Salah lidera a Egipto en el Mundial, y la lista definitiva también trajo una gran sorpresa
Según los datos disponibles el 1 de junio de 2026, el seleccionador egipcio Hossam Hassan cerró la lista de la selección para el Mundial de 2026, y la noticia más importante para el fútbol egipcio es que el equipo volverá a estar liderado por Mohamed Salah. Según el anuncio de la Asociación Egipcia de Fútbol, la lista definitiva cuenta con 26 jugadores, el número permitido para la inscripción final de las selecciones nacionales en el torneo de Estados Unidos, Canadá y México. Con ello se confirmó también que la lista preliminar, que inicialmente contenía 27 nombres, se redujo en un jugador antes de la fase final de la preparación. Egipto jugará en el grupo G del torneo, en el que también están Bélgica, Nueva Zelanda e Irán, por lo que la decisión de Hassan sobre la parte ofensiva del equipo estará bajo especial lupa desde la primera jornada.
Lo que más atención provocó fue la ausencia de Mostafa Mohamed, delantero del Nantes que en los años anteriores a menudo había formado parte del plantel de la selección y había participado en el ciclo de clasificación. Reuters, en un informe difundido por Al Jazeera, describió su ausencia como un movimiento significativo, porque se trata de un delantero con experiencia en el fútbol europeo y con un papel importante en los planes egipcios anteriores. Hassan optó en cambio por una estructura de ataque diferente, en la que, junto a Salah y Omar Marmoush, también recibieron un lugar perfiles más jóvenes. El nuevo nombre más destacado es Hamza Abdelkarim, de 18 años, a quien los informes internacionales señalan como integrante de la estructura juvenil del Barcelona, y su entrada en el plantel se interpreta como una elección orientada a la velocidad, el potencial y el cambio de ritmo en los tramos finales de los partidos.
De los 27 preliminares a los 26 nombres definitivos
Según los datos de la FIFA, Hassan anunció el 20 de mayo de 2026 una lista preliminar de 27 jugadores, en la que estaban Salah, Marmoush, Mohamed El Shenawy y una serie de jugadores de la liga egipcia. La Asociación Egipcia de Fútbol publicó después, el 30 de mayo, la lista definitiva de 26 internacionales e indicó que Aqtay Abdallah quedó fuera del plantel. Con ello quedó resuelta la última duda formal sobre la composición que viajará al torneo, y el seleccionador mantuvo cuatro porteros, una línea defensiva amplia y un mediocampo con varios jugadores que pueden cubrir diferentes funciones. Tal estructura muestra que Hassan quiere tener más soluciones para partidos que se jugarán en distintas condiciones, a grandes distancias y contra rivales de estilos muy diferentes.
En la línea de porteros están Mohamed El Shenawy, Mostafa Shobeir, El Mahdi Soliman y Mohamed Alaa. La defensa la componen Mohamed Hany, Tarek Alaa, Hamdy Fathy, Rami Rabia, Yasser Ibrahim, Hossam Abdelmaguid, Mohamed Abdelmonem, Ahmed Fatouh y Karim Hafez. En el mediocampo están Marwan Ateya, Mohanad Lasheen, Nabil Emad, Mahmoud Saber, Ahmed Sayed Zizo, Emam Ashour, Mostafa Abdel Raouf Ziko, Mahmoud Trezeguet, Ibrahim Adel, Haissem Hassan y Mohamed Salah, mientras que para las posiciones ofensivas fueron inscritos Omar Marmoush y Hamza Abdelkarim. En el anuncio oficial de la asociación, Salah figura entre los centrocampistas, pero su papel en la selección sigue siendo predominantemente ofensivo, con gran libertad en la fase final del ataque.
La lista definitiva confirma también un fuerte apoyo en el fútbol local, especialmente en jugadores de Al Ahly y Zamalek, pero también en varios nombres internacionales importantes. Salah entra en el torneo como la mayor estrella de la selección y el jugador alrededor del cual se construye de manera natural la mayor parte de la atención ofensiva. Marmoush aporta calidad adicional en la transición y la definición, mientras que Trezeguet e Ibrahim Adel se presentan como jugadores que pueden conectar el centro del campo y la banda. Por ello, la elección de Hassan no es solo una lista de los jugadores más conocidos, sino también un intento de encontrar equilibrio entre experiencia, preparación física y flexibilidad táctica.
