Serbia, duramente derrotada en Lisboa: Cabo Verde celebró un 3:0 en una prueba amistosa
La selección nacional de fútbol de Serbia sufrió el 31 de mayo de 2026 una dura derrota en un partido amistoso contra Cabo Verde, que celebró en Lisboa una victoria por 3:0. El encuentro se disputó en el estadio de Belenenses y, según el informe de la Federación Serbia de Fútbol, fue la primera de dos pruebas de junio para el equipo del seleccionador Veljko Paunović. Serbia jugó con una alineación considerablemente modificada, rejuvenecida e incompleta, pero el resultado y la forma en que se perdió el partido abrieron una serie de preguntas sobre la profundidad de la plantilla, la organización del juego y la reacción del equipo tras perder el balón. Cabo Verde, una selección que se prepara para su primera participación en el Mundial, aprovechó sus oportunidades de manera mucho más eficaz y castigó casi cada error importante del rival.
Según el informe oficial de la Federación Serbia de Fútbol, los goles de Cabo Verde se marcaron en los minutos 11, 59 y 63. La Federación señaló como goleadores a K. Pina, Duarte y Tavares, mientras que Index, en su crónica del partido, atribuyó el primer gol a Kevin Lenini y el tercero a Benchimol. En ambas fuentes se confirmó el mismo resultado final, una convincente victoria de Cabo Verde por 3:0, así como el desarrollo del partido, en el que Serbia, tras encajar el primer gol, tuvo períodos de iniciativa, pero sin suficiente precisión ni concreción en la definición. La diferencia en la mención de los goleadores muestra que algunos datos en los primeros informes diferían, pero el acta oficial de la Federación Serbia de Fútbol sigue siendo la fuente más importante para las alineaciones, los cambios y los datos básicos del encuentro.
Un gol temprano cambió el partido
Cabo Verde se adelantó ya en la fase inicial del encuentro. Según la descripción de la Federación Serbia de Fútbol, la jugada comenzó con una incursión por la derecha y un pase atrás hacia el centro del área, donde un jugador de la selección local quedó sin marca y, con un disparo a la media vuelta, envió el balón a la red de Filip Stanković. Ese gol, independientemente de la diferencia en los registros mediáticos sobre el nombre del goleador, determinó el ritmo de la primera parte. Tras quedar en desventaja, Serbia intentó hacerse con la posesión y trasladar el juego a la mitad rival, pero le faltó velocidad en la circulación del balón y calma en el último tercio del campo.
En la primera parte no hubo muchas ocasiones claras para el equipo de Veljko Paunović. Según el informe de la FSS, Serbia amenazó con mayor frecuencia después de acciones a balón parado, mientras que en el juego faltó el último pase. Esa impresión encajaba con la imagen de una alineación que no estaba rodada y en la que coincidieron jugadores con diferentes niveles de experiencia internacional. Cabo Verde no necesitó tener una iniciativa constante para parecer peligroso. Su ventaja estuvo en una salida más sencilla de la presión, en atacar los espacios con más rapidez y en reaccionar mejor tras recuperar el balón.
Serbia tuvo problemas en el centro del campo para controlar el ritmo, sobre todo en los momentos en que perdía el balón y dejaba demasiado espacio detrás de sus centrocampistas. Eso permitió al rival pasar con relativa facilidad de la defensa al ataque. La transición defensiva, uno de los elementos clave del fútbol moderno de selecciones, se mostró como el mayor problema del equipo serbio en Lisboa. Incluso cuando Serbia tuvo más el balón en los pies, no logró con suficiente frecuencia llevar los ataques a situaciones en las que el guardameta de Cabo Verde tuviera que lucirse de manera más seria.
Alineación rejuvenecida y numerosas ausencias
La Federación Serbia de Fútbol subrayó en su informe que el partido llegó en una fecha incómoda tras una exigente temporada de clubes y que el seleccionador Paunović no contó con un gran número de jugadores. Serbia, por tanto, comenzó el encuentro con varios futbolistas que recibieron una oportunidad en un nuevo contexto de selección. En la portería estuvo Filip Stanković, y en el once inicial también figuraron Nedeljković, Eraković, Pavlović, Avdić, Njegoš Petrović, Aleksandar Stanković, Živković, Kostov, Birmančević y Jovan Milošević. Según la FSS, Filip Stanković y Adem Avdić empezaron como debutantes, mientras que Jovan Milošević, Vasilije Kostov y Njegoš Petrović recibieron minutos importantes desde el primer minuto.
