Brendon McCullum abandona el banquillo de la selección inglesa de Test: termina la era original del «Bazball»
Brendon McCullum ya no es el entrenador principal de la selección masculina inglesa de Test, con lo que concluye un periodo de cuatro años que cambió profundamente la manera en que Inglaterra afrontaba el formato más largo del críquet. El England and Wales Cricket Board, organismo rector del críquet en Inglaterra y Gales, anunció el 12 de julio de 2026 que el técnico neozelandés dejaría su cargo al frente del equipo de Test, aunque seguiría siendo responsable de las selecciones en los formatos ODI y T20. La formulación oficial del ECB habla de su salida del puesto, mientras que el mensaje de McCullum, quien afirmó estar «decepcionado por no continuar», indica que el cambio no fue iniciativa suya. La decisión llega después de una serie de resultados más débiles en el críquet de Test, incluida una dura derrota en las Ashes disputadas en Australia y la reciente pérdida de la serie como local ante Nueva Zelanda. Al mismo tiempo, McCullum continúa siendo una pieza importante del sistema inglés en un momento en el que el equipo de T20 ha alcanzado la primera posición de la clasificación mundial bajo su dirección.
El cambio en el banquillo tiene una importancia adicional porque se produjo apenas dos semanas después de la retirada de Ben Stokes del críquet internacional. Desde 2022, McCullum y Stokes formaban el tándem de entrenador y capitán que construyó uno de los estilos más reconocibles del críquet de Test moderno. Su filosofía se basaba en el juego agresivo, la disposición a asumir riesgos y el intento de buscar un camino hacia la victoria en prácticamente cualquier situación, en lugar de tratar principalmente de evitar la derrota. Los medios denominaron este enfoque «Bazball», por el apodo de McCullum, Baz, aunque la expresión nunca fue el nombre oficial de la táctica inglesa. Con la marcha de ambas figuras clave de la estructura de Test, termina la fase original de ese proyecto, aunque es probable que parte de sus ideas permanezca integrada en la identidad del equipo.
El ECB consideró que había llegado el momento de cambiar
El director ejecutivo del ECB, Richard Gould, señaló en el comunicado oficial que McCullum había «insuflado nueva vida» a la selección inglesa de Test y había propiciado un periodo marcado por victorias extraordinarias. Al mismo tiempo, Gould indicó que la dirección consideraba que había llegado el momento de realizar un cambio, con un objetivo estratégico claro: recuperar las Ashes en la próxima serie disputada en territorio inglés. Esta formulación demuestra que el ECB no rechaza el legado de McCullum, sino que concluye que la actual dirección técnica ya no resulta suficientemente convincente para el siguiente ciclo. El director del críquet masculino, Rob Key, destacó especialmente el cambio en la mentalidad del equipo y el desarrollo de una nueva generación de jugadores, afirmando que McCullum deja al conjunto de Test en una situación desde la que puede volver a construirse. El proceso de nombramiento de un nuevo entrenador principal comienza de inmediato y el nombre del sucesor no ha sido confirmado oficialmente.
En su declaración de despedida, McCullum subrayó que se sentía orgulloso de lo que había conseguido el equipo y que respetaba la decisión del ECB, aunque reconoció abiertamente su decepción por la finalización de su mandato. Dio las gracias a los jugadores, al cuerpo técnico y a los aficionados, y afirmó que seguiría apoyando al equipo de Test. Su atención se centrará ahora por completo en las selecciones de un día y T20, que se encuentran en una fase diferente en cuanto a resultados. La decisión se anunció inmediatamente después de que Inglaterra derrotara a la India por 4-0 en una serie T20 como local y alcanzara la primera posición de la clasificación mundial de ese formato. De este modo, el ECB separó la evaluación del trabajo de McCullum en el críquet de Test de los resultados obtenidos en los formatos limitados, en lugar de poner fin a toda la relación contractual.
Cómo nació el «Bazball»
Cuando McCullum fue nombrado entrenador principal del equipo de Test en mayo de 2022, Inglaterra atravesaba una de las crisis de resultados más graves de su historia reciente. Antes de su llegada, la selección solo había ganado uno de sus 17 Test anteriores, y el equipo parecía lastrado por la cautela, los frecuentes cambios y la falta de confianza. El ECB lo eligió por su experiencia transformando la cultura de los equipos, aunque en aquel momento no tenía experiencia previa dirigiendo una selección nacional de Test. Al mismo tiempo, Ben Stokes asumió la capitanía, por lo que el entrenador y el capitán recibieron un amplio margen para crear una nueva identidad. Su respuesta fue simplificar radicalmente el mensaje dirigido a los jugadores: tomar la iniciativa, no tener miedo a equivocarse y presionar constantemente al rival.
