Los medios españoles critican a Sreten Radović tras la final de la Euroliga por sus decisiones en el tramo final
El árbitro croata de baloncesto Sreten Radović se encontró en el centro del debate tras la final de la Euroliga en Atenas, en la que Olympiacos derrotó el 24 de mayo de 2026 al Real Madrid por 92:85 y conquistó su cuarto título de campeón de Europa. Según el acta oficial de la Euroliga, el partido se disputó en el Telekom Center Athens, y el trío arbitral estuvo formado por Sreten Radović, Robert Lottermoser y Olegs Latiševs. El Real Madrid se quedó así sin su 12.º título en la competición europea de clubes de élite, mientras que Olympiacos volvió a levantar por primera vez desde 2013 el trofeo más importante del baloncesto europeo.
El debate tras el partido no se limitó solo al desenlace deportivo. En las crónicas españolas se destacaron especialmente el arbitraje en los últimos minutos y varias decisiones que, según afirmaciones de parte de los medios de ese país, perjudicaron al Real Madrid. La que más atención provocó fue la falta que Radović señaló a Facundo Campazzo sobre Thomas Walkup con el marcador 82:80 para Olympiacos, a un minuto y 22 segundos del final. Según la cronología del partido publicada por El País, tras esa decisión Walkup anotó los dos tiros libres, con lo que el equipo griego aumentó su ventaja a cuatro puntos en la parte más delicada del encuentro.
Tres decisiones que provocaron más reacciones
En parte de los medios españoles y regionales, tras la final se destacaron tres decisiones arbitrales del tramo final que fueron descritas como polémicas. La primera fue la mencionada falta de Campazzo sobre Walkup, señalada en el momento en que el Real Madrid tenía la oportunidad, con una defensa, de llegar a un ataque para empatar o remontar. La segunda se refería a la lucha bajo el aro y a las decisiones sobre los contactos en los ataques que precedieron a la escapada de Olympiacos. La tercera se refería al criterio en el propio desenlace, cuando los tiros libres se sucedieron en ambos lados, pero los comentaristas españoles consideraron que el Real no tuvo el mismo trato en los contactos clave.
Es importante subrayar que esas valoraciones representan interpretaciones mediáticas y reacciones tras una derrota, y no una conclusión oficial de la Euroliga. Según la información disponible hasta el 25 de mayo de 2026, la Euroliga no publicó un comunicado separado en el que desmintiera o confirmara las afirmaciones sobre errores del trío arbitral en el final de la final. El acta oficial registra decisiones, faltas, tiros libres y la evolución del marcador, pero no ofrece una explicación pública de las valoraciones arbitrales individuales. Por eso, el debate por ahora ha quedado en el terreno de los análisis mediáticos, las reacciones de los aficionados y los comentarios de especialistas sobre el criterio arbitral.
El final polémico ganó aún más peso porque el partido entró en los dos últimos minutos completamente abierto. El País señaló en su crónica que el marcador estaba 80:80 algo más de un minuto antes del final, después de lo cual el Real Madrid cayó en una serie de errores y Olympiacos firmó la serie clave. En la cronología oficial del partido figura que, tras la falta de Campazzo, Walkup anotó dos tiros libres, luego Mario Hezonja falló un triple y Evan Fournier aumentó la ventaja con nuevos tiros libres. El Real volvió a situarse a una posesión de distancia, pero Andrés Feliz falló a 11 segundos del final un triple con el que pudo haber empatado el marcador.
Olympiacos remontó el partido tras el fuerte inicio del Real
La final tuvo varios grandes cambios en el marcador, lo que reforzó aún más la impresión de una noche dramática. Según la crónica de El País, el Real Madrid empezó el partido con mucha firmeza y en la primera parte llegó a tener una ventaja de 12 puntos. El primer cuarto terminó con ventaja del equipo madrileño 26:19, y Olympiacos tuvo entonces que frenar el ritmo del rival y buscar soluciones contra una defensa agresiva. El equipo griego, dirigido por Georgios Bartzokas, elevó la intensidad en el segundo cuarto y aprovechó la ventaja en la pintura, especialmente porque el Real llegó a la final sin jugadores interiores importantes.
Al descanso Olympiacos ganaba 46:44, pero el Real Madrid no se vino abajo. El equipo de Sergio Scariolo volvió a encontrar el ritmo en el tercer cuarto y entró en los últimos diez minutos con ventaja de 65:61. Eso significaba que el Real, pese a los problemas de lesiones y a una rotación reducida, había llegado a una posición para luchar por el título hasta el final. Sin embargo, en el último cuarto Olympiacos encontró más soluciones ofensivas, y los datos oficiales y las crónicas registran que los puntos clave en el tramo final los aportaron Evan Fournier, Thomas Walkup, Alec Peters y Tyrique Jones.
