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Hantavirus en el crucero MV Hondius: brote de enfermedad, cuarentena en el mar y llegada a Tenerife

El brote de hantavirus en el crucero MV Hondius planteó dudas sobre la seguridad de los viajes por mar, la cuarentena a bordo y la respuesta sanitaria internacional. Repasamos la llegada a Tenerife, las evacuaciones médicas y las recomendaciones para viajeros

· 13 min de lectura

Muerte y cuarentena en el Atlántico: qué se sabe del brote de hantavirus en el MV Hondius

Un brote mortal de hantavirus vinculado al crucero de expedición MV Hondius, buque del operador neerlandés Oceanwide Expeditions, convirtió un viaje por el océano Atlántico en una operación internacional de salud pública. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud publicados el 7 de mayo de 2026, hasta entonces se habían notificado ocho casos vinculados al buque, entre ellos tres muertes, y cinco casos habían sido confirmados en laboratorio como hantavirus. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades indicó al día siguiente que el 9 de mayo se habían registrado ocho casos, de los cuales seis eran confirmados y dos probables, y que el buque debía llegar el 10 de mayo a Tenerife, al puerto de Granadilla. El caso provocó medidas extraordinarias de seguimiento, evacuación y repatriación de pasajeros de varios países, pero las instituciones sanitarias subrayan al mismo tiempo que el riesgo para el público general sigue siendo bajo.

El MV Hondius navegaba en una ruta de expedición que, según los comunicados de la compañía, comenzó el 1 de abril de 2026 en Ushuaia, Argentina. A bordo había 114 huéspedes y, en total, según los datos del ECDC, se encontraban pasajeros y miembros de la tripulación de 23 países. La primera muerte se produjo el 11 de abril a bordo, pero Oceanwide Expeditions indicó posteriormente que la causa de la muerte no pudo determinarse entonces en el propio buque. El cuerpo del pasajero fallecido fue desembarcado el 24 de abril en Santa Elena, junto con parte de los pasajeros, y la primera confirmación de hantavirus vinculada al buque no se publicó hasta principios de mayo.

Cronología del viaje y de los primeros casos

Según la línea temporal publicada por Oceanwide Expeditions, el MV Hondius, tras zarpar de Ushuaia, continuó su viaje hacia destinos atlánticos remotos. La compañía señaló que el 24 de abril desembarcaron en Santa Elena 30 huéspedes, incluido el cuerpo del pasajero que murió el 11 de abril. En el mismo comunicado, la empresa destacó que el primer caso confirmado de hantavirus no se había notificado hasta el 4 de mayo, lo que explica por qué parte de los pasajeros ya había abandonado el buque antes de que el brote de la enfermedad se relacionara oficialmente con el hantavirus. Precisamente esa diferencia temporal es ahora importante para el rastreo epidemiológico de contactos en varios países.

Oceanwide Expeditions informó el 4 de mayo de que el buque se encontraba cerca de Cabo Verde y de que a bordo había una situación médica grave. En la misma comunicación se indicó que entre las personas del buque habían aparecido síntomas respiratorios graves y que las autoridades sanitarias y la compañía estaban considerando los siguientes pasos, incluida la evacuación médica y el desembarco organizado. Al día siguiente, la empresa anunció que dos miembros de la tripulación seguían necesitando atención médica urgente, mientras continuaba la investigación sobre la causa de la enfermedad y los posibles vínculos entre los casos.

La evacuación médica se llevó a cabo el 6 de mayo. Según el comunicado de Oceanwide Expeditions, tres personas que previamente estaban previstas para un traslado médico fueron desembarcadas del buque y trasladadas en aviones equipados médicamente hacia centros capaces de proporcionar atención especializada y cribado. La empresa señaló entonces que dos personas se encontraban en estado grave, mientras que la tercera no presentaba síntomas, pero era considerada un contacto estrecho o una persona para la que se necesitaban comprobaciones adicionales. La compañía también anunció que había activado su máximo nivel interno de respuesta sanitaria, incluidas medidas de aislamiento, protocolos de higiene y seguimiento médico.

