Olympiacos derribó al Real Madrid en Atenas y conquistó su cuarta Euroliga
Olympiacos es el nuevo campeón de la EuroLeague después de derrotar al Real Madrid 92:85 el 24 de mayo de 2026 en la final del torneo final en Atenas. El partido se disputó en el OAKA Olympic Hall, que en los materiales oficiales de la competición también figura con el nombre de Telekom Center Athens, y la final, ante un escenario griego local, ofreció exactamente lo que se esperaba del último partido de la temporada: cambios de ritmo, un desenlace tenso y un duelo entre dos clubes con profundo pedigrí europeo. Según informes oficiales y mediáticos, con esta victoria Olympiacos llegó a su cuarto título de campeón europeo y al primero desde 2013, con lo que puso fin a una espera de 13 años. El Real Madrid, el club más laureado de la historia de la competición, se quedó a un paso de un nuevo título y de la oportunidad de aumentar aún más su rendimiento europeo récord. Los siete puntos finales de diferencia no dicen lo suficiente sobre el drama del partido, porque el encuentro, en el último cuarto, estuvo varias veces al borde de un vuelco.
En sus líneas básicas, la final tuvo una narrativa clara: el Real Madrid abrió el partido con más fuerza, Olympiacos regresó antes del descanso, el conjunto español volvió a entrar en el último cuarto con ventaja, y el club griego encontró más energía y serenidad en el tramo final. Según los datos de Sofascore, el Real lideraba 26:19 después del primer cuarto, Olympiacos se fue al descanso con una mínima ventaja de 46:44, y Madrid cerró el tercer periodo por delante 65:61. Los últimos diez minutos pertenecieron a Olympiacos, que en ese tramo anotó 31 puntos y dio vuelta el partido a su favor. Tal desenlace confirmó que la final no se decidió solo en acciones individuales, sino también en la profundidad de la rotación, el rebote, la disciplina defensiva y la capacidad de encontrar la solución más sencilla en los ataques más importantes.
Un partido que se quebró en los últimos minutos
El Real Madrid entró en la final de manera agresiva, con la clara intención de llevar el partido a su ritmo y reducir la ventaja de Olympiacos en el juego físico. La temprana embestida madrileña fue lo suficientemente convincente como para que el conjunto griego, ya después del primer cuarto, tuviera que buscar una respuesta a una desventaja de siete puntos. Olympiacos, sin embargo, no permitió que el déficit inicial se convirtiera en un control prolongado del Real. Para el descanso, el finalista local había logrado ralentizar el ataque del rival, aumentar la presión sobre el balón y tomar gradualmente la iniciativa en la pintura. Según el informe de Neos Kosmos, el Real ganó el primer cuarto 26:19, pero Olympiacos dio vuelta el marcador antes del gran descanso hasta 46:44, lo que fue la primera gran advertencia de que el momentum estaba cambiando.
El tercer cuarto devolvió el equilibrio al partido y mostró por qué el Real Madrid, pese a las ausencias y los problemas con los jugadores altos, siguió siendo competitivo hasta el final mismo. El conjunto español volvió a encontrar soluciones en ataque, y entrar en el último periodo con una ventaja de 65:61 le dio una posibilidad real de conseguir un nuevo trofeo europeo. Aun así, los diez minutos finales trajeron el mejor periodo de Olympiacos. El equipo griego, según los datos del informe del partido, respondió con una serie de puntos importantes, mientras que al Real cada vez le costaba más llegar a ataques limpios. Cuando Mario Hezonja anotó para el 80:80 algo más de dos minutos antes del final, parecía que la final volvía a empezar desde cero, pero Olympiacos reaccionó entonces con más sangre fría.
En el tramo final decidieron los detalles que en las finales suelen separar al ganador del derrotado. Thomas Walkup y Tyrique Jones aportaron puntos importantes en un momento en que el partido estaba completamente abierto, Evan Fournier asumió la responsabilidad en ataque, y Alec Peters, en el cierre mismo, consolidó la ventaja de Olympiacos desde la línea de tiros libres. Según los datos play-by-play de Sofascore, el Real intentó en el último minuto recuperar el partido mediante tiros libres y ataques rápidos, pero no logró llegar a un nuevo empate. Olympiacos aprovechó las posesiones finales con más paciencia y cerró el partido con el resultado de 92:85. Tal desenlace subrayó aún más hasta qué punto la victoria fue resultado de una madurez colectiva, y no solo de una gran actuación individual.