Tal elección de alineación puede explicar parte de los problemas en los automatismos, pero no la completa impotencia en los momentos clave del partido. Las pruebas de selecciones suelen servir precisamente para examinar nuevas soluciones, ampliar la competencia y comprobar quién puede responder a las exigencias del fútbol internacional. Una derrota en un amistoso por sí sola no tiene por qué tener consecuencias a largo plazo, pero la forma en que Serbia encajó los goles y perdió el control del espacio en Lisboa será sin duda material para un análisis detallado del cuerpo técnico. Esto se refiere especialmente a las reacciones tras los duelos perdidos y a la distancia entre la última línea y el centro del campo.
Paunović hizo varios cambios en el descanso e intentó modificar el ritmo del partido. Según el informe de la FSS, en la continuación tuvieron oportunidad Dejan Zukić, Vladimir Lučić, Lazar Ranđelović y Nikola Štulić. Más tarde entraron Ognjen Mimović, Nikola Simić, Vukašin Đurđević, Vanja Dragojević y Mihailo Ivanović. Los cambios trajeron una mejor entrada de Serbia en la segunda parte, más energía y movimientos más concretos en ataque, pero no el gol que habría devuelto la incertidumbre al encuentro.
El mejor período de Serbia terminó con castigo a la contra
Los mejores minutos de Serbia llegaron al comienzo de la segunda parte. Según la Federación Serbia de Fútbol, el equipo creó entonces varias ocasiones, y se destacaron especialmente dos situaciones de Vladimir Lučić. En el minuto 53, el balón, tras su intento, terminó en el poste, en un momento en que el guardameta de Cabo Verde ya estaba batido. También lo intentó Nikola Štulić, pero el portero rival logró detener el disparo y conservar la ventaja de su selección. Ese fue el período en el que Serbia pareció más viva, más agresiva y más cerca del empate que en cualquier tramo de la primera parte.
Precisamente en los momentos en que parecía que Serbia podía llegar al 1:1, Cabo Verde asestó el golpe decisivo. Duarte aumentó la ventaja en el minuto 59, y solo cuatro minutos después se marcó también el tercer gol, que según la FSS fue atribuido a Tavares, mientras que Index lo señaló como gol de Benchimol. Ambos goles llegaron después de ataques rápidos, lo que acentuó aún más las debilidades de Serbia en la carrera de retorno y el cierre de espacios. En lugar de volver al partido, el mejor inicio de la segunda mitad terminó en un completo derrumbe en el marcador.
Un desenlace así suele ser el más difícil para el análisis técnico porque muestra dos imágenes opuestas del mismo equipo. Por un lado, Serbia demostró que puede elevar la intensidad y llegar a ocasiones cuando cambia el ritmo e introduce jugadores más frescos. Por otro lado, en cuanto dejó espacios a su espalda, el rival logró castigar la falta de compacidad y marcar la diferencia. En un amistoso eso no tiene un coste competitivo, pero el mensaje es claro: sin una mejor protección del centro del campo y una reacción más rápida tras perder el balón, es difícil controlar un partido, incluso contra un rival que nominalmente tiene un estatus internacional más débil.
Cabo Verde confirmó que su clasificación al Mundial no es casualidad
La victoria en Lisboa tiene un peso especial para Cabo Verde porque llega antes de su primera participación en el Mundial. Según la FIFA, esa selección logró una clasificación histórica con una victoria por 3:0 contra Eswatini en las eliminatorias y así conquistó el primer lugar de su grupo africano por delante de Camerún. La FIFA destacó en el momento de la clasificación que se trata de un país con algo más de medio millón de habitantes y de uno de los países menos poblados que jamás se han clasificado para la fase final de la Copa del Mundo. Ese dato subraya aún más la magnitud del éxito de una selección que en los últimos años se ha impuesto como una de las historias más interesantes del fútbol africano.
En términos futbolísticos, Cabo Verde hace tiempo que ya no es solo un rival exótico. Gran parte de su fuerza como selección está relacionada con jugadores de la diáspora, especialmente de los entornos futbolísticos portugués, neerlandés y francés. Ese modelo permitió crear un equipo competitivo, capaz de defender con disciplina y transitar rápido. Contra Serbia se vio precisamente eso sobre el campo: la selección de Cabo Verde no dominó necesariamente con una posesión prolongada, pero sabía dónde podía encontrar espacios y cómo castigar los errores. La eficacia ante la portería fue la principal diferencia entre los dos equipos.
