Trump quiere a Infantino al frente de las Naciones Unidas: una idea que cambiaría la carrera por el puesto de secretario general
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que el presidente de la Federación Internacional de Fútbol, Gianni Infantino, se convierta en el próximo secretario general de las Naciones Unidas, informó el New York Post el 21 de julio de 2026, citando a una fuente cercana al presidente. Según ese informe, Trump considera que Infantino es respetado internacionalmente y que posee una capacidad poco común para conectar a Estados, instituciones y personas con distintos intereses políticos. Sin embargo, por ahora se trata únicamente de una intención publicada por los medios y no de una candidatura oficial: hasta el 22 de julio, la Casa Blanca y la FIFA no habían confirmado públicamente que se hubiera iniciado un proceso de nominación. Tampoco se sabe si Trump habló directamente con Infantino sobre esa posibilidad ni si el máximo responsable del fútbol mundial estaría dispuesto a abandonar la organización que dirige desde 2016. Por esa razón, toda la iniciativa debe considerarse de momento como una señal política que podría influir en la carrera, pero que todavía no tiene la condición de propuesta formal ante las Naciones Unidas.
La publicación llega inmediatamente después de la conclusión de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, celebrada en Canadá, México y Estados Unidos, durante la cual Trump e Infantino aparecieron juntos con frecuencia en actos públicos. Su relación se desarrolló durante años a través de los preparativos para el mayor torneo de la FIFA, las reuniones en la Casa Blanca y la coordinación de las instituciones estadounidenses con los organizadores de la competición. En diciembre de 2025, la FIFA concedió a Trump su primer premio de la paz, e Infantino destacó públicamente en aquella ocasión su capacidad para reunir a las personas. Por su parte, Trump elogió en varias ocasiones a la FIFA y a su presidente por la organización de la competición y por el alcance mundial del fútbol. Precisamente esa cercanía explica por qué Infantino se menciona ahora en el círculo del presidente estadounidense como posible candidato a uno de los cargos diplomáticos más influyentes del mundo.
De una idea publicada por los medios a una candidatura hay un largo camino institucional
El presidente de Estados Unidos no puede nombrar por sí solo al secretario general de las Naciones Unidas, independientemente del peso político de Estados Unidos. De acuerdo con el artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas, el candidato debe ser recomendado primero por el Consejo de Seguridad y, posteriormente, es nombrado por la Asamblea General. En la práctica, los Estados miembros proponen candidatos a los presidentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, los candidatos presentan sus programas y después comienzan las consultas y las votaciones en el Consejo de Seguridad. Para aprobar una recomendación se necesitan al menos nueve votos en el Consejo de quince miembros, y ninguno de los cinco miembros permanentes — Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido — puede ejercer su derecho de veto. Por tanto, el respaldo estadounidense abriría una puerta importante a Infantino, pero no sería suficiente sin la aceptación de los demás miembros permanentes y el apoyo de un número adecuado de miembros elegidos.
El procedimiento formal para elegir al sucesor de António Guterres se puso en marcha mediante una carta conjunta de los presidentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad el 25 de noviembre de 2025. Las Naciones Unidas anunciaron que el Consejo de Seguridad estudia las candidaturas desde finales de mayo de 2026, mientras que los diálogos interactivos públicos permitieron a los candidatos presentar su experiencia, sus prioridades y sus planes de reforma de la organización. Para el 23 de julio de 2026 también está programado un debate público con los candidatos en la sede de la ONU en Nueva York, lo que demuestra que el proceso ya se encuentra en una fase avanzada. Por ello, una eventual candidatura de Infantino aparecería relativamente tarde y requeriría una rápida movilización diplomática. El deseo de Trump por sí solo, incluso si se confirmara oficialmente, tendría que convertirse en una nominación formal de uno o varios Estados miembros.
