El Mundial será más grande que nunca, pero sin una serie de grandes estrellas
El Mundial de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México reunirá por primera vez a 48 selecciones, pero el formato ampliado no ha eliminado una de las consecuencias deportivas más duras de la clasificación: parte de los futbolistas más conocidos quedará fuera del mayor escenario. Según la explicación de la FIFA sobre el nuevo sistema de competición, el torneo se amplía de 32 a 48 equipos, distribuidos en 12 grupos de cuatro selecciones. A la fase eliminatoria accederán las dos mejores selecciones de cada grupo y las ocho mejores terceras, lo que significa que la fase final será más amplia que en cualquier Mundial anterior. Aun así, la lista oficial de participantes muestra que el mayor número de plazas no fue suficiente para todas las grandes selecciones ni para todos los grandes individuos. Según la situación disponible el 3 de junio de 2026, entre los nombres más resonantes que no jugarán el torneo se encuentran Khvicha Kvaratskhelia, Victor Osimhen, Ademola Lookman, Robert Lewandowski, Jan Oblak, Dominik Szoboszlai y Dušan Vlahović.
La ampliación de la competición es especialmente importante porque cambió el panorama político y deportivo de las eliminatorias mundiales. Todas las confederaciones continentales recibieron más plazas, y por primera vez también se clasificaron para el torneo selecciones que anteriormente se quedaban regularmente al borde del pase. La lista de selecciones clasificadas de la FIFA confirma que la fase final se abrió a nuevos debutantes y equipos que regresan, pero al mismo tiempo muestra que la clasificación siguió siendo extremadamente selectiva. En Europa la presión continuó siendo la mayor por la profundidad de la competencia, mientras que en África y Sudamérica decidieron diferencias muy estrechas, repescas y penaltis. Por eso la lista de ausencias no habla solo de decepciones individuales, sino también de lo exigente que siguió siendo el camino hacia el Mundial pese al número récord de plazas.
Italia vuelve a quedarse fuera del torneo, por tercera vez consecutiva
El mayor símbolo del fracaso del ciclo clasificatorio sigue siendo Italia, cuatro veces campeona del mundo, que se perderá un tercer Mundial consecutivo. Según la FIFA, se trata del primer caso en la historia de la competición en que un antiguo campeón del mundo se ausenta de tres ediciones consecutivas del torneo. La derrota italiana en la repesca europea fue especialmente dolorosa porque llegó en el paso final, tras el partido contra Bosnia y Herzegovina en Zenica. La UEFA anunció que el encuentro terminó 1:1, y Bosnia y Herzegovina pasó al Mundial gracias a una mejor ejecución de los penaltis, 4:1 en total. Para Italia, eso significó la continuación de una crisis que dura desde las clasificaciones fallidas para Rusia 2018 y Catar 2022, aunque la selección ganó entretanto la Eurocopa de 2021.
Ese desenlace deja fuera del torneo a toda una serie de jugadores que, por calidad y experiencia, pertenecerían a la parte más alta de la cita mundial. Gianluigi Donnarumma no defenderá la portería en el Mundial, Sandro Tonali y Nicolò Barella se quedarán sin la posibilidad de liderar el centro del campo italiano, y Alessandro Bastoni y Federico Dimarco pierden la oportunidad de trasladar su forma de club y de selección al escenario global. Según los datos de la UEFA, Bastoni fue expulsado antes del final de la primera parte en la final de la repesca contra Bosnia y Herzegovina, lo que dificultó aún más el intento italiano de conservar la ventaja y conseguir la clasificación. La FIFA también transmitió la declaración del seleccionador Gennaro Gattuso de que la eliminación fue extremadamente difícil de aceptar, lo que describe bien la magnitud de la decepción en un país que durante décadas fue uno de los pilares permanentes del fútbol mundial.
