Deportes

La UNESCO pide un deporte más seguro ante abusos a atletas, voces de víctimas y estándares globales

La UNESCO y la Sport & Rights Alliance publicaron un informe sobre un deporte más seguro, advirtiendo que los abusos, la violencia y los mecanismos independientes débiles de denuncia siguen siendo un problema global. Las recomendaciones piden mayor protección para los atletas, responsabilidad de las organizaciones deportivas y más participación de las víctimas

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La UNESCO pide con un nuevo informe un deporte más seguro: la voz de las víctimas debe entrar en el centro de las normas

Con la publicación del informe Toward Safe Sport: Policy Recommendations from People Impacted by Violence in Sport, la UNESCO abrió una nueva fase del debate sobre la seguridad en el deporte, un tema que cada vez se observa menos como una cuestión interna de las federaciones deportivas y cada vez más como una cuestión de derechos humanos, políticas públicas y responsabilidad de las instituciones. El documento fue elaborado en cooperación con la Sport & Rights Alliance, una red de organizaciones que se ocupan de los derechos humanos en el deporte, y la UNESCO señala que en su elaboración participaron supervivientes, denunciantes, defensores, testigos y otras personas directamente afectadas por la violencia en el entorno deportivo. El informe fue presentado el 15 de junio de 2026 durante una sesión ordinaria del Comité Intergubernamental de la UNESCO para la Educación Física y el Deporte, conocido por la sigla CIGEPS, y fue publicado públicamente el 17 de junio de 2026.

El mensaje central del documento es que el deporte no puede ser seguro si las normas de protección se elaboran sin quienes han sentido de manera más directa las consecuencias del abuso, la violencia, la intimidación o el silencio institucional. Según la UNESCO, muchas personas afectadas por la violencia en el deporte siguen quedando fuera de los procesos de toma de decisiones, aunque precisamente sus experiencias pueden mostrar dónde fallan los sistemas, por qué las víctimas dudan en denunciar los abusos y qué tipo de apoyo necesitan después de la denuncia. Ese enfoque desplaza el debate más allá de la existencia formal de reglamentos y busca una respuesta a una pregunta más importante: ¿funcionan los mecanismos de protección en la práctica?

La seguridad ya no es un tema secundario del sistema deportivo

La UNESCO sitúa el informe en el proceso más amplio de elaboración de estándares políticos globales para un deporte y una educación física inclusivos, equitativos y seguros. Esos estándares deberían ofrecer a los Estados miembros un marco común para la prevención de la violencia, la protección de los deportistas, la gestión de las denuncias y la medición de la responsabilidad de las organizaciones deportivas. Según el comunicado de la UNESCO, el objetivo no es crear otro documento declarativo más, sino desarrollar directrices que puedan aplicarse en distintos sistemas deportivos, desde el deporte escolar y recreativo hasta las competiciones profesionales.

La cuestión del deporte seguro obtuvo un marco político internacional más sólido después de la conferencia MINEPS VII, celebrada en Bakú del 26 al 29 de junio de 2023. Según la UNESCO, ministros y altos funcionarios responsables del deporte de más de 110 países reconocieron entonces la seguridad como una prioridad común del sistema del deporte y la educación física. Después de ello, la UNESCO inició una serie de consultas con gobiernos, organizaciones deportivas, sociedad civil, investigadores, deportistas y organismos de las Naciones Unidas, y el nuevo informe representa uno de los resultados más concretos de ese proceso.

En el fondo se encuentra una comprensión más amplia del deporte como derecho, y no solo como actividad competitiva o comercial. La Carta Internacional de la UNESCO de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte señala que la práctica de la educación física, la actividad física y el deporte es un derecho fundamental de todas las personas. Si el acceso al deporte es un derecho, entonces la seguridad, la dignidad y la protección contra la violencia no pueden ser un añadido al sistema, sino una condición sin la cual el deporte no cumple su función pública y social.

Los datos muestran la profundidad del problema

La UNESCO advierte que las respuestas a la violencia en el deporte siguen siendo fragmentadas y que difieren de un país a otro y de un deporte a otro. Según el comunicado de la UNESCO y la Sport & Rights Alliance, una mayor conciencia sobre los abusos no condujo automáticamente a definiciones comparables, datos fiables y mecanismos coordinados de prevención, denuncia, respuesta, protección y responsabilidad. Eso significa que un deportista en un sistema puede tener acceso a una denuncia independiente, apoyo psicológico y un procedimiento claro, mientras que en otro sistema la denuncia puede terminar en la misma organización contra la cual se dirige la queja.

