Conor McGregor será operado tras lesionarse contra Max Holloway: su regreso a la UFC vuelve a estar en duda
Conor McGregor confirmó el 13 de julio de 2026 que tendrá que someterse a una operación después de sufrir una lesión en la rodilla derecha durante su combate de regreso contra Max Holloway en el evento UFC 329 de Las Vegas. El excampeón de la UFC en las categorías de peso pluma y peso ligero anunció que, después de la intervención quirúrgica, pretende completar una rehabilitación preparatoria, regresar a los entrenamientos de artes marciales e intentar disputar la última pelea de su contrato actual con la organización. De este modo, descartó la posibilidad de que la derrota del sábado significara automáticamente el final de su carrera profesional, aunque por el momento no se conocen el diagnóstico preciso ni la duración prevista de la recuperación. En una publicación en Instagram, McGregor expuso una secuencia clara de pasos - operación, rehabilitación y un nuevo intento de regreso -, pero no reveló cuándo debería llevarse a cabo la intervención. Por lo tanto, su anuncio confirma su intención, pero todavía no ofrece un plazo fiable para volver a entrar en el octágono.
UFC 329 se celebró el 11 de julio en un T-Mobile Arena completamente lleno, y el combate principal de la noche terminó después de solo un minuto y nueve segundos del primer asalto. Según el resultado oficial de la UFC, Holloway ganó por nocaut técnico, aunque la interrupción no fue consecuencia de una serie clásica de golpes, sino de la incapacidad de McGregor para continuar combatiendo debido a la lesión. Al comienzo, el irlandés intentó ejecutar una patada circular izquierda voladora, tras lo cual cayó de manera incómoda sobre la pierna derecha y su rodilla perdió estabilidad. Todavía trató de golpear y moverse, pero rápidamente quedó claro que no podía apoyar normalmente el peso sobre la pierna lesionada. El árbitro Mike Beltran detuvo entonces el combate, por lo que uno de los regresos más esperados de la historia reciente de la UFC terminó casi inmediatamente después de la campana inicial.
El diagnóstico exacto todavía no ha sido confirmado públicamente
Aunque McGregor confirmó la necesidad de una operación, hasta el 13 de julio no se había revelado públicamente qué estructura de la rodilla había resultado dañada ni se había presentado documentación médica oficial. El director ejecutivo de la UFC, Dana White, declaró después del evento que se sospechaba una lesión del ligamento cruzado anterior, o LCA, y que los médicos habían ofrecido una evaluación inicial similar. Sin embargo, esa declaración no representa un diagnóstico definitivo, por lo que el alcance del daño, el tipo de operación y la duración de la rehabilitación dependerán de los resultados de las revisiones y las pruebas de imagen. MMA Fighting también informó de que McGregor no precisó en su publicación la naturaleza de la lesión, aunque anunció claramente que se sometería a una intervención quirúrgica. Por ese motivo, cualquier predicción sobre la fecha de regreso es por ahora especulativa, especialmente cuando se trata de un deportista que cumplirá 38 años el 14 de julio y que ya ha atravesado una larga inactividad provocada por lesiones graves.
Después del combate, McGregor rechazó firmemente las especulaciones de que había entrado en el octágono con la rodilla dañada previamente. En su primera reacción en las redes sociales, afirmó que no había tenido ese problema durante el campamento de preparación y que había realizado sin dificultades golpes, saltos y movimientos de apoyo durante los entrenamientos y justo antes de salir al área de combate. Dana White dijo que tampoco había señales visibles de lesión durante el pesaje ceremonial, mientras que el equipo de McGregor también sostuvo que el problema apareció de manera repentina. Esas afirmaciones no pueden sustituir un informe médico, pero representan la única información presentada públicamente sobre su estado antes del combate. Según la información disponible, la lesión se produjo durante el primer movimiento ofensivo y no ha sido relacionada oficialmente con un problema de salud anterior.
Holloway pidió que se detuviera el combate en cuanto detectó el problema
Max Holloway declaró después del combate que notó inmediatamente un cambio en los movimientos de McGregor y advirtió al árbitro de que su oponente estaba lesionado. Según sus palabras, McGregor repetía que quería continuar pese a la inestabilidad de la pierna, lo que complicó aún más los pocos segundos anteriores a la interrupción. Holloway expresó después su deseo de que su rival se recuperara rápidamente, evitando una celebración que ignorara las circunstancias del desenlace. Esa reacción fue comprensible porque ni siquiera el ganador tuvo la oportunidad de mostrar todo el abanico de tácticas preparadas para un combate que debía prolongarse hasta un máximo de cinco asaltos. Sin embargo, el registro oficial no deja lugar a dudas: Holloway mejoró su balance profesional a 28 victorias y nueve derrotas, mientras que McGregor quedó con 22 victorias y siete derrotas.
