La WNBA abre el debate sobre la participación de deportistas transgénero, las reglas permanecen sin cambios por ahora
La WNBA ha abierto un debate formal sobre cómo debería regular en el futuro la participación de deportistas transgénero en la principal liga profesional de baloncesto femenino de América del Norte. La comisionada Cathy Engelbert envió el 7 de agosto de 2026 un memorando a los clubes en el que anunció que el tema sería analizado en una reunión de un grupo de trabajo compuesto por presidentes de clubes y gerentes generales. Según el memorando obtenido por Associated Press, la liga no anunció una nueva política ni una modificación inmediata de las reglas, sino que subrayó que desea llevar a cabo la conversación de manera reflexiva, respetuosa y preservando la integridad de la competición. Engelbert también recordó que las reglas sobre la elegibilidad de las jugadoras son objeto de negociación colectiva, lo que significa que en la continuación del proceso también tendrá un papel importante la WNBA Players Association, el sindicato que representa a las jugadoras.
El debate se abre en un momento en el que la cuestión de la participación de personas transgénero en el deporte femenino ha vuelto a convertirse en uno de los temas más controvertidos del ámbito deportivo y político estadounidense. Dentro de la propia WNBA se han expresado públicamente en las últimas semanas diferentes posturas, desde llamamientos a una separación más estricta de la competición femenina según el sexo hasta un fuerte apoyo a la inclusión de las personas transgénero. Las declaraciones de la jugadora de Indiana Fever Sophie Cunningham atrajeron una atención especialmente grande, y junto a varios partidos de su club se celebraron concentraciones de sus seguidores y contraprotestas. La asociación de jugadoras WNBPA señaló después que apoya la justicia, la igualdad, la diversidad y la inclusión, pero al mismo tiempo subrayó que considera que esos valores son compatibles con la protección del deporte femenino. Con ello quedó claro que la liga ya no se enfrenta únicamente a preguntas de los medios, sino también a la necesidad de explicar con mayor precisión el marco jurídico y competitivo conforme al cual se resolverían los posibles casos futuros.
El memorando de Cathy Engelbert puso en marcha un proceso institucional
Según el informe de Associated Press, Engelbert indicó en el memorando que los dirigentes de los clubes habían recibido en las últimas semanas cada vez más preguntas sobre la participación de deportistas transgénero en el baloncesto femenino y que esperaba que el interés público siguiera siendo elevado. La comisionada no adoptó una postura definitiva sobre si los criterios existentes debían endurecerse, ampliarse o definirse con mayor detalle. En su lugar, anunció que la cuestión se abordaría en una reunión previamente programada del grupo de trabajo de presidentes de clubes y gerentes generales durante la semana que comienza el 10 de agosto. En el memorando también se anunció la organización de conversaciones adicionales y de posibles sesiones de escucha para los dirigentes de clubes que deseen exponer sus puntos de vista.
Engelbert destacó tres principios que deberían guiar el proceso. En primer lugar, la liga quiere abordar el tema de manera reflexiva y respetuosa, de acuerdo con los valores que la WNBA defiende públicamente. En segundo lugar, los criterios de participación no son una regla administrativa unilateral de la oficina de la comisionada, sino parte de un sistema regulado mediante la negociación colectiva. En tercer lugar, según sus palabras, la equidad de la competición y la integridad del juego seguirán estando entre las máximas prioridades de la liga. Una formulación de este tipo deja espacio para diferentes resultados, pero al mismo tiempo demuestra que la WNBA no quiere tomar una decisión únicamente como respuesta a la actual presión política o mediática.
También es importante lo que el memorando no hizo. La WNBA no anunció que hubiera cambiado actualmente la elegibilidad de ninguna jugadora, no presentó una prueba médica o administrativa para determinar el derecho a participar y no anunció un plazo dentro del cual se aprobarían posibles nuevas reglas. Según la información disponible, se trata del inicio de un proceso interno más formal, no de una decisión ya tomada. Engelbert anunció en el memorando que las conversaciones con los clubes y la Players Association continuarían durante las próximas semanas y meses, lo que indica que una eventual nueva política podría requerir un consenso más amplio entre varias partes.