Los datos que cita la UNESCO explican además por qué el tema del deporte seguro ya no puede tratarse como una excepción o una serie de casos aislados. Según la World Players Association, el 21 por ciento de las deportistas y el 11 por ciento de los deportistas sufrió al menos una forma de abuso sexual en el deporte durante la infancia. La misma fuente, en el informe CARE de 2021, señala que más de la mitad de los deportistas de élite encuestados informó haber sufrido abuso emocional al menos una vez durante la infancia en el deporte, mientras que aproximadamente uno de cada tres informó haber sufrido abuso físico durante entrenamientos o competiciones.

Los hallazgos preliminares de la primera encuesta global de la UNESCO sobre políticas deportivas muestran la diferencia entre los programas formales y la capacidad real de los sistemas para hacer seguimiento de los casos de violencia. Según la UNESCO, el 77 por ciento de los países que respondieron indica que ofrece programas de formación sobre protección, pero solo el 18 por ciento informa que cuenta con sistemas para recopilar, analizar y comunicar datos penales o judiciales vinculados con casos de violencia en el deporte. Esa brecha apunta a un problema que aparece a menudo en los sistemas deportivos: las formaciones existen, pero sin procedimientos independientes, datos y seguimiento de los resultados, es difícil saber si reducen el riesgo real para los deportistas.

Víctimas y denunciantes como interlocutores expertos, no solo como testigos

Una de las novedades clave del informe es la manera en que se trata la experiencia de las personas afectadas por la violencia. La UNESCO y la Sport & Rights Alliance no describen a los supervivientes solo como fuentes de testimonios, sino como personas que pueden reconocer los puntos ciegos del sistema y ayudar a elaborar normas que puedan implementarse. Según el informe, los supervivientes y los denunciantes pueden aportar ideas importantes sobre por qué las personas no denuncian la violencia, qué ocurre después de la denuncia, cuándo se pierde la confianza en las instituciones y qué tipos de apoyo faltan.

El proceso de consulta tuvo dos fases. Según la UNESCO, la primera fase fue una encuesta en línea en la que participaron 138 personas de 24 países y 17 deportes. La segunda fase reunió a 10 personas con experiencia directa de violencia de ocho países y siete deportes en un debate de grupo en la sede de la UNESCO en París. Los participantes, señala la UNESCO, destacaron de forma constante que los supervivientes no deben ser vistos solo como personas que confirman que el daño ocurrió, sino como socios que pueden ayudar a reconocer obstáculos y mejorar la aplicación de las políticas.

Ese modelo de consulta es especialmente importante en el deporte, donde las relaciones de poder suelen ser extremadamente desiguales. Entrenadores, médicos, dirigentes, clubes, federaciones y patrocinadores pueden tener una gran influencia en las carreras de los deportistas, especialmente de los competidores jóvenes, menores de edad o económicamente dependientes. En un entorno así, denunciar la violencia puede significar para la víctima el riesgo de perder su lugar en el equipo, sufrir estigmatización, represalias o el fin de la carrera. Por eso, el énfasis de la UNESCO en la confianza, la independencia y la protección de quienes denuncian no es un añadido técnico, sino una condición previa para que los sistemas de denuncia se utilicen siquiera.

Qué piden las recomendaciones a los gobiernos y a las organizaciones deportivas

Según la UNESCO, los participantes en la consulta expresaron un fuerte apoyo al borrador de los estándares globales. El noventa por ciento de los participantes calificó los estándares como útiles, el 80 por ciento considera que pueden ayudar a armonizar los enfoques entre Estados y organizaciones, y el 76 por ciento cree que pueden reforzar el efecto de las políticas. Al mismo tiempo, pidieron una aclaración adicional de los conceptos clave y mecanismos de implementación más sólidos, lo que muestra que el apoyo a un marco general no significa renunciar a las exigencias de procedimientos precisos y vinculantes.

Entre las recomendaciones más importantes se encuentran definiciones más claras de protección, deporte seguro y violencia, directrices de implementación más sólidas, supervisión independiente y mecanismos de responsabilidad, sistemas transparentes de denuncia y gestión de casos, protección de denunciantes y de personas que denuncian violencia, así como enfoques centrados en los supervivientes y basados en la comprensión del trauma. Estas recomendaciones apuntan precisamente a aquellas partes del sistema en las que las denuncias se pierden a menudo: competencias poco claras, procedimientos internos cerrados, miedo a represalias y falta de seguimiento sobre lo que ocurrió después de la denuncia.

El comunicado de la UNESCO subraya especialmente que la existencia de reglamentos por sí sola no garantiza un entorno seguro. Emily Cameron-Blake, directora de Global Sports Policy Ltd y miembro del Grupo de Trabajo Global de la UNESCO para un Deporte Seguro, advirtió durante la sesión del CIGEPS que existen países con códigos detallados, pero sin gestión independiente de casos, así como sistemas en los que las líneas telefónicas de denuncia conducen de vuelta a la federación contra la cual se presenta la denuncia. Según su evaluación, el seguimiento, la evaluación, la recopilación de datos y la responsabilidad son necesarios para que los gobiernos sepan si las políticas funcionan en la realidad, y no solo sobre el papel.