El segundo mandato de Guterres termina el 31 de diciembre de 2026, y su sucesor o sucesora debería asumir el cargo el 1 de enero de 2027. El secretario general dirige la Secretaría de las Naciones Unidas, participa en la mediación de crisis internacionales, alerta al Consejo de Seguridad sobre amenazas a la paz y representa a la organización en asuntos relacionados con la guerra, las catástrofes humanitarias, el desarrollo, los derechos humanos y el cambio climático. El cargo es políticamente muy delicado, porque su titular debe cooperar con las grandes potencias y, al mismo tiempo, preservar la independencia y la credibilidad de la institución ante todos los Estados miembros. El respaldo de un miembro permanente puede ser decisivo para que una candidatura avance, pero una vinculación excesiva con cualquier gobierno puede convertirse en una carga durante las negociaciones. Precisamente ese dilema probablemente ocuparía el centro del debate sobre Infantino.
Infantino ya ha anunciado una nueva candidatura a la presidencia de la FIFA
Gianni Infantino dirige la FIFA desde el 26 de febrero de 2016, cuando fue elegido noveno presidente de la organización en un congreso extraordinario. Fue reelegido sin oponentes en 2019 y 2023, y su mandato actual se extiende hasta 2027. En el Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver a finales de abril de 2026, anunció oficialmente que volvería a presentarse, agradeciendo a los representantes de las 211 federaciones nacionales de fútbol su apoyo. En el congreso agradeció a los representantes de las 211 federaciones el respaldo recibido hasta el momento. Esta evolución indica que, hasta ahora, Infantino tenía previsto permanecer al frente del fútbol mundial, y no preparar una transición hacia las Naciones Unidas.
Asumir el cargo de secretario general a comienzos de 2027 sería, en la práctica, difícilmente compatible con la continuación de una campaña presidencial en la FIFA. Ambos puestos conllevan numerosas obligaciones políticas, administrativas y representativas, y dirigir simultáneamente dos grandes organizaciones mundiales plantearía dudas sobre conflictos de intereses e independencia institucional. Por ello, si Infantino aceptara una candidatura a la ONU y obtuviera el apoyo necesario, casi con toda seguridad tendría que redefinir sus planes relacionados con la FIFA. Hasta ahora no ha anunciado que esté considerando abandonar la organización futbolística. El New York Post señaló que no respondió a una consulta sobre su posible interés en el cargo de las Naciones Unidas, por lo que las afirmaciones sobre sus intenciones siguen sin estar verificadas.
Los partidarios de Trump podrían destacar como ventaja de Infantino su experiencia al frente de una institución que reúne a 211 federaciones nacionales, organiza competiciones en todos los continentes y negocia con gobiernos, patrocinadores, cadenas de televisión y organizaciones internacionales. Bajo su dirección, la FIFA dispone de grandes ingresos, desarrolla programas en numerosos Estados y utiliza el fútbol como instrumento de promoción internacional. Sin embargo, dirigir una federación deportiva no puede compararse directamente con administrar el sistema de las Naciones Unidas, que abarca operaciones de paz, agencias de desarrollo, ayuda humanitaria, protección de refugiados, salud pública y derechos humanos. El secretario general no posee las facultades de un gobierno mundial, pero debe mediar entre Estados cuyos intereses a menudo son directamente opuestos. La capacidad de Infantino para adaptarse a un entorno de este tipo sería una de las cuestiones fundamentales de cualquier consideración seria de su candidatura.
La cercanía con Trump es al mismo tiempo una ventaja y una posible carga política
Durante los preparativos para la Copa Mundial de 2026, Infantino construyó una relación sumamente visible con la administración estadounidense. En marzo de 2025, Trump creó un grupo de trabajo especial de la Casa Blanca para preparar el campeonato, e Infantino acogió públicamente la decisión como prueba del firme apoyo a la organización del torneo. Ambos se reunieron en Washington y en acontecimientos deportivos, mientras la FIFA destacaba el impacto económico y social del campeonato. Durante la fase final de la competición en julio de 2026, Infantino volvió a elogiar el papel de Estados Unidos y consideró que el torneo había superado las expectativas. Esta cooperación proporciona a Trump una experiencia personal con la forma de trabajar de Infantino, pero puede llevar a otros Estados a preguntarse hasta qué punto un posible secretario general sería políticamente independiente del país que lo respalda con mayor intensidad.
