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Aplazamiento de la gran reforma del deporte universitario en el Senado: Protect College Sports Act en septiembre

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Descubre qué significa el aplazamiento en el Senado de EE. UU. para la Protect College Sports Act, una propuesta sobre derechos NIL, reparto de ingresos, transferencias y protección sanitaria de los atletas. En septiembre, sus defensores necesitarán al menos 60 votos para avanzar

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El Senado de Estados Unidos aplaza la votación sobre la Protect College Sports Act: la gran reforma del deporte universitario tendrá que esperar hasta septiembre

WASHINGTON - El Senado de Estados Unidos concluyó sus trabajos antes del receso de verano sin votar sobre la Protect College Sports Act, una propuesta que podría cambiar de la manera más profunda en varias décadas las normas de financiación, los derechos de los deportistas y la gestión del deporte universitario en Estados Unidos. La propuesta S. 4668 quedó sin una votación procedimental definitiva después de una sesión que duró toda la noche y terminó el 8 de agosto, y el líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, anunció que la ley volvería al orden del día después del receso de verano. Según el calendario oficial del Senado, el período durante el cual los legisladores no sesionan se extiende del 10 de agosto al 11 de septiembre de 2026, por lo que se espera una nueva consideración durante septiembre. Associated Press informó de que el debate se vio ralentizado por la oposición de algunos senadores, enmiendas adicionales y la saturada agenda final del Senado. De este modo, la decisión política sobre una de las reformas más importantes del deporte universitario estadounidense ha quedado aplazada al menos varias semanas.

La propuesta cuenta con una poco habitual combinación de patrocinadores republicanos y demócratas. La encabezan el senador republicano Ted Cruz, de Texas, y la senadora demócrata Maria Cantwell, del estado de Washington, y entre los copatrocinadores se encuentran Eric Schmitt, Chris Coons, Peter Welch y Shelley Moore Capito, según el Comité del Senado de Comercio, Ciencia y Transporte. El comité respaldó la propuesta el 18 de junio por 19 votos a favor y nueve en contra, tras lo cual el proyecto fue enviado al pleno del Senado. El 5 de agosto, Thune presentó una solicitud para cerrar el debate, es decir, de cloture, lo que constituyó un importante paso procedimental hacia una posible votación. Sin embargo, la votación necesaria no llegó a celebrarse antes del receso.

El umbral de 60 votos será decisivo para continuar el procedimiento

En el Senado, la mayoría de las leyes pueden aprobarse en la votación final por mayoría simple, pero para poner fin al debate sobre una propuesta legislativa y superar una posible obstrucción normalmente se necesita el apoyo de tres quintas partes de los senadores. Las reglas oficiales del Senado establecen que para aplicar la cloture a una legislación, con una cámara completa de 100 senadores, son necesarios 60 votos. Esa cifra es precisamente la clave para la Protect College Sports Act: tras el aplazamiento, Cruz expresó su convicción de que la propuesta puede reunir al menos a 60 senadores, aunque por ahora no puede considerarse seguro el resultado final. El hecho de que la ley tenga patrocinadores de los dos grandes partidos aumenta sus posibilidades, pero la oposición procede de varias direcciones ideológica e institucionalmente diferentes.

Associated Press señala que entre los republicanos escépticos estaban los senadores Tommy Tuberville, de Alabama, y Josh Hawley, de Missouri. Tuberville, antiguo entrenador de fútbol americano universitario, había afirmado anteriormente que la propuesta va demasiado lejos y que el Gobierno federal no debería asumir un papel excesivo en cuestiones como los derechos de los medios de comunicación, las relaciones entre conferencias y parte de las normas sobre elegibilidad de los deportistas. Hawley, junto con los senadores Jim Banks y Tuberville, presentó una enmienda relacionada con la preservación de las leyes estatales sobre los criterios de participación en el deporte femenino. Al mismo tiempo, la AFL-CIO y su Sports Council se pronunciaron contra la ley, mientras que la organización Athletes.org también pidió que la propuesta no fuera aprobada en su forma actual.

