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Bélgica golea 5-1 a Nueva Zelanda en Vancouver y gana el grupo G del Mundial 2026

Bélgica venció 5-1 a Nueva Zelanda en el BC Place de Vancouver y avanzó a la fase eliminatoria del Mundial 2026. Leandro Trossard, Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku y Alexis Saelemaekers lideraron una actuación ofensiva que llevó a Bélgica al primer puesto del grupo G

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Bélgica despertó en Vancouver: cinco goles a Nueva Zelanda para entrar en la fase eliminatoria del Mundial

Bélgica disputó en el cierre del grupo G del Mundial 2026 el partido que necesitaba para confirmar sus ambiciones y entrar con más tranquilidad en la segunda parte del torneo. En un encuentro jugado el 26 de junio hora local en Vancouver, es decir, el 27 de junio según el tiempo universal coordinado, el equipo del seleccionador Rudi Garcia venció a Nueva Zelanda por 5:1 en el estadio BC Place. Según el calendario oficial de la FIFA y los informes del partido, el duelo formó parte de la tercera jornada del grupo G, y la amplia victoria llevó a Bélgica a los dieciseisavos de final. Después de dos actuaciones más contenidas, los belgas por fin encontraron el ritmo ofensivo, mientras que Nueva Zelanda terminó su participación en el grupo con un punto y sin la histórica primera victoria en los mundiales. El resultado también cambió la clasificación del grupo, porque Bélgica, junto con el empate entre Egipto e Irán en el partido paralelo, acabó en la cima gracias a una mejor diferencia de goles.

Trossard abrió el camino, De Bruyne confirmó el cambio en la impresión belga

Según el informe de beIN SPORTS, Bélgica entró en el encuentro bajo una presión clara, porque la victoria era el camino más seguro hacia la fase eliminatoria después de los empates contra Egipto e Irán en las dos primeras jornadas. Ese contexto también se vio en el planteamiento: el equipo belga mantuvo el balón desde el inicio, empujó el juego hacia el área de Nueva Zelanda e intentó evitar pronto el nerviosismo que había marcado parte de su actuación en el grupo. Leandro Trossard fue el jugador más peligroso de la primera parte, golpeó el marco de la portería y participó en acciones que anunciaban que la defensa de Nueva Zelanda no resistiría mucho tiempo la presión. Bélgica recibió en un momento un penalti por una mano de Finn Surman, pero la decisión fue anulada tras la revisión del VAR, lo que no frenó su impulso ofensivo. En el minuto 28, Trossard aprovechó un barullo delante de la portería y marcó desde corta distancia el 1:0, con lo que el partido tomó una dirección que favorecía a los favoritos.

Nueva Zelanda estuvo en la primera parte más hundida de lo que quería, y según el informe de beIN SPORTS no realizó ni un solo disparo en los primeros 45 minutos. Eso no fue solo consecuencia de la superioridad técnica belga, sino también de una mejor estructura en el centro del campo, donde los belgas cerraban las transiciones y recuperaban rápido los balones perdidos. Rudi Garcia, a quien la UEFA citaba antes del torneo como seleccionador de Bélgica desde enero de 2025, recibió la respuesta de los jugadores experimentados en un momento en que el equipo necesitaba seguridad. Kevin De Bruyne aportaba ritmo y calma entre líneas, mientras que Trossard entraba constantemente desde una posición abierta en el espacio desde el que podía amenazar al portero Max Crocombe. Bélgica no se fue al descanso con una gran diferencia, pero con su dominio mostró que había tomado el control psicológico del encuentro.

La segunda parte se convirtió en una confirmación de calidad

Bélgica abrió la segunda parte tal como había terminado la primera, sin replegarse y sin cálculos. Trossard reaccionó de nuevo más rápido en el minuto 50 después de una parada de Crocombe y con su segundo gol aumentó la ventaja a 2:0, lo que obligó a Nueva Zelanda a abandonar el plan más prudente. Ese gol fue el punto de inflexión, porque Bélgica obtuvo espacio entre líneas y la posibilidad de atacar con menos riesgo. Según el informe de The Guardian, De Bruyne marcó en el minuto 67 el 3:0 con un disparo preciso desde fuera del área después de una acción en la que Trossard atrajo a varios defensores. Ese gol reforzó aún más la posición belga en la cima del grupo, porque en ese momento la diferencia de goles se convirtió en un elemento clave de la lucha con Egipto.