Según el calendario del Mundial que publica la FIFA, Cabo Verde jugará en el grupo H con España, Uruguay y Arabia Saudí. Debería disputar su primer partido contra España el 15 de junio de 2026 en Atlanta. El grupo es muy exigente, pero el formato ampliado de la competición con 48 selecciones y el pase de los mejores terceros equipos a la fase eliminatoria da una importancia adicional a cada partido. En ese contexto, la victoria contra Serbia no es solo un resultado amistoso, sino también una confirmación de confianza antes de una participación histórica en el mayor escenario.
Qué significa la derrota para la Serbia de Paunović
Para Serbia, el encuentro en Lisboa es ante todo una advertencia. Paunović tenía derecho a probar nuevos jugadores y ampliar el círculo de candidatos, pero una selección que quiere estabilidad debe mostrar un sistema reconocible incluso en tales circunstancias. En este partido destacaron sobre todo los problemas en el centro del campo, la falta de conexión entre líneas y las distancias excesivas en los momentos en que había que defender las contras rivales. La parte ofensiva del juego tampoco fue lo bastante convincente, aunque los cambios en la continuación trajeron viveza y varias buenas situaciones.
Se analizará especialmente el período del minuto 50 al 63. Serbia tuvo entonces sus ocasiones más claras, golpeó el poste y pareció un equipo que podía devolver el partido al equilibrio en el marcador. En lugar de eso, en un corto intervalo encajó dos goles y perdió toda posibilidad de remontada. Tales bajones de concentración y organización suelen ser decisivos en partidos competitivos, y el amistoso en Lisboa mostró lo rápido que una fase positiva de juego puede quedar anulada si el equipo no está suficientemente protegido en el equilibrio defensivo.
Tampoco debe ignorarse el aspecto psicológico. El equipo rejuvenecido, tras encajar un gol temprano, no encontró una forma tranquila de construir el partido. Hubo intentos, pero demasiado pocos ataques elaborados y demasiado pocas soluciones seguras bajo presión. En ese contexto, la experiencia de Lisboa puede ser útil solo si se reconocen claramente las causas de la derrota. Para los jugadores jóvenes, partidos de este tipo pueden servir como prueba de nivel, pero para el cuerpo técnico también son una comprobación de si la plantilla más amplia puede soportar las exigencias del ritmo internacional.
Sigue la visita a México en Toluca
Según la Federación Serbia de Fútbol, la selección, después del partido en Lisboa, viaja a México, donde el 5 de junio le espera una nueva prueba amistosa contra México en Toluca. La FSS señala que se trata de un partido contra uno de los anfitriones del Mundial, y para el público europeo el horario será en la noche del 4 al 5 de junio a las 4 horas según la hora centroeuropea. Ese encuentro será una prueba diferente porque México, en la fase final de preparación para el torneo en casa, tiene una fuerte motivación competitiva y jugará en condiciones exigentes para los equipos visitantes.
Para Paunović y su cuerpo técnico, lo más importante será ver la reacción después de la derrota. Los partidos amistosos en esta parte del año suelen estar marcados por el cansancio, las ausencias y los experimentos, pero aun así moldean la impresión sobre la dirección de la selección. Serbia contra México debe mostrar más compacidad, más disciplina en la carrera de retorno y una idea más clara en ataque. La derrota ante Cabo Verde no tiene por qué ser un punto de inflexión, pero puede convertirse en una seria advertencia si se repiten los mismos problemas.
En Lisboa, por tanto, el mensaje más importante fue que la profundidad de plantilla no significa mucho sin automatismos claros. Cabo Verde utilizó el partido para reforzar aún más el ambiente positivo antes del Mundial, mientras que Serbia recibió un doloroso recordatorio de que los partidos internacionales rara vez perdonan a un rival que pierde la estructura. El 3:0 final no es solo el resultado de una prueba amistosa, sino el resumen de un encuentro en el que una selección fue más eficaz, más organizada y más tranquila en los momentos clave, mientras que la otra se quedó sin respuesta cuando el partido exigía estabilidad y precisión.
Fuentes:
- Federación Serbia de Fútbol – informe oficial del partido Cabo Verde - Serbia 3:0, alineaciones, goleadores, cambios y anuncio de la siguiente prueba contra México (link)
- Index Sport – crónica del partido, resultado, desarrollo del encuentro y contexto adicional sobre Cabo Verde antes del Mundial (link)
- FIFA – publicación oficial sobre la histórica clasificación de Cabo Verde al Mundial 2026 y el camino clasificatorio de la selección (link)
- FIFA – calendario oficial y datos sobre el Mundial 2026, incluido el formato con 48 selecciones y los partidos del grupo H (link)