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Dos exinternacionales de Irán obtienen la ciudadanía australiana tras pedir asilo y quedarse en Brisbane

Sigue la historia de Fatemeh Pasandideh y Atefeh Ramezanisadeh, exinternacionales de Irán que solicitaron protección en Australia tras la Copa Asiática. Descubre cómo se quedaron en Brisbane, retomaron los entrenamientos y en agosto de 2026 obtuvieron la ciudadanía australiana

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Las internacionales iraníes que solicitaron asilo obtuvieron la ciudadanía australiana

Las exinternacionales de la selección femenina de fútbol de Irán Fatemeh Pasandideh y Atefeh Ramezanisadeh se han convertido en ciudadanas australianas, menos de medio año después de la dramática decisión de no regresar a Irán tras la Copa Asiática. La ceremonia de concesión de la ciudadanía se celebró el 5 de agosto de 2026 en Brisbane, ciudad en la que las dos deportistas han construido una nueva vida y han seguido entrenando durante los últimos meses. Según la Australian Broadcasting Corporation y Associated Press, el juramento fue dirigido por el ministro australiano del Interior y ministro de Inmigración y Ciudadanía Tony Burke, mientras que al acto asistieron amigos y miembros de la comunidad iraní en Australia. La obtención de la ciudadanía pone fin a una fase de una historia que comenzó a principios de marzo, cuando la preocupación por la seguridad de la selección femenina iraní, los acontecimientos dentro y fuera del terreno de juego y las solicitudes de protección internacional atrajeron una gran atención en Australia y fuera del país. Pasandideh y Ramezanisadeh hablan ahora de seguridad, pertenencia y de la posibilidad de continuar sus carreras profesionales en el fútbol sin miedo a un regreso forzoso.

Las dos futbolistas se encontraban entre los miembros de la delegación iraní que solicitaron protección a las autoridades australianas después de concluir sus compromisos con la selección nacional. Los medios australianos informaron de que siete miembros de la delegación llegaron a recibir visados humanitarios en un momento determinado, aunque cinco retiraron posteriormente sus solicitudes y regresaron a la selección iraní. Pasandideh y Ramezanisadeh son las únicas de ese grupo que permanecieron en Australia. Su decisión se tomó después de varios días de intensa incertidumbre, mientras asesores jurídicos, autoridades australianas y miembros de la diáspora iraní intentaban garantizar que las jugadoras tuvieran la posibilidad de decidir por sí mismas si querían quedarse o regresar. Según los informes de ABC News de marzo, las autoridades australianas consideraron entonces que existían motivos serios de preocupación por una posible persecución en caso de retorno.

El silencio durante el himno convirtió una aparición deportiva en una cuestión de seguridad

El momento clave se produjo el 2 de marzo de 2026 antes del primer partido de Irán en la AFC Women's Asian Cup de Australia, contra Corea del Sur. Parte de las jugadoras iraníes no cantó el himno nacional, y las propias futbolistas no explicaron públicamente en aquel momento los motivos de su silencio. Associated Press señaló posteriormente que ese gesto había sido interpretado en distintos comentarios tanto como una protesta política como una expresión de duelo en un momento de grave crisis en Irán. Lo que no ofrecía dudas era que el silencio provocó fuertes reacciones en el espacio mediático iraní. Fuentes australianas señalan que el comentarista de televisión Mohammad Reza Shahbazi las calificó de traidoras de guerra en la televisión estatal, lo que aumentó aún más el temor de que algunas integrantes de la selección pudieran sufrir presiones o castigos a su regreso.

En los dos partidos siguientes, las futbolistas iraníes cantaron el himno, y las imágenes también mostraron un saludo militar durante la ceremonia previa a los encuentros. Aun así, la preocupación no desapareció. Según ABC News, miembros de la comunidad iraní en Australia afirmaron que las familias de algunas jugadoras en Irán habían sufrido presiones y amenazas, mientras que las propias deportistas estaban preocupadas por las consecuencias que su decisión podría tener para sus familiares y sus bienes en su país de origen. Esas afirmaciones no pudieron verificarse de forma independiente en todos sus detalles, pero formaron parte de la evaluación de riesgos que acompañó las solicitudes de protección humanitaria. Las autoridades iraníes rechazaron posteriormente las afirmaciones de que las jugadoras que regresaran estuvieran en peligro: el primer vicepresidente Mohammad Reza Aref declaró, según Associated Press, que el Estado garantizaba su seguridad y que Irán las recibía de nuevo.

