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Conor McGregor sufre rotura del LCA en UFC 329, la cirugía aplaza su regreso y la trilogía con Holloway

Descubre qué implica la rotura confirmada del ligamento cruzado anterior para Conor McGregor tras el final prematuro ante Max Holloway. La cirugía, otra lesión en la rodilla y una larga rehabilitación aplazan cualquier conversación sobre su próxima pelea en UFC

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Confirman una grave lesión de rodilla de McGregor: rotura del ligamento cruzado anterior, la operación aplaza todos los planes de regreso

Conor McGregor afronta una nueva y prolongada ausencia del octágono después de que se confirmara que sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante su combate de regreso contra Max Holloway. La información fue revelada después del evento UFC Oklahoma City del 18 de julio por los máximos responsables de la organización, Dana White y Hunter Campbell, una semana después de que la actuación de McGregor en UFC 329 terminara tras solo 69 segundos. Campbell también indicó que existía otra rotura en la rodilla, pero hasta el 19 de julio de 2026 no se había precisado públicamente qué estructura adicional había resultado dañada. White afirmó que la lesión era grave, que McGregor tendría que someterse a una operación y que las conversaciones sobre su próximo rival o una fecha de regreso no tenían sentido en este momento.

La confirmación del diagnóstico eliminó parte de la incertidumbre que rodeó el desafortunado desenlace del combate principal de UFC 329, celebrado el 11 de julio en el T-Mobile Arena de Las Vegas. McGregor intentó ejecutar una patada en salto nada más comenzar el combate, pero su rodilla derecha cedió al aterrizar. Intentó continuar, aunque perdió el apoyo en varias ocasiones, tras lo cual Max Holloway tomó la iniciativa y atacó en el suelo. El árbitro Mike Beltran detuvo el combate después de un minuto y nueve segundos del primer asalto, por lo que Holloway recibió oficialmente la victoria por nocaut técnico debido a la lesión de su rival.

De la sospecha inicial a la confirmación de la rotura del ligamento cruzado anterior

Inmediatamente después del evento, Dana White habló de una posible rotura del ligamento cruzado anterior y recalcó que la respuesta definitiva llegaría mediante una resonancia magnética y un examen médico. Una semana más tarde, durante la rueda de prensa posterior al evento de UFC en Oklahoma City, White pidió a Hunter Campbell la información más reciente sobre los resultados médicos. Campbell respondió que se trataba del ligamento cruzado anterior y añadió que había dos roturas. A continuación, White describió de forma muy directa el estado de la rodilla de McGregor y confirmó que el excampeón tendría que someterse a una intervención quirúrgica.

El ligamento cruzado anterior es uno de los estabilizadores fundamentales de la rodilla, especialmente durante los cambios bruscos de dirección, las rotaciones y los aterrizajes, movimientos que forman parte integral de los entrenamientos y las competiciones de artes marciales mixtas. La American Academy of Orthopaedic Surgeons señala que la gravedad de la lesión se determina mediante una exploración clínica y pruebas de imagen, y que las roturas completas en deportistas que desean volver a actividades de alta exigencia suelen requerir una reconstrucción del ligamento. Sin embargo, la intervención en sí misma es solo una fase del proceso. El regreso al deporte de élite depende de la cicatrización, la recuperación de toda la amplitud de movimiento, la fuerza, el control de la rodilla y la capacidad para realizar movimientos explosivos sin inestabilidad.

En el caso de McGregor, la segunda lesión mencionada por Campbell, pero que no llegó a identificar, representa una incógnita adicional. Hasta que se publique un informe médico completo o un comunicado más detallado de su equipo, no será posible afirmar con fiabilidad si se trata de otro ligamento, del menisco o de alguna otra estructura. Por ese motivo, tampoco es posible establecer actualmente y de manera responsable un plazo preciso de rehabilitación. White dejó claro que solo se hablará de planes deportivos cuando los médicos permitan que McGregor vuelva a entrenarse por completo.

El regreso después de cinco años duró solo 69 segundos

El combate contra Holloway debía marcar el gran regreso de McGregor después de cinco años de ausencia. Su actuación anterior tuvo lugar en julio de 2021, en UFC 264, cuando se fracturó la pierna al final del primer asalto de su tercer combate contra Dustin Poirier. Después llegaron una operación, una larga rehabilitación y varios años de incertidumbre sobre si el antiguo campeón de dos categorías de peso volvería a competir. Antes de UFC 329, la UFC situó precisamente esa historia de regreso tras una grave lesión en el centro de la promoción.