Nueva Zelanda, aun así, encontró un momento para responder y mostró por qué, pese a la eliminación, se puede hablar de su actuación con más matices que el resultado por sí solo. Elijah Just redujo a 3:1 en el minuto 84 tras una jugada a balón parado, aprovechando una reacción insegura de Thibaut Courtois. Según The Guardian, ese gol alteró brevemente los cálculos belgas en el grupo, pero la respuesta llegó casi de inmediato. Romelu Lukaku, que entró desde el banquillo y asumió el brazalete de capitán de Youri Tielemans, marcó de cabeza en el minuto 86 tras un centro de Nicolas Raskin. En el tiempo añadido, Lukaku también participó en la acción del definitivo 5:1, cuando Alexis Saelemaekers completó la noche belga y transformó una victoria segura en un mensaje convincente para la competencia.

El grupo G terminó con el salto belga al primer puesto

El desenlace del grupo G mostró hasta qué punto la última jornada en el nuevo formato del Mundial es sensible a la diferencia de goles y a los resultados paralelos. Según el informe de The Guardian, Egipto empató 1:1 con Irán en Seattle en el otro encuentro del grupo y con ello consiguió el segundo puesto y un histórico pase a la fase eliminatoria. Irán, según el mismo informe, después del empate tuvo que esperar el desenlace de los demás grupos para saber si estaría entre las ocho mejores selecciones clasificadas en tercer lugar. Bélgica, con su alto triunfo contra Nueva Zelanda, pasó al primer puesto, y eso le da un camino diferente en los dieciseisavos de final del que habría tenido como equipo segundo. En una competición con 48 selecciones, esos detalles tienen mayor peso porque la fase eliminatoria empieza antes que en ediciones anteriores del torneo.

La FIFA introdujo para el Mundial 2026 un formato con 48 selecciones, 12 grupos de cuatro equipos y un total de 104 partidos, y según las reglas de clasificación avanzan a la fase eliminatoria las dos mejores selecciones de cada grupo y las ocho mejores terceras. Por eso la tercera jornada de los grupos no es solo una lucha por el pase directo, sino también una competencia en la que cada gol puede cambiar la clasificación de varias selecciones en distintos grupos. Bélgica contra Nueva Zelanda hizo precisamente lo máximo en ese segmento: no se conformó con una victoria mínima, sino que siguió atacando incluso después de que la clasificación estuviera prácticamente asegurada. El resultado amplio le dio ventaja en el grupo, y permitió a los jugadores que habían estado bajo la lupa en las dos primeras jornadas entrar en la fase eliminatoria con una sensación muy distinta. Para un equipo que en 2022 en Catar quedó eliminado ya en la fase de grupos, un giro así también tiene peso simbólico.

Garcia obtuvo lo que buscaba del núcleo experimentado

La selección belga en Vancouver no solo ganó, sino que recuperó el elemento que le había faltado en la parte anterior del torneo: claridad en la definición. La UEFA señaló antes del partido que Bélgica participa en este Mundial bajo la dirección de Rudi Garcia, con Youri Tielemans como capitán y nombres experimentados como Courtois, De Bruyne, Trossard y Lukaku en la plantilla. Precisamente ese eje marcó la diferencia en los momentos en que había que abrir, controlar y cerrar el partido. Trossard asumió el papel principal con dos goles, De Bruyne dio estructura con un gol y la organización del juego, y Lukaku mostró en poco tiempo por qué sigue siendo una de las armas ofensivas más importantes de Bélgica. El gol de Saelemaekers en la parte final fue una recompensa a la amplitud de la plantilla, pero también la confirmación de que el banquillo belga aportó energía concreta en este partido.

Una victoria así no borra las preguntas que se abrieron después del empate 1:1 con Egipto y el 0:0 con Irán, pero cambia el tono del debate. Según el resumen de la UEFA, Bélgica llegó en 2026 a su 15.º Mundial, y su mejor resultado lo consiguió en 2018, cuando terminó tercera. Tras la decepción en Catar 2022, cuando quedó eliminada en la fase de grupos, el pase a la fase eliminatoria en Norteamérica representa el objetivo mínimo, pero la manera en que se logró contra Nueva Zelanda será importante para la confianza. Garcia tiene ahora la prueba de que su equipo puede crear un gran número de situaciones cuando se establece el vínculo entre la línea media y el ataque. Sin embargo, el partido también mostró que las jugadas a balón parado siguen siendo una zona de cautela, porque el único gol recibido llegó después de un córner y de una reacción indecisa en su propia área.

