Túnez, en crisis tras el golpe sueco: el banquillo de Lamouchi ya se tambalea después del primer partido del Mundial
El seleccionador tunecino Sabri Lamouchi se ha visto en el centro de una gran crisis después de que Túnez sufriera una dura derrota por 5-1 ante Suecia en su primera presentación en el Mundial 2026, en el estadio de Monterrey. El resultado llegó, según los informes del partido y el calendario de la competición de la FIFA, en la primera jornada del grupo F, en un encuentro que para los tunecinos debía ser el inicio del intento de romper por fin la barrera de la fase de grupos. En lugar de eso, la derrota abrió interrogantes sobre el futuro del seleccionador, las relaciones en el vestuario y la capacidad del equipo para prepararse psicológica y tácticamente en solo unos días para la continuación del torneo.
Según lo publicado por varios medios extranjeros, entre ellos AS y Goal.com, la Federación Tunecina de Fútbol convocó una reunión urgente tras la debacle contra Suecia, y uno de los temas principales fue el futuro de Sabri Lamouchi. Parte de los portales publicó que la decisión de separarse ya había sido tomada o estaba prácticamente acordada, mientras que otras fuentes señalan que se espera una decisión formal de la federación. Hasta la noche del 15 de junio de 2026, en los comunicados oficiales disponibles no había una confirmación clara de la Federación Tunecina de Fútbol sobre una eventual destitución, por lo que el estatus del seleccionador debe describirse con cautela: Lamouchi, según informaciones de los medios, está cerca de salir o ya ha perdido la confianza de los dirigentes de la federación.
La crisis ganó peso adicional por las afirmaciones sobre grandes tensiones en el campamento tunecino después del partido. TalkSPORT, citando informaciones de medios tunecinos, informó de enfrentamientos físicos tras el final del encuentro, incluidos incidentes que supuestamente continuaron también en el hotel del equipo. Las mismas fuentes mencionan además un conflicto relacionado con miembros del entorno de Lamouchi, pero tales afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente, y la identidad y el papel de todas las personas involucradas no han sido establecidos con claridad. En esas circunstancias, el problema deportivo se convirtió en una crisis institucional antes de dos partidos decisivos del grupo.
Suecia aprovechó los errores y abrió el torneo con una victoria convincente
El partido en Monterrey tomó muy pronto una dirección que fue desastrosa para Túnez. Según el informe del partido de The Guardian, Suecia se adelantó ya en el sexto minuto por medio de Yasin Ayari, un jugador nacido en Estocolmo que tiene vínculos familiares con Túnez. Tras una mala reacción de la defensa tunecina y del guardameta Abdelmouhib Chamakh, Ayari aprovechó el rechace y marcó el 1-0, con lo que Suecia obtuvo de inmediato el control del ritmo y de la atmósfera. El equipo tunecino, que en la clasificación había sido reconocido por su solidez defensiva, se encontró desde el inicio en una situación en la que tenía que abrir el juego ante un rival técnica y físicamente muy poderoso.
La ventaja de Suecia la aumentó Alexander Isak en el minuto 29, después de una acción en la que Viktor Gyökeres desempeñó un papel importante en la transición. The Guardian señala que también en ese gol el portero tunecino pudo haber reaccionado mejor, lo que reforzó aún más la impresión de inseguridad en la última línea. Túnez llegó al gol en el minuto 42, cuando Omar Rekik, tras un centro de Hannibal Mejbri, redujo a 2-1 y devolvió temporalmente la incertidumbre. Ese gol, sin embargo, no produjo un giro en la energía del partido, sino que solo ocultó brevemente la diferencia en organización y confianza entre los dos equipos.
En la segunda parte, Suecia volvió a castigar errores individuales. Viktor Gyökeres marcó el 3-1 después de que Isak le quitara el balón a Ellyes Skhiri en una zona peligrosa, Mattias Svanberg añadió el cuarto gol poco después de entrar desde el banquillo, y Ayari estableció el 5-1 definitivo en el tiempo añadido con su segundo tanto. Según los informes del partido, Suecia no tuvo que crear una larga serie de ataques complejos para llegar a una victoria convincente; le bastó con castigar de forma agresiva la inseguridad del rival. Para Túnez es especialmente preocupante que la derrota llegara no solo por la calidad de los atacantes contrarios, sino también por una serie de errores que parecían consecuencia de una mala conexión entre las líneas.
Lamouchi asumió la responsabilidad, pero la presión aumentó de golpe
Lamouchi, tras el encuentro, según el informe de The Guardian, admitió que su equipo cometió demasiados errores individuales y añadió que el Mundial no perdona ese tipo de fallos. Según Goal.com, el seleccionador destacó que la calidad individual de los jugadores suecos marcó la diferencia y que a Túnez le falta una mejor conexión entre líneas. Tales declaraciones muestran que Lamouchi no intentó desviar por completo la responsabilidad del rendimiento del equipo, pero en el contexto del resultado de 5-1 y de derrotas previas de preparación, difícilmente puede ser suficiente para calmar a la opinión pública y a la federación.