Por qué el hantavirus generó tanta cautela

Los hantavirus son un grupo de virus que se asocia con mayor frecuencia al contacto con excreciones de roedores infectados. La Organización Panamericana de la Salud explica que el síndrome pulmonar por hantavirus, aunque raro, puede ser grave y que la transmisión se produce principalmente tras la exposición a roedores, a su orina, heces o saliva. En el caso del virus Andes, que aparece en partes de Sudamérica, las instituciones de salud pública advierten de una particularidad: en circunstancias excepcionales es posible la transmisión de persona a persona, especialmente durante un contacto estrecho y prolongado. Por eso, el caso en el buque, un espacio cerrado con camarotes, rutas de movimiento compartidas y posibilidad limitada de desembarco rápido, exigió medidas más estrictas de lo que cabría esperar con la mayoría de los demás hantavirus.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indican que el virus Andes puede causar el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad respiratoria grave que al inicio puede manifestarse con síntomas similares a los de la gripe. Los CDC también indican que el virus puede propagarse por contacto con roedores, al tocar objetos contaminados o, raramente, por contacto con una persona enferma. Esa combinación de síntomas iniciales inespecíficos y la posibilidad de un empeoramiento grave explica por qué las autoridades sanitarias ordenaron el seguimiento de pasajeros y miembros de la tripulación, aunque la mayoría de las personas a bordo no mostraba signos de enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud, en su comunicación pública, intentó calmar el temor a una epidemia más amplia. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que no se trata del inicio de una pandemia similar a la COVID-19, sino de un clúster limitado que requiere una gestión cuidadosa, rastreo de contactos y coordinación de varios Estados. La OMS indicó al mismo tiempo que coopera con los países implicados en la respuesta, incluidas las autoridades sanitarias de los Estados de los que proceden los pasajeros y la tripulación, y que desarrolla instrucciones operativas para un desembarco seguro y digno y la continuación del viaje.

Llegada a Tenerife bajo medidas especiales

Según el ECDC, el buque debía llegar el 10 de mayo de 2026 al puerto de Granadilla, en Tenerife. La llegada del buque a las Islas Canarias se convirtió en una cuestión sensible para las autoridades locales porque era necesario coordinar la seguridad sanitaria de la población, los derechos y necesidades de los pasajeros y los requisitos médicos para las personas que habían estado expuestas a un posible riesgo. El ECDC indicó que fue informado el 2 de mayo del clúster de enfermedad respiratoria grave en el buque, y que entre los pasajeros y la tripulación hay ciudadanos de varios países europeos y no europeos. Eso significa que la respuesta no puede reducirse a un único procedimiento nacional, sino que depende de un acuerdo entre las autoridades españolas, las instituciones europeas, la OMS y los países que reciben a sus ciudadanos.

Según los informes de la agencia Associated Press, las autoridades españolas y la OMS preparaban un procedimiento de desembarco que incluye examen sanitario, separación de personas según el riesgo y repatriación rápida de parte de los pasajeros. En las comparecencias públicas se subrayó que el desembarco se llevaría a cabo bajo condiciones estrictamente controladas. Para los pasajeros que no tienen síntomas, eso no significa automáticamente libertad de movimiento, sino continuación de la supervisión médica y cumplimiento de las instrucciones de los organismos de salud pública después del regreso a sus países de origen.

Estados Unidos, según un comunicado de los CDC, desarrolló directrices sanitarias especiales para los pasajeros estadounidenses vinculados al buque, y el Departamento de Estado participa en la coordinación del regreso. Los CDC indicaron que el gobierno estadounidense vigila la situación y coopera con socios internacionales, mientras evalúa el riesgo para el público estadounidense como muy bajo. Medios estadounidenses informaron de que para parte de los pasajeros se prevé una evaluación sanitaria tras el regreso y un seguimiento posterior en cooperación con los servicios sanitarios locales. Tales medidas no significan que todos los pasajeros estén enfermos, sino que se busca detectar rápidamente el eventual desarrollo de síntomas durante el período de incubación.

Pasajeros en aislamiento y crisis de confianza en los cruceros

Las primeras descripciones de pasajeros que se comunicaban desde el buque hablaban de aislamiento, incertidumbre y miedo. Según un informe de The Guardian, parte de los pasajeros documentó la situación en tiempo real, mientras las decisiones sobre desembarco, cuarentena y regreso cambiaban a medida que llegaban los resultados de las pruebas y las instrucciones de las autoridades sanitarias. En tales circunstancias, el problema no es solo médico. Los pasajeros se enfrentaron a largas esperas, cambios de planes, preocupación por los enfermos y la pregunta de cómo serían recibidos en los puertos y países a los que debían llegar.

El caso del MV Hondius recordó hasta qué punto los viajes por mar son sensibles a las enfermedades infecciosas, especialmente cuando se trata de rutas de expedición, lugares remotos y buques que pueden estar a días de distancia de un gran hospital. Tras la experiencia de la pandemia de COVID-19, el público es especialmente sensible a las noticias sobre cuarentenas en buques, aunque las instituciones sanitarias en este caso subrayan que el hantavirus no tiene el mismo perfil epidemiológico que el coronavirus. La diferencia es clave: los hantavirus, por regla general, no se transmiten fácilmente entre personas, y la excepción del virus Andes está ligada al contacto estrecho y prolongado, no a un encuentro pasajero habitual en un espacio público.

La industria de los cruceros ha intentado en los últimos años recuperar la confianza de los pasajeros después de las interrupciones pandémicas, las restricciones y los casos de cuarentena en buques de alto perfil. Por eso este suceso tiene un efecto reputacional más amplio, aunque no significa que los cruceros sean en general riesgosos del modo en que a veces se presentan en reacciones sensacionalistas. La cuestión clave será si los protocolos de reconocimiento temprano de síntomas, aislamiento, comunicación con los pasajeros y coordinación internacional fueron lo suficientemente rápidos y claros. Las autoridades sanitarias analizarán ahora no solo el curso médico de la enfermedad, sino también la gestión de la información, porque la confianza de los pasajeros depende de si entienden qué está ocurriendo y por qué se aplican determinadas medidas.

