Los costes del baloncesto universitario se han disparado: algunos presupuestos de jugadores superan los 30 millones de dólares
El baloncesto universitario estadounidense ha entrado en una etapa en la que la competitividad se mide cada vez más abiertamente por el dinero disponible para confeccionar un equipo. Según un informe de The Athletic publicado el 26 de julio de 2026, los programas de las conferencias más poderosas necesitan ahora con frecuencia al menos una docena de millones de dólares para formar una plantilla capaz de luchar por los primeros puestos. El promedio estimado en la Southeastern Conference, más conocida como SEC, ha aumentado hasta aproximadamente 18 millones de dólares por equipo masculino de baloncesto, mientras que el promedio de la Atlantic Coast Conference, o ACC, se estima en unos 11,5 millones. Los entrenadores y miembros de los cuerpos técnicos citados por The Athletic afirman que tres o cuatro programas de la SEC ya disponen de paquetes para jugadores cercanos a los 30 millones de dólares. Se trata de estimaciones de los costes de las plantillas y de las compensaciones a los deportistas, no del valor de mercado de una universidad o de un programa de baloncesto como franquicia.
Esas cantidades muestran la rapidez con la que ha cambiado un sistema que durante décadas se basó en el estatus amateur de los deportistas. Desde el verano de 2025, las universidades pueden compartir directamente una parte de sus ingresos con los deportistas, mientras que los jugadores pueden firmar simultáneamente acuerdos comerciales adicionales relacionados con el uso de su nombre, imagen y reconocimiento en el mercado, conocidos por las siglas NIL. La combinación de esos flujos ha convertido el reclutamiento de talentos, la retención de jugadores y la incorporación de baloncestistas procedentes del portal de transferencias en una competencia de mercado con cantidades inimaginables hasta hace poco. Para los programas más ricos, el límite oficial del reparto directo de ingresos ya no es el techo definitivo, sino solo uno de los componentes de la oferta total realizada a un jugador. Por ello, la diferencia entre las universidades con mayor poder financiero y el resto del sistema de la NCAA está aumentando rápidamente.
Diez millones de dólares se han convertido en el billete de entrada a la lucha por la cima
Según los entrenadores cuyas declaraciones recopilaron los periodistas Brendan Marks y CJ Moore, un programa que quiera competir regularmente por un título en una gran conferencia ya no puede planificar su plantilla según los estándares de los primeros años de la era NIL. Una estimación de entre diez y doce millones de dólares se describe cada vez con mayor frecuencia como el nivel inicial para un equipo serio, y no como un lujo reservado a unos pocos gigantes tradicionales del baloncesto universitario. La presión es especialmente intensa en la SEC porque casi todas las universidades intentan seguir el ritmo de sus rivales directos. Un entrenador principal de la SEC advirtió que cada año se espera que el mercado se calme, pero que los precios continúan aumentando porque los programas y sus patrocinadores financieros siguen aceptando las nuevas cantidades. Otra fuente de la conferencia estimó que al menos tres o cuatro equipos ya operan en una franja de aproximadamente 30 millones de dólares.
Esa cifra no significa que todos los jugadores reciban pagos del mismo fondo ni que todos los contratos estén disponibles públicamente. Parte del dinero procede del reparto directo de ingresos del departamento deportivo, otra parte de los acuerdos con socios comerciales y otra de las estructuras de donantes y NIL vinculadas a determinadas universidades. La oferta puede incluir trabajos de marketing, apariciones, promociones en redes sociales y concesión de licencias de contenido. Precisamente por eso, los cálculos del valor total de una plantilla siguen siendo estimaciones, basadas con frecuencia en conversaciones con entrenadores, agentes, administradores de programas y personas implicadas en las negociaciones. Aun así, la coincidencia de las estimaciones procedentes de varias conferencias muestra una dirección clara: el precio de mercado del talento de élite aumenta más rápidamente que los intentos del sistema por limitarlo.