Los resultados iniciales fueron espectaculares. Inglaterra derrotó a Nueva Zelanda por 3-0 en su primera serie como local bajo la nueva dirección, después completó con éxito en Birmingham una persecución récord de 378 carreras contra la India y posteriormente también ganó la serie ante Sudáfrica. A finales de 2022 llegó una histórica victoria por 3-0 en Pakistán, conseguida en campos en los que tradicionalmente los equipos visitantes tenían grandes dificultades para generar suficientes oportunidades para alcanzar un resultado. En esos partidos, los bateadores ingleses aceleraron el ritmo de anotación de carreras, mientras que las decisiones de Stokes como capitán incluían con frecuencia disposiciones ofensivas en el campo y declaraciones que dejaban al rival una posibilidad real de ganar. El objetivo no era únicamente jugar un críquet atractivo, sino aumentar el número de situaciones en las que un Test podía convertirse en un partido con un desenlace claro.
Según los datos publicados por el Guardian, Inglaterra ganó diez de sus primeros 11 Test bajo la dirección de McCullum. Esa racha cambió casi inmediatamente la percepción pública de la selección y recuperó el interés por un formato que compite en el críquet mundial con un número creciente de competiciones T20 de franquicias. El «Bazball» se convirtió en un término más amplio para referirse al críquet de Test agresivo, aunque al mismo tiempo simplificó con frecuencia la filosofía más compleja del cuerpo técnico. McCullum y Stokes afirmaban que no buscaban una agresividad irreflexiva, sino liberar a los jugadores del miedo y crear una intención clara. Sin embargo, cuanto más adaptaban los rivales sus tácticas, más evidente resultaba que ese modelo debía evolucionar constantemente.
Un balance general impresionante, pero un claro descenso de los resultados
McCullum termina su mandato después de dirigir 49 partidos de Test, con 27 victorias, 20 derrotas y dos empates, según las estadísticas publicadas por el Guardian tras la decisión del ECB. El porcentaje de victorias continúa siendo muy elevado en comparación con muchos periodos anteriores del críquet de Test inglés, pero la distribución de los resultados revela un fuerte contraste entre el inicio explosivo y la fase final de su mandato. Inglaterra solo ganó tres de sus últimos 11 Test, mientras que las derrotas en las grandes series fueron debilitando progresivamente la convicción de que la misma filosofía produciría éxitos frente a los mejores equipos y en las condiciones más exigentes. Fue precisamente este descenso, y no el rechazo de todo el proyecto, el que se convirtió en el principal argumento a favor del cambio. El ECB consideró que el equipo necesitaba un liderazgo diferente y una autoridad renovada antes del nuevo ciclo.
Las críticas al «Bazball» se centraron principalmente en su capacidad de adaptación. Cuando el juego ofensivo funcionaba, Inglaterra podía transformar un partido en unas pocas horas y alterar por completo el plan del adversario. Cuando las condiciones no permitían asumir riesgos de forma constante o los bateadores clave se exponían demasiado pronto con golpes innecesarios, el mismo enfoque parecía insuficientemente disciplinado. Por tanto, el debate nunca se limitó únicamente a la velocidad con la que se anotaban las carreras, sino que también abordó el equilibrio entre la iniciativa y la evaluación del momento. Los defensores de McCullum destacarán que devolvió a los jugadores la libertad y la ambición, mientras que los críticos sostendrán que el equipo no desarrolló con suficiente rapidez un plan alternativo para las situaciones en las que la estrategia inicial no funcionaba.
Las Ashes y la derrota ante Nueva Zelanda aceleraron la decisión
El mayor golpe para la posición de McCullum fue la derrota por 4-1 en las Ashes disputadas en Australia. Associated Press señaló que, además del resultado, Inglaterra fue objeto de críticas durante esa serie por cuestiones relacionadas con los estándares profesionales y la preparación. Las Ashes siguen siendo el principal criterio para medir el éxito de la selección inglesa de Test, y la contundente derrota generó una presión que los resultados posteriores no lograron aliviar. En marzo de 2026, el ECB todavía respaldaba públicamente la continuidad, pero el verano como local trajo un nuevo problema. La derrota por 2-1 en la serie contra Nueva Zelanda fue la primera pérdida de Inglaterra como local en una serie de al menos tres Test desde 2012, según el informe de Associated Press.