Por ello, el apoyo bipartidista formal no garantiza la aprobación. Las enmiendas adicionales pueden abrir cuestiones que no eran una parte central de la ley original y dificultar la creación de una coalición de 60 senadores. En los últimos días antes del receso, el Senado estaba considerando simultáneamente la financiación del Gobierno federal y otras prioridades, por lo que la PCSA no llegó a la votación prevista. Thune anunció posteriormente que los trabajos continuarían en septiembre, lo que significa que el estancamiento no equivale a la retirada de la propuesta.

Por qué la ley se ha vuelto tan importante para el deporte universitario estadounidense

El centro de la reforma es el sistema NIL, sigla que hace referencia a los derechos de los deportistas a explotar comercialmente su propio nombre, imagen y semejanza. El deporte universitario estadounidense limitó durante mucho tiempo la remuneración directa de mercado a los deportistas, pero las decisiones judiciales, las leyes estatales y las nuevas reglas de la NCAA han abierto gradualmente espacio para contratos de patrocinio y beneficios económicos directos. Un punto de inflexión fundamental fue el acuerdo en el caso House contra NCAA, que un tribunal federal aprobó definitivamente en junio de 2025. La NCAA anunció entonces que el acuerdo permite a las universidades compartir directamente una parte de los ingresos deportivos con los deportistas e introduce normas para los contratos NIL externos.

Según datos de la NCAA, el límite anual inicial del acuerdo se fijó en el 22,5 por ciento de determinados ingresos medios de las mayores conferencias, es decir, aproximadamente 20,5 millones de dólares por universidad durante el primer año. Associated Press señala que el límite actual ha aumentado entretanto hasta unos 21,3 millones de dólares. El problema para las universidades y las conferencias sigue siendo que los contratos NIL adicionales con terceros pueden crear un margen mucho mayor para pagar a los deportistas, especialmente cuando intervienen estructuras de marketing, multimedia o donantes vinculadas a las instituciones. Los defensores de una ley federal sostienen que esa situación fomenta una carrera de gasto, dificulta la aplicación de normas uniformes y genera grandes diferencias entre las instituciones.

La Protect College Sports Act intenta incorporar parte de esos acuerdos a un marco regulador más uniforme. Según el Comité de Comercio del Senado, el texto revisado adopta la definición de "entidad asociada" del acuerdo House y establece que determinados acuerdos vinculados a una universidad queden incluidos en un límite más estricto de reparto de ingresos. Al mismo tiempo, se exige una mayor transparencia de los contratos NIL y la certificación de determinados socios multimedia, patrocinadores, fabricantes de equipamiento deportivo y otros proveedores para distinguir los verdaderos contratos de mercado de los acuerdos que, en la práctica, sirven para reclutar o retener jugadores. La ley también establecería un estándar nacional en lugar del actual mosaico de diferentes normas estatales.

Un nuevo fondo de 22,5 millones de dólares cambió la postura del Big Ten y la SEC

El giro político más importante se produjo después de las negociaciones con el Big Ten y la Southeastern Conference, los dos bloques más poderosos y con mayor influencia financiera del deporte universitario estadounidense. A principios de junio, ambas declararon conjuntamente que no respaldaban el texto de aquel momento y señalaron como problemas unas normas insuficientemente uniformes, una posible nueva inseguridad jurídica y cambios en el modelo de reparto de ingresos del acuerdo House. Tras varias semanas de negociaciones, su postura cambió. En una declaración conjunta publicada el 1 de agosto, los presidentes y rectores de las instituciones del Big Ten y la SEC anunciaron que apoyaban la Protect College Sports Act en la versión vigente en aquel momento.

Una parte fundamental del compromiso es un nuevo fondo para la retención de deportistas de 22,5 millones de dólares anuales por universidad. Según la propuesta revisada del Comité del Senado, las universidades podrían aumentar esa cantidad en hasta cinco millones de dólares adicionales si invierten una suma equivalente en oportunidades NIL para los deportes femeninos y olímpicos. De este modo, el fondo máximo de retención podría alcanzar los 27,5 millones de dólares. Si a ello se suma el límite existente del modelo House, Associated Press estima que el margen total para determinados tipos de pagos directos y vinculados podría alcanzar aproximadamente 48,8 millones de dólares por programa.

