Pochettino rechazó una coartada tras la eliminación estadounidense: el caso Balogun no fue la razón de la derrota ante Bélgica
Estados Unidos terminó su participación en el Mundial 2026 con una dura derrota por 4-1 ante Bélgica en los octavos de final, en un partido disputado el 6 de julio en Seattle. El encuentro fue recibido como una gran prueba para el equipo de Mauricio Pochettino, pero también como el cierre de una polémica de varios días en torno a Folarin Balogun, el delantero al que la FIFA permitió jugar aunque en el partido anterior había recibido una tarjeta roja directa. Tras la derrota, Pochettino reconoció su decepción, pero dejó claro que la disputa por Balogun no puede ser una justificación para una actuación que no fue suficiente para llegar a cuartos de final. Según los informes de la rueda de prensa, el entrenador argentino dijo que Estados Unidos no estuvo al nivel necesario, que Bélgica fue mejor y que en un Mundial, después de un día tan malo, no se recibe una segunda oportunidad. Así, la campaña estadounidense, que antes había ofrecido señales de un progreso serio, terminó con un partido que será recordado por el resultado, la caída táctica, la controversia disciplinaria y nuevas preguntas sobre el futuro del seleccionador.
El informe oficial de U.S. Soccer señala que Bélgica se adelantó por medio de Charles De Ketelaere en el minuto 9, que Malik Tillman empató en el minuto 31, pero que De Ketelaere volvió a marcar apenas dos minutos después para devolver la ventaja a Bélgica. En la segunda parte, Hans Vanaken en el minuto 57 y Romelu Lukaku en el 90+3 cerraron la victoria de la selección belga, que jugará contra España en cuartos de final. El partido en el Seattle Stadium fue seguido por 66.925 espectadores, y U.S. Soccer indicó que Bélgica entró en el encuentro como la novena selección del mundo y amplió su racha sin derrotas a 18 partidos. Estados Unidos terminó el torneo después de ganar el grupo D, vencer a Paraguay y Australia, eliminar a Bosnia y Herzegovina en la ronda de 32 y marcar 11 goles, la mayor cifra en una sola participación de la selección masculina estadounidense en los Mundiales. Pero la magnitud de la derrota en la fase eliminatoria cambió de forma importante el tono de la valoración final.
Bélgica impuso pronto el ritmo y castigó los errores
Bélgica jugó desde el inicio como un equipo que quería acelerar el partido y atacar los espacios detrás de la última línea estadounidense. Según el informe oficial de U.S. Soccer, Matt Freese ya tuvo que detener en el primer minuto un intento de Timothy Castagne, y la presión continuó hasta el gol en el minuto 9. Leandro Trossard controló el balón por la izquierda del ataque belga, Nicolas Raskin encontró después espacio en el área, y De Ketelaere, con una entrada oportuna, completó la acción desde cerca. Estados Unidos tuvo que perseguir el resultado por primera vez en el torneo tras el primer gol del rival, y ese problema resultó mayor de lo que el equipo de Pochettino logró controlar. En el juego estadounidense hubo posesión e intentos de presión, pero también demasiadas pérdidas de balón en zonas desde las que Bélgica podía crear peligro de inmediato.
El tiro libre de Tillman en el minuto 31 devolvió brevemente el equilibrio. Balogun provocó una falta cerca del área, y el disparo de Tillman, según U.S. Soccer, acabó en la red de Thibaut Courtois tras un rebote en la barrera belga. El empate levantó al estadio y abrió la posibilidad de que Estados Unidos tomara el impulso emocional, pero esa fase duró muy poco. Bélgica volvió a encontrar espacio en el minuto 33 por el lado derecho estadounidense, Trossard centró y De Ketelaere marcó de cabeza el 2-1. Pochettino dijo después del partido que su equipo no se conectó con el encuentro desde el principio y que ni siquiera el gol marcado cambió el hecho de que Bélgica aprovechó mejor los momentos clave.