Fournier como rostro del torneo final
Euroleague Basketball anunció después del final del torneo que Evan Fournier fue proclamado jugador más valioso del Final Four de 2026. El escolta francés fue una de las figuras clave de Olympiacos durante la semifinal y la final, y en el partido decisivo contra el Real Madrid dio ritmo al ataque en momentos en los que se buscaba una mano serena. Según informes de medios especializados de baloncesto, Fournier terminó la final con 20 puntos, mientras que en el tramo final fue varias veces el jugador a través del cual Olympiacos atacaba la defensa madrileña. Su regreso al baloncesto europeo ya había sido una de las grandes historias de la temporada, pero el título de campeón y el premio de MVP del Final Four lo convirtieron en símbolo del ascenso de Olympiacos. En la final no tuvo que dominar cada minuto para ser decisivo; bastó con que reconociera los momentos en los que el partido se rompía.
También desempeñaron un papel importante jugadores que no necesariamente ocuparon la mayor parte de los titulares. Sasha Vezenkov, uno de los jugadores más importantes de Olympiacos durante la temporada, encontró varias soluciones ofensivas que devolvieron estabilidad en los periodos de presión madrileña. Alec Peters, según los datos disponibles sobre el desarrollo del encuentro, asumió la responsabilidad desde la línea de tiros libres en el tramo final y ayudó a cerrar la victoria. Walkup aportó organización, presión defensiva y puntos en el momento correcto, mientras que la línea interior de Olympiacos aprovechó los problemas del Real en la rotación alta. La suma de esas contribuciones mostró por qué Olympiacos fue durante la temporada uno de los equipos más constantes de la competición.
El entrenador Giorgos Bartzokas recibió la confirmación del trabajo de largo plazo y de la estabilidad que el club había construido alrededor de un núcleo reconocible. Neos Kosmos señala que Bartzokas, después del partido, subrayó que Olympiacos mereció el título por la manera en que había jugado durante toda la temporada. Esa declaración describe bien la impresión más amplia del torneo final: Olympiacos no ganó el trofeo solo por una buena noche, sino por la continuidad que llevó al equipo a una posición en la que en Atenas podía soportar tanto la presión del favorito como la carga emocional de jugar ante el público griego. En el baloncesto europeo, donde el ritmo de las temporadas se rompe a menudo por lesiones, forma y un solo mal día de tiro, tal estabilidad tiene un peso especial. El equipo de Bartzokas mostró en la final que puede ganar incluso cuando el partido no empieza según el plan.
El Real Madrid se quedó sin respuestas en las posesiones más importantes
El Real Madrid, según informes españoles, llegó a la final con serios problemas en la rotación bajo el aro. Los medios destacaron antes y después del partido las ausencias de Walter Tavares, Alex Len y Usman Garuba, lo que afectó especialmente las posibilidades del Real en el rebote, la protección del aro y la defensa contra un Olympiacos físicamente fuerte. A pesar de ello, el equipo de Sergio Scariolo jugó la mayor parte de la final de forma extremadamente competitiva y varias veces estuvo en posición de tomar el control completo. El Real pareció más fresco, más rápido y más concreto en ataque en el primer cuarto, y en el tercer periodo volvió a conseguir dar vuelta el partido a su favor. El problema fue que en el tramo final no encontró una respuesta lo suficientemente estable a la presión de Olympiacos y a la atmósfera cada vez más densa en la arena.