La estructura intenta alcanzar dos objetivos: permitir que los grandes programas retengan a los mejores deportistas dentro de un sistema más claro y evitar que el aumento del gasto en fútbol americano y baloncesto masculino desplace a los deportes femeninos y olímpicos. El Comité del Senado señala que la ley protegería el número de plazas en los equipos y de becas para programas femeninos y olímpicos en los niveles del curso académico 2024/2025 y mantendría expresamente las obligaciones derivadas de la ley federal Title IX.

La propuesta no es solamente una ley sobre dinero

Aunque el NIL y los límites de gasto concentran la mayor parte del debate, la Protect College Sports Act abarca un paquete mucho más amplio de derechos y normas. Según un resumen publicado por el Comité de Comercio del Senado, a nivel federal se reconocería a los deportistas el derecho a obtener ingresos del NIL, y los contratos tendrían que especificar claramente las obligaciones y las cantidades de remuneración. Los agentes deportivos tendrían que estar registrados, sus honorarios para determinados contratos estarían limitados al cinco por ciento y los deportistas podrían iniciar procedimientos contra los agentes que los engañaran o vulneraran los derechos establecidos. La propuesta también contiene protecciones de mayor duración para las becas y limita la posibilidad de retirarlas por lesión o rendimiento deportivo.

En el apartado sanitario, la ley exigiría a las instituciones de Division I proporcionar seguro médico durante la actividad deportiva y cinco años de cobertura después de finalizar el período de elegibilidad para las lesiones relacionadas con el deporte. También se prevé un fondo médico de hasta 100 millones de dólares anuales para las instituciones que necesiten ayuda para financiar esa cobertura y para enfermedades graves de larga duración relacionadas con lesiones deportivas. Las universidades tendrían que establecer responsables independientes de salud y seguridad, y las decisiones del personal médico sobre la aptitud de un deportista para competir no podrían ser anuladas por entrenadores u otro personal no médico. Los estándares establecidos se aplicarían, entre otras cuestiones, a lesiones cerebrales, estrés térmico, asma y otros riesgos para la salud.

La reforma afectaría también a los traspasos y a la duración de la elegibilidad deportiva. Según la propuesta, se garantizaría al deportista el derecho a un traspaso sin perder una temporada de competición, mientras que un segundo traspaso normalmente supondría un año sin competir, con determinadas excepciones. Al mismo tiempo, la ley intenta limitar el reclutamiento indebido de deportistas entre programas. Para la gobernanza de la NCAA se prevé una mayor representación de deportistas actuales y recientemente activos, incluido el requisito de que al menos un tercio de determinados órganos con facultades para establecer normas esté integrado por deportistas actuales o antiguos.

Los derechos de los medios, los deportes menores y las instituciones HBCU también forman parte de la reforma

Una de las partes más ambiciosas de la propuesta se refiere a la venta de derechos televisivos y otros derechos de los medios de comunicación. Se permitiría a las universidades asociarse voluntariamente para negociar conjuntamente los derechos, con determinada protección antimonopolio para ese modelo. El Comité del Senado subraya que ninguna universidad o conferencia estaría obligada a participar y que los contratos de medios existentes no quedarían anulados automáticamente. Los defensores consideran que la negociación conjunta podría aumentar los ingresos y permitir una financiación más estable para los programas que por sí solos no generan grandes ingresos televisivos.

El texto también prevé una mayor disponibilidad de las retransmisiones. Para los partidos de fútbol americano y baloncesto, determinados derechos tendrían que estar disponibles para al menos un medio de comunicación local en el mercado de origen de la universidad, mientras que los derechos no utilizados de deportes menos comerciales podrían volver a las universidades para su distribución independiente. La propuesta también incluye un programa de 180 millones de dólares anuales durante cinco años para mejorar la infraestructura de banda ancha, informática y medios de comunicación de los colleges y universidades históricamente negros, es decir, las instituciones HBCU.

Los críticos advierten sobre la limitación del poder de negociación de los deportistas

La principal objeción no se dirige contra la necesidad de unas normas nacionales, sino contra la cuestión de quién puede establecer esas normas. El 5 de agosto, la AFL-CIO y su Sports Council pidieron a los senadores que votaran contra la S. 4668. La central sindical sostiene que la propuesta da a la NCAA, a las conferencias y a las instituciones demasiada capacidad para determinar conjuntamente las condiciones sin una negociación colectiva obligatoria con los deportistas. La AFL-CIO critica especialmente las protecciones antimonopolio y la posibilidad de que la ley federal desplace parte de las protecciones que los deportistas han adquirido o podrían adquirir conforme a las leyes de los distintos estados.

