La Liga de Campeones masculina de balonmano es el nivel más alto del balonmano europeo de clubes. Participan veinticuatro equipos elegidos según los resultados nacionales y el ranking continental. La fase inicial comprende seis grupos de cuatro con partidos en casa y fuera. Los dos primeros de cada grupo avanzan a la ronda principal, formada por dos grupos de seis. Los cuatro mejores de cada grupo disputan cuartos a doble partido, y los ganadores acceden a un fin de semana final con semifinales y final.
La competición procede de la Copa de Europa de clubes campeones, creada a mediados del siglo veinte, y adoptó su formato moderno a comienzos de los años noventa. El título es la principal referencia continental porque reúne a campeones y clubes destacados de las ligas fuertes. Barcelona posee el récord; Gummersbach, Kiel y Magdeburgo también están entre los más exitosos. El palmarés conecta las tradiciones de la península ibérica, Europa central y Escandinavia.
El calendario muestra las jornadas, los equipos, la hora y el pabellón; los resultados forman la clasificación. Una victoria vale dos puntos, un empate uno y una derrota ninguno. En la fase inicial, los dos primeros puestos llevan a la ronda principal; el tercero y el cuarto terminan el camino hacia el título y envían a los clubes a una competición inferior. En la ronda principal, los cuatro primeros pasan a cuartos, el quinto continúa en el otro torneo y el sexto pone fin a la campaña europea. En caso de empate se aplican los duelos directos y la diferencia de goles.
Los partidos se juegan desde comienzos del otoño hasta el inicio del verano, sobre todo entre semana. Los encuentros como local se disputan en pabellones de toda Europa, y el fin de semana final en una gran sede, tradicionalmente en Colonia. Al comprar entradas mediante plataformas asociadas conviene comprobar fecha, hora, pabellón, sector, categoría del asiento, entrega y condiciones de reembolso. Las entradas del fin de semana final suelen ofrecerse en paquete o por jornada.
La competición se distingue por pabellones llenos y ruidosos, tambores, coreografías y gradas próximas a la pista. Barcelona contra Kiel tiene un fuerte peso histórico. Kielce contra Veszprém, Magdeburgo contra Barcelona y los duelos entre grandes clubes alemanes, daneses, franceses y húngaros generan tensión. Las tradiciones varían entre ciudades, pero comparten ritmo rápido, cambios frecuentes y la importancia de cada parada en los minutos finales.