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Croacia ante Panamá en Toronto con apoyo de la afición y presencia estatal en el Mundial 2026

Croacia se enfrenta a Panamá en Toronto en un partido clave del grupo L del Mundial 2026. Tras la derrota ante Inglaterra la atención se centra en la reacción deportiva de los Vatreni el apoyo de la afición y la presencia simbólica de altos representantes del Estado

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ilustración con IA: Croacia ante Panamá en Toronto con apoyo de la afición y presencia estatal en el Mundial 2026 Karlobag.eu / ilustración con IA

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El apoyo a los Vatreni no es un escándalo, sino el mínimo de seriedad estatal

Mientras la selección croata de fútbol se prepara para el partido contra Panamá en la Copa Mundial de 2026, una parte del debate político y público vuelve a intentar convertir un acontecimiento deportivo en otra pequeña disputa interna. El motivo es el anuncio del presidente del Gobierno de la República de Croacia, Andrej Plenković, de que asistirá al duelo en Toronto, en una fecha que se solapa con su visita oficial a Canadá. Según un informe de HRT y Hina, Plenković dijo ya el 15 de mayo que se estaba considerando asistir al segundo partido de Croacia en el grupo y que se estaba acordando una reunión bilateral con el primer ministro canadiense Mark Carney. En una cultura política normal, tal anuncio se habría entendido como una combinación de programa diplomático, encuentros con la comunidad croata y apoyo a una selección que desde hace décadas representa una de las imágenes más reconocibles de Croacia en el mundo. Pero la política croata, incluso durante la Copa Mundial, no siempre logra resistir la tentación de convertir el orgullo nacional en objeto de burla, sospecha o ajuste de cuentas político cotidiano.

Un partido con carga deportiva y simbólica

Según el calendario oficial de la FIFA, Panamá y Croacia juegan el partido del grupo L el 23 de junio de 2026 en el Toronto Stadium, y para los espectadores centroeuropeos el duelo cae en las primeras horas del 24 de junio. En sus datos sobre el torneo, la FIFA indica que la Copa Mundial de 2026 se disputa en Canadá, México y los Estados Unidos de América, en un formato ampliado con 48 selecciones y 104 partidos. En el mismo grupo que Croacia están Inglaterra, Ghana y Panamá, y las reglas de la competición prevén el avance de las dos mejores selecciones de cada grupo, así como de las ocho mejores terceras clasificadas, a los dieciseisavos de final. Eso significa que el encuentro en Toronto no es una parada ceremonial, sino un partido en el que se decide directamente la continuación del camino croata en el torneo. Tras la derrota ante Inglaterra, el margen para los cálculos se ha reducido, pero no ha desaparecido.

La Federación Croata de Fútbol anunció que Croacia perdió su primer partido del grupo L contra Inglaterra por 4:2 en Dallas. Los goleadores de Inglaterra fueron Harry Kane, dos veces, Jude Bellingham y Marcus Rashford, mientras que por Croacia marcaron Martin Baturina y Petar Musa. Según el informe del HNS, Croacia remontó dos veces una desventaja en el primer tiempo, y Dominik Livaković mantuvo al equipo en el partido después del descanso con una serie de paradas. La derrota ante una Inglaterra fuerte fue dolorosa, pero no fue el final de la historia. Precisamente por eso la llegada de cualquier alto funcionario estatal al siguiente partido, especialmente en un país con una numerosa comunidad croata, no es un lujo extraño, sino un mensaje de que la selección no se sigue solo cuando todo va sobre ruedas.

El ataque al apoyo a la selección falla en lo esencial

La crítica al poder es legítima en toda democracia, al igual que el debate sobre los costes de los viajes oficiales, el protocolo diplomático y las prioridades de los funcionarios estatales. Pero existe una diferencia entre el control serio del poder público y el reflejo político que en cada gesto de apoyo nacional busca una razón para menospreciar. Cuando el presidente del Gobierno, el presidente del Estado, un ministro o cualquier otro representante del Estado sigue a la selección nacional en una gran competición, no se trata solo de un acto privado de aficionado. Es un gesto público de apoyo al equipo que actúa bajo la bandera de la República de Croacia, ante millones de espectadores y ante comunidades de croatas que viven lejos de la tierra de sus familias y antepasados. Quien ve en ello exclusivamente un escándalo, y no ve el valor simbólico y diplomático, estrecha deliberadamente la imagen.

Aquí no se trata de atribuir a ningún político el mérito de los goles, las paradas o los resultados de la selección. Las victorias futbolísticas pertenecen a los jugadores, al seleccionador, al cuerpo técnico y a los aficionados, no a las oficinas de los partidos. Pero el Estado tiene el derecho y el deber de respaldar a su selección cuando esta actúa en el mayor escenario mundial. En ese sentido, el populismo político que se burla de la propia idea del apoyo estatal en realidad golpea el blanco equivocado. No golpea solo al primer ministro o a la política gobernante, sino también al sentimiento de unidad que se crea alrededor de la selección entre los croatas del país y de la emigración. Tal cinismo puede sonar duro en un estudio o en las redes sociales, pero ante un estadio lleno de aficionados con la camiseta ajedrezada parece mezquino.