Athletes.org, una organización que representa los intereses de miles de deportistas universitarios actuales y antiguos, presenta un argumento similar. Sostiene que la estabilidad del sistema no debería construirse limitando la remuneración, los traspasos y otros derechos sin una representación independiente de los deportistas en la mesa de negociación. La organización advierte de que las ligas profesionales suelen establecer sus límites salariales y otras restricciones mediante negociación colectiva con los sindicatos de jugadores, mientras que los deportistas universitarios no cuentan con un sistema de negociación comparable y unificado. Los defensores de la ley responden que la propuesta codifica por primera vez a nivel federal una serie de derechos concretos, incluidos el NIL, la protección sanitaria, las becas, el derecho a presentar demandas y una mayor representación de los deportistas en la gobernanza.

Ese conflicto será una de las principales pruebas en septiembre. La ley debe convencer simultáneamente a los senadores que reclaman derechos más sólidos para los deportistas, a quienes desean una menor intervención federal y a aquellos cuya prioridad es la sostenibilidad de los deportes que no generan grandes ingresos. El apoyo del Big Ten y la SEC eliminó un importante obstáculo institucional, pero aumentó las sospechas de los críticos de que el compromiso está demasiado adaptado a las conferencias más ricas.

Incluso después del Senado queda un camino incierto a través de la Cámara de Representantes

Aunque en septiembre obtenga el apoyo procedimental necesario y sea aprobada por el Senado, la Protect College Sports Act no se convertirá automáticamente en ley. Un texto idéntico debe ser aprobado también por la Cámara de Representantes, tras lo cual podría ser firmado por el presidente de Estados Unidos. Associated Press considera que el camino a través de la Cámara de Representantes podría ser más difícil, entre otras razones porque anteriores intentos de aprobar una amplia ley federal sobre el deporte universitario han tenido dificultades para reunir suficiente apoyo. Eso significa que la votación de septiembre es importante, pero no constituye el punto final del proceso legislativo.

Hasta entonces, el deporte universitario estadounidense seguirá funcionando mediante una combinación del acuerdo judicial House, las reglas de la NCAA, las decisiones de las conferencias y las leyes estatales. Precisamente ese sistema complejo es presentado por los defensores de la PCSA como prueba de que se necesita un marco federal uniforme, mientras que los opositores consideran que la uniformidad jurídica no debe lograrse reduciendo los derechos de mercado y laborales de los deportistas. Cuando el Senado regrese a Washington en septiembre, el debate será por ello más amplio que la cuestión de un solo fondo o un único límite de gasto. La votación mostrará si el Congreso puede encontrar un modelo políticamente sostenible para una industria que, en solo unos años, ha pasado de limitar casi por completo la remuneración directa a los deportistas a un sistema en el que las universidades, las conferencias, los patrocinadores y los propios deportistas compiten por una parte cada vez mayor de un mercado multimillonario.

Fuentes:
- Associated Press - aplazamiento de la votación, contexto político y marco financiero (enlace)
- U.S. Senate Committee on Commerce, Science, and Transportation - texto revisado y cambios tras las negociaciones con las conferencias (enlace)
- U.S. Senate Committee on Commerce, Science, and Transportation - resumen de los derechos de los deportistas, atención sanitaria, traspasos y derechos de los medios (enlace)
- Big Ten Conference - declaración conjunta del Big Ten y la SEC del 1 de agosto de 2026 sobre el apoyo al texto actual de la ley (enlace)
- AFL-CIO - explicación de la oposición y observaciones sobre la negociación colectiva (enlace)
- Athletes.org - postura de los deportistas y petición de representación independiente (enlace)
- U.S. Senate - calendario oficial de sesiones para 2026 y normas sobre la mayoría necesaria para la cloture (enlace; enlace)
- NCAA - explicación del acuerdo judicial House y del modelo inicial de reparto directo de ingresos con los deportistas (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas deporte universitario Senado de EE. UU. Protect College Sports Act NCAA derechos NIL atletas Big Ten SEC
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