Según la página oficial de la Euroliga, Fournier terminó el partido con 20 puntos y cuatro asistencias, mientras que Mario Hezonja anotó 19 puntos para el Real Madrid. En las crónicas desde Atenas también se destacó el papel de Trey Lyles, que sostuvo el ataque del Real y mantuvo al equipo madrileño en el partido en la recta final. Aun así, Olympiacos tuvo en los momentos decisivos más amplitud y fuerza física, sobre todo en la pintura, algo que los medios españoles también señalaron como una de las razones deportivas clave de la derrota. El debate sobre el arbitraje se entrelazó por tanto con el análisis de los problemas reales del Real, que disputó la final en circunstancias desfavorables de plantilla.
El Real sin tres jugadores interiores importantes
Una de las razones por las que la derrota del Real adquirió un contexto más amplio fueron las lesiones. AS publicó después de la final que el Real Madrid llegó al tramo final de la temporada sin Edy Tavares, Alex Len y Usman Garuba, es decir, sin tres jugadores importantes en la línea interior. El mismo medio señaló que Tavares, durante años uno de los pívots más importantes de Europa, estaba fuera de combate por problemas en la rodilla, mientras que Len tenía una lesión en el pie. Garuba se lesionó en la semifinal contra Valencia, y el Real Madrid anunció el 25 de mayo que las pruebas médicas habían confirmado la rotura completa del tendón de Aquiles de la pierna izquierda.
Esa situación cambió de forma importante el equilibrio en la final. AS señaló en su análisis que Olympiacos, incluso con las plantillas completas, estaba entre los grandes favoritos, pero que la ausencia de los pívots del Real abrió aún más espacio al equipo griego. Olympiacos tuvo durante la temporada una rotación interior fuerte, y en la final esa ventaja se reflejó en el rebote, el contacto y la presión hacia el aro. Por eso el Real tuvo que jugar con soluciones poco habituales, y Scariolo intentó compensar la falta de altura con la agresividad de los jugadores exteriores y el tiro desde fuera.
Precisamente por eso parte de los análisis españoles subraya que dos historias se unieron en una sola. Por un lado, el Real tenía problemas objetivos de plantilla, especialmente contra un rival físicamente dominante y que jugó ante un ambiente casi local en Atenas. Por otro lado, el tramo final en el que varias decisiones arbitrales cambiaron el ritmo del partido abrió espacio para acusaciones de que el equipo madrileño no tuvo la oportunidad de cerrar el encuentro con el mismo criterio. Esa combinación de debilidades deportivas y momentos polémicos suele crear las reacciones más fuertes, sobre todo en finales en las que una o dos posesiones pueden cambiar la historia de la competición.
Radović como árbitro experimentado de la Euroliga bajo una lupa especial
Sreten Radović no es un nombre desconocido en el baloncesto europeo. Se trata de un árbitro croata experimentado que desde hace años dirige partidos del máximo nivel, y su designación para la final de la Euroliga demuestra por sí misma que la competición lo considera uno de sus colegiados más fiables. Según el acta oficial de la final, Radović fue uno de los tres árbitros del partido, junto a Lottermoser y Latiševs. Aun así, en las reacciones públicas después del encuentro fue precisamente su nombre el que más se mencionó, sobre todo por la decisión en el contacto de Campazzo con Walkup.
En los finales de los grandes partidos, los árbitros están regularmente bajo una presión especial porque cada decisión tiene una visibilidad mayor que durante las fases anteriores del encuentro. Un contacto que en la primera mitad habría pasado como parte del ritmo del partido se convierte, en los últimos 90 segundos de una final, en objeto de múltiples repeticiones a cámara lenta y análisis. En este caso, las reacciones se intensificaron además por la historia del Real en la Euroliga y por el hecho de que el club perseguía su 12.º título. El Real Madrid es el club más laureado de la historia de la competición, y la derrota en Atenas significó que se queda en 11 títulos europeos.
El estatus de Radović en el debate es por tanto doble. Por un lado, se trata de un árbitro con larga experiencia y con la confianza de la Euroliga para los partidos más importantes. Por otro, el final de la final en Atenas mostró lo fina que es la línea entre la autoridad profesional y la crítica pública cuando una decisión se toma en el momento en que se decide el título. Los medios españoles basan la dureza de sus críticas en la impresión de que varias decisiones fueron en la misma dirección, mientras que los datos oficiales por ahora no contienen confirmación de que el trío arbitral se equivocara.