Por qué la SEC está financieramente por delante de la ACC
La diferencia entre los 18 millones de dólares estimados en la SEC y los 11,5 millones de la ACC refleja un desequilibrio más amplio en los ingresos, los contratos de medios, la capacidad financiera de los donantes y el valor comercial de los distintos departamentos deportivos. El 5 de febrero de 2026, la SEC anunció que había distribuido un total de 1.030 millones de dólares entre sus 16 miembros durante el ejercicio fiscal 2024/2025. Esa cantidad no es un fondo de baloncesto y no puede equipararse directamente al dinero destinado a los jugadores, pero muestra la magnitud del ecosistema financiero en el que operan los miembros de la conferencia. Los ingresos televisivos, los pabellones llenos, los donantes y las marcas deportivas poderosas ofrecen a los programas más ricos más posibilidades de obtener capital. Cuando un rival aumenta la oferta a un jugador importante, otros programas suelen reaccionar para no quedarse atrás.
Durante los últimos años, la SEC también ha invertido intensamente en entrenadores, infraestructura, análisis de datos, administración y desarrollo de operaciones de baloncesto. La conferencia, reconocida durante mucho tiempo por el fútbol americano, se ha convertido asimismo en una de las ligas de baloncesto con mayor profundidad del país. Ese crecimiento deportivo aumenta aún más el valor de competir en la conferencia, la visibilidad televisiva de los jugadores y el interés de los donantes. La ACC sigue reuniendo algunos de los programas de baloncesto más conocidos de Estados Unidos, pero las grandes diferencias entre sus miembros en ingresos y capital privado disponible reducen el promedio de la conferencia. Por tanto, la comparación de los promedios no significa que todos los clubes de la SEC gasten más que todos los clubes de la ACC, sino que el nivel financiero global de la SEC es actualmente superior según las estimaciones disponibles.
Dos sistemas de pago paralelos han transformado el mercado
El cambio decisivo se produjo después de la aprobación judicial definitiva del acuerdo en el caso House contra la NCAA el 6 de junio de 2025. Las nuevas normas comenzaron a aplicarse el 1 de julio de 2025 y permitieron por primera vez que las universidades pagaran directamente a los deportistas con cargo a un fondo vinculado a los ingresos de los departamentos deportivos. Para el curso académico 2025/2026, el límite inicial fue de aproximadamente 20,5 millones de dólares por institución para todos los deportes en conjunto, mientras que para 2026/2027 aumentó hasta unos 21,3 millones. La College Sports Commission señala que el límite se calcula en función de los ingresos promedio de las principales conferencias procedentes de derechos de medios, venta de entradas y patrocinios. Las universidades deciden por sí mismas cómo distribuir esa cantidad entre los deportes y los deportistas, por lo que no existe una cuota única obligatoria para el baloncesto.
Al mismo tiempo, los acuerdos NIL externos no se incluyen automáticamente en el límite institucional. Un deportista puede recibir pagos directos de una universidad y obtener ingresos adicionales de empresas, donantes u otros terceros, siempre que los acuerdos cumplan las normas establecidas. La College Sports Commission exige que todo acuerdo con un tercero cuyo valor total sea de al menos 600 dólares se declare en el sistema NIL Go en un plazo de cinco días laborables. A continuación, la comisión evalúa si existe un propósito comercial válido y si la compensación se encuentra dentro de un rango razonable en comparación con operaciones de mercado similares. El procedimiento pretende distinguir la publicidad real de los pagos encubiertos por firmar con un equipo o permanecer en él.
En la práctica, la frontera entre un acuerdo comercial y un incentivo de reclutamiento suele ser objeto de controversia. Los programas con patrocinadores ricos y socios comerciales vinculados pueden ofrecer a un deportista un paquete compuesto por un pago directo, obligaciones promocionales y acuerdos adicionales, sin que el límite oficial de la universidad sea la única medida de su valor total. En su informe anual de 2026, Opendorse destacó que los programas de las conferencias Power 4 están creando presupuestos NIL superiores al límite de reparto de ingresos de 21,3 millones de dólares mediante oportunidades comerciales y acuerdos con terceros. Front Office Sports, citando datos de Opendorse, informó de que una universidad promedio de las conferencias Power 4 ofrecía a los deportistas unos 13,5 millones de dólares en acuerdos NIL externos, además del reparto institucional de ingresos, considerando todos los deportes. Esos datos no significan que todas las cantidades ofrecidas se pagaran ni que todo el dinero se destinara al baloncesto, pero muestran por qué el límite nominal no ha detenido el aumento de los costes totales de las plantillas.