Toronto como escenario de la unidad croata

En la información sobre los estadios, la FIFA indica que el Toronto Stadium tiene una capacidad de 44.315 localidades, con la nota de que el número final puede cambiar debido a la configuración del estadio. Ese dato por sí solo muestra que se trata de uno de los espacios más íntimos del torneo, pero también de un escenario en el que la voz de los aficionados puede oírse con fuerza. Toronto y el área canadiense más amplia cuentan con una comunidad croata visible, y el HNS ya antes del torneo subrayaba la importancia del apoyo de los aficionados en Canadá. Según el HNS, Petar Musa dijo el 22 de junio que la selección puede estar agradecida a los aficionados de todo el mundo y que los jugadores quieren alegrarlos y hacerlos sentir orgullosos con su actuación sobre el terreno de juego. Esa declaración no es una frase protocolaria, sino un recordatorio de que la selección croata no es un producto deportivo cerrado, sino uno de los pocos símbolos que conecta a las personas a través de los continentes.

Precisamente por eso el partido contra Panamá tiene un significado más amplio que la propia tabla. Llega después de una derrota, en un momento en el que es más fácil rendirse, burlarse, buscar culpables y proclamar el final antes de que el grupo haya terminado. El seleccionador Zlatko Dalić, según una publicación del HNS, tras Inglaterra dijo que Croacia debe centrarse en Panamá y que no hay lugar para el pesimismo. Dijo que Panamá no es una selección inofensiva, pero también que Croacia tendrá más posesión y más oportunidades a balón parado que contra Inglaterra. Destacó especialmente la responsabilidad, la concentración y la necesidad de mejorar las acciones a balón parado, porque precisamente estas fueron el mayor problema contra Inglaterra. Ese es un enfoque deportivamente realista: no hay pánico, no hay autocompasión teatral, sino preparación para un partido que puede devolver el torneo a manos croatas.

La selección como prueba de que un Estado pequeño puede ser grande

La selección croata de fútbol lleva el peso de expectativas que no surgieron de la noche a la mañana. En su perfil de la selección croata, la FIFA recuerda que Croacia disputó la final de la Copa Mundial de 2018 en Rusia y conquistó el tercer puesto en la Copa Mundial de 2022 en Catar. Tal continuidad de éxitos para un país de menos de cuatro millones de habitantes no es una estadística deportiva común, sino un fenómeno internacional. A través del fútbol, Croacia ha demostrado que un Estado pequeño puede ser visible, competitivo con obstinación y respetado globalmente. Por eso la selección se percibe con razón como uno de los símbolos públicos más importantes de la Croacia contemporánea.

Ese símbolo no debe ser rehén de ningún partido, de ningún gobierno ni de ningún grupo ideológico. Pero tampoco debe ser objeto de la subestimación constante de quienes se sienten incómodos cada vez que la identidad croata se muestra fuerte, segura de sí misma e internacionalmente visible. El patriotismo en el deporte no es primitivismo si se basa en el respeto al rival, las reglas del juego y la representación digna del Estado. Precisamente la selección croata ha demostrado durante años que la combatividad y la dignidad pueden unirse. Animar a Croacia no significa odiar a los demás; significa reconocer que existen momentos en los que la bandera común, el himno y la camiseta tienen una fuerza que el frío cinismo político nunca entenderá.

El viaje de Plenković a Canadá debe verse en un contexto más amplio

Según el informe de HRT y Hina, la llegada anunciada de Andrej Plenković al partido contra Panamá está relacionada con una visita oficial a Canadá, y en la misma declaración también se mencionó el acuerdo de una reunión bilateral con el primer ministro canadiense Mark Carney. La página oficial del primer ministro canadiense confirma que Carney es el actual primer ministro de Canadá, y su administración en los últimos días publica actividades relacionadas con el G7 y temas internos canadienses. En ese marco, vincular un encuentro político, contactos diplomáticos y un partido de la selección no es inusual. Las grandes competiciones deportivas son a menudo lugares donde se encuentran estadistas, representantes de federaciones, empresarios y comunidades de emigrantes. La diplomacia no se desarrolla solo en mesas de conferencias; a veces sus señales importantes se envían precisamente en grandes acontecimientos públicos.

