Project B adopta las reglas olímpicas para la competición femenina: la prueba SRY se convierte en el nuevo estándar a partir de Los Ángeles 2028
La plataforma global de baloncesto Project B, con sede en Singapur, ha decidido aplicar en su competición femenina las reglas del Comité Olímpico Internacional y de la FIBA sobre la elegibilidad sexual de las deportistas. La decisión llega varios meses después de que el COI aprobara el 26 de marzo de 2026 su nueva Política de protección de la categoría femenina en el deporte olímpico, que se aplicará a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Según las reglas del COI, la participación en la categoría femenina en los eventos bajo su jurisdicción está limitada a las deportistas que cumplen el criterio de sexo biológico femenino, mientras que la comprobación inicial se basa en una prueba única para detectar la presencia del gen SRY. Project B confirmó a Front Office Sports que, como competición internacional, quiere seguir los estándares del COI y de la federación mundial de baloncesto para ofrecer, según la explicación de la liga, reglas coherentes y previsibles a las jugadoras y a otras partes interesadas. De este modo, la nueva organización se ha incorporado a uno de los debates más sensibles y controvertidos del deporte femenino contemporáneo incluso antes del inicio de su temporada inaugural.
Project B, además, no es simplemente otra competición nacional de baloncesto. La organización se presenta como una plataforma global que pretende conectar el baloncesto masculino y femenino de élite, la participación de los deportistas en la propiedad, las competiciones internacionales y la distribución de contenidos orientada a las plataformas digitales. En un comunicado oficial de julio de 2026, Project B señaló que la organización tiene su sede en Singapur y que el proyecto comenzará en 2027, mientras que Front Office Sports informó de que el inicio de la competición está previsto para enero. Entre los nombres ya anunciados para la parte femenina del proyecto figuran conocidas jugadoras de la WNBA, incluidas Nneka Ogwumike, Jonquel Jones y Sophie Cunningham. Precisamente por eso, la decisión sobre las reglas de elegibilidad tiene un significado más amplio: se trata de una liga que desde el principio intenta atraer a estrellas internacionales y posicionarse como un nuevo actor importante en el baloncesto profesional.
Qué establece exactamente la nueva política del COI
El COI aprobó la nueva política después del trabajo de un grupo de expertos y señaló que su objetivo es proteger la equidad, la seguridad y la integridad de la categoría femenina. La regla se aplica a los deportes individuales y de equipo en los Juegos Olímpicos y otros eventos del COI, pero no tiene efecto retroactivo y no se aplica al deporte recreativo ni al deporte en los niveles más bajos. Según la explicación oficial del COI, el primer paso para determinar la elegibilidad consiste en comprobar la presencia del gen SRY, que normalmente se encuentra en el cromosoma Y y está relacionado con el inicio del desarrollo sexual masculino. La prueba puede realizarse mediante una muestra de saliva, un hisopo de la parte interior de la mejilla o una muestra de sangre, y el COI la describe como un método de comprobación relativamente poco invasivo. Una deportista con un resultado negativo para SRY, salvo que exista algún motivo para sospechar un error de la prueba, cumple permanentemente esa parte de los criterios y, por regla general, no tiene que repetir el test.
Según la política del COI, las deportistas con un resultado positivo para SRY no son, en principio, elegibles para la categoría femenina en los eventos olímpicos. No obstante, el documento contempla algunas excepciones médicas poco frecuentes, incluidos determinados casos de insensibilidad completa a los andrógenos y otras diferencias o trastornos poco comunes del desarrollo sexual en los que, según los criterios del COI, no existe una ventaja derivada de los efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona. El COI también señala que los deportistas que no cumplan los criterios para la categoría femenina pueden competir en otras categorías para las que reúnan los requisitos, por ejemplo en la categoría masculina o en una categoría abierta si el deporte correspondiente la contempla. Por tanto, la nueva política no es simplemente una regla sobre identidad de género, sino un sistema que el COI vincula expresamente al sexo biológico y al resultado de una evaluación genética. Esto representa un cambio importante respecto del marco anterior del COI de 2021, según el cual las federaciones internacionales disponían de un margen mucho mayor para establecer sus propias reglas.