Mostafa Mohamed quedó fuera del plantel
La ausencia de Mostafa Mohamed tuvo una repercusión especial porque Egipto, en los grandes torneos, tradicionalmente concede mucha importancia a los delanteros clásicos que pueden retener el balón y jugar de espaldas a la portería. Según los datos de la Ligue 1 francesa, Mostafa Mohamed marcó cuatro goles de liga para el Nantes en la temporada 2025/26, y el club francés terminó la temporada en la zona de descenso. Reuters señaló que su rendimiento en el club fue uno de los elementos del contexto más amplio, aunque el seleccionador no explicó en detalle la decisión en los anuncios disponibles públicamente. Por eso, la decisión puede interpretarse tanto como una valoración deportiva de su forma como una señal de que Hassan quiere un perfil diferente de delantero para los partidos de grupo.
Mostafa Mohamed había ofrecido antes a Egipto una opción de juego más directo y peligro en el área, pero la lista final apunta a que el cuerpo técnico dio prioridad a soluciones más móviles y rápidas. En ese marco, Salah y Marmoush se convierten en jugadores clave para atacar los espacios, mientras que Abdelkarim puede servir como opción adicional para cambiar la dinámica. Egipto jugará en el grupo contra Bélgica, un equipo que tradicionalmente cuenta con gran potencial individual, después contra Nueva Zelanda, que se apoya en la disciplina y la organización física, y contra Irán, una selección acostumbrada a partidos de torneo duros. Para ese calendario, Hassan busca claramente un plantel que pueda responder a varios escenarios, desde partidos con menor posesión hasta períodos en los que Egipto tendrá que atacar con paciencia una defensa ordenada.
La decisión sobre Hamza Abdelkarim es, al mismo tiempo, la parte más arriesgada, pero también la más intrigante de la lista. Al Jazeera indicó que se trata de un joven delantero sin experiencia en la selección absoluta, mientras que los informes lo describen como uno de los atacantes egipcios más prometedores. Incluir a un adolescente en el escenario mundial suele llevar una carga tanto deportiva como psicológica, porque el seleccionador debe evaluar si el joven jugador puede ayudar de inmediato o si su presencia es principalmente una inversión de futuro. En este caso, el contexto es distinto porque Egipto no tiene el lujo de una larga adaptación; el grupo comienza con un exigente encuentro contra Bélgica, por lo que cada opción ofensiva tendrá que estar preparada para un papel claramente definido.
Salah como rostro de la selección y símbolo del regreso al escenario mundial
Mohamed Salah vuelve a ser la figura central de la selección egipcia, no solo por su estatus en el fútbol europeo, sino también por el papel que tuvo en la clasificación. Tras el final del camino clasificatorio egipcio, la FIFA destacó que Egipto aseguró la clasificación con una victoria por 3:0 contra Yibuti, en la que Salah marcó dos goles. Con esa victoria, Egipto aseguró el primer lugar en su grupo africano de clasificación y el regreso al Mundial después de perderse el torneo de 2022 en Catar. Para el fútbol egipcio, esta es su cuarta participación en campeonatos del mundo, después de las ediciones de 1934, 1990 y 2018.
La importancia de Salah para Egipto no es solo estadística. Su presencia cambia la forma en que los rivales defienden los espacios, abre más posibilidades para sus compañeros y aporta a la selección la experiencia de los partidos más grandes. En la clasificación, según la FIFA y la CAF, Egipto mostró estabilidad en ambos extremos del campo, y el cuerpo técnico de Hassan logró construir un equipo que no dependía solo de una calidad individual. Aun así, en el Mundial el nivel de los rivales será considerablemente más alto, y de Salah se esperará que sea líder en los momentos en que los partidos se decidan por detalles.
Omar Marmoush debería ser el segundo hombre clave del ataque egipcio. Su velocidad, capacidad de jugar entre líneas y definición dan a Egipto la posibilidad de amenazar incluso cuando no tiene una larga posesión del balón. En combinación con Salah puede crear una pareja ofensiva que será más peligrosa en transición, especialmente contra equipos que asumen riesgos con una defensa adelantada. Hassan tendrá que decidir si Egipto jugará con más cautela en los partidos más difíciles, con énfasis en la compacidad del mediocampo, o si intentará aprovechar la velocidad de sus mejores jugadores desde el inicio del encuentro.
El grupo G trae un calendario exigente
Según el calendario del Mundial de 2026, Egipto abrirá la competición el 15 de junio contra Bélgica en Seattle. El segundo encuentro lo jugará el 21 de junio contra Nueva Zelanda en Vancouver, mientras que cerrará el grupo el 26 de junio contra Irán, de nuevo en Seattle. Ese calendario trae a Egipto desde el inicio al rival de más renombre del grupo, pero también la oportunidad de cambiar de forma considerable las expectativas antes de los dos partidos restantes con un buen resultado contra Bélgica. La FIFA indicó en la previa del grupo G que en él se encuentran Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda, y el formato del torneo ampliado aumenta aún más la importancia de cada punto.