Una frase clave del convenio colectivo deja cuestiones abiertas
El centro del debate se encuentra en el texto del convenio colectivo vigente de la WNBA. Según Associated Press, el convenio establece que en la liga solo pueden jugar jugadoras que sean mujeres, pero no contiene una formulación pública más detallada que explique cómo se aplica ese concepto a la identidad de género o al sexo asignado al nacer. Precisamente ese nivel de generalidad se ha convertido en las últimas semanas en objeto de interpretaciones públicas. El simple hecho de que el convenio no desarrolle todas las situaciones posibles no significa que toda persona que se declare mujer adquiera automáticamente el derecho a participar; significa únicamente que en el texto citado públicamente no existe un criterio adicional y más preciso mediante el cual un caso de este tipo quedaría resuelto de antemano.
Se trata, además, de un convenio colectivo completamente nuevo. La WNBA y la WNBPA anunciaron que las jugadoras ratificaron sus términos el 23 de marzo de 2026, y la Junta de Gobernadores de la liga lo hizo al día siguiente. La versión larga y definitiva del acuerdo fue firmada formalmente el 22 de mayo, y el convenio estará vigente desde la temporada 2026 hasta 2032. El acuerdo se presentó ante el público principalmente como una gran reforma de la posición económica de las jugadoras y del modelo de negocio de la liga, pero ahora queda claro que también las disposiciones sobre elegibilidad pueden convertirse en objeto de interpretaciones y negociaciones adicionales. Dado que Engelbert destacó expresamente la naturaleza colectiva de estas reglas, cualquier cambio más importante deberá tener en cuenta la relación entre la liga y el sindicato, y no únicamente la postura de la dirección de la WNBA.
Esto diferencia a la WNBA profesional de las competiciones escolares y universitarias en Estados Unidos, donde parte de los debates se desarrolla a través de regulaciones federales y estatales. En su mensaje, la WNBPA también pidió reforzar el Title IX, la ley federal estadounidense que prohíbe la discriminación por razón de sexo en programas y actividades educativos que reciben ayuda financiera federal. El Departamento de Educación de Estados Unidos señala que el Title IX también se aplica a los programas deportivos escolares y universitarios. Sin embargo, la elegibilidad profesional para la WNBA se regula principalmente mediante las reglas de la propia liga y el convenio colectivo, por lo que el debate sobre la WNBA no puede reducirse simplemente a las normas que rigen en escuelas y universidades.
Las declaraciones de Sophie Cunningham convirtieron el tema en una de las principales cuestiones de la temporada
Gran parte del debate actual comenzó después de un perfil de Sophie Cunningham publicado por ESPN el 21 de julio. La jugadora de Indiana Fever dijo que rechaza las afirmaciones de que odia a las personas transgénero, pero al mismo tiempo expresó su oposición a que las mujeres transgénero compitan en categorías deportivas femeninas. Relacionó su postura con la protección de las niñas en el deporte y en los vestuarios, así como con su convicción de que las competiciones femeninas deben tener límites claros. Más tarde, ante la enorme atención recibida, dijo que quería que el foco volviera al baloncesto, pero no retiró su postura fundamental.
Las reacciones salieron rápidamente del ámbito de los estudios de televisión y las redes sociales. Associated Press informó de que durante las visitas de Indiana Fever a Seattle el 28 de julio y Portland el 31 de julio se celebraron pequeñas concentraciones de apoyo a Cunningham, mientras que también aparecieron opositores a su postura y aficionados con mensajes de apoyo a las personas transgénero. En Portland, las concentraciones atrajeron a varias decenas de participantes cada una y a observadores adicionales, y dentro del pabellón también pudieron verse símbolos de apoyo a la comunidad transgénero. Cunningham dijo entonces que no había organizado las concentraciones y las describió como una expresión del derecho de los ciudadanos a manifestar públicamente sus opiniones.