McGregor llegó a Las Vegas como un luchador de 37 años y cumplió 38 tres días después del evento. En un deporte en el que la velocidad de reacción, la explosividad y la resistencia a las lesiones son decisivas, una nueva lesión grave de rodilla plantea preguntas que no pueden reducirse únicamente a la fecha de su próximo combate. Su equipo debe evaluar ahora el plan quirúrgico, el desarrollo de la rehabilitación y la funcionalidad de la pierna a largo plazo, mientras que la UFC esperará la autorización médica antes de plantearse siquiera una nueva fecha.

El resultado oficial sigue siendo una victoria de Holloway por nocaut técnico, aunque el desenlace no ofreció la respuesta deportiva que los organizadores, los luchadores y el público esperaban de una revancha preparada durante más de una década. Holloway demostró después del combate que era consciente de la gravedad de la situación y, según su posterior testimonio, McGregor quería continuar a pesar de la lesión. Sin embargo, la estabilidad visiblemente comprometida de la pierna dejó al árbitro poco margen para tomar otra decisión. La protección de la salud del luchador tiene prioridad sobre su deseo de continuar, especialmente cuando un competidor lesionado ya no puede mantenerse en pie ni defenderse de forma segura.

Una conexión inusual con su primer combate de 2013

McGregor y Holloway se enfrentaron por primera vez el 17 de agosto de 2013 en Boston, en una época en la que ambos apenas comenzaban a consolidar su estatus en la UFC. McGregor ganó entonces por decisión unánime de los jueces después de tres asaltos, aunque durante el combate se lesionó el ligamento cruzado anterior. Trece años más tarde, su segundo enfrentamiento terminó casi inmediatamente, también por una lesión de rodilla, pero en esta ocasión McGregor no pudo adaptar su táctica ni completar el combate.

Ese paralelismo resalta aún más lo distintas que son las circunstancias. En el primer enfrentamiento era más joven, logró terminar el combate y después continuó su ascenso hacia los títulos de las categorías de peso pluma y peso ligero. Llegó a la revancha después de la pausa más larga de su carrera y tras una grave lesión previa en la pierna. Una nueva rotura del ligamento cruzado anterior no significa automáticamente el final de su carrera, pero, combinada con su edad, el largo período sin competir y el daño adicional en la rodilla, hace que cualquier posible regreso resulte considerablemente más complejo.

Después de UFC 329, McGregor afirmó que antes del combate no tenía ninguna lesión que le impidiera rendir con normalidad. Señaló que había ejecutado patadas de manera habitual durante la preparación y el calentamiento y que el problema apareció de forma repentina. Su entrenador John Kavanagh también rechazó las afirmaciones de que la rodilla representara un riesgo conocido antes de entrar en el octágono. Las imágenes disponibles del calentamiento mostraban a McGregor realizando movimientos sin una limitación evidente, pero por sí solas no pueden sustituir un informe médico ni explicar definitivamente el mecanismo de la lesión.

La operación y la rehabilitación son ahora la única prioridad

Con sus últimas declaraciones, Dana White intentó detener las especulaciones sobre una posible nueva fecha, un rival o el combate final de su contrato. Según explicó, McGregor debe someterse primero a una operación y a fisioterapia, y solo después de que los médicos confirmen que puede volver a entrenarse con plena intensidad se podrá iniciar una conversación seria sobre su regreso. Esta postura significa que, por el momento, la UFC no organizará su calendario alrededor de un luchador cuya recuperación médica todavía no puede predecirse con fiabilidad.

La rehabilitación después de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior no es lineal ni se basa únicamente en el paso de una cantidad determinada de meses. Los médicos y fisioterapeutas controlan la reducción de la inflamación, la movilidad, la fuerza del cuádriceps y los músculos isquiotibiales, el equilibrio, el control durante los aterrizajes y la preparación psicológica del deportista para volver a cargar la pierna lesionada. En el caso de un luchador profesional de MMA, las exigencias son todavía mayores, porque la rodilla debe soportar golpes, lucha, cambios de nivel, derribos, rotaciones y situaciones incontroladas en el clinch o en el suelo. Cualquier lesión adicional dentro de la articulación puede influir en el plan quirúrgico y prolongar el camino hacia la recuperación completa.

Por ese motivo, sería prematuro determinar el mes en el que McGregor podría volver a competir. En público se mencionan a menudo plazos aproximados para regresar al deporte después de una lesión del ligamento cruzado anterior, pero estos varían considerablemente según el tipo de rotura, las lesiones asociadas, la técnica quirúrgica, el desarrollo de la rehabilitación y los criterios que debe cumplir el deportista. Para la UFC y el equipo de McGregor será más importante evaluar objetivamente la función de la rodilla que establecer una fecha de antemano. El mensaje de White de que no se hablará de un nuevo combate antes de recibir la autorización médica refleja precisamente ese enfoque.