La presión sobre Lamouchi no surgió solo por un partido. AS señala que su rendimiento en cinco encuentros en el banquillo de Túnez fue extremadamente débil: una victoria mínima contra Haití, solo dos goles marcados en total y 11 recibidos. Destaca especialmente la derrota por 5-0 ante Bélgica en el periodo de preparación, después de la cual Lamouchi ya habló públicamente de responsabilidad y decisiones equivocadas. La derrota por 1-0 ante Austria reforzó aún más la impresión de que el equipo no se está desarrollando en una dirección que le permita ser competitivo en el mayor escenario.
La posición del seleccionador, por tanto, se volvió frágil incluso antes del primer partido en el Mundial, y la derrota sueca solo aceleró el proceso. Cuando un equipo recibe cinco goles de Bélgica antes del torneo y luego en el estreno del Mundial recibe otros cinco de Suecia, se trata de un patrón que las federaciones rara vez tratan como un mal día aislado. Según AS, en la Federación Tunecina de Fútbol se está considerando una solución que dirigiría al equipo ya contra Japón, y se menciona a Mondher Kebaier. Goal.com, citando fuentes tunecinas, menciona junto a Kebaier también la posibilidad de una solución temporal vinculada a Wahbi Khazri, exinternacional y miembro del actual entorno técnico.
Un mandato breve que debía aportar estabilidad
Sabri Lamouchi fue nombrado seleccionador de Túnez el 14 de enero de 2026, después de la salida de Sami Trabelsi. La FIFA anunció entonces que Lamouchi había firmado un contrato de dos años y medio con la Federación Tunecina de Fútbol y que dirigiría a la selección en el Mundial. Su nombramiento fue presentado como un intento de refrescar la selección con la experiencia de un entrenador que trabajó en Francia, Inglaterra, Gales y Arabia Saudí, pero también como el regreso de un especialista con vínculos personales con Túnez. Lamouchi había dirigido anteriormente a Costa de Marfil, Rennes, Nottingham Forest, Cardiff City y Al-Riyadh, lo que daba a la federación el argumento de que incorporaba a un entrenador con experiencia internacional.
Su llegada se produjo tras la decepción en la Copa Africana de Naciones, y tenía por delante una tarea exigente: renovar el equipo sin alterar la identidad defensiva con la que Túnez logró clasificarse para el Mundial. La FIFA indicó antes del torneo que Lamouchi nombró una lista de 26 jugadores considerablemente modificada para el grupo en el que Túnez debía enfrentarse a Suecia, Japón y Países Bajos. The Guardian señala que Lamouchi introdujo en la plantilla varios rostros nuevos, y una parte de ellos recibió de inmediato un papel importante en el once inicial. Una intervención así puede aportar energía y frescura, pero en poco tiempo a menudo conlleva el riesgo de una falta de compenetración suficiente.
Precisamente ese riesgo se hizo visible contra Suecia. Túnez no pareció un equipo que sabe cómo cerrar el espacio detrás del balón, cómo reaccionar después de un error ni cómo estabilizarse tras encajar un gol temprano. La idea de Lamouchi de que el equipo no se replegara completamente en una defensa baja podía entenderse como un intento de juego más valiente, pero ante la dupla atacante sueca Isak - Gyökeres y el móvil Ayari, cada duelo perdido era peligroso. Cuando esa exposición táctica se combina con errores del portero y de la última línea, el resultado puede salirse de control muy rápidamente.
Caída después de una clasificación sin recibir goles
El peso de la derrota es aún mayor porque Túnez llegó al Mundial con uno de los rendimientos defensivos más llamativos de las eliminatorias africanas. La CAF anunció tras el final de la clasificación que las Águilas de Cartago terminaron el grupo H invictas y sin recibir ningún gol. Ese dato generó la expectativa de que Túnez, incluso si no era espectacular en ataque, sería un rival difícil de derribar. La derrota por 5-1 ante Suecia, por tanto, no es solo un mal resultado, sino también un golpe a la propia identidad del equipo.
Túnez nunca ha superado la fase de grupos en el Mundial, aunque antes del torneo de 2026 tenía seis participaciones en fases finales, según el repaso de la FIFA de la historia de la selección. La clasificación para la edición ampliada del torneo con 48 selecciones debía abrir un camino más realista hacia un avance histórico, especialmente porque el nuevo formato da oportunidades adicionales también a los mejores equipos terceros. Pero ese escenario exige puntos y una diferencia de goles aceptable, y una derrota por cuatro goles de diferencia complicó de inmediato de forma significativa la posición tunecina. En un grupo con Japón y Países Bajos, cada partido siguiente tiene ahora carácter de examen de recuperación.