Un detalle práctico importante es que la decisión de Project B de seguir al COI y a la FIBA no significa por ahora que la liga haya publicado su propio protocolo detallado de pruebas. Front Office Sports indicó que Project B no respondió a la pregunta de si sus jugadoras tendrán que someterse a pruebas genéticas como requisito directo para participar. La FIBA, al adoptar el estándar olímpico, también subrayó que está esperando instrucciones adicionales del COI sobre los aspectos prácticos, jurídicos y operativos de la aplicación. En otras palabras, la dirección política está definida, pero todavía deben desarrollarse con precisión numerosas cuestiones relacionadas con la forma de realizar las pruebas, la protección de los datos médicos, el procedimiento de apelación y el reconocimiento de pruebas realizadas anteriormente. Precisamente esos detalles serán decisivos cuando las reglas pasen de los principios generales a la práctica cotidiana de las competiciones profesionales.
La FIBA adopta la regla para los Juegos Olímpicos, pero todavía no para todas sus competiciones
La federación mundial de baloncesto ha adoptado una posición más matizada que la extensión inmediata y total de la regla olímpica a todo el calendario internacional. En una reunión de la Junta Central de la FIBA celebrada en Berlín en abril de 2026, se confirmó que la federación aplicará la política del COI en los Juegos Olímpicos y en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Al mismo tiempo, la FIBA recordó que en diciembre de 2024 ya había decidido prolongar durante dos años el proceso de revisión de su propia política formal sobre la elegibilidad de deportistas transgénero en las competiciones que organiza directamente. Durante ese período, según indica la FIBA, se están recopilando datos específicos del baloncesto y pruebas adicionales de expertos relacionadas con esta cuestión. Un comité especial sobre elegibilidad sexual, compuesto por expertos médicos y jurídicos, debería presentar recomendaciones a la Junta Central a principios de 2027.
Hasta entonces, según el comunicado oficial, la FIBA no está examinando solicitudes de elegibilidad de deportistas transgénero en sus competiciones. Esta formulación demuestra que el baloncesto internacional todavía no dispone de un régimen único y uniforme que se aplique automáticamente a todas las competiciones de clubes y selecciones nacionales bajo el paraguas de la FIBA. En el baloncesto olímpico, el camino está claro porque se aplica el marco del COI, mientras que para las demás competiciones la decisión definitiva dependerá de la finalización del análisis de los expertos. Project B, sin embargo, ha decidido no esperar a que termine ese proceso, sino alinearse de antemano con la orientación olímpica y con la aplicación que hace la FIBA en el mayor evento multideportivo del mundo. Con ello, la organización intenta evitar una situación en la que las reglas tengan que improvisarse una vez iniciada la competición.
Alana Beard critica la falta de definición de la WNBA
La cofundadora de Project B y directora de baloncesto Alana Beard, exjugadora de la WNBA, vinculó la decisión de su organización con el debate actual en la liga profesional femenina estadounidense más conocida. En una entrevista con Front Office Sports, criticó a la dirección de la WNBA por no haber adoptado, en su opinión, una postura suficientemente clara mientras el debate sobre las deportistas transgénero se desplaza cada vez más fuera del ámbito estrictamente deportivo. Beard afirmó que la responsabilidad, la integridad y la intención son especialmente importantes en un momento que podría influir considerablemente en el futuro del deporte. Project B presenta precisamente su política como un intento de conseguir que las reglas sean conocidas antes de que surja una disputa concreta sobre la elegibilidad de alguna jugadora. Esa estrategia tiene al mismo tiempo una dimensión competitiva y comunicativa, ya que la nueva liga también intenta diferenciarse de la consolidada WNBA.
