Los controles antidopaje nocturnos provocaron una rebelión en el Tour tras las pruebas a Pogačar y Vingegaard
Los controles antidopaje nocturnos realizados a Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard abrieron uno de los debates más delicados del Tour de France 2026: hasta dónde pueden llegar los organismos antidopaje en la búsqueda de posibles infracciones sin perjudicar la recuperación, la salud y la seguridad de los ciclistas durante la carrera por etapas más exigente del mundo. Los dos principales candidatos a la victoria en la clasificación general fueron despertados durante la noche del 18 al 19 de julio, inmediatamente antes de la 15.ª etapa entre Champagnole y Plateau de Solaison. Según las informaciones procedentes de la carrera, Vingegaard tuvo que someterse al control alrededor de las dos de la madrugada, mientras que los controladores llamaron a la puerta de la habitación de Pogačar cerca de las cinco. La Fiscalía de París confirmó posteriormente que la Agencia Internacional de Controles había solicitado y obtenido la autorización del juez competente en asuntos de libertad y detención. Sin embargo, el mero hecho de que el procedimiento hubiera seguido la vía judicial no redujo el descontento entre los ciclistas y los miembros de sus equipos.
Pogačar, Vingegaard y Remco Evenepoel no cuestionaron la necesidad de controles antidopaje estrictos, pero advirtieron de que el momento en el que se realizaron podía influir directamente en la competición. En una carrera de tres semanas, el sueño es uno de los componentes fundamentales de la recuperación, especialmente antes de una etapa de montaña de 183,9 kilómetros con una ascensión final de categoría especial. Pogačar declaró después de la etapa que había dormido aproximadamente cuatro horas y que, después del control, no había logrado continuar normalmente su descanso nocturno. Antes de la salida, Vingegaard afirmó que apoyaba las pruebas, pero que el procedimiento se volvía problemático cuando alteraba el sueño y el rendimiento. Evenepoel calificó de inhumana la hora del control y expresó la opinión de que los ciclistas no deberían aceptar una práctica semejante como algo habitual.
El tribunal autorizó los controles fuera del horario habitual
Según una confirmación de la Fiscalía de París difundida por los medios internacionales, la Agencia Internacional de Controles, conocida por las siglas ITA, se dirigió a un juez parisino especializado en asuntos de libertad y detención para obtener permiso para realizar controles durante la noche del 18 al 19 de julio. Este procedimiento es importante porque las pruebas se llevaron a cabo fuera del periodo estándar comprendido entre las seis de la mañana y las 23 horas. El marco jurídico francés no considera los controles nocturnos una medida rutinaria, sino un instrumento excepcional que debe estar relacionado con sospechas graves y concordantes y ser proporcional a los objetivos de protección de la competición limpia y de la salud de los deportistas. Si un deportista no ha dado su consentimiento previo, la ley permite realizar este tipo de control con autorización judicial.
Las normas de la Unión Ciclista Internacional también establecen un umbral elevado para las pruebas realizadas entre las 23 horas y las seis de la mañana. Según las disposiciones citadas por la ITA, por regla general no se somete a un ciclista a pruebas durante ese periodo si él mismo no ha declarado una ventana de disponibilidad de 60 minutos o no ha dado su consentimiento, salvo cuando existe una sospecha grave y concreta de que podría estar implicado en dopaje. Ni la ITA ni las demás instituciones competentes hicieron públicos los detalles en los que se basó la solicitud de pruebas nocturnas. Debido a la confidencialidad de las investigaciones y a la protección de los derechos de los deportistas, no se confirmó si la decisión estaba relacionada con determinados indicadores biológicos, información de inteligencia, un tipo de sustancia prohibida u otros elementos de la evaluación de riesgos.