El tercer gol orientó aún más el partido. En el minuto 57, Freese salió fuera del área para resolver un balón largo, pero bajo la presión de De Ketelaere no logró despejar el peligro con la rapidez suficiente. El balón llegó a Vanaken, que marcó a portería vacía y puso el 3-1. U.S. Soccer señala que Estados Unidos intentó después reducir la desventaja, incluido un disparo de Sebastian Berhalter en el minuto 79 y una ocasión de Balogun en el minuto 82, pero Courtois se mantuvo seguro. Lukaku completó la victoria belga en el tiempo añadido y confirmó que la diferencia en eficacia fue tan importante como la diferencia en el control del partido.
Cómo Balogun pasó de la suspensión al once inicial
La disputa en torno a Balogun comenzó el 1 de julio, cuando Estados Unidos venció a Bosnia y Herzegovina por 2-0 en la ronda de 32. Según U.S. Soccer y los informes de agencias, Balogun fue expulsado en el minuto 64 con tarjeta roja directa tras la revisión del VAR de una entrada sobre Tarik Muharemović. Una decisión así normalmente significa una suspensión automática para el siguiente partido, por lo que inicialmente se esperaba que el máximo goleador estadounidense del torneo no jugara contra Bélgica. Pochettino ya afirmaba entonces que la entrada fue involuntaria y demasiado severa para una tarjeta roja, mientras otros comentaristas destacaban que se trataba de una decisión del ámbito del juego peligroso y de la interpretación arbitral. El caso era especialmente delicado porque Balogun, con tres goles, tenía un papel clave en el ataque estadounidense.
Según el comunicado de U.S. Soccer del 5 de julio, la Comisión Disciplinaria de la FIFA aplicó el artículo 27 del Código Disciplinario y aplazó la ejecución de un partido de suspensión durante un período de prueba de un año. En el comunicado transmitido por la federación estadounidense se indicó que la suspensión se activaría si Balogun cometía durante el período de prueba una infracción similar de la misma naturaleza y gravedad. Tras la decisión, U.S. Soccer anunció que Balogun estaba disponible para el encuentro contra Bélgica y que la federación aceptaba la decisión de la Comisión Disciplinaria. Esa solución no calmó el debate, porque el cambio de estatus llegó muy tarde y porque la explicación pública no eliminó las dudas sobre la coherencia de la práctica disciplinaria. El portal de la FIFA sobre decisiones disciplinarias indica que las decisiones se publican periódicamente, y la última actualización regular antes de este caso había sido el 1 de junio de 2026.
La controversia también adquirió una dimensión política después de que el presidente estadounidense Donald Trump confirmara que llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y pidió una revisión del caso. Según los informes de AP y Le Monde, Trump dijo que no consideraba que la entrada de Balogun fuera una falta, mientras que Infantino subrayó posteriormente que la Comisión Disciplinaria actúa de manera independiente y que la conversación no influyó en la decisión. La UEFA, según los mismos informes, criticó duramente el movimiento de la FIFA y advirtió que un precedente así socava la confianza en la aplicación igualitaria de las reglas. La federación belga de fútbol impugnó la disponibilidad de Balogun, pero la FIFA rechazó la protesta con el argumento de que Bélgica no había sido parte en el partido en el que se mostró la tarjeta roja. Por ello, el partido en Seattle se convirtió también en símbolo de un debate más amplio sobre la transparencia y la presión política en el fútbol internacional.
Pochettino criticó los ataques, pero se negó a buscar una excusa
Después del partido, Pochettino intentó separar la crítica al proceso de la responsabilidad de su equipo en el campo. Según el informe de The Straits Times, que se remite a materiales de agencias, dijo que estaba frustrado por las reacciones de una parte del público, especialmente por los mensajes y amenazas recibidos después de que, como seleccionador, utilizara a un jugador al que la FIFA había declarado disponible. Aun así, al mismo tiempo subrayó que la polémica no influyó en el rendimiento y que Estados Unidos no debe usarla como justificación. Según Flashscore, Pochettino dijo que el equipo no fue lo suficientemente bueno, que no se pareció al mismo conjunto de los partidos anteriores del torneo y que la derrota debe aceptarse sin buscar coartadas. Ese mensaje fue importante porque el caso disciplinario amenazaba con eclipsar por completo las razones futbolísticas de la derrota.
