según los informes disponibles sobre el grupo B, las cuatro selecciones entraron en la segunda jornada con un punto cada una, después de que Canadá y Bosnia y Herzegovina también empataran 1:1 en su primera presentación. Por eso, con la victoria ante BiH, Suiza tomó el control de su propia posición en el grupo y entra en la última jornada con cuatro puntos, lo que en el formato ampliado del Mundial representa una base sólida para avanzar. La FIFA confirmó para el torneo de 2026 un formato con 48 selecciones, 12 grupos de cuatro equipos y el pase de las dos primeras selecciones de cada grupo, junto con las ocho mejores terceras. Esto significa que cuatro puntos a menudo pueden bastar para una muy buena posición en la lucha por la fase eliminatoria, aunque la confirmación oficial de la clasificación depende del desenlace final del grupo y de los resultados en los demás grupos.
Para Bosnia y Herzegovina, la derrota 4:1 tiene dos niveles de consecuencias. El primero es el de los puntos: el equipo se queda con un punto y, antes del partido contra Catar, ya no tiene la comodidad de jugar por un empate si quiere mantener opciones reales de avanzar. El segundo es la diferencia de goles, porque cuatro goles encajados pueden tener importancia en comparación con otras selecciones terceras si el desenlace del grupo se decide por criterios adicionales. Según el calendario de la FIFA, Bosnia y Herzegovina jugará su último partido de grupo contra Catar el 24 de junio de 2026 en el Seattle Stadium, mientras que Suiza en la misma jornada se enfrentará a Canadá. Ese calendario deja el grupo abierto, especialmente porque el resultado del partido entre Canadá y Catar se disputaba después del duelo suizo-bosnioherzegovino y podía modificar aún más la clasificación. Para Barbarez, sin embargo, el hecho clave es que el equipo debe recuperarse de una derrota que llegó de golpe, después de más de una hora de desempeño defensivo relativamente estable.
Suiza confirmó la profundidad de plantilla, BiH debe encontrar una respuesta sin Muharemović
Con este partido, Suiza confirmó varios elementos que desde hace años la convierten en un rival incómodo en torneos: disciplina en la posesión, paciencia en la construcción del ataque y capacidad para cambiar el rumbo del partido desde el banquillo. Según el perfil de la selección suiza de la UEFA antes del torneo, el equipo de Murat Yakin superó el grupo en los últimos tres Mundiales, pero no alcanzó los cuartos de final desde 1954, lo que explica por qué en Suiza cada nueva generación se mide también por la capacidad de dar un paso más en la fase eliminatoria. Xhaka, Manuel Akanji, Breel Embolo y Gregor Kobel aportan experiencia a la selección, mientras que Manzambi y otros jugadores más jóvenes traen una nueva dinámica. En ese contexto, la victoria contra Bosnia y Herzegovina no es importante solo por los puntos, sino también por la forma en que se logró: no llegó desde una dominación temprana, sino desde cambios correctamente medidos y una mejor reacción en los momentos en que el partido se abrió. Esas victorias a menudo son decisivas en las grandes competiciones, porque los equipos muestran que pueden encontrar una solución incluso cuando el plan inicial no da resultado de inmediato.
Bosnia y Herzegovina, por su parte, debe extraer lecciones de un partido en el que hasta el minuto 74 tenía un resultado que le daba una oportunidad, y luego en un corto periodo perdió tanto el control como el equilibrio numérico. La expulsión de Muharemović podría tener consecuencias también para la última jornada, dependiendo de las decisiones disciplinarias oficiales, por lo que Barbarez debe preparar la línea defensiva para un partido en el que la presión será mayor que en las dos primeras presentaciones. Aun así, existen elementos positivos: Vasilj dio seguridad delante de la portería en la primera parte, Alajbegović mostró capacidad para recibir el balón en zonas peligrosas, y el gol de Mahmić confirmó que BiH tiene jugadores que pueden amenazar también desde otros planes, no solo a través de los delanteros más experimentados. El problema es que esos segmentos resultaron insuficientes después de que Suiza encontrara espacio por las bandas y acelerara la recta final. El partido contra Catar se convierte por tanto para Bosnia y Herzegovina en una prueba de recuperación, pero también en una prueba de la capacidad para restablecer, después de una dura derrota, la estructura que durante gran parte del encuentro en Inglewood pareció competitiva.
Un partido que cambia la presión antes de la última jornada
Aunque el resultado final parece unilateral, el partido fue durante mucho tiempo un ejemplo de encuentro en el que el equipo favorito tiene la iniciativa, pero no consigue romper el bloque defensivo. Bosnia y Herzegovina puede lamentar el tramo antes del primer gol, especialmente porque después de una fase algo más abierta y un breve periodo de mejor salida hacia adelante recibió un gol que lo cambió todo. Suiza, sin embargo, mostró que es capaz de esperar el momento, aprovechar la calidad desde el banquillo y castigar al rival en cuanto se abre espacio entre líneas. En el fútbol de torneo, esa es a menudo la diferencia entre un equipo que solo domina la estadística y un equipo que sabe ganar. Por eso este encuentro del grupo B se recordará ante todo por la recta final suiza, el doble impacto de Manzambi y el hecho de que, para BiH, un partido relativamente estable se convirtió en una derrota amplia en cuestión de apenas unos minutos.
Fuentes:
- FIFA – centro oficial del partido Suiza contra Bosnia y Herzegovina, con datos sobre la fecha, el grupo, el estadio y la competición (link)
- FIFA – explicación del formato del Mundial 2026 con 48 selecciones, 12 grupos y clasificación de los mejores equipos terceros (link)
- FIFA – centro oficial del partido Bosnia y Herzegovina contra Catar, con datos sobre el horario y el estadio de la última jornada del grupo B (link)
- The Guardian – retransmisión textual del partido con cronología de los goles, la tarjeta roja y descripción de las acciones clave (link)
- Sofascore – acta del partido, goleadores, asistencias, tarjeta roja y datos básicos del estadio (link)
- SC Freiburg – perfil oficial de Johan Manzambi con datos biográficos y de club básicos (link)
- UEFA – resumen de la selección suiza en el Mundial 2026, con contexto del grupo, del seleccionador y de la historia en torneos (link)