Es importante destacar que la autorización de un control nocturno no constituye por sí misma una prueba de una infracción de las normas antidopaje. Hasta el 21 de julio no se había anunciado que Pogačar o Vingegaard hubieran cometido una infracción antidopaje relacionada con esas muestras. La ITA explicó que los resultados de los controles individuales no se publican de manera rutinaria y que solo se hace una comunicación pública cuando existe una aparente infracción que entra en el procedimiento de gestión de resultados. De este modo, las circunstancias que condujeron a las pruebas nocturnas permanecieron separadas de la cuestión del resultado definitivo del laboratorio.
La ITA defiende la medida excepcional por su mayor eficacia para detectar el dopaje
La Agencia Internacional de Controles confirmó que los controles se habían realizado durante la noche y reconoció que semejante procedimiento podía alterar el descanso y la recuperación de los ciclistas. En un comunicado enviado a los medios, la agencia indicó que se había intentado reducir al mínimo posible el impacto sobre los deportistas, pero también que las pruebas eficaces en circunstancias limitadas y justificadas debían poder realizarse fuera del horario diurno habitual. La ITA sostiene que todas las decisiones relativas a la hora de las pruebas se adoptaron de conformidad con el Código Mundial Antidopaje, las normas de la UCI y la legislación francesa. Al mismo tiempo, la agencia destacó su obligación de proteger el bienestar de los ciclistas, la igualdad de trato y los derechos fundamentales.
Esta argumentación está vinculada al intento de descubrir métodos que pueden ser más difíciles de detectar mediante controles estándares por la mañana o por la tarde. Se menciona especialmente la microdosificación, es decir, el uso de pequeñas cantidades de sustancias prohibidas en intervalos diseñados para que sus rastros desciendan rápidamente por debajo del límite de detección. El exciclista profesional y actual director del equipo EF Education-EasyPost, Jonathan Vaughters, apoyó públicamente los controles nocturnos al considerar que podían resultar eficaces contra la microdosificación de eritropoyetina, hormona del crecimiento y testosterona. Su postura es contraria a las reacciones de numerosos ciclistas actuales, pero demuestra por qué los organismos antidopaje desean conservar esta posibilidad en su arsenal.
Antes del inicio del Tour, la ITA anunció que el programa para la edición de 2026 estaría basado en información de inteligencia, evaluación de riesgos, el pasaporte biológico del deportista y el seguimiento de las tendencias de rendimiento. Según el plan oficial, durante el mes anterior a la salida se realizaron más de 360 controles fuera de competición, mientras que durante la propia carrera estaba prevista la recogida de aproximadamente 600 muestras. Algunas muestras seleccionadas pueden conservarse hasta diez años para volver a analizarlas cuando se desarrollen nuevos métodos de detección. Se puso especial énfasis en los marcadores esteroideos del suero sanguíneo y en el módulo endocrino del pasaporte biológico, que puede ayudar a detectar indicios de abuso de la hormona de crecimiento humana.
La UCI transfirió las actividades operativas antidopaje a la ITA en 2021 y, desde febrero de 2026, le encomendó además los procedimientos relacionados con la gestión de resultados y los incumplimientos de la obligación de comunicar la localización. De este modo, la agencia internacional obtuvo una mayor independencia para planificar controles, analizar información y dirigir procedimientos jurídicos. El programa del Tour no incluye únicamente al ganador de la etapa y al portador del maillot amarillo, que son sometidos regularmente a pruebas, sino también controles dirigidos a otros ciclistas en diferentes momentos de la carrera. Según la información proporcionada por la ITA a los medios, durante el Tour de este año también se sometió a controles nocturnos o muy tempranos a otros equipos, y no solo a UAE Team Emirates-XRG y Visma-Lease a Bike.
Los ciclistas advierten de que la falta de sueño modifica las condiciones de la competición
Las reacciones del pelotón se centraron menos en la propia obligación de entregar una muestra y más en las consecuencias de la interrupción del sueño. Los ciclistas profesionales del Tour afrontan cada día varias horas de esfuerzo, traslados entre etapas, masajes, protocolos nutricionales, compromisos con los medios y preparación para la jornada siguiente. En un calendario semejante, varias horas de sueño ininterrumpido no solo contribuyen a la sensación de frescura, sino también a la recuperación muscular, la regulación del sistema inmunitario, la concentración y la toma de decisiones a gran velocidad. Cuando se despierta a un deportista a las dos de la madrugada, la consecuencia no se limita al tiempo necesario para tomar la muestra; también puede convertirse en un problema la imposibilidad de volver a dormirse.