Ese final de la serie fue especialmente doloroso porque Inglaterra ganó el primer partido, pero no consiguió mantener el control de la competición. Nueva Zelanda logró neutralizar parte de la agresividad inglesa, aprovechar los errores e imponer un ritmo más disciplinado en los momentos decisivos. El último Test en Trent Bridge se convirtió además en el partido de despedida de Ben Stokes, quien anunció el 28 de junio que ponía fin a su carrera internacional. La pérdida del capitán y del entrenador en un intervalo de dos semanas significa que el ECB ya no busca únicamente una corrección táctica, sino prácticamente una estructura de liderazgo completamente nueva. Se trata del cambio más profundo en el proyecto inglés de Test desde la primavera de 2022.
La marcha de Stokes también dejó abierta la cuestión de la capitanía
Ben Stokes era mucho más que el ejecutor de las ideas de McCullum. Como capitán, tomaba decisiones sobre el terreno de juego, convencía a los jugadores de que aceptaran el riesgo y asumía la responsabilidad cuando el plan agresivo no daba resultado. En el comunicado oficial sobre su retirada, el ECB confirmó que había terminado su carrera después del tercer Test contra Nueva Zelanda, poniendo así fin a una etapa como capitán iniciada en abril de 2022. Su sucesor no había sido nombrado oficialmente hasta el 12 de julio. Harry Brook, actual capitán de las selecciones inglesas en los formatos limitados, es un candidato natural y ha recibido el respaldo público de Stokes, pero la decisión final corresponde al ECB.
La elección del capitán estará estrechamente vinculada al nombramiento del nuevo entrenador. La dirección debe decidir si desea conservar gran parte de la filosofía existente e introducir únicamente una mayor disciplina táctica o iniciar una transformación más profunda de la forma de jugar. Un regreso completo a un críquet de Test extremadamente cauteloso sería difícil de conciliar con el perfil de numerosos jugadores actuales, que se han desarrollado en un sistema basado en la intención ofensiva. Por otro lado, continuar sin correcciones claras podría crear la impresión de que el cambio de entrenador no tiene un verdadero propósito estratégico. Por ello, el nuevo tándem de entrenador y capitán tendrá que definir qué elementos del «Bazball» permanecen y cuáles se abandonan.
La primera gran tarea llegará ya contra Pakistán
Inglaterra dispone de poco tiempo para la transición. Según el calendario oficial del ECB, la próxima serie de Test comenzará el 19 de agosto de 2026 contra Pakistán en Headingley, Leeds. El segundo partido comenzará el 27 de agosto en Lord’s, Londres, y el tercero el 9 de septiembre en Edgbaston, Birmingham. Por tanto, si el nuevo entrenador es nombrado antes del inicio de la serie, solo tendrá unas pocas semanas para conocer al equipo, llegar a un acuerdo con el nuevo capitán y definir las prioridades fundamentales. Si el proceso se prolonga, el ECB podría buscar una solución provisional dentro del cuerpo técnico existente, aunque ese escenario todavía no ha sido confirmado oficialmente.
Pakistán será la prueba inmediata de estabilidad, pero el objetivo a largo plazo siguen siendo las Ashes de 2027 en Inglaterra. Gould mencionó precisamente la recuperación del trofeo más importante como la razón por la que la dirección concluyó que había llegado el momento de realizar un cambio. Esto significa que el sucesor no será elegido únicamente por los resultados a corto plazo, sino también por su capacidad para preparar al equipo para cinco partidos contra Australia. Será importante gestionar la carga de trabajo de los lanzadores rápidos, encontrar una combinación sostenible de bateadores y desarrollar un plan que funcione en diferentes condiciones, desde campos favorables para el bateo hasta partidos dominados por los lanzadores. Además, el nuevo entrenador tendrá que armonizar los intereses del equipo de Test con el calendario del críquet de franquicias e internacional, en el que los mismos jugadores compiten cada vez con mayor frecuencia en varios formatos.