El seleccionador belga Rudi Garcia también restó importancia a la posibilidad de que el caso Balogun hubiera sido un factor motivacional decisivo. Según The Straits Times, Garcia dijo después del partido que para Bélgica lo más importante habían sido sus propios principios de juego: dominio, evitar la presión estadounidense y desplazar al equipo más arriba en el campo. Añadió que sus jugadores no necesitaron motivarse adicionalmente con la polémica, sino que se centraron en el plan y en las debilidades del rival. Garcia dijo además que Balogun habló con él después del partido y que le transmitió que el jugador no tiene culpa de las circunstancias que lo colocaron en el centro de la disputa. Ese detalle muestra que entre los participantes directos se intentó mantener la diferencia entre la crítica a las instituciones y la relación con el futbolista.
Para Pochettino, la parte más difícil de la noche fue el contraste entre la impresión anterior y la imagen final. Estados Unidos había mostrado en los partidos previos energía, juego directo y disposición para dar un salto mayor en el torneo, pero contra Bélgica no logró mantener el mismo nivel de organización. El seleccionador insistía en que el crecimiento del equipo es un proceso, y no un salto rectilíneo, pero el partido en Seattle mostró cuánto sigue siendo ese proceso sensible a los errores ante un rival técnica y tácticamente maduro. Bélgica tuvo suficiente calidad para castigar casi cada bajón de concentración, y Estados Unidos no logró responder con una secuencia de ocasiones que cambiara el ritmo. Por eso la valoración de Pochettino se redujo a un mensaje simple: el debate sobre Balogun fue real, pero la derrota es ante todo consecuencia de un mal partido.
Balogun no logró cambiar el partido
La participación de Balogun fue importante tácticamente porque con él Estados Unidos mantuvo a un delantero que puede atacar la profundidad y retener el balón bajo presión. AP señala que su influencia en el partido en sí fue, sin embargo, limitada, aunque provocó la falta de la que Tillman marcó el único gol estadounidense. Balogun no marcó, y su mejor ocasión llegó en el minuto 82, cuando Courtois detuvo su intento con la pierna izquierda. En la recta final fue sustituido por Haji Wright, y su presencia en el campo siguió siendo un tema mayor por las circunstancias de su participación que por su efecto directo en el resultado. Así se demostró que el regreso del máximo goleador no puede resolver por sí solo los problemas en la estructura del equipo.
El propio Balogun intentó después del partido mantenerse al margen de la discusión institucional. Según AP, dijo que aceptó la decisión cuando recibió la tarjeta roja, así como la decisión cuando se le informó de que podía jugar, y que no tuvo un papel personal en el procedimiento. También expresó su decepción porque el equipo no dio a los aficionados más motivos para reaccionar durante el partido. Sus tres goles anteriores en el torneo siguen siendo una de las historias positivas estadounidenses, pero el final de la competición dio a esa historia un marco más complejo. Balogun pasó de ser el descubrimiento deportivo del torneo para Estados Unidos a convertirse también en el rostro del debate sobre el sistema disciplinario de la FIFA, aunque él mismo no tomó las decisiones que provocaron la controversia.
La estadística confirma que el problema estadounidense no estuvo solo en la definición ofensiva. Según el resumen oficial de U.S. Soccer, Bélgica tuvo 15 disparos, siete de ellos a puerta, mientras que Estados Unidos terminó con siete disparos y dos a puerta. Bélgica fue más eficaz en los momentos más importantes, y la defensa estadounidense no reaccionó lo suficientemente bien a los movimientos de Trossard, Raskin y De Ketelaere. El mediocampo no consiguió conectar de forma duradera a Pulisic, Tillman y Balogun, por lo que Estados Unidos atacó cada vez más sin suficiente densidad y sin un último pase claro. En esa relación de fuerzas, la disponibilidad de Balogun no cambió el hecho de que Bélgica fue el equipo más compacto y peligroso.