El debate en la WNBA se intensificó durante el verano de 2026, especialmente después de los comentarios públicos de Sophie Cunningham, de Indiana Fever. En una entrevista con ESPN, Cunningham apoyó limitar la participación de niñas y mujeres transgénero en el deporte femenino, lo que generó el respaldo de una parte del público, pero también críticas de activistas por los derechos de las personas transgénero y de algunas jugadoras y entrenadores. La entrenadora de Minnesota Lynx, Cheryl Reeve, defendió públicamente el derecho de los niños transgénero a participar en el deporte, mientras que el sindicato WNBPA declaró en agosto que rechaza el odio, el abuso y la demonización de cualquier grupo, incluidas las personas transgénero. De este modo quedó claro que dentro del baloncesto profesional no existe una posición única sobre cómo debería regularse la cuestión. Las diferencias no se refieren únicamente a la regla final, sino también a si debe darse prioridad a los criterios biológicos, a la inclusión, a la evaluación individual o a una combinación de distintos enfoques.
La comisionada de la WNBA, Cathy Engelbert, envió el 7 de agosto un memorando a los clubes en el que anunció nuevas conversaciones con los presidentes y directores generales de los equipos. Según el documento obtenido por Associated Press, Engelbert describió la cuestión como compleja y llena de matices y subrayó que la liga hablará con los clubes y con el sindicato de jugadoras durante las semanas y los meses siguientes. Destacó especialmente que las reglas de elegibilidad en la WNBA están sujetas a negociación colectiva, lo que significa que la liga no puede modificarlas unilateralmente de la misma manera que un organismo internacional de gobierno deportivo. El convenio colectivo vigente establece que en la WNBA solo pueden jugar jugadoras que sean mujeres, pero no contiene criterios más detallados relacionados con la identidad de género o el sexo asignado al nacer. Según los informes de Front Office Sports y Associated Press, hasta ahora no ha jugado en la WNBA ninguna mujer transgénero a quien se le hubiera asignado el sexo masculino al nacer.
La prueba genética establece un límite claro, pero también plantea preguntas científicas
El COI basa su decisión en la posición de que la presencia del gen SRY es un indicador muy fiable del desarrollo sexual masculino y de que una sencilla evaluación única proporciona un criterio práctico y uniforme para todos los deportes olímpicos. Este modelo elimina las diferencias anteriores entre los deportes en los que se utilizaban umbrales de testosterona, evaluaciones de la pubertad o reglas específicas de determinadas federaciones. Los partidarios de una categoría femenina definida de manera estricta consideran que un criterio biológico uniforme reduce la incertidumbre jurídica y deportiva, especialmente en el nivel de élite, donde pequeñas diferencias fisiológicas pueden tener un gran impacto competitivo. Esta es precisamente la lógica que cita Project B cuando habla de coherencia y confianza entre las jugadoras y otros participantes. Para una liga que todavía está construyendo su identidad, una regla conocida antes de su primera competición oficial puede ser más importante que resolver posteriormente cada caso de manera individual.
Sin embargo, el uso de la prueba SRY no está exento de críticas científicas. El profesor Andrew Sinclair, del Murdoch Children's Research Institute de Australia, uno de los científicos que identificaron el gen SRY humano en 1990, ya advirtió en 2025, durante el debate sobre una norma similar en el atletismo, que la presencia del gen por sí sola no describe todo el proceso del desarrollo sexual. Sinclair señaló que las variaciones genéticas pueden generar situaciones en las que una persona tiene cromosomas XY o el gen SRY, pero el desarrollo de las características sexuales se produce de una manera diferente al patrón habitual. Estos casos poco frecuentes son una de las razones por las que la política del COI también incluye excepciones médicas. Por ello, el debate no gira únicamente en torno a si la categoría femenina debe tener un criterio biológico, sino también acerca de hasta qué punto un único marcador genético puede abarcar con precisión todos los casos médicamente complejos.
