Olivia Rodrigo recaudó 10 millones de dólares: Daisy Chain Fields unió un festival de música con la ayuda a mujeres y niñas
Olivia Rodrigo anunció que su nuevo festival Daisy Chain Fields consiguió 10 millones de dólares estadounidenses para diez organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan con mujeres y niñas en Estados Unidos y otras partes del mundo. La cantidad se presentó el 28 de agosto, un día antes de la primera edición del festival en Great Park, en Irvine, California, durante un encuentro especial con dirigentes y representantes de las organizaciones asociadas. Según un comunicado de Jhpiego, que se encuentra entre las entidades beneficiarias de los fondos, el cien por cien de los ingresos netos del festival está destinado a socios cuyo trabajo abarca la salud reproductiva y materna, la protección frente a la violencia de género, la seguridad económica, los derechos laborales, el apoyo familiar y la igualdad de género. Rodrigo también agradeció al público que compró entradas, a las artistas que actuaron sin cobrar honorarios, a los patrocinadores y a los donantes, señalando que precisamente la contribución conjunta hizo posible alcanzar la cifra de 10 millones de dólares. Los organizadores no anunciaron que cada una de las diez organizaciones recibiría una cantidad igual, por lo que la distribución individual de los fondos aún no ha sido confirmada públicamente.
El festival fue concebido como un evento musical y una plataforma de impacto social
Daisy Chain Fields no fue presentado únicamente como un programa de conciertos de un día, sino como un proyecto que intenta conectar la música y una gran base de seguidores con un compromiso social concreto. Según la información oficial del festival y de la ciudad de Irvine, el proyecto fue impulsado por Olivia Rodrigo, mientras que C3 Presents está a cargo de la producción. La primera edición fue programada para el 29 de agosto en Great Park, un gran espacio público situado en el centro de Orange County, en el sur de California, donde se utilizaron varias zonas del parque y dos escenarios para el festival. La ciudad de Irvine anunció antes del evento que el festival había agotado las entradas y que el recinto se había organizado para una capacidad considerablemente mayor que la del anfiteatro Great Park Live en su configuración habitual, con posibilidad de recibir hasta 45.000 visitantes. Según el horario de los organizadores, el programa del festival se desarrolla de las 10.30 a las 22 horas, según la hora del Pacífico. En el momento de la última comprobación, el festival todavía estaba en curso según la hora local de California, por lo que el número final de asistentes y cualquier resultado financiero adicional todavía no habían sido publicados oficialmente.
Por ello, el resultado benéfico ya se conocía incluso antes de que terminara el primer día del festival. Durante la presentación del 28 de agosto, Rodrigo destacó que Daisy Chain Fields nació de la idea de lo que se puede conseguir cuando las personas se unen para apoyarse mutuamente. Según el comunicado oficial, las diez organizaciones sin ánimo de lucro asociadas reciben apoyo del fondo del festival, y su trabajo no está limitado a un solo tema ni a un solo país. Algunas organizaciones se centran en los servicios de salud y los derechos reproductivos, otras en la seguridad de las personas que han sobrevivido a la violencia, la ayuda material a las familias, la salud de las comunidades indígenas o la situación de las trabajadoras con salarios bajos. De este modo, la estructura benéfica del festival es más amplia que el modelo clásico de concierto solidario en el que los ingresos se destinan a una única institución o a un único problema.
Diez organizaciones comparten un enfoque común en los derechos, la salud y la seguridad económica
Según la lista publicada por los organizadores y la ciudad de Irvine, los fondos están destinados a los siguientes socios:
- Baby2Baby proporciona productos básicos a niños y familias que viven en la pobreza, incluidos pañales, alimentos, ropa y otros productos necesarios en la vida cotidiana.
- Black Mamas Matter Alliance se centra en los derechos, el respeto y los recursos que necesitan las madres negras antes, durante y después del embarazo, con especial atención a la salud materna.
- Center for Reproductive Rights utiliza procedimientos legales y labores de defensa para proteger los derechos reproductivos y el acceso a la atención sanitaria en Estados Unidos y a escala internacional.
- FreeFrom trabaja por la seguridad económica de las personas que han sobrevivido a la violencia de género, proporciona ayuda económica directa y defiende la independencia financiera de las supervivientes.
- Jhpiego, una organización vinculada a Johns Hopkins University, colabora con comunidades y sistemas sanitarios en numerosos países para hacer que una atención sanitaria de calidad sea más accesible para las mujeres, las niñas y sus familias.
- Johns Hopkins Center for Indigenous Health trabaja con comunidades indígenas de Estados Unidos en programas de salud y bienestar, investigaciones guiadas por las necesidades de las comunidades y el desarrollo del liderazgo en salud pública.
- National Domestic Workers Alliance organiza a trabajadoras y trabajadores domésticos en Estados Unidos y defiende los derechos laborales, la protección y unas condiciones dignas para las personas que cuidan de niños, personas mayores y hogares.