Nueva Zelanda abandona el torneo, pero con una experiencia de significado más amplio

Para Nueva Zelanda, la derrota 1:5 significa el final de su participación en el grupo G, pero también la continuación de la historia de una selección que llegó a Vancouver como parte del ciclo más importante para el fútbol de Oceanía. La FIFA señala en el perfil de la selección que esta es la tercera participación de Nueva Zelanda en los mundiales, después de 1982 y 2010. La clasificación para la edición de 2026 se consiguió a través de unas eliminatorias en las que Nueva Zelanda aprovechó el hecho histórico de que Oceanía recibió una plaza directa en el torneo final. Según el informe de la FIFA sobre las eliminatorias, Nueva Zelanda aseguró su lugar en el torneo con una victoria contra Nueva Caledonia, con lo que la generación actual se unió a las dos selecciones neozelandesas anteriores que participaron en el mayor escenario del fútbol. En ese contexto, la derrota contra Bélgica es dolorosa por el resultado, pero no anula el significado de desarrollo de la participación.

Desde el punto de vista deportivo, Nueva Zelanda se quedó sin victoria en el grupo, y el gol de Elijah Just contra Bélgica fue uno de los momentos que mostraron que el equipo de Darren Bazeley puede amenazar también a rivales de mayor calidad cuando encuentra espacio en la transición o tras jugadas a balón parado. Según The Guardian, el seleccionador Bazeley subrayó después del partido el orgullo por el trabajo y el esfuerzo de los jugadores, pero admitió que el resultado era doloroso y que el equipo tuvo que abrir el juego después de encajar goles. En el formato ampliado del Mundial, selecciones como Nueva Zelanda reciben más oportunidades de continuidad en el gran escenario, pero el partido contra Bélgica mostró cuánto sigue siendo grande la diferencia en velocidad de decisión y calidad de definición. Eso se vio especialmente en las fases en que Nueva Zelanda intentó salir de la presión, mientras el centro del campo belga cerraba rápido las primeras líneas de pase. Para ciclos futuros, la parte más útil de esta experiencia podría ser precisamente el encuentro con el ritmo de un equipo que juega regularmente partidos del máximo nivel.

BC Place como escenario de un gran giro

El partido se jugó en BC Place, el estadio de Vancouver que la FIFA incluyó entre los estadios oficiales del Mundial 2026 y para el que, en la configuración del torneo, indica una capacidad de 48.821 asientos. El estadio es uno de los centros canadienses del torneo, y la FIFA señala que Vancouver tiene siete partidos durante la competición, incluidos duelos de grupo y encuentros de la fase eliminatoria. Para la selección belga, ese estadio se convirtió en el lugar donde el grupo pasó de una situación tensa a una clasificación convincente. Para los observadores neutrales, el partido ofreció un ejemplo claro de por qué el nuevo formato aumenta la importancia de la última jornada: Bélgica tenía que ganar esa misma noche, vigilar el resultado paralelo y perseguir la diferencia de goles. Resolvió las tres tareas en un partido en el que por fin combinó control de la posesión, eficacia y aportación de los jugadores del banquillo.

La siguiente fase trae otro tipo de presión, porque en los dieciseisavos de final ya no hay margen para corregir. Según el informe de The Guardian, Bélgica, como ganadora del grupo, debería jugar contra una de las selecciones clasificadas en tercer lugar de grupos previamente determinados, dependiendo del desenlace final. Sobre el papel, eso puede abrirle un camino más favorable, pero el partido en Vancouver recordó que la reputación por sí sola ya no es suficiente. Bélgica tuvo que jugar con plena intensidad hasta los minutos finales para asegurar el primer puesto, mientras que Nueva Zelanda, aunque superada en el marcador, mostró que incluso un outsider puede cambiar la dinámica de un grupo con un solo gol. Precisamente por eso la victoria 5:1 tiene doble valor para el equipo de Garcia: trajo la clasificación y devolvió la confianza ofensiva en el momento en que el torneo entra en una fase en la que cada debilidad se castiga más rápido que en el grupo.

Fuentes:
- FIFA Match Centre – datos oficiales sobre el partido Nueva Zelanda – Bélgica, el horario y el estadio (enlace)
- FIFA – explicación del formato del Mundial 2026 con 48 selecciones, 104 partidos y dieciseisavos de final (enlace)
- FIFA – información oficial sobre los estadios, incluida la capacidad de BC Place en Vancouver (enlace)
- FIFA – perfil de Nueva Zelanda y datos sobre las participaciones de la selección en los mundiales (enlace)
- UEFA – resumen de la selección belga en el Mundial 2026, seleccionador, capitán, resultados en el grupo e historia de participaciones (enlace)
- beIN SPORTS – informe del partido Nueva Zelanda – Bélgica y descripción de los goles clave (enlace)
- The Guardian – seguimiento en directo del partido, detalles sobre los goleadores y desenlace del grupo G (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Bélgica Nueva Zelanda Mundial 2026 grupo G Vancouver BC Place Leandro Trossard Kevin De Bruyne Romelu Lukaku fútbol
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