Qué decidió la final además de las decisiones arbitrales
Aunque las reacciones al arbitraje ocuparon gran parte del espacio después del partido, el desarrollo deportivo de la final muestra que Olympiacos llegó al título también por su propia estabilidad en los momentos clave. Según el informe oficial de la Euroliga, el club griego, con la victoria 92:85, puso fin a una espera de 13 años y ganó el cuarto título de su historia. El equipo de Georgios Bartzokas logró sobrevivir al fuerte inicio del Real, después tomar el control en el segundo cuarto y volver de nuevo después de que el conjunto madrileño adquiriera ventaja en el tercer periodo. Esa resistencia fue una de las principales características de Olympiacos durante el torneo final.
El Real Madrid, según las crónicas españolas, mostró carácter en Atenas, pero no logró aguantar el ritmo hasta el final. El País describió que el equipo tuvo en el tramo final la oportunidad de devolver el partido al punto de partida, pero los fallos en triples y la pérdida de ritmo tras el 80:80 permitieron a Olympiacos despegarse. AS añadió en su análisis que el Real durante la temporada tuvo problemas serios fuera de casa, señalando un pobre balance lejos de su pabellón como una de las señales de que conquistar la Euroliga en esas circunstancias no era una expectativa realista. Ese análisis no reduce las controversias, pero las sitúa en un marco más amplio de una temporada en la que el Real osciló con frecuencia.
Especialmente importante fue la relación de fuerzas en el último cuarto. El Real entró en él con cuatro puntos de ventaja, pero Olympiacos encontró más calma en el tramo final. Con 80:80 llegó una serie del club griego, impulsada por los tiros libres de Walkup y Fournier y por los fallos del Real. Después de eso, el conjunto madrileño volvió a amenazar una vez más, pero no logró anotar el tiro que habría llevado el partido a un final más incierto. Alec Peters confirmó la victoria en los últimos segundos con tiros libres y desató la celebración de Olympiacos.
El debate sobre el criterio no desaparecerá rápidamente
Las derrotas en finales casi siempre abren preguntas sobre los detalles decisivos, y este caso es especialmente delicado porque se trata del Real Madrid, el club con la mayor tradición europea de baloncesto. Los medios españoles destacan las decisiones arbitrales, especialmente el silbato de Radović contra Campazzo, mientras que otras crónicas dan más espacio a las lesiones, a la ausencia de juego interior y a la calidad de Olympiacos. Ambas perspectivas pueden existir al mismo tiempo: una aborda decisiones concretas en el tramo final, y la otra los motivos generales por los que el Real no logró conquistar el título.
Para la Euroliga, un debate así es un recordatorio de la importancia de la transparencia en los partidos más importantes. En las competiciones del máximo nivel, el público exige cada vez más explicaciones sobre los criterios arbitrales, especialmente cuando el final incluye varias decisiones que influyen con fuerza en el ritmo del partido. Para los árbitros, en cambio, las finales siguen siendo el examen más difícil porque se les exige a la vez consistencia, valentía y capacidad para separar el contacto real del juego bajo presión. En Atenas, ese examen terminó con una gran celebración de Olympiacos, pero también con un debate abierto que continuará en los círculos deportivos españoles.
El Real Madrid, tras la derrota, se centra en el tramo final de la temporada doméstica, pero la impresión de Atenas seguirá siendo fuerte. El club estuvo a un paso del 12.º título europeo, tuvo ventaja en el último cuarto y un tiro para volver en los últimos segundos, pero se quedó sin trofeo. Olympiacos, por su parte, conquistó el título que esperaba desde 2013 y confirmó una temporada en la que perteneció a la cima del baloncesto europeo. Sreten Radović y el trío arbitral seguirán formando parte de la historia de esa final, no porque hayan sido declarados oficialmente culpables, sino porque sus decisiones en el tramo final se convirtieron en el tema central después del partido.
Fuentes:
- Euroleague Basketball – acta oficial del partido Olympiacos Piraeus - Real Madrid y datos sobre árbitros, resultado y estadísticas de jugadores (link)
- Euroleague Basketball – blog oficial en directo e informe sobre la conquista del título de Olympiacos en la final de la Euroliga 2026 (link)
- El País – cronología de la final, evolución del marcador y descripción del tramo final del partido en Atenas (link)
- AS – análisis de la derrota del Real, contexto de lesiones y problemas del equipo madrileño durante la temporada (link)
- AS – confirmación de la lesión de Usman Garuba y contexto médico tras la final de la Euroliga (link)