- National Institute for Reproductive Health colabora con socios estatales y locales en el acceso a la atención de salud reproductiva, la protección de los datos sanitarios y la mejora de las condiciones relacionadas con el embarazo y el parto.
- National Women’s Law Center trabaja por la justicia de género mediante procedimientos legales, políticas públicas y labores de defensa, incluidas cuestiones de discriminación, derechos económicos y acceso a la atención sanitaria.
- Planned Parenthood, a través de una red de centros de salud, proporciona atención de salud sexual y reproductiva, incluidos anticonceptivos, pruebas de detección de determinados tipos de cáncer y otros servicios médicos.
El denominador común de estas organizaciones es el esfuerzo por considerar las barreras sanitarias, legales y económicas como problemas interrelacionados. En la práctica, una mujer expuesta a la violencia puede tener simultáneamente problemas relacionados con la vivienda, los ingresos, el acceso a la atención sanitaria o la protección legal, mientras que la salud materna depende tanto de la disponibilidad de atención de calidad como de las condiciones sociales en las que vive una familia. Precisamente por eso, el fondo del festival se ha distribuido entre organizaciones con diferentes ámbitos de especialización. El comunicado oficial no indica las cantidades individuales exactas para cada organización, pero confirma que todas serán beneficiarias de los ingresos netos del festival.
Las artistas renunciaron a sus honorarios y el festival agotó las entradas
Una parte importante del modelo financiero es el hecho de que las artistas aceptaron actuar sin cobrar honorarios. Jhpiego señaló en una publicación previa al festival que todos los artistas del programa participaban sin remuneración, reduciendo así uno de los mayores costes de los grandes eventos musicales y aumentando la cantidad que puede destinarse a los socios sin ánimo de lucro. Rodrigo destacó específicamente a las artistas en sus agradecimientos, junto con el público, los patrocinadores y los donantes. Esto significa que la cantidad de 10 millones de dólares no fue presentada únicamente como resultado de la venta de entradas, sino como el efecto conjunto de varias fuentes de financiación y de la renuncia a una parte de los costes habituales de un festival. Al mismo tiempo, los organizadores subrayan que se trata de ingresos netos, es decir, la cantidad después de los gastos, y no de la facturación bruta total del festival.
El programa reunió a artistas de diferentes generaciones y géneros musicales. Entre los nombres anunciados estaban Bikini Kill, Chappell Roan, Doechii, Garbage, Mitski, Santigold, The Breeders y la propia Olivia Rodrigo, mientras que Karen O, Sarah McLachlan y Stevie Nicks figuraban como invitadas especiales. Según un informe de The Guardian previo al evento, Rodrigo invitó personalmente a las artistas, y el concepto del festival reducía deliberadamente la sensación de jerarquía entre ellas: las actuaciones no debían coincidir entre sí y los nombres en los materiales promocionales aparecían de una manera más igualitaria de lo habitual en los grandes festivales. Este enfoque seguía la idea fundamental de Daisy Chain Fields — situar la comunidad y la colaboración por delante de la habitual competencia de los festivales por captar la atención.
La conexión con Lilith Fair y la tradición de los festivales centrados en las mujeres
Daisy Chain Fields enlaza abiertamente con la historia de los festivales que han intentado dar más espacio a las mujeres tanto en los escenarios como fuera de ellos. The Guardian señala que la referencia más directa de Rodrigo fue Lilith Fair, el festival itinerante que Sarah McLachlan puso en marcha en 1997 como plataforma para músicas en una época en la que los promotores afirmaban con frecuencia que varias artistas femeninas no podían compartir con éxito un mismo gran cartel de conciertos. Según el mismo informe, McLachlan fue la primera persona con la que Rodrigo se puso en contacto cuando comenzó a desarrollar la idea de su propio festival, y posteriormente ella misma pasó a formar parte del programa de Irvine. En ese sentido, Daisy Chain Fields no fue concebido como una reconstrucción nostálgica del formato de la década de 1990, sino como su versión contemporánea, vinculada a cuestiones actuales de salud reproductiva, seguridad económica e igualdad de género.
El contexto más amplio de la industria musical también es importante. Los grandes festivales han aumentado el número de artistas femeninas en los últimos años, pero el debate sobre la representación de las mujeres entre los principales nombres de los carteles no ha desaparecido. The Guardian, citando un informe de la iniciativa Book More Women correspondiente a 2025, señaló que las mujeres representaron el 21,6 por ciento de los cabezas de cartel en nueve grandes festivales analizados. Daisy Chain Fields respondió a ese problema con un concepto radicalmente sencillo: el programa se estructuró en torno a mujeres y proyectos femeninos, mientras que al mismo tiempo el espacio del festival se utilizó para presentar organizaciones que trabajan en asuntos que afectan directamente a las vidas de las mujeres y las niñas. De este modo, la representación cultural se vincula con una contribución financiera medible.
