Sudán inicia el largo camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles
El Comité Olímpico Sudanés entra en un nuevo período de cuatro años de preparación con el objetivo de participar en los Juegos Olímpicos de Verano LA28, mientras la dirección deportiva del país intenta alejarse, tanto en términos organizativos como simbólicos, de una etapa marcada por la guerra, los desplazamientos y la destrucción de infraestructuras. Según una publicación del portal Inside the Games, el comité olímpico nacional evalúa el estado de los preparativos para los próximos Juegos Olímpicos de Verano en los Estados Unidos de América, con énfasis en la recuperación del sistema deportivo después del conflicto que ha afectado profundamente a Sudán. Este proceso no se refiere solo al entrenamiento de los atletas, sino también a la restauración de la estabilidad institucional, la disponibilidad de sedes de competición, el apoyo internacional y la posibilidad de volver a abrir a los jóvenes deportistas el camino hacia las competiciones clasificatorias. En un país donde la guerra ha afectado la vida civil, los servicios públicos y la conectividad del transporte, las preparaciones deportivas dependen de circunstancias que en sistemas estables a menudo permanecen invisibles. Por eso, el camino sudanés hacia Los Ángeles no puede observarse solo como un ciclo deportivo, sino también como una prueba de la capacidad del movimiento olímpico nacional para mantener la continuidad en condiciones extremadamente difíciles.
LA28 como objetivo lejano y plazo concreto
Según la información oficial del comité organizador de LA28, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles se celebrarán del 14 al 30 de julio de 2028, y los Juegos Paralímpicos del 15 al 27 de agosto del mismo año. Los organizadores señalan que el programa incluirá más de 55 deportes olímpicos y paralímpicos, más de 800 eventos y más de 3000 horas de competición, lo que muestra claramente la magnitud del acontecimiento para el que los comités olímpicos nacionales deben prepararse con años de antelación. Para Sudán, ese plazo es especialmente exigente porque las preparaciones se desarrollan a la sombra de la guerra que comenzó el 15 de abril de 2023 con el conflicto entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido. En tales circunstancias, planificar la participación en los Juegos requiere más que un programa deportivo habitual: es necesario identificar a los atletas que pueden continuar entrenando, garantizarles un entorno seguro, encontrar competiciones en las que puedan lograr las marcas y mantener la comunicación con federaciones que también se han visto afectadas por la crisis. LA28 es por tanto para el deporte sudanés a la vez un objetivo lejano y una presión temporal muy concreta, porque los ciclos clasificatorios en determinados deportes comienzan bastante antes de los propios Juegos.
La guerra ha cambiado las condiciones en las que el deporte funciona siquiera
El contexto humanitario en Sudán sigue siendo uno de los más difíciles del mundo. Según el llamamiento de ACNUR para 2026, el conflicto que estalló en abril de 2023 condujo a la mayor crisis mundial de desplazamiento, protección humanitaria y asistencia, y para finales de 2025 aproximadamente 14 millones de personas se habían visto obligadas a abandonar sus hogares desde el inicio de la guerra. El mismo documento indica que casi 12 millones de personas siguen desplazadas, lo que muestra hasta qué punto se ha alterado la vida cotidiana en el país y la región. En el informe de 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios se destaca que durante 2025 se registraron cambios en los frentes y en la dinámica de seguridad, especialmente en Jartum y en el estado de Al Jazirah, donde una relativa calma permitió el retorno de más de 2,2 millones de personas a sus lugares de origen. Aun así, OCHA advierte al mismo tiempo que las consecuencias de la guerra han dejado profundas huellas en la vida de niños, familias y comunidades locales. En un entorno así, el deporte pierde regularidad, y el entrenamiento pasa a depender de la seguridad, del acceso al transporte, del estado de las instalaciones y de la posibilidad de que entrenadores y atletas puedan siquiera permanecer juntos.
El Comité Olímpico intenta mantener la continuidad
El Comité Olímpico Internacional, en el perfil oficial del Comité Olímpico Sudanés, indica que el comité nacional fue reconocido en 1959, y Ahmed Abuelgasim Hashim figura como presidente. Este dato es importante porque muestra que Sudán tiene una larga historia olímpica formal, aunque los desafíos actuales superan los problemas habituales del desarrollo deportivo. Según el perfil de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales, Hashim fue elegido en 2021 y también participó en el trabajo de estructuras olímpicas continentales e internacionales, incluidas funciones relacionadas con ANOCA y Olympic Solidarity. Esta red internacional puede ser importante en momentos en los que el sistema interno no cuenta con recursos suficientes para la preparación independiente de los atletas. Para los comités olímpicos pequeños y afectados por la guerra, los vínculos con federaciones continentales, el COI y los programas de solidaridad suelen significar la diferencia entre una participación simbólica y una posibilidad real de que los atletas tengan preparaciones estructuradas. En el caso de Sudán, la continuidad del trabajo del comité representa también un mensaje de que el movimiento olímpico intenta mantenerse pese a la inestabilidad política y de seguridad.