Mario Hezonja, Facundo Campazzo, Andrés Feliz, Gaby Deck y Trey Lyles se mencionan en los informes como jugadores que tiraron del Real a través de distintas fases del partido. La canasta de Hezonja para el 80:80, algo más de dos minutos antes del final, fue uno de los momentos que pudo cambiar el rumbo final de la final. Sin embargo, después de eso Olympiacos logró la separación clave, y el Real tuvo que perseguir el resultado mediante decisiones cada vez más arriesgadas. Según informes de los medios españoles, el entorno madrileño tras el partido destacó el orgullo por la manera en que el equipo luchó, pero también la frustración por un final en el que los detalles se fueron del lado del rival. Tal sensación es comprensible para un club acostumbrado a los partidos europeos más grandes, especialmente después de una final en la que estuvo tan cerca de un nuevo trofeo.
Sergio Scariolo, según el informe de Neos Kosmos, felicitó a Olympiacos después del partido y destacó la estabilidad del club griego, su núcleo y el trabajo de largo plazo con el mismo entrenador. Es una valoración importante porque llega desde la perspectiva de un entrenador rival que vio muy bien lo difícil que es atacar a un equipo con una jerarquía clara y automatismos construidos. El Real Madrid, por tanto, no sale de la final como un equipo que fracasó, sino como un finalista que, en circunstancias limitadas, mantuvo el partido abierto hasta los últimos minutos. Aun así, en una final de EuroLeague la diferencia entre una gran actuación y un trofeo suele ser muy pequeña. En Atenas, esa diferencia se vio en varias de las últimas posesiones, en una mejor gestión del ritmo y en una ejecución más tranquila de los tiros libres.
Atenas como escenario de un gran regreso
Euroleague Basketball había anunciado anteriormente que el torneo final de 2026 se celebraría en el Telekom Center Athens del 22 al 24 de mayo, con semifinales el viernes y final el domingo. El mismo anuncio oficial indicó que la arena tiene una capacidad superior a 18.000 espectadores, que fue construida originalmente en 1994 y que fue ampliamente renovada para los Juegos Olímpicos de 2004. El regreso del Final Four a Atenas tuvo también una dimensión simbólica, porque la metrópoli griega había sido anteriormente sede del torneo final en 2007. Esta vez el contexto fue todavía más intenso: Olympiacos jugaba en su entorno metropolitano, pero en una arena que tradicionalmente se asocia con su gran rival Panathinaikos. Ese trasfondo deportivo y emocional dio a la final una complejidad adicional.
Según los anuncios oficiales de la EuroLeague, en el torneo final participaron Olympiacos, Real Madrid, Fenerbahçe Beko y Valencia Basket. Greek Reporter señala que Olympiacos llegó a la final con una victoria contra Fenerbahçe, mientras que el Real Madrid derrotó a Valencia en el duelo semifinal español. Tal configuración del torneo final trajo un fuerte contraste competitivo: el favorito griego local, campeones europeos actuales y antiguos, representantes españoles y un gigante turco en el mismo fin de semana. En ese entorno, Olympiacos tuvo que cargar con la presión de las expectativas, pero también aprovechar la energía del público, que convirtió el partido en uno de los acontecimientos más memorables de la temporada europea de baloncesto. Atenas confirmó así una vez más su condición de ciudad en la que el baloncesto no es solo un acontecimiento deportivo, sino también un poderoso espectáculo social.
El marco organizativo del torneo también fue importante. Euroleague Basketball destacó en sus comunicados la alta demanda de entradas, reglas especiales de registro de visitantes y procedimientos adicionales para acceder a la arena de acuerdo con las regulaciones griegas. Eso muestra que el Final Four funciona cada vez más como un gran acontecimiento internacional, y no solo como la conclusión de una competición deportiva. A Atenas confluyeron aficionados, medios, patrocinadores y exbaloncestistas, mientras que los partidos se siguieron mucho más allá de las fronteras de Grecia y España. La victoria de Olympiacos tiene por tanto un doble peso: deportivamente trajo un trofeo, y simbólicamente convirtió un Final Four local en una noche que quedará inscrita en la historia del club.