Irán terminó el torneo con tres derrotas y las solicitudes de protección llegaron después del último partido

La parte deportiva del torneo terminó para Irán sin ningún punto. Según los datos oficiales de la Asian Football Confederation, Corea del Sur derrotó a Irán por 3:0 en la primera jornada del 2 de marzo. Tres días después, la anfitriona Australia ganó por 4:0, y el 8 de marzo Filipinas derrotó a Irán por 2:0 en el último partido del grupo. Ese resultado puso fin a la participación iraní en el torneo. Inmediatamente después de concluir los compromisos con la selección, la cuestión del regreso pasó a ser más importante que los propios resultados.

ABC News informó el 10 de marzo de que las primeras cinco jugadoras habían obtenido visados humanitarios temporales después de lograr hablar con una asesora de inmigración fuera de la supervisión directa de la delegación. Un día después, otras dos personas vinculadas a la selección, la futbolista Mohaddeseh Zolfi y la integrante del cuerpo técnico o logístico Zahra Soltan Meshkeh Kar, se unieron al grupo que había solicitado protección, según el mismo medio australiano. De este modo, el número de miembros de la delegación que en esa fase pretendían quedarse llegó a siete. Sin embargo, en los días siguientes la mayoría retiró sus solicitudes y regresó a la selección. Según informaciones posteriores, las razones de las decisiones individuales no fueron explicadas públicamente en su totalidad, por lo que no es posible afirmar con fiabilidad qué resultó decisivo en cada caso concreto.

El regreso de la mayor parte de la selección iraní a Teherán estuvo acompañado de una recepción organizada públicamente. Associated Press recogió entonces declaraciones de jugadoras que afirmaron estar felices de volver a Irán y que aquel era su país. Esa escena mostró hasta qué punto las experiencias de las integrantes de una misma selección divergieron después del torneo: unas decidieron regresar, mientras que Pasandideh y Ramezanisadeh permanecieron en Australia. Football Australia destacó en un comunicado oficial que respetaba las decisiones personales de todos los miembros de la delegación iraní, independientemente de si se habían quedado o habían regresado, y describió a ambos grupos como parte de una comunidad futbolística más amplia a la que debía ofrecerse apoyo. Este enfoque intentó separar las cuestiones deportiva y humanitaria de las interpretaciones políticas que acompañaron todo el caso.

Brisbane Roar abrió sus puertas para entrenar y continuar sus carreras

Después de permanecer en Australia, Pasandideh y Ramezanisadeh tuvieron la oportunidad de entrenar con Brisbane Roar, club que compite en la A-League Women australiana. Ya en marzo, el club había ofrecido públicamente instalaciones de entrenamiento y apoyo a las futbolistas iraníes que habían solicitado protección. Según ABC News, el director ejecutivo de Brisbane Roar Kaz Patafta afirmó que el club estaba comprometido con la creación de un entorno de apoyo mientras las deportistas atravesaban la siguiente etapa de sus vidas personales y profesionales. Sin embargo, es importante distinguir entre entrenamiento y apoyo y un contrato formal: la información públicamente disponible en la que se ha basado el seguimiento de este caso confirma que entrenaron con el equipo, pero no permite afirmar que en el momento en que recibieron la ciudadanía tuvieran un contrato profesional estándar como jugadoras con el club.

Para ambas futbolistas, continuar sus carreras tiene un significado especial. ABC difundió en abril su mensaje conjunto en el que afirmaban que, después de obtener protección, sus prioridades eran la seguridad, la salud y reconstruir sus vidas, pero también que querían continuar sus carreras como deportistas de élite en Australia. Ramezanisadeh había sido anteriormente capitana de la selección iraní, mientras que ambas habían jugado a un alto nivel de clubes en Irán antes de llegar a Australia. Su llegada a Brisbane no fue, por tanto, únicamente una cuestión humanitaria, sino también un intento de conservar la continuidad profesional después de la repentina interrupción de sus vidas anteriores. En su nuevo entorno, el fútbol también se convirtió para ellas en un vínculo práctico con la comunidad local, el idioma, la rutina y las instituciones deportivas.