El activismo no se limitó únicamente a la donación
Los organizadores ampliaron el componente benéfico también a los contenidos dentro del recinto del festival. Según el comunicado oficial, una zona denominada Daisy Chain Reaction fue diseñada para que los visitantes pudieran hablar directamente con representantes de las diez organizaciones sin ánimo de lucro asociadas, conocer su trabajo y descubrir de qué maneras pueden participar. El festival también anunció un espacio para empresas y negocios dirigidos por mujeres, artistas visuales, vendedores locales, instalaciones artísticas y otros proyectos creativos. Este modelo intenta evitar una situación en la que el mensaje benéfico quede únicamente como parte del material de marketing, sin contacto entre el público y las organizaciones a las que está destinada la ayuda.
La campaña también incorporó a socios adicionales dedicados al voluntariado, la participación cívica y la sostenibilidad. Según los datos publicados en el comunicado de Jhpiego, L.A. Works, mediante una iniciativa vinculada al festival, organizó casi 3.000 horas de voluntariado realizadas por más de 600 seguidores en 20 organizaciones del área de Los Angeles. La organización no partidista HeadCount, dedicada al registro de votantes y la participación ciudadana, también debía estar presente en el recinto del festival, y la colaboración con Daisy Chain Fields había impulsado hasta entonces, según la misma fuente, más de 45.000 acciones cívicas diferentes. La organización REVERB participó en la parte del programa dedicada a reducir los residuos y fomentar la reutilización, entre otras cosas mediante la venta de botellas de agua reutilizables. Estos datos muestran que el proyecto se construyó desde el principio como una campaña más amplia y no simplemente como una recaudación de fondos de un solo día.
Great Park recibió un evento con capacidad propia de un festival
Para Irvine, Daisy Chain Fields también representó una prueba importante de las capacidades ampliadas de Great Park como gran recinto para conciertos y festivales. La ciudad anunció en junio que para el evento se utilizaría Great Park Live, el anfiteatro municipal, además de zonas adicionales del parque en las que se instaló el escenario principal. La capacidad estándar de Great Park Live se había aumentado anteriormente hasta los 10.000 visitantes, mientras que la configuración especial para el festival permitía una capacidad total de hasta 45.000 personas. Antes del evento, la ciudad también anunció cierres temporales de partes del parque y de carreteras cercanas debido a la instalación de infraestructuras, la seguridad y el aumento previsto del tráfico. Esto ofrece una medida adicional de la magnitud de la primera edición del festival: se trata de un evento concebido desde el principio al nivel de los grandes festivales estadounidenses de un día y no como un pequeño concierto benéfico.
En términos financieros, el resultado de 10 millones de dólares antes de finalizar la primera edición establece un listón elevado para posibles futuras ediciones. Los organizadores todavía no han anunciado si Daisy Chain Fields se convertirá en un festival anual regular ni han confirmado el modelo de financiación futura. Lo que sí se ha confirmado es que los ingresos netos de la primera edición se destinarán a las diez organizaciones asociadas y que la cantidad anunciada por Rodrigo alcanzó los 10 millones de dólares incluso antes de que se abrieran las puertas del festival. Dado que el balance definitivo después del evento todavía no había sido publicado en el momento de la última comprobación, no se sabe si esa suma aumentará aún más.
Para Rodrigo, que concibió el proyecto como una combinación de evento musical y plataforma de impacto social, el valor fundamental del festival puede medirse por ahora mediante una cifra concreta. Diez millones de dólares situaron a Daisy Chain Fields entre los proyectos musicales benéficos más destacados del año antes de que terminara siquiera su primer día de festival. Igual de importante es que los fondos se destinan a organizaciones que ya cuentan con programas, infraestructuras y experiencia en atención sanitaria, protección legal, empoderamiento económico y trabajo con comunidades. Que ese modelo se convierta o no en una parte permanente de la escena de festivales dependerá de futuras ediciones, pero la primera edición ya ha demostrado cuánto puede aumentar el impacto financiero cuando la venta de entradas, las donaciones, los patrocinios y la renuncia a los honorarios de los artistas se agrupan en torno a un propósito claramente definido.
Fuentes:
- Jhpiego – comunicado oficial sobre la donación de 10 millones de dólares, las diez organizaciones asociadas, las artistas que actuaron sin honorarios y las iniciativas sociales adicionales (enlace)
- City of Irvine – información oficial sobre la creación del festival, la producción, la ubicación, el programa y la capacidad ampliada de Great Park (enlace)
- City of Irvine – información sobre el festival con entradas agotadas, el horario y los cierres temporales en Great Park y sus alrededores (enlace)
- Daisy Chain Fields – sitio web oficial del festival con información sobre el programa, los socios sin ánimo de lucro y las actividades en el recinto (enlace)
- The Guardian – contexto sobre el origen del festival, las invitaciones personales de Rodrigo a las artistas, la conexión con Lilith Fair y la representación de las mujeres en los carteles de festivales (enlace)
- Rolling Stone Australia – confirmación independiente del anuncio de los 10 millones de dólares y el agradecimiento de Rodrigo al público, las artistas, los patrocinadores y los donantes (enlace)