Precisamente la gestión de las diferencias poco frecuentes del desarrollo sexual probablemente será uno de los aspectos más sensibles de la aplicación. El COI ha previsto la posibilidad de excepciones para determinadas condiciones, pero cada decisión de este tipo requiere documentación médica, una evaluación experta y la protección de datos personales extremadamente sensibles. Además del derecho deportivo, entran en juego cuestiones de privacidad, genética, ética médica y derecho de apelación. Por ello, las ligas internacionales que quieran aplicar el modelo olímpico tendrán que establecer procedimientos fiables que no revelen públicamente los datos médicos de los deportistas. Project B todavía no ha publicado los detalles de un mecanismo de este tipo, por lo que solo los futuros reglamentos mostrarán cómo pretende transformar la aceptación de principio del estándar del COI en un sistema operativo.
Project B quiere establecer las reglas antes de la primera temporada
Para Project B, la decisión llega en un momento de intensa construcción de su modelo deportivo y empresarial. Durante 2026, la organización continuó ampliando su estructura directiva, incorporando a personas con experiencia en el baloncesto y destacando que quiere desarrollar un ecosistema internacional que incluya competición de élite y desarrollo de jugadores. En julio, por ejemplo, Igor Kokoškov, exentrenador de la NBA y seleccionador que ganó el EuroBasket 2017 con Eslovenia, fue nombrado responsable de desarrollo de jugadores. En el mismo comunicado oficial, Project B se describió como una plataforma con sede en Singapur que combina competición de primer nivel, propiedad de los deportistas y distribución global de contenidos. Este perfil demuestra que la decisión sobre las reglas de la categoría femenina no es una medida administrativa aislada, sino parte del intento de definir los estándares clave de la organización antes de su lanzamiento.
A 16 de agosto de 2026, el hecho más importante sigue siendo que el COI y Project B han elegido una dirección clara, mientras que la FIBA sigue el mismo marco para las competiciones olímpicas, pero continúa realizando un análisis especializado para sus demás competiciones. La WNBA, al mismo tiempo, no ha adoptado un criterio biológico detallado comparable y sigue debatiendo la cuestión dentro del sistema de negociación colectiva. Por ello, 2027 será un año clave para el baloncesto: la FIBA debería recibir a principios de año las recomendaciones de su comité de expertos, Project B planea iniciar la competición y la WNBA tendrá que decidir si precisa aún más su actual formulación sobre la elegibilidad. Lo que hasta hace pocos años era principalmente una cuestión de cada federación internacional se está convirtiendo ahora en uno de los principales temas regulatorios del deporte profesional femenino. La forma en que las distintas organizaciones logren equilibrar la equidad deportiva, la inclusión, la complejidad médica y la viabilidad jurídica podría configurar a largo plazo las reglas mucho más allá del baloncesto.
Fuentes:
- Comité Olímpico Internacional - política de protección de la categoría femenina, reglas sobre la prueba única de SRY y excepciones médicas (enlace)
- Comité Olímpico Internacional - preguntas y respuestas oficiales sobre la aplicación de la nueva política, el alcance de las reglas y las cuestiones de implementación (enlace)
- FIBA - decisión de la Junta Central sobre la aplicación de la política del COI en los Juegos Olímpicos y la continuación del análisis especializado para las demás competiciones de la FIBA (enlace)
- Front Office Sports - confirmación de Project B sobre la adopción de las directrices del COI y de la FIBA, declaraciones de Alana Beard e información sobre el enfoque de la WNBA (enlace)
- Associated Press / ABC News - memorando de la comisionada Cathy Engelbert, negociación colectiva sobre las reglas de elegibilidad y reacciones de la WNBPA (enlace)
- Business Wire / Project B - información oficial sobre la sede de la organización en Singapur, el lanzamiento en 2027 y el desarrollo de una plataforma global de baloncesto (enlace)
- Murdoch Children's Research Institute - explicación especializada del profesor Andrew Sinclair sobre las limitaciones de las pruebas SRY y la complejidad del desarrollo sexual (enlace)