El fútbol profesional australiano ya tenía experiencia en ofrecer apoyo a deportistas que habían tenido que abandonar sus países debido a circunstancias políticas y de seguridad. ABC recordó el caso de las futbolistas afganas que llegaron a Australia tras el regreso de los talibanes al poder en 2021, algunas de las cuales continuaron jugando bajo el amparo de Melbourne Victory. Aunque las circunstancias jurídicas, políticas y deportivas de esos casos son diferentes, comparten el hecho de que los clubes profesionales pueden desempeñar un papel importante en el periodo posterior a la llegada, cuando las deportistas deben resolver simultáneamente su estatus, alojamiento, adaptación psicológica y la cuestión de cómo continuar sus carreras. En el caso de Pasandideh y Ramezanisadeh, Brisbane Roar se convirtió en el principal punto futbolístico de sus nuevas vidas.

La ciudadanía después de solo unos meses planteó interrogantes sobre un procedimiento acelerado

La velocidad con la que las dos futbolistas pasaron de la protección humanitaria a la ciudadanía australiana atrajo una atención especial. Según la información oficial del Department of Home Affairs australiano, la regla general para obtener la ciudadanía por concesión incluye cuatro años de residencia legal en Australia inmediatamente antes de presentar la solicitud, con al menos los últimos 12 meses en condición de residente permanente, además de restricciones relacionadas con el tiempo pasado fuera del país. Pasandideh y Ramezanisadeh permanecieron en Australia únicamente desde marzo de 2026 y prestaron juramento el 5 de agosto, por lo que está claro que su caso no siguió el plazo habitual de cuatro años.

Associated Press solicitó a la oficina de Tony Burke una explicación sobre el procedimiento acelerado, pero el Ministerio se negó a comentar casos individuales alegando motivos de privacidad. La legislación australiana sobre ciudadanía también contempla requisitos especiales de residencia y determinadas facultades ministeriales en casos de actividades consideradas beneficiosas para Australia, incluidas determinadas participaciones deportivas internacionales. Sin embargo, no se ha confirmado oficialmente qué disposición jurídica concreta se aplicó a Pasandideh y Ramezanisadeh. Por ello, sería prematuro afirmar que su ciudadanía fue acelerada exclusivamente para que pudieran jugar con la selección australiana. AP mencionó esa posibilidad como una explicación potencial, pero las autoridades australianas no han confirmado públicamente esa interpretación.

El hecho de que recibieran la ciudadanía en un plazo inusualmente corto también provocó un debate más amplio sobre la desigualdad entre las personas que llevan años viviendo en Australia sin un estatus permanente. Después de la ceremonia, el Human Rights Law Centre volvió a llamar la atención sobre un grupo de aproximadamente 700 personas que pasaron por el sistema australiano de detención o procesamiento extraterritorial de solicitudes y que llevan años viviendo en la comunidad con visados precarios y de corta duración o mediante otros acuerdos temporales. La organización no cuestionó la protección concedida a las futbolistas, sino que utilizó su caso como argumento para sostener que el Estado debería encontrar una solución más permanente también para otros refugiados que no pueden regresar con seguridad a sus países de origen. De este modo, la historia de las dos deportistas adquirió también una dimensión más amplia dentro de la política migratoria australiana.

Del miedo al regreso al sentimiento de pertenencia

En la ceremonia de Brisbane, ambas futbolistas destacaron cuánto significaba para ellas su nuevo estatus después de los acontecimientos de los meses anteriores. Según ABC News, Pasandideh describió el día de su juramento como uno de los más felices de su vida y agradeció a Australia la oportunidad que había recibido. Ramezanisadeh afirmó que estaba orgullosa y agradecida y que Australia le había permitido construir una vida y un futuro, aunque al mismo tiempo subrayó que sus raíces iraníes y sus recuerdos seguirían formando parte de su identidad. Por tanto, sus mensajes no representan un simple rechazo de su país de origen, sino un intento de combinar la seguridad y una nueva identidad cívica con el pasado personal y deportivo que ambas llevan consigo desde Irán.