El portal de transferencias ha convertido la confección de los equipos en una negociación permanente
El aumento del gasto se ve acelerado adicionalmente por el portal de transferencias, un sistema a través del cual los jugadores pueden cambiar de universidad y quedar disponibles con relativa rapidez para otros programas. Los entrenadores ya no forman sus plantillas únicamente mediante el desarrollo de jugadores de secundaria, sino que cada temporada baja negocian con baloncestistas experimentados que cuentan con estadísticas demostradas y valor de mercado. Un jugador que haya destacado en una conferencia más pequeña puede recibir en poco tiempo ofertas de varios programas ricos, lo que crea una puja similar al mercado de agentes libres en el deporte profesional. En su informe sobre baloncesto de 2026, Opendorse estimó que los deportistas que pasan de programas de nivel medio a potencias tradicionales pueden obtener ingresos NIL varias veces superiores. Un programa que pierde a un jugador clave debe encontrar un sustituto, con el riesgo de que un rival convierta a ese jugador en una pieza importante de su propio equipo.
Retener a los jugadores existentes se ha vuelto, por tanto, casi tan caro como incorporar a otros nuevos. Los entrenadores y los nuevos directores generales de los programas de baloncesto deben evaluar cuánto vale cada integrante de la rotación, cuánto podría obtener en el mercado abierto y cuánto dinero conviene reservar para oportunidades posteriores. El presupuesto ya no se destina únicamente a unas pocas estrellas, porque los buenos defensores, los tiradores desde el banquillo o los pívots experimentados también pueden recibir ofertas que cambien el equilibrio de fuerzas. La planificación resulta especialmente difícil cuando los contratos no están estandarizados y los detalles de muchos acuerdos siguen siendo confidenciales. Por ello, los entrenadores suelen negociar basándose en información incompleta y en estimaciones sobre cuánto están dispuestos a pagar sus rivales.
Las cifras son elevadas, pero no son salarios convencionales
Las estimaciones de 18 o 30 millones de dólares deben interpretarse con cautela porque el baloncesto universitario todavía no dispone de un sistema público y uniforme de divulgación de contratos comparable al de la NBA. En el baloncesto profesional, los salarios están vinculados a un convenio colectivo, un límite oficial y cantidades contractuales públicas. En el sistema de la NCAA, el valor total de una plantilla puede incluir varios tipos de compensación, acuerdos de distinta duración, bonificaciones, obligaciones de marketing y ofertas que nunca llegan a materializarse por completo. Algunas universidades publican partes de sus programas de reparto de ingresos, mientras que una gran cantidad de acuerdos NIL externos no se divulga públicamente. Por eso no existe una única tabla oficial que clasifique de forma inequívoca a todos los equipos de baloncesto según su gasto real.
Sin embargo, la falta de transparencia completa no reduce la importancia de la tendencia. Cuando entrenadores de varios programas mencionan rangos similares, las plataformas de mercado registran un aumento de los acuerdos y las universidades crean puestos específicos para gestionar las plantillas, queda claro que la estructura del deporte se está profesionalizando. Los directores generales llevan ahora las negociaciones, coordinan a los socios NIL, las relaciones con los donantes y la distribución del dinero de una manera similar a los clubes profesionales. Por tanto, el trabajo de entrenador ya no se limita a la táctica, el desarrollo de jugadores y el reclutamiento tradicional. La planificación financiera se ha convertido en una parte cotidiana de la toma de decisiones deportivas.
Los entrenadores advierten sobre la sostenibilidad y la presión sobre otros deportes
La mayor preocupación se refiere a cuánto tiempo podrán los programas seguir aumentando sus ofertas sin un marco estable y aplicable de forma universal. Un entrenador de la SEC citado por The Athletic dijo que no consideraba sostenible el modelo, aunque el mercado sigue creciendo porque siempre aparece alguien dispuesto a pagar más. Esta evolución puede beneficiar a los deportistas, que por fin reciben una parte mayor del valor que generan, pero al mismo tiempo aumenta la presión financiera sobre los departamentos deportivos. Las universidades deben financiar becas, cuerpos técnicos, viajes, instalaciones, atención médica y una gran cantidad de deportes que no generan ingresos comerciales comparables. Si una parte cada vez mayor del capital disponible se dirige al fútbol americano y al baloncesto masculino, las administraciones tendrán que encontrar nuevos ingresos o recortar costes en otras áreas.