El combate también tuvo un fuerte simbolismo histórico. McGregor y Holloway se enfrentaron por primera vez en agosto de 2013, cuando el irlandés ganó por decisión unánime de los jueces después de tres asaltos. McGregor también se lesionó la rodilla durante aquel combate, pero logró terminarlo y llevarse la victoria, mientras que Holloway se convirtió en los años siguientes en campeón del peso pluma y en uno de los golpeadores más resistentes de su generación. Trece años después, la revancha fue pactada en la categoría de peso wélter, con 170 libras, es decir, aproximadamente 77 kilogramos. El nocaut técnico de Holloway igualó el balance de sus enfrentamientos directos a 1-1, pero la forma en la que terminó dejó abierta la pregunta de si la UFC podría considerar un tercer encuentro en el futuro. El propio Holloway expresó interés en una trilogía, pero no se ha acordado oficialmente ningún nuevo combate.
El regreso después de cinco años duró solo 69 segundos
UFC 329 fue la primera aparición de McGregor desde el 10 de julio de 2021, cuando se fracturó la pierna izquierda al final del primer asalto de su tercer combate contra Dustin Poirier en UFC 264. La recuperación de aquella lesión fue larga, y el regreso previsto contra Michael Chandler en UFC 303, en junio de 2024, fue cancelado después de que McGregor se fracturara un dedo del pie durante la preparación. Debido a la combinación de lesiones, aplazamientos y una ausencia prolongada, se enfrentó a Holloway después de más de cinco años sin un combate oficial de MMA. Una pausa tan larga resulta especialmente exigente en un deporte en el que el ritmo, las reacciones, la condición física y la resistencia al contacto dependen de una actividad competitiva continua. Precisamente por eso, UFC 329 no solo debía responder a la pregunta de si McGregor podía volver a ganar, sino también a la de si su cuerpo podía soportar toda la intensidad de una competición de artes marciales mixtas del máximo nivel.
Después de 69 segundos, la respuesta quedó incompleta. McGregor no fue derrotado después de un combate táctico desarrollado, pero al mismo tiempo no consiguió demostrar que, tras una ausencia tan prolongada, era capaz de completar con seguridad una pelea entera. La lesión se produjo durante un movimiento explosivo que debía imponer inmediatamente el ritmo y recordar su estilo agresivo de las primeras etapas de su carrera. En lugar de una historia de regreso, el público presenció otra interrupción relacionada con su pierna, después de la fractura de 2021 y la lesión en el pie que impidió su aparición prevista en 2024. Esto no significa que las tres lesiones estén médicamente relacionadas, pero su sucesión aumenta las dudas sobre la posibilidad de mantener un calendario regular de combates.
La última pelea del contrato ya no tiene una fecha fiable
Antes de UFC 329, McGregor dijo que todavía tenía dos peleas en su contrato actual: la revancha contra Holloway y otra aparición que, según sus palabras, debía celebrarse como muy tarde en abril de 2027. MMA Fighting informó antes del evento de que el irlandés estaba descontento con la posibilidad de un intervalo de casi diez meses entre esas dos fechas y que quería mantenerse más activo. Después de la derrota en Las Vegas, según su propia publicación, le queda una pelea en el contrato. Sin embargo, la operación de rodilla y la rehabilitación pueden cambiar el plan anterior, y ni la UFC ni el equipo de McGregor habían anunciado una nueva fecha hasta el 13 de julio. Si se confirma una lesión ligamentosa más grave, abril de 2027 podría convertirse en un objetivo difícil de alcanzar, pero sin un diagnóstico definitivo no es posible evaluar de manera fiable si ese plazo será aplazado.