El premio de la paz que la FIFA concedió a Trump en diciembre de 2025 reforzó aún más la percepción de su cercanía. Según el comunicado oficial de la FIFA, Infantino afirmó entonces que el presidente estadounidense podía contar con su apoyo y con el de la comunidad futbolística en sus esfuerzos por la paz. Para los aliados de Trump, esto puede demostrar que Infantino comprende el valor político del deporte y de la diplomacia personal. Sin embargo, los críticos podrían sostener que el presidente de la FIFA vinculó demasiado abiertamente la institución con un solo dirigente político. En la carrera por la secretaría general, en la que los candidatos deben ganarse a Estados con relaciones muy distintas con Washington, ese mismo vínculo podría aportar simultáneamente el respaldo estadounidense y despertar la cautela de otros miembros.
La cuestión de la independencia es especialmente importante porque se espera que el secretario general defienda públicamente los principios de la Carta de las Naciones Unidas incluso cuando entren en conflicto con los intereses de Estados poderosos. El titular del cargo debe dialogar también con gobiernos que no mantienen relaciones diplomáticas entre sí, mediar en guerras y defender la labor de las agencias humanitarias y de desarrollo. La cercanía política con un miembro permanente no constituye automáticamente un obstáculo, pero el candidato debe convencer a los demás de que no actuará como una extensión de una administración nacional. Por tanto, Infantino tendría que presentar una plataforma internacional mucho más amplia que su asociación mantenida hasta ahora con Trump. Sin ella, su nombre podría quedarse únicamente en una idea interesante, pero difícil de llevar a la práctica, del presidente estadounidense.
Equilibrio regional y llamamiento para que una mujer dirija la ONU por primera vez
Una posible candidatura de Infantino también plantearía la cuestión de la rotación regional informal. La Carta de las Naciones Unidas no establece de qué región debe proceder el secretario general, pero la Asamblea General lleva años destacando la importancia de la diversidad geográfica. En los círculos políticos y diplomáticos existe una expectativa generalizada de que el próximo dirigente podría proceder de América Latina y el Caribe, una región que no ha tenido un secretario general desde que finalizó en 1991 el mandato del peruano Javier Pérez de Cuéllar. Entre los candidatos presentados hasta ahora figuran varios políticos y diplomáticos experimentados de esa región, lo que aumenta aún más la presión para respetar la tradición del equilibrio regional. Infantino, nacido en Suiza y vinculado al grupo regional europeo, tendría que convencer a los miembros de que sus capacidades de gestión tienen más peso que esa expectativa informal.
Al mismo tiempo, existe una fuerte demanda para que las Naciones Unidas sean dirigidas por una mujer por primera vez en la historia. En la carta conjunta con la que se inició el proceso de selección, los dirigentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad recordaron expresamente que ninguna mujer ha sido secretaria general hasta ahora e instaron a los Estados a considerar seriamente a las candidatas. No se trata de una norma jurídicamente vinculante, pero representa un importante criterio político en un año en el que se debate la credibilidad de la ONU en la promoción de la igualdad. Por ello, la candidatura de otro hombre ajeno a la región que muchos consideran la siguiente en el turno podría encontrar resistencia, independientemente del apoyo de Washington. Por otro lado, la historia de las selecciones demuestra que el resultado final a menudo depende de un compromiso entre las grandes potencias, y no únicamente de los criterios destacados públicamente.