La protección debe ampliarse más allá del deporte de élite

Aunque los casos de abuso se ven con mayor frecuencia a escala global a través de grandes escándalos en el deporte de élite, el enfoque de la UNESCO abarca un ecosistema mucho más amplio. El deporte seguro incluye a niños en clubes y escuelas, deportistas recreativos, personas con discapacidad, mujeres y niñas, jóvenes deportistas en academias, aficionados, entrenadores, árbitros, personal médico y otras personas que participan en actividades deportivas. Según la UNESCO, mujeres y niñas, personas con discapacidad y otros grupos a menudo enfrentan riesgos mayores e interconectados, lo que significa que las políticas de protección deben tener en cuenta la edad, el sexo, la discapacidad, el estatus migratorio, el racismo, la situación económica y otras circunstancias.

Ese enfoque cambia la manera en que se exige responsabilidad a las organizaciones deportivas. No basta con reaccionar solo cuando un caso se convierte en escándalo público o cuando existe un proceso penal. Un sistema de deporte seguro debe contar con prevención, formación obligatoria, verificación de las personas que trabajan con niños y grupos vulnerables, procedimientos claros de denuncia, tratamiento independiente de los casos, protección de quienes denuncian, acceso a apoyo psicológico y jurídico, así como datos públicamente disponibles sobre cómo se resuelven los procedimientos. Sin esos elementos, los deportistas pueden permanecer en un sistema que les exige silencio en nombre de la lealtad al club, a la selección nacional o al deporte.

El informe también señala el problema de la confianza. Si los deportistas creen que la denuncia volverá a la persona o institución que tiene interés en proteger la reputación de la organización, la probabilidad de denunciar será menor. Si quienes denuncian temen la exclusión, la pérdida de contrato, el ataque público o la presión jurídica, los canales formales de denuncia quedan en letra muerta. Por eso, las recomendaciones sobre supervisión independiente y protección de denunciantes tienen un significado más amplio que los procedimientos administrativos: determinan si las víctimas siquiera considerarán que es seguro hablar.

Los estándares globales como prueba para las instituciones deportivas

La UNESCO señala que los hallazgos de la consulta ya han influido en las revisiones de los Estándares Globales, especialmente en el Estándar 10, que se refiere al deporte seguro y a la implementación segura. Eso significa que las experiencias de las personas afectadas no se recogieron solo como un gesto simbólico, sino como material que cambia el texto de las futuras directrices. Según un comunicado anterior de la UNESCO, el borrador final de los estándares globales debería presentarse a los Estados miembros en la conferencia MINEPS VIII de 2027, lo que abre el camino hacia una armonización internacional más amplia.

Para los gobiernos, la pregunta clave será si convertirán las directrices globales en políticas nacionales, leyes, organismos de supervisión y programas financiados. Para las federaciones deportivas y los clubes, la prueba será la disposición a no tratar la seguridad como un riesgo reputacional que debe controlarse, sino como una obligación hacia los deportistas y otros participantes. Para las organizaciones internacionales, el desafío será armonizar estándares en un deporte que está al mismo tiempo arraigado localmente, es comercialmente global y a menudo está regulado mediante una compleja red de normas públicas y privadas.

Por eso, el nuevo informe no trae solo una lista de recomendaciones, sino que plantea la cuestión de quién tiene derecho a dar forma al futuro del deporte. La UNESCO y la Sport & Rights Alliance transmiten que no pueden ser solo los órganos de gobierno, abogados, funcionarios y grupos de trabajo especializados, sino también las personas que sintieron las consecuencias de sistemas disfuncionales. Si se quiere establecer la seguridad como base obligatoria del deporte, la voz de los supervivientes, denunciantes y comunidades afectadas debe convertirse en parte del proceso en el que las normas se escriben, aplican y supervisan.

Fuentes:
- UNESCO – comunicado sobre el informe Toward Safe Sport y las recomendaciones de personas afectadas por la violencia en el deporte (enlace)
- Sport & Rights Alliance – comunicado sobre el informe elaborado con la UNESCO y las recomendaciones clave para un deporte seguro (enlace)
- UNESCO – comunicado sobre la consulta a deportistas y personas afectadas por la violencia en el desarrollo de estándares globales (enlace)
- World Players Association / UNI Global Union – CARE Report sobre las experiencias de deportistas de élite durante la infancia (enlace)
- UNESCO – información sobre la conferencia MINEPS VII y los documentos del proceso Fit for Life (enlace)
- UNESCO Digital Library – Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas UNESCO Deporte seguro abusos a atletas Sport & Rights Alliance violencia en el deporte protección de atletas estándares globales organizaciones deportivas

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