Qué se sigue investigando

Actualmente no se ha confirmado oficialmente la cadena completa de transmisión. La OMS y el ECDC señalan que se investiga dónde se produjo la infección inicial y si los casos posteriores están vinculados con una posible transmisión a bordo. Dado que el viaje comenzó en Argentina y que el virus Andes se asocia con partes de Sudamérica, una de las tareas clave de los epidemiólogos es reconstruir los movimientos de los pasajeros antes del embarque y durante las excursiones. Eso incluye verificar posibles exposiciones en tierra, contactos entre pasajeros y tripulación, así como la documentación médica de las personas que desarrollaron síntomas.

Los servicios sanitarios también deben hacer seguimiento de las personas que abandonaron el buque antes de la confirmación oficial del hantavirus. Precisamente esa es una de las partes más exigentes de la respuesta porque los pasajeros, tras desembarcar en Santa Elena o en otros puntos, pudieron dirigirse a distintos países y continentes. Según la OMS, la coordinación internacional incluye la identificación de contactos, instrucciones sanitarias para los países receptores y el intercambio de datos de laboratorio. En tales casos, la respuesta de salud pública no termina con la llegada del buque al puerto, sino que continúa durante semanas mediante vigilancia, comunicación con los pasajeros y eventual realización de pruebas a personas que desarrollen síntomas.

El ECDC, en su evaluación, subraya que los pasajeros y miembros de la tripulación proceden de varios países, entre ellos nueve Estados de la UE o del Espacio Económico Europeo, lo que explica por qué la coordinación europea es importante. Para la población local de Tenerife y para el público general, el mensaje fundamental de las instituciones sanitarias sigue siendo el mismo: el peligro no es comparable al de los virus que se transmiten fácilmente por el aire en el contacto cotidiano. Sin embargo, para las personas que estuvieron en el buque o que estuvieron en contacto estrecho con casos confirmados o probables, las medidas de precaución tienen una finalidad médica clara.

La importancia más amplia del caso MV Hondius

El brote de hantavirus en el MV Hondius muestra cómo un acontecimiento sanitario raro puede convertirse rápidamente en un desafío internacional logístico y de comunicación. Los buques que navegan por rutas remotas dependen de la coordinación de la compañía, del Estado de bandera del buque, de las autoridades portuarias, de los Estados de los pasajeros y de las instituciones sanitarias globales. Cuando una enfermedad se reconoce solo después de las primeras muertes o después de que parte de los pasajeros ya haya abandonado el buque, la respuesta de salud pública se vuelve más compleja y al público le resulta más difícil distinguir los hechos confirmados del miedo y las conjeturas. Por eso en este caso son especialmente importantes los comunicados precisos de la OMS, el ECDC, los CDC, la PAHO y el operador del buque.

Para los pasajeros y la tripulación, lo más importante es la atención médica rápida de los enfermos, una comunicación clara y un regreso seguro a casa. Para las autoridades sanitarias, la prioridad es determinar la fuente del contagio, prevenir casos adicionales y hacer seguimiento de todas las personas que podrían desarrollar síntomas. Para el sector de los cruceros, el caso es una advertencia de que los protocolos para enfermedades raras pero graves deben elaborarse con la misma seriedad que los procedimientos para infecciones más frecuentes. El MV Hondius, independientemente de las conclusiones epidemiológicas finales, quedará como ejemplo de cómo una crisis sanitaria en el mar puede desarrollarse lentamente, de forma poco clara y bajo una gran presión pública.

Fuentes:
- Organización Mundial de la Salud (OMS) – datos sobre el número de casos, muertes y respuesta internacional al clúster de hantavirus vinculado al buque MV Hondius (enlace)
- Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) – actualización epidemiológica sobre el brote del virus Andes en el crucero MV Hondius y la llegada del buque a Tenerife (enlace)
- Oceanwide Expeditions – comunicados oficiales sobre la cronología de la situación médica, evacuaciones y medidas a bordo del m/v Hondius (enlace)
- Oceanwide Expeditions – comunicado del 6 de mayo de 2026 sobre la evacuación médica de tres personas del buque (enlace)
- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) – información sobre el virus Andes y la respuesta de salud pública a los casos vinculados al buque (enlace)
- Organización Panamericana de la Salud (PAHO) – explicación especializada de la transmisión del síndrome pulmonar por hantavirus y las particularidades del virus Andes (enlace)
- Associated Press – informe sobre los preparativos para la llegada del buque a Tenerife y los mensajes de la OMS al público local (enlace)
- The Guardian – informe sobre las experiencias de los pasajeros, el aislamiento a bordo y el contexto de salud pública del brote de la enfermedad (enlace)

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Etiquetas hantavirus MV Hondius crucero Tenerife cuarentena a bordo viajes por mar seguridad sanitaria Oceanwide Expeditions
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