El Mundial de 2026 es la primera edición con 48 selecciones nacionales, distribuidas en 12 grupos de cuatro equipos. Según las reglas de competición de la FIFA, pasan a la fase eliminatoria las dos mejores selecciones de cada grupo y los ocho mejores terceros. Eso significa que el tercer puesto también puede ser suficiente para avanzar, pero solo con un registro de puntos y diferencia de goles suficientemente bueno en comparación con los demás grupos. Para Egipto, por tanto, un punto contra Bélgica o Irán podría tener un valor considerable, mientras que el partido con Nueva Zelanda podría ser clave para las ambiciones de avanzar.
Bélgica entra en el grupo como una selección europea con gran experiencia y una plantilla amplia, aunque su generación ha ido cambiando gradualmente en los últimos años. Irán es un participante habitual de los grandes torneos con una sólida identidad competitiva, y Nueva Zelanda entra en el grupo como representante de Oceanía y como un equipo que buscará su oportunidad en la organización, las jugadas a balón parado y una defensa disciplinada. En tal compañía, Egipto no puede contar con un camino fácil, pero tiene suficiente calidad individual para ser competitivo en la lucha por uno de los puestos que llevan a la siguiente fase. La clave estará en si el equipo de Hassan puede unir la estabilidad defensiva de la clasificación con la eficacia de Salah, Marmoush y las demás soluciones ofensivas.
La lista de Hassan revela el rumbo de las ambiciones egipcias
Hossam Hassan, antiguo gran delantero egipcio, asumió la selección con la tarea clara de devolver estabilidad y solidez competitiva. La clasificación al Mundial le dio un argumento fuerte, pero la lista final muestra que el seleccionador no quiso solo confirmar la jerarquía existente. La ausencia de Mostafa Mohamed y la inclusión de Hamza Abdelkarim envían el mensaje de que la forma, el perfil del jugador y la compatibilidad táctica tienen prioridad sobre el estatus anterior. Estas decisiones a menudo se convierten en medida de la valoración del seleccionador solo después del torneo, porque el resultado determina rápidamente si el movimiento será considerado valiente o equivocado.
Para Egipto, este torneo es importante también por el contexto más amplio del fútbol africano. El formato ampliado da a un mayor número de selecciones la oportunidad de competir al máximo nivel, pero al mismo tiempo aumenta las expectativas sobre los equipos que tienen una larga tradición y jugadores con experiencia internacional. Egipto es la selección más exitosa en la historia de la Copa Africana de Naciones, pero en los mundiales todavía busca un resultado que corresponda al prestigio que tiene en el continente. En ese sentido, el torneo de 2026 no es solo otra participación, sino una oportunidad para que la generación liderada por Salah deje una huella más profunda.
La lista final de 26 jugadores puede leerse, por tanto, como una combinación de cautela y cambio. Hassan mantuvo un núcleo experimentado, incluyó a más jugadores que han pasado por grandes partidos nacionales y continentales, pero dejó espacio para una opción ofensiva más joven que puede aportar un elemento de imprevisibilidad. Las primeras respuestas las dará el partido contra Bélgica en Seattle, porque ya entonces quedará más claro cuánto puede controlar Egipto el ritmo contra un rival más fuerte y cuánto influirá la ausencia de Mostafa Mohamed en las variantes ofensivas. Hasta entonces, la mayor atención seguirá sobre Salah, pero la lista de Hassan muestra que la historia egipcia en este Mundial no depende solo de un nombre.
Fuentes:
- Asociación Egipcia de Fútbol – anuncio oficial de la lista definitiva de 26 jugadores y confirmación del grupo G (link)
- FIFA – publicación de la lista preliminar egipcia y contexto de la preparación para el Mundial de 2026 (link)
- FIFA – resumen del grupo G, calendario y formato de competición en el Mundial de 2026 (link)
- Al Jazeera / Reuters – informe sobre la lista preliminar, la ausencia de Mostafa Mohamed, el papel de Mohamed Salah y el calendario de Egipto en el grupo (link)
- FIFA – informe sobre la clasificación de Egipto para el Mundial de 2026 y la victoria clasificatoria contra Yibuti (link)
- Ligue 1 – perfil estadístico oficial de Mostafa Mohamed para la temporada 2025/26 (link)