El apoyo del COI también fue clave para París 2024
Según el informe anual del programa Olympic Solidarity y NOC Services para 2024, el COI, junto con asociaciones continentales, brindó apoyo a comités olímpicos nacionales afectados por circunstancias extraordinarias, y Sudán aparece explícitamente entre los comités directamente afectados por la guerra civil. En el informe se señala que los atletas sudaneses recibieron ayuda para la preparación y la participación en los Juegos Olímpicos de París 2024 a través del programa de becas olímpicas, lo que permitió la preparación de cinco atletas mujeres y cuatro atletas hombres. Ese apoyo fue importante porque el sistema nacional en ese momento ya funcionaba en condiciones de infraestructura gravemente deteriorada e incertidumbre. Aunque las becas no pueden por sí solas resolver las profundas consecuencias de la guerra, permiten la continuidad del entrenamiento, el acceso al trabajo especializado y al menos una inclusión parcial en el calendario deportivo internacional. Para el ciclo hacia LA28, mecanismos similares podrían volver a desempeñar un papel importante, especialmente si las preparaciones internas siguen limitadas por problemas de seguridad y logística.
París 2024 mostró lo vulnerable que es la participación sudanesa
En los Juegos Olímpicos de París 2024, Sudán participó en una escala modesta, lo que refleja tanto las circunstancias deportivas como las ajenas al deporte en el país. Según los datos olímpicos disponibles, los atletas sudaneses compitieron en atletismo, remo y natación, y la participación tuvo un significado especial precisamente porque llegó en un período en el que la guerra limitó el funcionamiento normal de federaciones y clubes. El maratonista sudanés Yaseen Abdalla estuvo entre los nombres más reconocibles de la delegación, mientras que las participaciones en natación y remo mostraron la variedad de deportes en los que Sudán sigue intentando mantener presencia. El rendimiento en resultados no estuvo en primer plano tanto como el hecho mismo de que la delegación nacional lograra llegar a los Juegos. En el contexto de LA28, la experiencia de París puede servir como punto de partida para un plan más realista: identificar los deportes en los que existen atletas con potencial internacional, garantizarles continuidad e incluirlos antes en competiciones clasificatorias.
Atletas desplazados y una respuesta olímpica más amplia
La realidad deportiva sudanesa no termina con la delegación nacional. Según el Comité Olímpico Internacional, el Equipo Olímpico de Refugiados para París 2024 reunió a atletas de 11 países de origen, con el apoyo de 15 comités olímpicos nacionales anfitriones y en 12 deportes. ACNUR destacó en los anuncios para París 2024 que los atletas refugiados competían bajo la bandera olímpica como parte de un esfuerzo más amplio para proporcionar visibilidad y continuidad deportiva a las personas desplazadas. Para Sudán, esto es especialmente relevante porque la guerra ha provocado desplazamientos masivos dentro del país y a través de las fronteras. Cuando un atleta abandona su hogar, club o sistema nacional, su camino hacia una gran competición se vuelve más complejo: debe encontrar un lugar seguro para vivir, un entrenador, un estatus competitivo y apoyo institucional. Por eso, en el caso sudanés, el comité olímpico nacional y los programas olímpicos para refugiados no se observan por separado, sino como dos partes de una historia más amplia sobre la preservación de la identidad deportiva en circunstancias de desplazamiento forzado.
La reconstrucción de la infraestructura será tan importante como la elección de candidatos
Las preparaciones para LA28 normalmente consistirían en evaluar resultados, invertir en deportes prioritarios, enviar atletas a competiciones clasificatorias y trabajar con federaciones nacionales. En Sudán, sin embargo, ese plan debe complementarse con preguntas más básicas: dónde pueden entrenar los atletas, si las instalaciones son seguras, si existe equipamiento, si los entrenadores pueden viajar y si los jóvenes deportistas pueden siquiera seguir incluidos en el sistema deportivo. Según la información del informe Olympic Solidarity, el sistema olímpico sudanés ya estaba entre aquellos que necesitaban ayuda internacional especial debido a circunstancias extraordinarias. Esto apunta a la conclusión de que el camino hacia Los Ángeles dependerá también de la capacidad de reconstruir las capacidades deportivas básicas, no solo del talento individual. En los países afectados por la guerra, los atletas suelen depender de campamentos de entrenamiento en el extranjero, becas, centros regionales y apoyo de federaciones internacionales. Si esos mecanismos se aseguran a tiempo, Sudán podría estabilizar al menos una parte de las preparaciones para los deportes en los que ya tiene experiencia olímpica.
