Trump podría entregar personalmente el trofeo a los campeones del mundo: el protocolo de la FIFA vuelve a estar bajo la lupa
El presidente estadounidense Donald Trump podría tener uno de los papeles más destacados en la ceremonia de clausura de la Copa del Mundo de 2026, una competición que se celebra en Estados Unidos, Canadá y México. Según el medio británico talkSPORT, Trump, con el permiso del presidente de la FIFA Gianni Infantino, debería entregar personalmente el trofeo al capitán de la selección que el 19 de julio de 2026 conquiste el título de campeona del mundo. Se trata de un detalle de la ceremonia que va más allá de la habitual presencia protocolaria del jefe de Estado del país anfitrión, ya que en ese caso el presidente de Estados Unidos estaría directamente implicado en el propio momento de la entrega del trofeo más importante del fútbol mundial. La FIFA no ha publicado en sus anuncios oficiales el guion completo de la ceremonia de clausura, por lo que la información se basa por ahora en un informe periodístico, pero encaja con el papel cada vez más visible de la administración Trump en los preparativos del torneo. Especial atención suscita la posibilidad de que Trump, tras entregar la copa, permanezca en el escenario durante los primeros momentos de celebración del equipo ganador, algo que ya se vio en la final del Mundial de Clubes.
Un anuncio que podría cambiar el plano televisivo final
Según la información publicada por talkSPORT, se ha dejado en manos de Trump decidir durante la ceremonia final si, después de entregar el trofeo, se retirará del escenario central o permanecerá junto a la selección ganadora. La práctica habitual de las ceremonias de la FIFA es colocar el trofeo sobre un pedestal especial, tras lo cual el capitán del equipo ganador lo levanta ante sus compañeros, los aficionados y las cámaras de televisión. Ese plano se considera desde hace décadas uno de los momentos más reconocibles del deporte mundial, porque sitúa en el centro a los jugadores y a la selección nacional que ha ganado el torneo. Si Trump entrega realmente la copa en persona al capitán y permanece en el encuadre, la imagen final de la Copa del Mundo tendría una dimensión política mucho más marcada de lo habitual. En este momento no se ha confirmado oficialmente si la ceremonia se desarrollará exactamente de esa manera, pero el informe ya ha abierto un debate sobre la frontera entre el protocolo, la condición de anfitrión y la visibilidad política en los grandes acontecimientos deportivos.
Ese desarrollo de los acontecimientos no significaría que Trump no tenga derecho a tocar el trofeo. En materiales oficiales anteriores sobre el trofeo de la Copa del Mundo, la FIFA señalaba que solo puede sostenerlo un círculo muy limitado de personas, entre ellas antiguos ganadores de la Copa del Mundo y jefes de Estado. Como presidente de un país que es uno de los anfitriones del torneo, Trump entraría en la categoría de personas autorizadas a manipular el trofeo original. Lo controvertido, o al menos inusual, no es solo tocar la copa, sino el posible formato de la propia ceremonia y la cuestión de quién ocupa la posición central en el momento en que los ganadores celebran por primera vez el título. Precisamente por eso la información de talkSPORT no se refiere solo al protocolo, sino también a la simbología de la escena final de un torneo seguido por una audiencia global.
Recordatorio de la final del Mundial de Clubes y la celebración del Chelsea
La razón por la que este tema ha atraído tanta atención se encuentra en un acontecimiento de julio de 2025, cuando el Chelsea venció 3:0 al Paris Saint-Germain en el MetLife Stadium de East Rutherford en la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. La FIFA indicó en su informe oficial que Cole Palmer, con dos goles y una asistencia, fue el jugador clave del partido, mientras que João Pedro marcó el tercer gol para el club londinense. Tras el final del encuentro, Trump, junto con Infantino, participó en la entrega del trofeo al capitán del Chelsea Reece James. Fotografías de Reuters e informes de varios medios internacionales registraron que Trump permaneció junto a los jugadores mientras James levantaba la copa, aunque Infantino se retiró de la parte central del escenario. Esa escena se convirtió rápidamente en una de las más comentadas de la final, no solo por el resultado y la contundente victoria del Chelsea, sino también por la forma en que el presidente de Estados Unidos se encontró en el centro mismo de la celebración del equipo.
Según informes de aquel período, algunos jugadores parecían sorprendidos porque no estaba claro si Trump se apartaría antes de que se levantara la copa. Sky Sports indicó entonces que Infantino parecía intentar animar a Trump a apartarse para que el Chelsea levantara el trofeo por su cuenta, mientras que Reece James describió después del partido en declaraciones a los medios que el ambiente era muy ruidoso y que no oyó todo lo que se decía en el escenario. ABC destacó en su informe sobre la final que Trump entregó el trofeo al Chelsea en el campo, y una fotografía de Reuters de la final lo muestra mirando mientras James levanta la copa rodeado de sus compañeros. Aunque no se trata de la misma competición ni de la misma importancia histórica, esa escena se ha convertido ahora en un punto de referencia para el debate sobre cómo podría ser la ceremonia del 19 de julio de 2026. Si se repite un plano similar después de la final de la Copa del Mundo, la repercusión será incomparablemente mayor.