McCullum continúa siendo clave para las selecciones ODI y T20
La permanencia de McCullum en los formatos limitados demuestra que el ECB no considera que su trabajo haya sido un fracaso en su conjunto. En septiembre de 2024, la dirección le confió, además de sus responsabilidades existentes con el equipo de Test, las selecciones de pelota blanca y amplió su contrato hasta finales de 2027. La estructura técnica unificada comenzó a funcionar en enero de 2025, cuando McCullum asumió el mando de los equipos ODI y T20 con el objetivo de armonizar la cultura y el desarrollo de los jugadores en todos los formatos. Los resultados obtenidos en el críquet T20 durante 2026 reforzaron su posición: Inglaterra alcanzó las semifinales del Mundial, posteriormente derrotó de manera convincente a la India y se situó en lo más alto de la clasificación. Por ello, el ECB decidió separar el problema del Test de la evaluación más amplia de su trabajo.
Sin embargo, esta solución crea una nueva situación organizativa. Inglaterra volverá a contar con entrenadores principales separados para el críquet de pelota roja y de pelota blanca, después de haber considerado anteriormente que la unificación del sistema aportaría una mayor coherencia. La ventaja del modelo separado es que cada entrenador puede concentrarse por completo en las exigencias de su formato. El riesgo es la aparición de mensajes diferentes dirigidos a los jugadores que participan en varias selecciones, especialmente a jugadores como Brook, Ben Duckett, Jamie Smith o los lanzadores rápidos utilizados en distintas competiciones. Por tanto, el ECB tendrá que distribuir claramente las competencias y garantizar la coordinación entre McCullum, el nuevo entrenador de Test, los seleccionadores y el personal médico y de preparación física.
Un legado que va más allá de los resultados
La etapa de McCullum en el Test no será recordada únicamente por su balance de victorias y derrotas. Su mayor transformación fue psicológica: una selección que a comienzos de 2022 parecía paralizada por el miedo al fracaso empezó a jugar con la convicción de que podía asumir el control de prácticamente cualquier partido. Este enfoque también influyó en el debate más amplio sobre el futuro del críquet de Test, porque demostró que el formato de cinco días puede producir encuentros dinámicos y ofensivos sin renunciar a su profundidad táctica. Al mismo tiempo, los dos últimos años de su mandato demostraron que la energía y la valentía por sí solas no son suficientes frente a rivales que poseen calidad, paciencia y un plan de adaptación claro. Precisamente esta doble imagen determinará la valoración histórica del «Bazball».
Para el ECB comienza ahora un proceso delicado: conservar aquello que McCullum mejoró y, al mismo tiempo, corregir las debilidades que se hicieron evidentes en las grandes series. El nuevo entrenador asumirá un equipo con varios jugadores de primer nivel mundial, una sólida base de talento y una cultura que ya no acepta la pasividad como una opción segura. Sin embargo, también lo recibirá sin Stokes, bajo la presión de las Ashes y con un plazo muy breve hasta la primera serie contra Pakistán. McCullum, por su parte, permanece en el críquet inglés, aunque en una función en la que su trabajo será medido mediante torneos, ritmos y expectativas diferentes. Por tanto, su salida del equipo de Test no supone una ruptura total, sino el final de una fase muy reconocible y el comienzo de un nuevo debate sobre cómo quiere Inglaterra ganar en el formato más largo.
Fuentes:
- England and Wales Cricket Board – comunicado oficial sobre la salida de Brendon McCullum del puesto de entrenador principal de la selección de Test y la continuación de su trabajo con los equipos ODI y T20 (enlace)
- Associated Press – informe sobre la decisión del ECB, la derrota en las Ashes, la serie contra Nueva Zelanda y el calendario inmediato del equipo de Test (enlace)
- The Guardian – estadísticas del mandato de McCullum, las rachas de resultados inicial y final, y el contexto del cambio de liderazgo (enlace)
- England and Wales Cricket Board – comunicado oficial sobre el nombramiento de McCullum como entrenador principal de la selección de Test en 2022 (enlace)
- England and Wales Cricket Board – comunicado oficial sobre su incorporación al frente de las selecciones ODI y T20 y su contrato hasta finales de 2027 (enlace)
- England and Wales Cricket Board – comunicado oficial sobre la retirada de Ben Stokes del críquet internacional (enlace)
- England and Wales Cricket Board – calendario oficial de partidos de la selección masculina inglesa para 2026 (enlace)