Cuarto título y fin de una larga espera
El título de Olympiacos en 2026 es especialmente importante porque llega después de una serie de temporadas en las que el club estuvo muy cerca de la cima, pero sin el paso final. El conjunto griego fue a menudo parte de las fases finales de la competición en la última década, y las derrotas en grandes partidos crearon la sensación de una tarea inconclusa. Por eso la victoria contra el Real Madrid no puede observarse solo como un partido final aislado. Es también una respuesta a oportunidades perdidas anteriormente, incluidas dolorosas derrotas en desenlaces en los que Olympiacos tenía suficiente calidad para el título, pero no el momento decisivo. En Atenas, ese patrón se invirtió: cuando la final llegó al punto de mayor presión, Olympiacos fue más tranquilo y más concreto.
El Real Madrid, en sentido histórico, sigue siendo la medida del éxito europeo de clubes. Precisamente por eso, una victoria contra un rival así da al título de Olympiacos un valor adicional. En las finales contra el Real no hay victorias baratas, y el hecho de que el conjunto madrileño, incluso sin importantes jugadores altos, se mantuviera en el partido hasta el cierre mismo confirma lo exigente que fue este duelo. Olympiacos tuvo que superar no solo la calidad del rival, sino también su costumbre de ganar en los grandes partidos. Lo logró mediante una combinación de energía física, amplitud de plantilla y estabilidad emocional en momentos en los que el OAKA estaba al borde de la explosión.
El título es al mismo tiempo una fuerte confirmación para los jugadores que marcaron la temporada. Fournier recibió reconocimiento individual, Vezenkov siguió siendo uno de los nombres centrales del equipo, Papanikolaou como capitán consiguió el momento que llevaba años buscando, y Bartzokas volvió a confirmar su estatus como uno de los entrenadores europeos más influyentes de su generación. Según el informe de Neos Kosmos, Papanikolaou después del partido destacó especialmente la relación con los aficionados y la sensación de que el club finalmente les había devuelto lo que habían esperado durante años. Ese mensaje explica bien por qué la celebración no se quedó solo en el parquet. Según el mismo informe, las celebraciones se extendieron por numerosas ciudades griegas, desde El Pireo hasta otras partes del país.
Una final que cambia el tono de la temporada
Para la temporada 2025/26 de la EuroLeague, la final en Atenas trajo un cierre con un claro mensaje deportivo: continuidad, profundidad y capacidad de adaptación siguen siendo las divisas más importantes en el baloncesto europeo. Olympiacos ganó el partido después de un inicio peor, el Real Madrid mostró que la experiencia puede ocultar muchos problemas, pero el desenlace perteneció aun así al equipo que tenía más soluciones en la rotación. Según los datos disponibles sobre el marcador por cuartos, Olympiacos hizo la diferencia más importante en el último periodo, y lo hizo en momentos en los que el Real ya había tenido varias oportunidades de inclinar la ventaja psicológica de su lado. Es el tipo de victoria que en las historias de los clubes se recuerda más tiempo que la propia estadística.
Para el Real Madrid, la derrota significa una oportunidad perdida, pero no el derrumbe de una temporada. El gigante español siguió siendo finalista de la competición europea de clubes más fuerte, y en circunstancias que exigían grandes ajustes tácticos. Para Olympiacos, sin embargo, esta victoria significa mucho más que un trofeo en la vitrina. Cierra un periodo de espera, devuelve al club a la cima del continente y da a su generación actual un lugar junto a los equipos más importantes de la historia de El Pireo. En la noche en la que el OAKA fue el centro del baloncesto europeo, Olympiacos encontró la respuesta final que le había faltado en los años anteriores.
Fuentes:
- Euroleague Basketball – anuncio oficial sobre la sede del torneo final de 2026, la arena, la capacidad y el calendario del Final Four (link)
- Euroleague Basketball – anuncio oficial sobre el premio de MVP del Final Four a Evan Fournier (link)
- Sofascore – resultado, cuartos, lugar de disputa y desarrollo del cierre del partido Olympiacos BC - Real Madrid (link)
- Neos Kosmos – informe sobre la victoria de Olympiacos, el cuarto título, declaraciones de los participantes y celebraciones después del partido (link)
- Greek Reporter – informe sobre la final, el contexto del torneo final y el camino de los finalistas hacia el partido decisivo (link)
- El País – informe sobre la final, las ausencias en la plantilla del Real Madrid y el tramo final del partido (link)