La final de la Copa del Mundo más grande hasta ahora
Según el calendario oficial de la FIFA, la final de la Copa del Mundo de 2026 se jugará el domingo 19 de julio en el estadio que la FIFA denomina para los fines del torneo New York New Jersey Stadium, es decir, en el MetLife Stadium de East Rutherford. La información oficial del estadio señala que el inicio de la final está previsto para las 15:00 hora local, y que las puertas del estadio deberían abrirse a partir de las 11:00. La FIFA anunció anteriormente que el torneo se inaugurará el 11 de junio de 2026 en Mexico City y que, por primera vez en la historia, participarán 48 selecciones. El nuevo formato trae 104 partidos, 12 grupos y una ronda eliminatoria adicional de dieciseisavos de final, lo que convierte a este campeonato en el más grande de la historia de la competición. Debido a la magnitud del torneo, el calendario a través de tres países y el gran número de partidos, la ceremonia de clausura en New Jersey será, tanto en términos organizativos como de seguridad, uno de los momentos más exigentes de todo el campeonato.
El MetLife Stadium ocupa un lugar especial en esta historia porque ya fue sede de la final del Mundial de Clubes de 2025, pero también porque albergará varios partidos de la Copa del Mundo antes de la propia final. La página oficial del estadio indica que la región de New York/New Jersey albergará cinco partidos de grupo, dos partidos de la fase eliminatoria y el encuentro final del torneo. Así, el mismo estadio será, en el plazo de un año, el escenario de dos de las finales de la FIFA más visibles en Estados Unidos. Para la FIFA, es una oportunidad de mostrar la estabilidad organizativa de la parte estadounidense de la sede, mientras que para la Casa Blanca se trata de un acontecimiento que se solapa con la conmemoración del 250.º aniversario de Estados Unidos. En ese contexto, cada detalle protocolario, incluida la entrega del trofeo, adquiere un significado más amplio que el de una ceremonia deportiva habitual.
Relaciones estrechas entre la FIFA y la Casa Blanca
El papel potencial de Trump en la entrega del trofeo llega después de una serie de encuentros públicos y medidas institucionales que han vinculado a la Casa Blanca, la FIFA y los preparativos del torneo. Mediante una decisión presidencial de marzo de 2025 se creó el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el que el presidente de Estados Unidos fue designado presidente y el vicepresidente, su adjunto. La Casa Blanca señala que la tarea del grupo es coordinar los preparativos federales en las áreas de seguridad, transporte, turismo y cooperación interinstitucional. En la página oficial del grupo de trabajo también se indica que Andrew Giuliani fue nombrado director ejecutivo y que dirige los preparativos operativos para un acontecimiento que la administración describe como la Copa del Mundo más grande de la historia. Esto demuestra que el Gobierno estadounidense no trata el torneo solo como un acontecimiento deportivo, sino también como un gran proyecto estatal, de seguridad y económico.
La FIFA también anunció oficialmente que el sorteo final de la Copa del Mundo de 2026 está programado para el 5 de diciembre de 2025 en el Kennedy Center de Washington, y esa decisión fue anunciada en la Casa Blanca por Trump e Infantino. Esos acontecimientos reforzaron aún más la impresión de que el presidente de Estados Unidos tiene un papel mucho más visible en la presentación pública del torneo de lo que es habitual para los líderes políticos de los países anfitriones. Medios internacionales, entre ellos Business Insider y The Guardian, escribieron mientras tanto sobre la estrecha relación entre Infantino y Trump y sobre las críticas de que la FIFA se acerca cada vez más al escenario político. Esas valoraciones no cambian el hecho formal de que el país anfitrión es un socio importante de la FIFA, pero explican por qué el anuncio sobre la entrega del trofeo llama la atención también fuera de las secciones deportivas. En la fase final del torneo, la FIFA tendrá que equilibrar el protocolo estatal, los intereses del anfitrión y la expectativa de que el centro de atención siga estando en los futbolistas.
El trofeo como símbolo deportivo y político
El trofeo de la Copa del Mundo no es una copa de campeón ordinaria, sino uno de los objetos más estrictamente custodiados y reconocibles del deporte global. En un texto sobre la historia del trofeo, la FIFA señala que la copa actual se utiliza desde 1974, después de que Brasil recibiera de forma permanente el trofeo Jules Rimet al conquistar su tercer título en 1970. Está fabricado en oro de 18 quilates, mide algo menos de 37 centímetros y muestra dos figuras humanas levantando un globo. El original no permanece de forma permanente con los ganadores, sino que después de las ceremonias vuelve al control de la FIFA, mientras que a los campeones se les entrega una réplica. Debido a ese estatus, cada momento en que el trofeo sale al césped, se coloca en un pedestal o se entrega a los ganadores está cuidadosamente coreografiado.