La cuestión de su último oponente también permanece abierta. Holloway ha mostrado públicamente su disposición a disputar un tercer combate, que tendría una historia deportiva clara porque el resultado de su rivalidad está ahora igualado. Michael Chandler sigue siendo una opción comercial lógica debido al combate previamente planeado y a su participación conjunta en el proyecto televisivo The Ultimate Fighter, aunque ese enfrentamiento ya no está programado oficialmente. En público también aparecen regularmente otros grandes nombres, pero actualmente no existe confirmación de que la UFC esté negociando un combate concreto. Antes de seleccionar a un oponente, será decisivo determinar si McGregor puede volver a completar un campamento de preparación completo y obtener la autorización médica para competir. Su deseo de cumplir el contrato está claro, pero la decisión final dependerá de su salud, las negociaciones y el calendario de la organización.
UFC 329 demostró que McGregor todavía genera un interés enorme
A pesar de la decepción deportiva en el combate principal, el evento confirmó la extraordinaria importancia comercial de McGregor. Dana White anunció antes del acontecimiento que UFC 329 había generado aproximadamente 25 millones de dólares estadounidenses en ingresos por la venta de entradas, estableciendo así un nuevo récord de recaudación en taquilla para la organización. Según el informe de MMA Fighting, el récord anterior era de unos 22 millones de dólares. La venta récord demuestra que cinco años de ausencia no han apartado a McGregor del centro del interés mundial por los deportes de combate. Al mismo tiempo, un efecto de mercado tan fuerte aumenta la probabilidad de que la UFC esté interesada en una nueva aparición si las condiciones médicas lo permiten.
Sin embargo, el valor comercial no elimina los riesgos deportivos. McGregor no gana en la UFC desde enero de 2020, cuando detuvo a Donald Cerrone en 40 segundos, y desde entonces ha perdido dos combates contra Poirier y ahora la revancha contra Holloway. Sus dos últimas apariciones oficiales terminaron con graves lesiones en la pierna, lo que diferencia aún más su situación actual del periodo en el que poseía simultáneamente los títulos de dos categorías de peso. Por lo tanto, la UFC debe equilibrar su atractivo para el público con la cuestión realista de su preparación competitiva. Una posible última aparición de su contrato probablemente será un gran acontecimiento, pero ya no será considerada únicamente un regreso deportivo, sino también una prueba para determinar si McGregor puede terminar un combate sin sufrir otro colapso físico.
La operación es solo el primer paso hacia un posible regreso
El mensaje de McGregor del 13 de julio se centró en continuar su carrera, no en retirarse. Subrayó que pretende someterse a una operación, completar una rehabilitación preparatoria y regresar a los entrenamientos de artes marciales antes de realizar un nuevo intento. En el deporte profesional, un proceso de este tipo suele incluir mucho más que la curación del tejido lesionado: el luchador debe recuperar la estabilidad de la articulación, la fuerza, la explosividad, la coordinación y la confianza en los movimientos que provocaron la lesión. Para un competidor de MMA, el desafío adicional consiste en que la rodilla debe soportar golpes, cambios de dirección, derribos, defensa contra derribos y trabajo en el suelo. Por eso, el progreso real solo podrá evaluarse cuando McGregor comience a entrenar plenamente y sin limitaciones, y cuando su equipo médico confirme que puede soportar con seguridad la carga competitiva.
Hasta entonces, su situación sigue siendo incierta. Se ha confirmado la necesidad de una operación y se ha expresado la intención de disputar una pelea más en la UFC, pero no se han confirmado la fecha de la intervención, el diagnóstico definitivo, la duración de la recuperación ni el oponente. Holloway registró oficialmente la victoria, mientras que McGregor se quedó sin respuesta a la pregunta clave que acompañaba su regreso: si, después de años de ausencia, puede volver a construir una continuidad al máximo nivel. La próxima información procedente del equipo médico y del campamento de combate será más importante que cualquier anuncio, porque solo ella mostrará si la última pelea del contrato es un plan viable o únicamente un objetivo cuyo cumplimiento requerirá otro regreso largo e incierto.
Fuentes:
- Associated Press - informe sobre el anuncio de la operación de McGregor, la lesión, la interrupción del combate y las declaraciones de los participantes (enlace)
- Associated Press - detalles de UFC 329, desarrollo oficial del combate principal y evaluación inicial de la lesión (enlace)
- UFC - resultados oficiales y tiempo de finalización del combate McGregor-Holloway en UFC 329 (enlace)
- MMA Fighting - publicación de McGregor sobre la operación, el contrato y el plazo indefinido de su regreso (enlace)
- MMA Fighting - información sobre las dos peleas restantes antes de UFC 329 y la última aparición prevista del contrato (enlace)
- MMA Fighting - dato sobre los ingresos récord de UFC 329 por la venta de entradas (enlace)