El caso italiano muestra que la ampliación del formato por sí sola no garantiza el rescate de las potencias tradicionales. La clasificación de la UEFA para el Mundial 2026 terminó con la repesca europea, en la que las plazas adicionales fueron conquistadas por Bosnia y Herzegovina, Suecia, Turquía y Chequia. Eso significa que en los partidos clave también quedaron fuera del torneo otras selecciones fuertes, incluidas Polonia y Dinamarca. Para Italia, sin embargo, la diferencia en la percepción es la mayor, porque no se trata de un fracaso puntual, sino de un tercer torneo consecutivo perdido. En términos deportivos, la ausencia de Donnarumma, Tonali, Barella, Bastoni y Dimarco reduce también la calidad individual de la fase final, especialmente en la fase en la que se esperan partidos del máximo nivel.
Lewandowski se queda sin probablemente su última oportunidad
Polonia llegó en las clasificaciones adicionales al último obstáculo, pero según el informe de la UEFA perdió contra Suecia 3:2 en la final de la repesca. Suecia consiguió así la clasificación para el torneo, mientras que Polonia se quedó sin plaza en Norteamérica. Esa derrota se vincula especialmente con Robert Lewandowski, uno de los delanteros más exitosos de su generación, que en el momento del final de la clasificación tenía 37 años. Dado que el próximo Mundial se juega en 2030, es realista pensar que esta fue su última gran oportunidad para otra participación en el torneo de selecciones más importante. Según los informes del partido, Polonia volvió dos veces al encuentro, pero no resistió el final contra Suecia.
Lewandowski ya ha jugado en el Mundial, pero su carrera con la selección a menudo estuvo marcada por la desproporción entre su clase personal y el alcance del equipo. Polonia tuvo en los últimos ciclos suficiente calidad individual para ser competitiva, pero no suficiente estabilidad para superar con regularidad los obstáculos clasificatorios más difíciles. En el nuevo formato del torneo habría más espacio para las selecciones que no están entre las favoritas absolutas, por lo que la ausencia polaca queda aún más subrayada. Suecia, según la UEFA, llegó a la clasificación con una victoria en el tramo final del partido, con lo que tomó una plaza que para Polonia tenía significado tanto deportivo como simbólico. Sin Lewandowski, el campeonato se queda sin uno de los pocos delanteros cuya carrera puede medirse por una continuidad de goles al máximo nivel durante más de una década.
Nigeria sin Osimhen y Lookman tras el drama en la repesca africana
Una de las ausencias más duras fuera de Europa se refiere a Nigeria, selección que en el pasado fue a menudo un representante importante del fútbol africano en los Mundiales. Según la Confederación Africana de Fútbol, la RD Congo venció a Nigeria 4:3 tras los penaltis en la final de la repesca africana, después de que el partido terminara 1:1 tras la prórroga. Con ello Nigeria perdió también la última posibilidad de seguir en la carrera por la fase final, mientras que la RD Congo continuó su camino hacia la repesca intercontinental. La CAF subrayó en su informe que Nigeria entró con fuerza en el partido, pero no consiguió convertir la ventaja inicial y los periodos de presión en el pase definitivo. Para la selección nigeriana eso significó una segunda ausencia consecutiva del Mundial, lo que es un golpe especialmente duro para una generación con gran potencial ofensivo.
Victor Osimhen y Ademola Lookman son las dos consecuencias más destacadas de ese fracaso. Osimhen es desde hace años uno de los delanteros africanos más peligrosos, un jugador cuya combinación de velocidad, fuerza y definición puede cambiar el curso de un partido contra cualquier rival. Lookman, por su parte, se ha convertido en un internacional importante y en uno de esos jugadores que pueden actuar entre líneas, abrir el ataque y crear ventaja en el último tercio. Su ausencia significa que el Mundial no tendrá al tándem ofensivo nigeriano que, en un formato más abierto con 48 equipos, podría haber estado entre las historias más interesantes del torneo. Según los informes disponibles de la CAF y la FIFA, Nigeria no cayó por falta de talento, sino por un camino clasificatorio en el que varias ocasiones falladas y un final decidido desde los penaltis determinaron el destino de toda una generación.