La trilogía con Holloway sigue siendo solo un deseo

Después del desafortunado desenlace, McGregor expresó su deseo de enfrentarse a Holloway por tercera vez, para que su rivalidad pudiera tener un final sin lesiones. Un combate de este tipo tendría una historia promocional clara: McGregor ganó el primer enfrentamiento en 2013 y Holloway el segundo en 2026, pero en unas circunstancias que no permitieron una competición deportiva completa. Sin embargo, White se negó a entrar en un debate sobre la trilogía y consideró que las preguntas acerca de una revancha no tenían sentido mientras el luchador tuviera por delante una operación y un período de recuperación de duración desconocida.

La situación contractual de McGregor aumenta aún más la incertidumbre. Según informaciones de medios estadounidenses especializados en MMA, el combate de UFC 329 debía ser el primero de los dos compromisos restantes de su acuerdo actual, mientras que el propio McGregor habló después de la lesión de su intención de completar su última aparición contractual. No obstante, desde el diagnóstico no se ha confirmado oficialmente ninguna fecha y los planes mencionados con anterioridad dependen ahora de su estado de salud. Incluso si la recuperación resulta satisfactoria, antes de programar un combate la UFC deberá evaluar si McGregor puede completar un campamento de preparación completo y cumplir los requisitos médicos de la comisión.

Holloway, por su parte, abandona UFC 329 con una victoria oficial, pero sin la oportunidad de demostrar cómo habría evolucionado el combate en circunstancias normales. Su futuro no tiene por qué estar necesariamente vinculado a esperar a McGregor. Como excampeón del peso pluma y uno de los luchadores activos más reconocibles, puede continuar su propio camino mediante grandes combates, mientras que la posibilidad de una trilogía solo permanecerá abierta si McGregor regresa realmente a los entrenamientos de competición.

La nueva lesión cambia por completo la perspectiva de la carrera de McGregor

La importancia deportiva de McGregor va más allá de los resultados de los últimos años. Fue el primer luchador de la historia de la UFC en poseer simultáneamente los títulos de dos categorías de peso, y su popularidad influyó de manera significativa en el crecimiento comercial de la organización y en la visibilidad mundial de las MMA. Precisamente por eso, cada intento de regreso genera interés mucho más allá del público deportivo habitual. Sin embargo, su condición de gran estrella no puede eliminar los riesgos médicos ni acortar el proceso biológico de recuperación del ligamento y las estructuras circundantes.

La derrota contra Holloway figura estadísticamente como un nuevo resultado negativo, pero la cuestión más importante ahora no es el balance de victorias y derrotas de McGregor, sino si su rodilla derecha podrá volver a alcanzar el nivel de estabilidad necesario para competir profesionalmente. La operación será el punto de partida y las respuestas fundamentales irán llegando gradualmente durante la rehabilitación. Solo cuando McGregor pueda volver a correr, cambiar de dirección, golpear, luchar y completar entrenamientos de contacto pleno sin limitaciones, la conversación sobre su regreso tendrá una base real.

Hasta entonces, solo permanecen confirmados los hechos más importantes: McGregor sufrió en UFC 329 una rotura del ligamento cruzado anterior y otra lesión de rodilla todavía no identificada, deberá someterse a una operación y la UFC no planificará su próxima aparición antes de que complete las fases fundamentales de la recuperación. Todo lo demás, incluida una posible trilogía con Holloway, su último combate contractual y la continuación definitiva de su carrera, pertenece actualmente al terreno de la especulación.

Fuentes:
- UFC – resultado oficial del combate McGregor – Holloway en UFC 329 y momento de la detención (enlace)
- UFC – comunicado oficial sobre la decisión de McGregor de someterse a una operación después de la lesión de rodilla (enlace)
- UFC – rueda de prensa oficial de Dana White después del evento UFC Oklahoma City, en la que se confirmaron la lesión del ligamento cruzado anterior y una rotura adicional (enlace)
- MMA Fighting – declaración de Dana White sobre la operación, la fisioterapia y el aplazamiento de las conversaciones acerca del próximo combate (enlace)
- ESPN – informe sobre el desarrollo del combate, la detención después de 69 segundos y la conexión con la lesión sufrida en su primer enfrentamiento de 2013 (enlace)
- American Academy of Orthopaedic Surgeons – análisis especializado de las lesiones del ligamento cruzado anterior, su diagnóstico y tratamiento (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Conor McGregor Max Holloway UFC 329 rotura del LCA lesión de rodilla MMA cirugía rehabilitación

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