Los Ángeles prepara el mayor marco deportivo, mientras Sudán apenas reúne las condiciones para participar
La página oficial de LA28 señala que Los Ángeles utilizará una serie de sedes deportivas conocidas y que los organizadores se presentan como anfitriones de un evento que conecta deporte, cultura y comunidad. En ese marco global se espera una fuerte competencia, una presión creciente de las clasificaciones tempranas y la necesidad de planificación a largo plazo. Para los sistemas olímpicos desarrollados, eso significa presupuestos precisos, apoyo científico-deportivo y programas plurianuales. Para Sudán, significa luchar por los requisitos básicos: la seguridad de los atletas, los contactos internacionales, la financiación de los viajes y la preservación de las federaciones nacionales. La diferencia entre esos dos mundos muestra lo amplio que es el movimiento olímpico, pero también lo desiguales que son las condiciones en las que los comités nacionales entran en el mismo calendario competitivo. Precisamente por eso, el inicio sudanés del camino hacia LA28 tiene un significado más amplio que un simple anuncio deportivo.
Expectativas realistas y peso simbólico de la participación
Actualmente no hay suficiente información confirmada para una evaluación precisa de cuántos atletas sudaneses podrían participar en Los Ángeles 2028 y en qué disciplinas. Según la información disponible, el comité olímpico nacional apenas está evaluando la situación y las posibilidades de preparación, mientras que los sistemas internacionales de clasificación en muchos deportes todavía se están confirmando e implementando gradualmente. Por eso sería prematuro hablar de medallas o de la composición final de la delegación. Un objetivo más realista en esta fase es preservar la base de atletas, abrirles acceso a competiciones internacionales y garantizar que el deporte sudanés no desaparezca del calendario olímpico debido a las consecuencias de la guerra. En un momento política y humanitariamente extremadamente difícil, la mera posibilidad de una participación organizada en Los Ángeles llevaría un fuerte mensaje simbólico. Mostraría que el deporte nacional, pese a la destrucción, el desplazamiento y la incertidumbre, aún puede encontrar espacio para la continuidad y la visibilidad internacional.
El deporte como espacio de recuperación, pero no sustituto de la estabilidad
Las instituciones deportivas suelen destacar el papel del deporte en la conexión entre las personas y la preservación de la esperanza, pero el ejemplo sudanés también muestra los límites de esos mensajes. Sin seguridad, servicios públicos funcionales e infraestructura básica, los programas olímpicos pueden ayudar a individuos, pero no pueden por sí solos reconstruir el sistema. Según OCHA, la guerra ha dañado el futuro de toda una generación, y las necesidades humanitarias siguen siendo enormes pese a algunos avances sobre el terreno. Según ACNUR, la magnitud del desplazamiento sigue determinando la vida cotidiana de millones de personas en Sudán y en los estados vecinos. En ese contexto, las preparaciones para LA28 deben observarse como uno de los pocos intentos internacionalmente visibles de preservar la normalidad, pero no como prueba de que la crisis se acerque a su fin. El camino olímpico sudanés hacia Los Ángeles comienza por tanto con una pregunta que es al mismo tiempo deportiva y social: ¿puede crearse en un país herido por la guerra suficiente estabilidad para que los atletas vuelvan a entrenar, compitan y representen a su país en el mayor escenario mundial?
Fuentes:
- Inside the Games – noticia sobre el inicio de las preparaciones sudanesas para LA28 y la evaluación de la situación en el comité olímpico nacional (link)
- LA28 – información oficial sobre las fechas de los Juegos, el programa y el marco organizativo de Los Ángeles 2028 (link)
- Comité Olímpico Internacional – perfil oficial del Comité Olímpico Sudanés y datos institucionales básicos (link)
- Olympic Solidarity and NOC Services Annual Report 2024 – datos sobre el apoyo a los atletas sudaneses y al comité olímpico nacional (link)
- OCHA – Humanitarian Needs and Response Plan 2026 para Sudán y contexto de la crisis humanitaria (link)
- UNHCR – Sudan Situation Appeal 2026 y datos sobre la magnitud del desplazamiento (link)
- Comité Olímpico Internacional – información sobre el Equipo Olímpico de Refugiados para París 2024 (link)