Vingegaard declaró que antes de la llegada de los controladores estaba durmiendo bien y que el procedimiento duró lo suficiente como para alterar su preparación. Según las informaciones de medios especializados en ciclismo, transcurrieron aproximadamente 40 minutos desde que salió de la habitación hasta que regresó. Pogačar también afirmó que después de despertarse ya no consiguió dormir con normalidad, por lo que pasó el tiempo restante escuchando música y bebiendo café. Su crítica tenía dos vertientes: aceptaba la posibilidad de un control si era necesario para demostrar que la competición era limpia, pero advirtió de que realizarlo a las dos de la madrugada superaba el límite de una carga razonable para un ciclista.
Evenepoel, que aquella noche no se encontraba entre los dos favoritos sometidos a pruebas e identificados públicamente, reaccionó con todavía mayor dureza. El belga calificó el procedimiento de falta de respeto hacia los deportistas y afirmó que los responsables deberían comprender lo que supone despertar a alguien en mitad del periodo más importante de recuperación. Su reacción adquirió un peso adicional porque varias horas después ganó la 15.ª etapa. De este modo, el debate no quedó limitado a los equipos de Pogačar y Vingegaard, sino que se convirtió en una cuestión de normas comunes para todo el pelotón.
La caída de Vingegaard intensificó el debate, pero no se ha demostrado una relación causal
La tensión culminó durante la 15.ª etapa, cuando Vingegaard se cayó a aproximadamente 24 kilómetros de la meta. Según el informe oficial de los organizadores del Tour de France, el ciclista del equipo Visma-Lease a Bike terminó en el suelo mientras su equipo encabezaba la persecución, tras lo cual los médicos le inmovilizaron el brazo derecho y lo trasladaron a una ambulancia. El danés tuvo que abandonar la carrera por primera vez en seis participaciones en el Tour. En las cinco ediciones anteriores siempre había terminado en una de las dos primeras posiciones, incluidas sus victorias en la clasificación general de 2022 y 2023.
Las informaciones de los medios indicaron una fractura de clavícula y la necesidad de una operación. La caída se produjo al salir de una rotonda en Bonneville, en un final rápido y tenso antes de la ascensión decisiva. En el incidente también participaron otros ciclistas, algunos de los cuales lograron continuar la carrera. No existen pruebas de que el control nocturno causara directamente el error o la caída de Vingegaard. No es posible llegar a esa conclusión únicamente a partir de la secuencia temporal de los acontecimientos, porque en los accidentes de ciclismo influyen simultáneamente la posición dentro del grupo, la velocidad, la trayectoria, el contacto con otros ciclistas, la configuración de la carretera y una serie de decisiones instantáneas.
Pogačar declaró, sin embargo, después de la etapa que se preguntaba si el mal descanso podría haber contribuido en un pequeño porcentaje a la caída de Vingegaard. Su declaración fue formulada como una posibilidad y no como una afirmación sobre la causa. Precisamente esa diferencia es importante: la interrupción del sueño puede afectar en principio a la atención y a las reacciones, pero en este caso concreto no se ha realizado ningún análisis conocido públicamente que demuestre una relación. Por ello, el debate permaneció en el ámbito del riesgo deportivo y del principio de precaución, y no en el de una responsabilidad confirmada médica o jurídicamente.