Los defensores del sistema actual señalan que ya no se puede negar a los deportistas el derecho a obtener ingresos mientras las universidades, las conferencias y los socios de medios generan miles de millones de dólares. Los críticos, sin embargo, advierten de que la combinación de una transparencia limitada y una capacidad desigual de los donantes puede convertir la competición en una carrera permanente entre los programas más ricos. Las instituciones de las conferencias más pequeñas, sin contratos televisivos, bases de aficionados y mercados de patrocinio comparables, están especialmente expuestas. Incluso un presupuesto de baloncesto de varios millones de dólares puede resultar difícil de sostener para ellas, mientras los principales programas negocian simultáneamente paquetes de veinte o treinta millones de dólares. La consecuencia podría ser una concentración aún mayor de los mejores jugadores en un número limitado de las instituciones con mayor poder financiero.
El Congreso busca establecer normas, pero todavía no se ha aprobado una solución
El intento de establecer un marco federal único se está llevando a cabo a través de la propuesta Protect College Sports Act of 2026. El Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de Estados Unidos respaldó la propuesta el 18 de junio de 2026 por 19 votos contra 9 y la remitió al pleno del Senado para su consideración. Los promotores sostienen que la ley debería proteger los acuerdos NIL legítimos, reforzar los derechos de los deportistas y permitir sancionar con mayor eficacia los pagos encubiertos utilizados para eludir el límite. A mediados de julio, Associated Press informó de que algunos senadores creían que existía el apoyo necesario para que la propuesta fuera aprobada por el Senado, pero también de que la ley encontraba oposición por parte de la SEC y la Big Ten, y de que su recorrido por la Cámara de Representantes sería incierto. Según informes publicados los días 23 y 24 de julio, no se esperaba una votación en el Senado antes del receso de verano.
Eso significa que, a fecha del 27 de julio de 2026, el baloncesto universitario continúa funcionando dentro de un sistema transitorio compuesto por el acuerdo judicial, las normas de la NCAA, la supervisión de la College Sports Commission, las leyes estatales y una posible legislación federal futura. Mientras las instituciones discuten sobre los límites, los deportistas y sus representantes negocian en un mercado que cambia de un mes a otro. Los programas más ricos tienen pocos incentivos para reducir unilateralmente el gasto, porque cualquier retirada podría significar la pérdida de jugadores frente a un rival directo. Por eso, el mercado continúa creciendo incluso antes de que se hayan respondido las preguntas fundamentales sobre transparencia, aplicación de las normas y sostenibilidad a largo plazo. Las plantillas estimadas en 30 millones de dólares ya no son solo una excepción que causa asombro, sino una advertencia de la rapidez con la que el baloncesto universitario estadounidense se ha aproximado a la economía del deporte profesional.
Fuentes:
- The Athletic – informe sobre el aumento de los costes de las plantillas en la SEC y la ACC y sobre las estimaciones de los entrenadores relativas a equipos situados en la franja de 30 millones de dólares (enlace)
- College Sports Commission – normas sobre el reparto institucional de ingresos y el cálculo del límite anual (enlace)
- College Sports Commission – normas sobre la declaración de acuerdos NIL externos, el sistema NIL Go y el umbral de 600 dólares (enlace)
- Opendorse – informe anual de 2026 sobre el mercado NIL y los presupuestos superiores al límite de reparto de ingresos (enlace)
- Opendorse – informe sobre el baloncesto universitario, las transferencias y los cambios en el valor de mercado de los jugadores (enlace)
- Front Office Sports – análisis de las ofertas NIL externas superiores al límite institucional en las conferencias Power 4 (enlace)
- Southeastern Conference – dato oficial sobre la distribución de 1.030 millones de dólares entre sus miembros durante el ejercicio fiscal 2024/2025 (enlace)
- NCAA – confirmación de la aprobación definitiva del acuerdo House contra la NCAA y del inicio del nuevo modelo (enlace)
- Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de Estados Unidos – estado de la propuesta Protect College Sports Act y resultado de la votación en el comité (enlace)
- ESPN – informe del 23 de julio de 2026 que indicaba que no se esperaba una votación en el Senado antes del receso de verano (enlace)
- Associated Press – contexto político actual, apoyo en el Senado y obstáculos para la aprobación de una ley federal (enlace)