El éxito en la clasificación se logró en circunstancias distintas y con otra continuidad en el banquillo, lo que explica aún más por qué la federación afronta una decisión difícil. Si destituye a Lamouchi, reconocerá que el cambio de enero fue un fracaso ya después de unos pocos meses y un partido en el mayor torneo. Si lo mantiene, correrá el riesgo de que las tensiones internas y la confianza dañada golpeen todavía más al equipo antes del encuentro con Japón. En ambos casos, el tiempo juega contra Túnez.
Una posible destitución en pleno torneo conlleva grandes riesgos
Cambiar de seleccionador después de la primera jornada del Mundial sería una decisión extremadamente radical, pero no inexplicable en el contexto de la crisis actual. Según AS, la Federación Tunecina de Fútbol quiere, mediante una reunión urgente, detener el deterioro del ambiente e impedir que la derrota se convierta en un colapso completo de la campaña. Si se produce la separación, el nuevo seleccionador o el interino no tendrá el lujo del tiempo para cambios tácticos más profundos. La tarea más realista sería calmar el vestuario, recuperar la disciplina elemental en defensa y elegir un once capaz de soportar la presión del siguiente partido.
Mondher Kebaier, mencionado por AS, conoce bien el contexto de la selección y ya dirigió anteriormente a Túnez, por lo que podría ser una solución lógica de crisis. Wahbi Khazri, que también aparece en las informaciones de los medios, tendría un perfil diferente: se trata de un exinternacional con fuerte autoridad entre aficionados y jugadores, pero sin la misma experiencia de dirigir de forma independiente a una selección a este nivel. Esos nombres siguen siendo por ahora parte de las especulaciones mediáticas hasta que haya una confirmación oficial de la federación. Lo que está confirmado es que Túnez juega su próximo partido contra Japón el 21 de junio, y después el 25 de junio contra Países Bajos, según el calendario de la FIFA.
Para los jugadores, la situación es especialmente delicada porque en pocos días deben lidiar con críticas, una posible destitución del seleccionador e historias de conflictos fuera del campo. En términos futbolísticos, el mayor desafío será reconstruir la confianza entre el portero, la defensa y el centro del campo, porque precisamente esas líneas contra Suecia parecieron desconectadas. Psicológicamente, el equipo debe encontrar la manera de que la derrota por 5-1 no se convierta en el inicio de la autodestrucción del torneo. Institucionalmente, la Federación Tunecina de Fútbol debe decidir si quiere un corte inmediato o un intento de estabilización con un entrenador cuya autoridad ha quedado seriamente dañada.
El partido contra Japón como momento de la verdad
El encuentro con Japón es ahora clave para la continuación del torneo tunecino. Tras una derrota tan dura, un empate podría ser insuficiente si no se mejora la diferencia de goles y si otros resultados del grupo no son favorables. Una victoria, por otro lado, abriría la posibilidad de volver a la lucha por la clasificación, especialmente en un formato en el que parte de las selecciones terceras puede clasificarse para la fase eliminatoria. Pero para tal giro, Túnez debe mostrar mucha más concentración, velocidad en el repliegue y determinación en los duelos que contra Suecia.
El futuro de Lamouchi, por tanto, ya no es solo una cuestión de un contrato de entrenador, sino también una cuestión del rumbo de una selección que llegó al torneo con una sólida herencia clasificatoria y lo abrió con una de las derrotas más duras de su historia reciente. Si la Federación Tunecina de Fútbol confirma la destitución, será el reconocimiento de que la crisis ha alcanzado un nivel en el que el cambio se considera necesario incluso en pleno Mundial. Si Lamouchi continúa, cada siguiente decisión, desde la elección del portero hasta la disposición de las líneas, estará bajo una lupa excepcional.
Por ahora, lo único seguro es que la derrota ante Suecia cambió todo el marco de la participación tunecina en el Mundial. En lugar de un debate sobre una oportunidad histórica de superar el grupo, Túnez se enfrenta a preguntas sobre disciplina, confianza, responsabilidad y gestión de crisis. En ese ambiente, los próximos días podrían determinar no solo el destino de Sabri Lamouchi, sino también la forma en que se recordará la participación tunecina en el Mundial 2026.
Fuentes:
- FIFA – centro oficial del partido Suecia - Túnez y calendario del grupo F (enlace)
- FIFA – anuncio del nombramiento de Sabri Lamouchi como seleccionador de Túnez en enero de 2026 (enlace)
- The Guardian – informe del partido Suecia - Túnez y declaraciones posteriores al encuentro (enlace)
- Diario AS – informaciones sobre la reunión urgente de la Federación Tunecina de Fútbol y la posible destitución del seleccionador (enlace)
- Goal.com – informaciones sobre reportes de medios tunecinos, el posible sucesor y la reacción de Lamouchi (enlace)
- talkSPORT – informaciones sobre tensiones en el campamento tunecino y reportes de enfrentamientos después del partido (enlace)
- CAF – datos sobre la clasificación de Túnez sin derrotas y sin recibir goles (enlace)