La retirada de Vingegaard modificó por completo la clasificación y la dinámica del Tour. En Plateau de Solaison, Evenepoel derrotó a Pogačar en el esprint final y consiguió su tercera victoria de etapa en el Tour, mientras que Isaac del Toro terminó tercero. Tras el abandono de Vingegaard, el belga pasó a ocupar el segundo puesto de la clasificación general, a cinco minutos de Pogačar, mientras que Del Toro era tercero a 5 minutos y 58 segundos. El drama deportivo quedó así directamente entrelazado con el debate sobre las normas de control, aunque no se estableció ninguna relación causal entre ambos acontecimientos.
El Tour vuelve a enfrentarse al legado del dopaje y a la cuestión de la confianza
La rigurosidad del programa antidopaje del Tour de France no puede separarse de la historia del ciclismo profesional. Durante décadas, la carrera estuvo marcada por casos de dopaje sistemático, descalificaciones y anulaciones posteriores de resultados, por lo que los organizadores, la UCI y las instituciones antidopaje se encuentran sometidos a una fuerte presión para utilizar métodos de control más avanzados y menos previsibles. Al mismo tiempo, la legitimidad del sistema no depende únicamente del número de muestras recogidas, sino también de si los deportistas confían en que las medidas son proporcionales, están justificadas profesionalmente y se aplican de manera igualitaria.
Las pruebas nocturnas se encuentran precisamente en ese límite. Por un lado, un calendario previsible con antelación puede dejar margen para manipular sustancias con un periodo de detección breve. Por otro, despertar a los ciclistas inmediatamente antes de una exigente etapa de montaña puede modificar sus condiciones de participación y comprometer potencialmente la seguridad. La situación es especialmente delicada cuando se somete a pruebas a los líderes de la clasificación general, porque cualquier desviación de la rutina habitual puede tener consecuencias para el resultado de la carrera, mientras que el público puede interpretar erróneamente el propio control como una prueba de sospecha o culpabilidad.
La legislación francesa trata de resolver esta tensión mediante la exigencia de sospechas graves y concordantes, una evaluación de la proporcionalidad y la posibilidad de supervisión judicial. En este caso, el juez competente concedió la autorización, lo que significa que se siguió el procedimiento jurídico formal. Sin embargo, el público desconoce qué información concreta fue presentada ante el tribunal, mientras que los ciclistas no saben por qué no pudo elegirse un horario menos perjudicial. La ausencia de esas respuestas abre espacio para la desconfianza y las especulaciones, incluso cuando las instituciones han actuado dentro de sus competencias.
El siguiente paso probablemente no será la eliminación completa de los controles nocturnos, sino un debate más preciso sobre los criterios para su aplicación. Los ciclistas y sus asociaciones pueden exigir mecanismos de protección más claros, procedimientos más breves, una mejor coordinación con los equipos sin poner en peligro el carácter sorpresivo de los controles y una evaluación adicional de los riesgos antes de las etapas clave. Los organismos antidopaje, por su parte, tendrán que demostrar que utilizan las facultades excepcionales de manera selectiva y solo cuando los demás métodos no resultan suficientes. Por ello, el caso de Pogačar y Vingegaard va más allá de una sola noche sin dormir: se ha convertido en una prueba de la capacidad del ciclismo para proteger simultáneamente la credibilidad de la competición y los derechos de los deportistas que participan en ella.
Fuentes:
- Agencia Internacional de Controles - plan oficial del programa antidopaje para el Tour de France 2026, alcance de los controles y métodos de evaluación de riesgos (enlace)
- Légifrance - marco jurídico francés para los controles antidopaje entre las 23 horas y las seis de la mañana y condiciones para obtener autorización judicial (enlace)
- Tour de France - informe oficial y resultados de la 15.ª etapa, abandono de Vingegaard y cambios en la clasificación general (enlace)
- Cycling Weekly - declaraciones de la ITA y de los ciclistas y disposiciones de la UCI sobre las pruebas realizadas fuera del horario estándar (enlace)
- CyclingNews - hora de realización de los controles y descripciones del impacto de la interrupción del sueño en Pogačar y Vingegaard (enlace)
- The Guardian - confirmación de la Fiscalía de París sobre la autorización judicial y contexto adicional de los controles nocturnos (enlace)