El caso nigeriano recuerda que las eliminatorias africanas suelen tener una dinámica distinta a las europeas, pero un precio del error igual de alto. Las selecciones atraviesan grupos largos, después rondas adicionales en las que un partido puede borrar años de trabajo. En un sistema así, la calidad individual no siempre puede compensar la falta de estabilidad, de amplitud de plantilla o de calma en el momento decisivo. En la historia de los Mundiales, Nigeria supo aportar energía, atletismo e imprevisibilidad táctica, por lo que su ausencia tiene un eco más amplio que la propia lista de jugadores. Sin Osimhen y Lookman, el torneo se queda sin una selección que podía ser peligrosa precisamente para los favoritos en partidos de alto ritmo.
Kvaratskhelia, Oblak, Szoboszlai y Vlahović como rostros de la oportunidad perdida
Georgia, después de un gran avance en la escena europea, esperaba poder dar otro paso también en la clasificación para el Mundial, pero según los resultados de la UEFA no logró resistir la competencia en un grupo en el que terminaron por delante selecciones más fuertes y estables. Khvicha Kvaratskhelia queda así como uno de los individuos más resonantes sin participación en el torneo. Su carrera ya ha consolidado su estatus de símbolo nacional, y precisamente el Mundial habría sido el mayor escenario posible para un jugador que acercó a Georgia al público futbolístico más amplio. En selecciones con una capacidad total de plantilla menor, la ausencia del torneo tiene un peso adicional porque rara vez coinciden generación, forma y calendario clasificatorio. Para Kvaratskhelia, por tanto, el próximo ciclo será una nueva oportunidad, pero también una nueva carrera contra el tiempo y las circunstancias.
Eslovenia se quedó sin clasificación, y con ello Jan Oblak sin participación en el Mundial. Para uno de los porteros más valorados de su generación, esto es una paradoja deportiva: su carrera de club le ha dado años al máximo nivel, pero su camino con la selección nunca lo llevó al mayor torneo. Según los resultados de la UEFA, Eslovenia no logró encontrar suficiente continuidad en un grupo en el que los puntos contra rivales directos tuvieron un valor decisivo. Oblak tendrá 37 años en 2030, por lo que está claro por qué el ciclo perdido de 2026 se observa como quizá la última gran oportunidad perdida. Los porteros pueden durar más que los jugadores de campo, pero los ciclos clasificatorios no dependen solo de la calidad individual, sino también de la fuerza de toda la selección.
Dominik Szoboszlai también seguirá el torneo fuera del campo después de que Hungría no consiguiera la clasificación. Según los resultados de las eliminatorias europeas, Hungría perdió en el tramo final del grupo el partido clave contra la República de Irlanda 3:2, con lo que se quedó sin la plaza que la habría mantenido en la lucha por el Mundial. Szoboszlai es el capitán y la figura central del equipo húngaro, el jugador a través del cual se construyen la posesión, el ritmo y el último pase. Su ausencia reduce el número de centrocampistas creativos en el torneo, pero golpea aún más al proyecto de la selección húngara, que en los últimos años había mostrado que puede ser un rival incómodo y disciplinado. Para Hungría, que espera desde hace mucho el regreso a la cita mundial, este fracaso sigue siendo uno de los momentos más difíciles de la generación actual.
Serbia, según los resultados de la UEFA, terminó la clasificación sin plaza en un grupo en el que fueron decisivas las derrotas contra rivales directos y un calendario difícil contra Inglaterra. Dušan Vlahović por ello no jugará en el Mundial, aunque pertenece al perfil de delantero que podría tener gran valor en el fútbol de torneo. Serbia ha contado en los últimos años con nombres reconocibles en ataque, pero no consiguió convertir la fuerza individual en un resultado clasificatorio estable. La ausencia de Vlahović subraya aún más lo crueles que son las clasificaciones con las selecciones que tienen varios jugadores de primer nivel, pero no un sistema suficientemente equilibrado. En un torneo con 48 equipos se esperaba que tales selecciones encontraran más fácilmente el camino, pero la competencia europea mostró lo contrario.