La obtención de la ciudadanía también tiene consecuencias prácticas que van más allá del simbolismo de la ceremonia. Les otorga la condición plena de ciudadanas australianas y elimina la incertidumbre que acompaña a las formas temporales de protección, mientras que en el plano profesional les abre un margen más amplio para planificar sus carreras. Por ahora no se ha confirmado oficialmente si ese camino incluirá algún día un intento de jugar para Australia. En el fútbol internacional, un eventual cambio de asociación nacional no depende únicamente de la ciudadanía, sino también de las reglas de la FIFA, de las participaciones anteriores y de otros criterios, por lo que el simple hecho de obtener un pasaporte australiano no supone automáticamente el derecho a jugar con la selección australiana Matildas. Por ahora únicamente se ha confirmado que las dos futbolistas quieren seguir jugando y que en Brisbane han encontrado un entorno en el que pueden entrenar y construir la siguiente etapa de sus carreras.

Su caso sigue siendo una combinación poco habitual de deporte internacional, derecho de asilo y crisis política. Comenzó con los partidos de la Copa Asiática y un gesto cuyos motivos las jugadoras nunca definieron públicamente, continuó con el temor a posibles consecuencias, las solicitudes de protección y la división del grupo entre quienes regresaron y las dos que permanecieron, y culminó con una ceremonia de ciudadanía tan solo unos meses después. Mientras tanto, las instituciones futbolísticas australianas ofrecieron públicamente su apoyo, mientras que las organizaciones de derechos humanos plantearon la cuestión de por qué una seguridad similar no está disponible para otras personas que llevan años esperando una solución permanente. Para Pasandideh y Ramezanisadeh, sin embargo, el objetivo inmediato sigue siendo más concreto: vivir con seguridad, continuar entrenando e intentar devolver el fútbol al centro de sus vidas después de meses en los que su estatus fuera del terreno de juego fue más importante que todo lo que hicieron dentro de él.

Fuentes:
- ABC News – informe sobre la concesión de la ciudadanía australiana a Pasandideh y Ramezanisadeh y sus declaraciones después de la ceremonia (enlace)
- Associated Press – informe sobre la ceremonia, el procedimiento acelerado y la respuesta del Department of Home Affairs australiano (enlace)
- ABC News – informe de abril sobre la vida de las futbolistas después de obtener protección y sus planes para continuar sus carreras (enlace)
- ABC News – cronología de la ampliación del grupo que solicitó protección y oferta de apoyo de Brisbane Roar (enlace)
- ABC News – informe sobre las primeras cinco solicitudes de protección, las preocupaciones de seguridad y las presiones descritas por miembros de la comunidad iraní (enlace)
- Football Australia – comunicado oficial sobre la selección iraní, quienes regresaron y las integrantes que permanecieron en Australia (enlace)
- Asian Football Confederation – informe oficial sobre el partido Corea del Sur – Irán en la AFC Women's Asian Cup 2026 (enlace)
- Asian Football Confederation – informe oficial sobre el partido Irán – Australia en la AFC Women's Asian Cup 2026 (enlace)
- Asian Football Confederation – informe oficial sobre el partido Irán – Filipinas en la AFC Women's Asian Cup 2026 (enlace)
- Australian Department of Home Affairs – requisitos generales oficiales de residencia para obtener la ciudadanía australiana (enlace)
- Federal Register of Legislation – Australian Citizenship Act 2007, incluidos los requisitos generales y especiales de residencia (enlace)
- Associated Press – informe sobre el regreso de la mayor parte de la selección iraní a Teherán y la postura de las autoridades iraníes sobre la seguridad de quienes regresaron (enlace)
- Federal Register of Legislation – Australian Citizenship (special residence requirement) Instrument, lista de actividades y organizaciones especiales relevantes para los requisitos excepcionales de residencia (enlace)
- FIFA – explicación del procedimiento para cambiar de asociación futbolística y de la necesidad de cumplir criterios específicos (enlace)
- Human Rights Law Centre – datos y argumentos sobre aproximadamente 700 personas que llevan años viviendo en Australia sin un estatus permanente de visado (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Irán Australia fútbol femenino asilo ciudadanía Fatemeh Pasandideh Atefeh Ramezanisadeh Copa Asiática Brisbane

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