El debate continuó el 2 de agosto en Minneapolis, donde antes y durante el partido entre Indiana Fever y Minnesota Lynx se reunieron tanto críticos como partidarios de la postura de Cunningham. La entrenadora de Lynx Cheryl Reeve llevó una camiseta con un mensaje de apoyo a los niños transgénero, mientras que Cunningham y Reeve conversaron en la cancha antes del partido. Reeve dijo después que ambas son conscientes de la plataforma pública que tienen y que el diálogo, a pesar de las diferencias, puede ser una forma de educación y comprensión mutua. Escenas de este tipo demostraron que en la WNBA no existe una única postura pública entre las jugadoras, entrenadores y otros participantes de la liga.
También en Chicago, el 8 de agosto, antes del partido entre Chicago Sky e Indiana Fever, se registraron una concentración de apoyo a Cunningham y contramanifestantes. De este modo, el tema prácticamente acompañó a Fever en varios partidos consecutivos como visitante y pasó a formar parte del ambiente alrededor de los encuentros. Para la WNBA, esto supone un desafío organizativo adicional porque el debate sobre las reglas se superpone con cuestiones de seguridad en los pabellones, comportamiento del público y protección de las jugadoras frente al acoso. La liga ya había afrontado presiones para reaccionar con mayor firmeza ante mensajes racistas, sexistas y otros mensajes ofensivos dirigidos contra las jugadoras, por lo que la nueva polémica se ha sumado a un debate más amplio sobre cómo preservar un espacio público abierto sin tolerar amenazas y abusos.
La WNBPA pide inclusión, pero también rechaza la instrumentalización política de las jugadoras
La WNBPA publicó el 7 de agosto un mensaje en el que subrayó que representa a más de 200 personas con diferentes experiencias, culturas, estilos de vida y opiniones. El sindicato señaló que abraza la justicia, la igualdad, la diversidad y la inclusión y que precisamente esos valores permiten a la organización proteger el deporte femenino y al mismo tiempo trabajar por el cambio. Advirtió especialmente que el odio, los abusos y la demonización de cualquier grupo, incluidas las personas transgénero, generan miedo, división y daño. En el mismo mensaje, la WNBPA afirmó que continuará manteniendo conversaciones difíciles, pero que sus integrantes no serán utilizadas como peones políticos.
Esa formulación es importante porque no representa una respuesta sencilla a la pregunta de cuál debería ser la regla técnica sobre elegibilidad. El sindicato defiende simultáneamente la inclusión y la dignidad de las personas transgénero, destaca la protección del deporte femenino y reconoce que existen opiniones diferentes entre sus más de 200 integrantes. Esto abre espacio para negociaciones en las que pueden separarse dos niveles del debate: uno se refiere a la protección de las personas frente a la discriminación, las amenazas y los abusos, mientras que el otro se refiere a criterios concretos para una categoría competitiva. En el debate público, esos dos niveles a menudo se mezclan, mientras que la liga tendrá que definirlos con mucha mayor precisión si finalmente redacta nuevas reglas.
Varias personas de la WNBA han apoyado públicamente la inclusión de deportistas transgénero. Associated Press y ESPN mencionan, entre otras, a la pívot de Seattle Storm Stefanie Dolson y a la entrenadora de Minnesota Lynx Cheryl Reeve. El 1 de agosto, Reeve describió el tema como una cuestión de derechos humanos y dijo que los niños tienen derecho al deporte. Al mismo tiempo, Cunningham mantuvo su postura sobre la limitación de la categoría femenina. La diferencia de opiniones entre figuras destacadas de la liga explica aún más por qué Engelbert eligió un proceso de diálogo en lugar de una regla unilateral inmediata.
Los anuncios provocadores de exjugadores de la NBA generaron presión adicional
El debate se intensificó aún más el 7 de agosto, cuando los exjugadores de la NBA Enes Kanter Freedom y Royce White afirmaron públicamente que se consideran elegibles para el draft de la WNBA porque se identifican como mujeres. Associated Press recogió sus declaraciones en el contexto del texto existente del convenio colectivo. Esas declaraciones por sí solas no constituyen una decisión de la WNBA, una confirmación de elegibilidad ni una prueba de que la liga los aceptaría en el draft. Hasta el 10 de agosto no se había anunciado que la WNBA hubiera reconocido oficialmente una interpretación de ese tipo de sus reglas.