La carrera por el puesto del décimo secretario general se desarrolla en un momento de profundas divisiones entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, presión sobre el presupuesto de la ONU y numerosas guerras y crisis humanitarias simultáneas. Por tanto, los Estados evaluarán no solo la trayectoria política del candidato, sino también su capacidad para negociar, administrar un gran sistema y mantener la comunicación con bloques enfrentados. Infantino tiene experiencia en visibilidad mundial y en el trabajo con gobiernos, pero carece de la trayectoria diplomática clásica que poseen muchos candidatos y secretarios generales anteriores. Su entrada en la carrera cambiaría la dinámica, especialmente si Estados Unidos lo respaldara formalmente. Sin una nominación de este tipo, el consentimiento oficial del propio Infantino y señales de aceptación por parte de los demás miembros permanentes, el debate permanece en el terreno de la evaluación política de las reacciones.
Qué puede ocurrir después de la señal de Trump
El primer indicio de la seriedad de la iniciativa será una posible declaración oficial de la Casa Blanca o del Departamento de Estado estadounidense. El apoyo formal requeriría contactos diplomáticos con los miembros del Consejo de Seguridad y una evaluación de si Infantino podría obtener al menos nueve votos sin veto. El segundo paso fundamental sería su consentimiento personal, porque una candidatura sin una disposición clara a abandonar la FIFA no sería creíble. El tercero sería encontrar uno o varios Estados que lo nominaran oficialmente de acuerdo con el procedimiento de la ONU. Solo entonces su nombre podría compararse en igualdad de condiciones con los candidatos que ya han presentado sus programas y han respondido a las preguntas de los Estados miembros.
Por ahora, únicamente se ha confirmado que el New York Post, citando a una fuente cercana a Trump, publicó el deseo del presidente de que Infantino sucediera a Guterres. No existe confirmación oficial de que la administración estadounidense haya comenzado a ejercer presión a favor de su elección, ni de que Infantino esté interesado. Su candidatura anunciada para un nuevo mandato al frente de la FIFA y el firme respaldo de las federaciones nacionales apuntan a un plan profesional diferente. Sin embargo, el hecho de que Estados Unidos tenga derecho de veto significa que la posición de Trump no puede ignorarse durante el proceso de decisión. Aunque Infantino nunca llegue a ser candidato oficial, la propia publicación puede constituir un mensaje para los demás aspirantes de que Washington buscará a una persona que considere capaz de dirigir las Naciones Unidas de una manera diferente.
Fuentes:
- New York Post – informe sobre el deseo de Trump de que Gianni Infantino se convierta en el próximo secretario general de la ONU y sobre la ausencia de una confirmación oficial de la candidatura (enlace)
- Naciones Unidas – página oficial del procedimiento de selección y nombramiento del próximo secretario general, incluidos los plazos y acontecimientos de 2026 (enlace)
- Biblioteca Dag Hammarskjöld de las Naciones Unidas – explicación del procedimiento de nominación, la recomendación del Consejo de Seguridad y el nombramiento en la Asamblea General (enlace)
- Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – normas de votación y número de votos necesario, incluida la posibilidad de veto de los miembros permanentes (enlace)
- Naciones Unidas – resumen del inicio del nuevo mandato el 1 de enero de 2027 y del papel del secretario general (enlace)
- FIFA – anuncio oficial de que Gianni Infantino se presentará a un nuevo mandato presidencial en 2027 (enlace)
- FIFA – información sobre la reelección de Infantino en 2023 y su mandato hasta 2027 (enlace)
- FIFA – anuncio oficial sobre la concesión del primer premio de la paz de la FIFA a Donald Trump en diciembre de 2025 (enlace)
- Casa Blanca – documentos sobre la creación del grupo de trabajo para la Copa Mundial de 2026 y la cooperación de la administración estadounidense con los organizadores (enlace)
- Security Council Report – análisis de la selección actual, la rotación regional, la representación de género y la dinámica política en el Consejo de Seguridad (enlace)