La lista más amplia de ausencias habla de la imprevisibilidad de las clasificaciones
La lista de grandes nombres que no jugarán en Norteamérica no termina en unos pocos jugadores más mencionados. El bloque italiano por sí solo podría constituir el eje de un equipo muy fuerte, mientras que Nigeria, Polonia, Georgia, Hungría, Eslovenia y Serbia añaden distintos perfiles de jugadores que habrían enriquecido el torneo. Lo común entre ellos es que la calidad individual no fue suficiente para el resultado colectivo. El Mundial sigue siendo una competición de selecciones en la que el valor individual siempre se mide a través de la capacidad del equipo para sobrevivir a un largo ciclo clasificatorio, viajes, lesiones, cambios de forma y partidos de alta presión. Precisamente por eso las ausencias de jugadores conocidos no son una excepción, sino un recordatorio constante de la naturaleza del torneo.
Para la FIFA, la ampliación a 48 selecciones es una manera de hacer que la cita mundial sea más accesible para un mayor número de entornos futbolísticos. Según las reglas oficiales del nuevo formato, más selecciones tendrán al menos tres partidos en la fase de grupos, y un mayor número de terceros tendrá la oportunidad de permanecer en el torneo. Eso debería aumentar la representación global y prolongar la vida de algunas selecciones que en el sistema anterior habrían quedado eliminadas ya después de la primera fase. Pero las clasificaciones mostraron que la ampliación no borra las diferencias en continuidad, organización y fortaleza mental. Los grandes nombres aún pueden quedarse fuera de la fase final si sus selecciones no logran resolver los partidos clave.
Para los propios jugadores, las consecuencias son diferentes. Los más jóvenes, como Kvaratskhelia, Szoboszlai y Vlahović, tendrán nuevos ciclos, aunque nadie puede garantizar que las circunstancias entonces sean más favorables. Osimhen y Lookman siguen en una edad en la que podrían llevar a Nigeria hacia el siguiente intento, pero la segunda ausencia consecutiva del torneo aumenta la presión sobre toda la federación y el cuerpo técnico. Lewandowski y Oblak se encuentran en una fase distinta de sus carreras, en la que cada fase final perdida tiene un peso considerablemente mayor. Para los jugadores italianos el problema es colectivo e histórico, porque el tercer fracaso consecutivo ya no puede observarse como una casualidad o una mala suerte aislada.
El Mundial 2026, por tanto, será al mismo tiempo el más grande de la historia y uno de aquellos que se recordarán por los ausentes. El torneo tendrá nuevos debutantes, regresos, tres países anfitriones y un formato eliminatorio más amplio, pero no tendrá a Italia, Nigeria, Polonia, Eslovenia, Hungría, Serbia ni Georgia. Tampoco tendrá a Donnarumma, Tonali, Barella, Bastoni, Dimarco, Osimhen, Lookman, Lewandowski, Oblak, Szoboszlai, Vlahović ni Kvaratskhelia. En el fútbol, sin embargo, precisamente esas ausencias suelen aumentar el valor de la clasificación de quienes lograron pasar. El número récord de participantes no significa que el camino se haya vuelto sencillo, sino que la diferencia entre el logro y la oportunidad perdida en muchos casos fue visible solo en un partido, una prórroga o un disparo desde el punto de penalti.
Fuentes:
- FIFA – lista oficial de selecciones clasificadas para el Mundial 2026 y contexto del torneo (enlace)
- FIFA – explicación del nuevo formato del Mundial con 48 selecciones (enlace)
- UEFA – resultados de las eliminatorias europeas y las repescas para el Mundial 2026 (enlace)
- FIFA – análisis y reacciones tras el tercer fracaso consecutivo de Italia en la clasificación para el Mundial (enlace)
- CAF – informe sobre la victoria de la RD Congo contra Nigeria en la repesca africana (enlace)
- UEFA – informe sobre la victoria de Suecia contra Polonia en la final de la repesca europea (enlace)