Sin embargo, sus acciones pusieron aún más de relieve el problema práctico de un lenguaje público impreciso en las reglas. Si la liga decide adoptar una nueva política o una política más detallada, deberá establecer claramente qué se considera criterio de participación y cómo se aplica administrativamente ese criterio. Al mismo tiempo, tendrá que evitar una situación en la que una regla se construya alrededor de un caso mediático individual o de una provocación política. Precisamente por eso, el memorando de Engelbert habla de conversaciones durante semanas y meses y de recopilar las opiniones de los dirigentes de los clubes y del sindicato.
Para la WNBA, la cuestión también es sensible por encontrarse en un período de fuerte crecimiento
El debate llega en una de las etapas de desarrollo más importantes de la liga. La WNBA disputa en 2026 su 30.ª temporada y, según los datos oficiales de la liga, la competición se ha ampliado a 15 clubes tras la incorporación de Toronto Tempo y Portland Fire. Cada equipo disputa 44 partidos en la temporada regular, lo que supone un récord total de 330 encuentros durante la temporada. Al mismo tiempo ha entrado en vigor el nuevo convenio colectivo, concebido como una base a largo plazo para el crecimiento de los salarios, los ingresos, el valor empresarial de los clubes y los estándares profesionales para las jugadoras.
En un entorno de este tipo, cualquier decisión sobre elegibilidad tiene consecuencias que van más allá de un único caso hipotético. La regla debe ser lo suficientemente clara para que los clubes, los agentes y las futuras candidatas puedan comprenderla antes del draft o de la firma de un contrato. Debe poder aplicarse en la práctica, estar armonizada con el convenio colectivo y ser suficientemente estable para no generar interpretaciones diferentes de un club a otro. Al mismo tiempo, la liga intentará preservar la confianza de las jugadoras y de los aficionados que mantienen opiniones profundamente diferentes sobre la participación de personas transgénero.
Por ello, el hecho actual más importante es que las reglas todavía no habían cambiado el 10 de agosto de 2026. La WNBA ha abierto formalmente el debate, pero no ha anunciado una nueva definición de elegibilidad, criterios médicos especiales ni una prohibición o autorización definitiva para las deportistas transgénero como categoría regulada por separado. El convenio colectivo vigente continúa siendo el punto de partida, y Engelbert ha anunciado que los próximos pasos se desarrollarán mediante conversaciones con los presidentes de los clubes, los gerentes generales y la Players Association. El resultado podría tener un impacto más amplio en el deporte profesional femenino de Estados Unidos, pero cualquier afirmación sobre cómo será la regla definitiva es prematura en este momento.
Fuentes:
- Associated Press – memorando de Cathy Engelbert, reunión del grupo de trabajo, formulación existente sobre elegibilidad y reacción de la WNBPA (enlace)
- WNBA – confirmación oficial de la firma del nuevo convenio colectivo y fechas de ratificación (enlace)
- WNBA – confirmación oficial de la duración de siete años del nuevo convenio colectivo, de 2026 a 2032 (enlace)
- WNBA – datos oficiales sobre la temporada 2026, los 15 clubes y el calendario de la competición (enlace)
- Associated Press – informe sobre las concentraciones en Seattle y Portland y las declaraciones de Sophie Cunningham y Stephanie White (enlace)
- Associated Press – informe sobre las concentraciones en Minneapolis y las posturas públicas de Cheryl Reeve (enlace)
- ESPN – declaración de la WNBPA sobre inclusión, protección del deporte femenino y rechazo de la instrumentalización política de las jugadoras (enlace)
- ESPN – perfil original de Sophie Cunningham de julio de 2026 y sus declaraciones sobre deportistas transgénero (enlace)
- Chicago Sun-Times – informe sobre las protestas opuestas antes del partido entre Chicago Sky e Indiana Fever del 8 de agosto (enlace)
- U.S. Department of Education – explicación oficial de la aplicación del Title IX a programas educativos y deportivos que reciben ayuda financiera federal (enlace)