Precisamente por eso la cuestión de quién entrega la copa y quién permanece junto a ella en el plano final tiene un significado más amplio. En el sentido deportivo, la ceremonia debe marcar la culminación de un ciclo de varios años de clasificación, preparativos y partidos de torneo. En el sentido televisivo, se trata de una imagen que se transmite por todo el mundo y que a menudo se convierte en el registro visual permanente del campeonato. En el sentido político, la inclusión del presidente del país anfitrión puede presentarse como una parte normal del protocolo estatal, pero también como un movimiento que aumenta la visibilidad de un líder político a costa de los deportistas. Debido a la experiencia de la final del Mundial de Clubes, el público sigue ahora con especial atención si la FIFA definirá con mayor claridad de antemano el movimiento de los participantes en el escenario y si se evitará la impresión de improvisación en un momento clave.
El contexto más amplio de un torneo que se juega en tres países
La Copa del Mundo de 2026 es la primera organizada conjuntamente por tres países, y los partidos se juegan en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México. En sus anuncios oficiales, la FIFA destacó que el calendario fue diseñado para reducir los viajes innecesarios de equipos y aficionados, aunque la magnitud del torneo aun así trae grandes desafíos logísticos. En Estados Unidos, según el calendario de la FIFA, se disputará la mayoría de los partidos, incluida la parte final del torneo, mientras que Canadá y México tienen un papel importante en los grupos y en la apertura de la competición. La Casa Blanca subraya en sus materiales los efectos económicos esperados, incluidos el gasto turístico, nuevos puestos de trabajo y una mayor visibilidad de las ciudades estadounidenses anfitrionas. Los críticos, por otra parte, advierten en medios internacionales sobre cuestiones de precios de las entradas, procedimientos de seguridad, viajes e influencia política sobre el torneo.
En ese entorno, la ceremonia de clausura no será un detalle protocolario aislado, sino parte de una imagen más amplia sobre la forma en que el mayor torneo de fútbol del mundo se presenta al público. La FIFA tiene experiencia en la organización de grandes finales, pero el torneo de 2026 trae un nuevo formato, un mayor número de selecciones y una conexión todavía más marcada entre el deporte y las instituciones estatales. Si se confirma que Trump entregará personalmente la copa a los campeones del mundo, esa decisión probablemente se presentará como un reconocimiento al país anfitrión y a su papel en la organización. Al mismo tiempo, cada movimiento suyo en el escenario será observado a través del prisma de la final anterior del Mundial de Clubes, la relación con Infantino y el debate sobre cuán visibles deben ser los actores políticos en momentos que tradicionalmente pertenecen a los jugadores. La respuesta definitiva a esa pregunta la dará la propia ceremonia en New Jersey, cuando el protocolo deportivo, la simbología estatal y el espectáculo televisivo global se encuentren en unos minutos que marcarán el final del campeonato.
Fuentes:
- talkSPORT – informe sobre el papel anunciado de Donald Trump en la entrega del trofeo en la final de la Copa del Mundo de 2026 (enlace)
- FIFA – calendario oficial, formato e información básica sobre la Copa del Mundo de 2026 (enlace)
- MetLife Stadium – información oficial sobre la final de la Copa del Mundo de 2026 en la región de New York/New Jersey (enlace)
- FIFA – historia y significado del trofeo de la Copa del Mundo (enlace)
- FIFA – material oficial sobre las reglas de manejo del trofeo original durante el Trophy Tour (enlace)
- FIFA – informe oficial sobre la final del Mundial de Clubes de 2025 entre Chelsea y PSG (enlace)
- Reuters Connect – fotografía y descripción del momento en que Reece James levanta el trofeo mientras Donald Trump observa durante la final del Mundial de Clubes (enlace)
- ABC News Australia – informe sobre la final del Mundial de Clubes, la victoria del Chelsea y el papel de Trump en la entrega del trofeo (enlace)
- The White House – decisión presidencial sobre la creación del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa Mundial de la FIFA 2026 (enlace)
- The White House – página oficial del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa Mundial de la FIFA 2026 (enlace)
- Sky Sports – informe sobre la final entre Chelsea y PSG y las reacciones a la presencia de Trump durante el levantamiento del trofeo (enlace)
- Business Insider – análisis del contexto político y organizativo de la Copa del Mundo de 2026 y de la relación de la FIFA con Trump (enlace)
- The Guardian – informe y contexto sobre las críticas dirigidas a la FIFA y a Gianni Infantino antes de la Copa del Mundo de 2026 (enlace)