Por eso es superficial reducir toda la historia a la pregunta de si el presidente del Gobierno puede aparecer en la tribuna. Por supuesto que puede, siempre que se respeten las reglas del viaje oficial, la transparencia de los costes y el protocolo estatal ordinario. El público tiene derecho a exigir respuestas sobre la organización y los costes, pero no existe una razón seria para presentar el apoyo mismo a la selección como un pecado político. Si el presidente del Gobierno no estuviera presente, una parte de los críticos probablemente preguntaría por qué el Estado no se muestra junto a la selección en la Copa Mundial. Cuando anuncia su llegada, los mismos círculos encuentran una nueva acusación. Esa lógica no es control del poder, sino desprecio predeterminado hacia todo lo que pueda parecer éxito croata, unidad croata o visibilidad croata.

Panamá busca su oportunidad, Croacia debe responder como ganadora

Desde el punto de vista deportivo, Panamá no es un rival que se pueda subestimar. El HNS transmitió la valoración de Dalić de que Panamá no es inofensiva, y Josip Stanišić antes del viaje a Toronto dijo que Croacia no toma a la ligera a ningún adversario y que entra en el partido con la intención de ganar. Panamá se quedó sin puntos contra Ghana en la primera jornada, mientras que Croacia, con la derrota ante Inglaterra, también empezó desde cero. Precisamente por eso el duelo en Toronto tiene el carácter de un partido en el que se mejora la impresión, pero también se conserva una posibilidad real de avanzar. En el formato ampliado de la Copa Mundial, ni siquiera el tercer puesto tiene que significar eliminación, pero una selección del perfil de la de Dalić no puede construir su plan solo sobre resultados ajenos y cálculos.

Croacia necesita un partido en el que muestre aquello por lo que ha sido respetada durante años: calma con el balón, carácter después de un golpe, concentración en defensa y capacidad de encontrar una solución bajo presión. La derrota ante Inglaterra reveló debilidades, pero también recordó que el equipo tiene jugadores que pueden responder con calidad. El gol de Baturina, el gol de regreso de Musa y las paradas de Livaković no bastan para la satisfacción, pero sí son apoyos para el siguiente paso. El anuncio de Dalić de que se trabajará especialmente en las acciones a balón parado muestra que el cuerpo técnico entiende dónde se originó el problema. En Toronto, por tanto, no será suficiente invocar solo la emoción; Croacia debe jugar con la cabeza fría un partido que se gana con disciplina, paciencia y determinación.

El patriotismo no es un defecto, sino una obligación del público responsable

La forma más peligrosa de comentario político no es la crítica, sino la costumbre de declarar de antemano cada símbolo croata como patetismo, provincianismo u ocasión para la burla. La selección no exige adoración ciega, pero merece respeto. Los jugadores que llevan la camiseta croata no se vuelven intocables, el seleccionador no está exento de análisis, y los políticos en las tribunas no deben quedar liberados de la responsabilidad pública. Pero existe una frontera entre el análisis y el menosprecio. Cuando esa frontera se cruza, se pierde el sentido de la medida y de lo que el deporte de las grandes selecciones significa para las personas que viven con él mucho más allá de la política diaria.

La selección croata no es sagrada en sentido teológico, pero sí es uno de los pocos símbolos contemporáneos que reúne a personas de distintas convicciones, generaciones y trayectorias de vida. Sus éxitos no pertenecen solo a los estadios y archivos, sino a recuerdos familiares, clubes de emigrantes, camisetas infantiles, plazas, canciones y momentos en los que se reconoce una pertenencia común. Quien no lo entiende puede tener derecho a la crítica, pero no tiene derecho a sorprenderse cuando la mayoría de los aficionados reconoce tal desprecio como frío y estéril. Antes del partido con Panamá, el mensaje más razonable no es la histeria política, sino un apoyo sencillo y firme: Croacia debe ganar, y todos los que la representan en el escenario mundial deben comportarse de manera digna del nombre que llevan.

Fuentes:
- FIFA – calendario oficial de la Copa Mundial de 2026 y datos sobre el partido Panamá – Croacia (enlace)
- FIFA – reglas de avance de grupos y formato de competición en la Copa Mundial de 2026 (enlace)
- FIFA – información oficial sobre estadios, incluido Toronto Stadium (enlace)
- Federación Croata de Fútbol – informe sobre el partido Inglaterra – Croacia 4:2 y goleadores en el grupo L (enlace)
- Federación Croata de Fútbol – declaraciones de Zlatko Dalić tras la derrota ante Inglaterra y antes de Panamá (enlace)
- Federación Croata de Fútbol – declaraciones de Petar Musa y Josip Stanišić antes del partido contra Panamá (enlace)
- HRT / Hina – anuncio de la llegada de Andrej Plenković al partido de Croacia y Panamá en Toronto durante su visita a Canadá (enlace)
- Oficina del Primer Ministro de Canadá – página oficial del primer ministro Mark Carney (enlace)
- FIFA – perfil e historia de la selección croata en las Copas Mundiales (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Selección de Croacia Mundial 2026 Croacia Panamá Vatreni Toronto Zlatko Dalić Andrej Plenković FIFA grupo L

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