El progreso queda, pero no se dio el paso final
La actuación estadounidense en el Mundial 2026 quedará dividida entre un progreso medible y un final doloroso. U.S. Soccer destaca que el equipo ganó el grupo, logró su primera victoria en la fase eliminatoria desde 2002 y marcó la mayor cantidad de goles en un solo Mundial en la historia de la selección masculina estadounidense. La federación también señala que Pochettino terminó el torneo con la mayor cantidad de victorias de un seleccionador de Estados Unidos en los Mundiales. Esos datos crean el argumento de que la selección avanzó, especialmente en el apartado ofensivo y en la confianza ante rivales más débiles o de calidad similar. Sin embargo, la derrota ante Bélgica mostró que la diferencia con las selecciones europeas más estables sigue existiendo.
Desde el punto de vista futbolístico, Bélgica expuso debilidades que en los partidos anteriores no se pagaban igual de caro. Estados Unidos no cerró suficientemente bien los espacios laterales, no tuvo un control constante del ritmo en el centro del campo y no encontró la manera de frenar la respuesta belga después del empate. Pochettino intentó recuperar la agresividad con cambios, pero las entradas de Gio Reyna, Sebastian Berhalter y Ricardo Pepi no provocaron una remontada. Bélgica se mantuvo tranquila, utilizó la experiencia y desde el banquillo recibió a Lukaku, que cerró el partido. Por eso el debate sobre el torneo estadounidense tendrá necesariamente dos capas: los indicadores positivos de desarrollo y el hecho de que la primera gran prueba de máxima intensidad acabó con una derrota contundente.
Pochettino no confirmó claramente después del partido si seguirá en el banquillo. Según los informes desde Seattle, dijo que primero quería descansar y luego hablar con la gente de la federación sobre los siguientes pasos. Flashscore transmitió su valoración de que la relación con la federación es buena y que las conversaciones pueden abrirse si la federación lo desea, mientras que The Straits Times señala que se mantuvo indefinido sobre la continuación de su mandato. Para la federación estadounidense la decisión no será sencilla: Pochettino puede señalar los resultados, los datos récord y el progreso visible en una parte del torneo, pero los críticos destacarán que el partido clave terminó en derrumbe. En cualquier caso, las próximas conversaciones no tratarán solo de una derrota, sino de si a partir de este ciclo se puede construir un equipo capaz de una actuación más estable contra los mejores.
Bélgica se marcha de Seattle con una perspectiva completamente distinta. De Ketelaere, con dos goles y un papel importante en el tercero, mostró que la selección no depende solo de los nombres más conocidos de la generación más veterana, y Garcia llevó al equipo a la victoria sin apoyarse inicialmente en Kevin De Bruyne y Jérémy Doku. Bélgica fue más precisa, más serena y estuvo más preparada para aprovechar los errores en los momentos decisivos. Estados Unidos, por su parte, termina el torneo con una serie de cifras positivas, pero también con la sensación de que no se aprovechó una gran oportunidad. El caso Balogun probablemente seguirá siendo un tema aparte en la discusión sobre la transparencia de la FIFA, mientras que el equipo de Pochettino tendrá que responder a una pregunta más sencilla, pero más dolorosa: por qué en el partido más importante no pareció el equipo que antes en el torneo había despertado grandes expectativas.
Fuentes:
- U.S. Soccer – informe oficial del partido Estados Unidos – Bélgica, resultado, goleadores, estadística y contexto de la actuación (enlace)
- U.S. Soccer – comunicado sobre la disponibilidad de Folarin Balogun y explicación transmitida de la FIFA sobre la aplicación del artículo 27 (enlace)
- Associated Press – informe sobre la participación de Balogun, las reacciones y la polémica disciplinaria (enlace)
- The Straits Times / AFP / Reuters – declaraciones de Mauricio Pochettino y Rudi Garcia tras la derrota de Estados Unidos ante Bélgica (enlace)
- Flashscore – informe de la rueda de prensa de Pochettino y contexto de su futuro en el banquillo de Estados Unidos (enlace)
- FIFA – página oficial sobre la publicación de decisiones de la Comisión Disciplinaria (enlace)
- Le Monde – contexto internacional de las reacciones a la decisión de la FIFA, incluida la llamada de Trump y la crítica de la UEFA (enlace)