La federación iraní vuelve a acusar a las autoridades estadounidenses de acosar a la selección durante el Mundial
La Federación Iraní de Fútbol volvió a acusar a las autoridades estadounidenses y a los servicios de organización en Estados Unidos de acosar a los miembros de la selección durante los desplazamientos en el Mundial 2026, después de que el delantero Mehdi Taremi y el entrenador asistente Saeed Alhoei, según las afirmaciones de la federación, fueran retenidos en el aeropuerto antes del viaje del equipo hacia Seattle. La parte iraní sostiene que ese procedimiento retrasó la salida de la delegación para el último partido de grupo contra Egipto y perturbó aún más la preparación de un equipo que ya antes había advertido públicamente sobre restricciones de movimiento, problemas de visados y una logística dificultada en el torneo. Según un informe de Reuters recogido por The Straits Times, la agencia de noticias iraní ISNA anunció que los miembros de la selección esperaron a Taremi y Alhoei para que pudieran reincorporarse al grupo. La parte estadounidense rechaza las afirmaciones de que se trate de presión política, y funcionarios estadounidenses en declaraciones anteriores explicaron que las normas especiales de viaje están relacionadas con evaluaciones de seguridad y con el régimen de entrada al país durante el torneo. El caso, sin embargo, ha vuelto a abrir la cuestión de hasta qué punto las competiciones deportivas pueden aislarse de las tensiones diplomáticas cuando los partidos se disputan en el territorio de un Estado que mantiene relaciones políticas profundamente cargadas con una selección.
La retención de Taremi y Alhoei reactivó la disputa sobre el trato a Irán
Según las afirmaciones de la Federación Iraní de Fútbol, los problemas aparecieron durante el viaje de la selección desde su base en Tijuana hacia Seattle, donde Irán debe disputar un partido clave contra Egipto. La federación anunció que los anfitriones estadounidenses "crearon problemas" a Taremi y Alhoei, lo que, según la versión iraní de los hechos, ralentizó a toda la delegación y provocó una nueva alteración en el calendario de viaje. Taremi es uno de los jugadores más importantes de la selección iraní, y su condición de capitán y principal baza ofensiva aumenta aún más la sensibilidad del caso. Alhoei forma parte del cuerpo técnico del seleccionador Amir Ghalenoei, por lo que el incidente no se refiere solo al segmento administrativo del viaje, sino también a la parte deportiva más directa de la preparación del equipo. La federación iraní sostiene que se trata de la continuación de un patrón de trato desigual, mientras que las instituciones y funcionarios estadounidenses rechazan la calificación de que se trate de acoso deliberado o de obstrucción política a la selección.
Por ahora no existe una confirmación independiente públicamente disponible de todos los detalles del suceso en el aeropuerto, incluida la duración exacta de la retención y el motivo oficial de los controles adicionales. Según la información disponible, la delegación iraní debía salir de Tijuana hacia Seattle después de que las autoridades estadounidenses suavizaran una restricción anterior y permitieran la llegada dos días antes del partido. Precisamente por eso el último incidente es especialmente controvertido para la federación iraní: Teherán había afirmado previamente que el breve plazo de entrada en Estados Unidos había dificultado seriamente la recuperación y el entrenamiento, y el nuevo retraso se produjo después de que Washington comunicara públicamente que permitiría un día adicional de preparación. En la interpretación iraní, la flexibilización administrativa no eliminó así la sensación de que la selección viaja bajo una presión especial. En la interpretación estadounidense, como habían señalado anteriormente funcionarios implicados en la organización del régimen de seguridad, los procedimientos más estrictos derivan del contexto más amplio de la seguridad nacional y del movimiento de delegaciones durante el torneo.
Las normas especiales de viaje acompañan a Irán desde el inicio del torneo
Durante el torneo, la selección iraní no reside de forma permanente en Estados Unidos, sino que tiene su base en Tijuana, en México, mientras disputa los partidos de grupo en la costa oeste estadounidense. Según Associated Press, después de los primeros partidos el equipo tuvo que abandonar Estados Unidos poco después del final de los encuentros y regresar a su base mexicana, lo que el cuerpo técnico iraní describió como un problema importante para la recuperación de los jugadores. Tras el empate 2:2 contra Nueva Zelanda en Los Ángeles, el seleccionador Amir Ghalenoei se quejó públicamente de que el equipo tuvo que marcharse casi de inmediato, aunque el cuerpo técnico había planeado la recuperación habitual posterior al partido. El capitán Taremi también había hablado antes de las condiciones difíciles de preparación, subrayando que los viajes prolongados, los procedimientos de seguridad y los cambios de calendario crean una presión adicional sobre los jugadores. Estas quejas se convirtieron en parte de una disputa más amplia entre la Federación Iraní de Fútbol, los organizadores y las autoridades estadounidenses.
Según informes de agencias y medios estadounidenses, parte de los funcionarios iraníes, miembros de la administración y personal acompañante no recibió visados estadounidenses, lo que cargó aún más la organización de la selección. Associated Press informó anteriormente de que funcionarios estadounidenses afirmaron que Irán conocía de antemano las normas de viaje según las cuales el equipo puede entrar en el país un día antes del partido y debe abandonarlo tras el final del encuentro. La federación iraní no aceptó tal explicación como suficiente, porque considera que el régimen de seguridad en la práctica se convirtió en una desventaja deportiva. Las normas habituales del torneo permiten protocolos organizativos estrictos, pero se espera de los anfitriones y de la FIFA que garanticen a las selecciones condiciones de preparación comparables. Precisamente esa frontera entre seguridad e igualdad deportiva se ha convertido en el centro de la disputa.
Washington suavizó las restricciones, pero no eliminó el régimen especial
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos comunicó, según Associated Press, que la selección iraní antes del partido contra Egipto podrá entrar en Estados Unidos dos días antes del encuentro, en lugar de la restricción anterior de 24 horas. Esto se presentó como una corrección del régimen de viaje tras los dos primeros desplazamientos del equipo entre la base mexicana y las ciudades estadounidenses anfitrionas. Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, dijo a Associated Press que tal medida estaba prevista tras la evaluación de los primeros viajes de la selección y que el día adicional fue aprobado por la mayor duración del trayecto. Al mismo tiempo se confirmó que Irán todavía debe abandonar Estados Unidos después del final del partido en Seattle. Tal decisión muestra que Washington suavizó el calendario, pero no renunció al régimen especial de seguridad que se aplica a la delegación iraní.
Los funcionarios estadounidenses describen los procedimientos como parte de las medidas de seguridad, mientras que Irán ve en ellos un componente político y un trato desigual. Según declaraciones anteriores de representantes estadounidenses transmitidas por Associated Press y otros medios, los organizadores subrayaban que querían que la atención se mantuviera en el fútbol y que al mismo tiempo se garantizara el control alrededor de los estadios, las bases y los centros de entrenamiento. La federación iraní, por otro lado, considera que esa argumentación no cambia las consecuencias para el equipo: menos tiempo para la recuperación, un mayor número de vuelos y una sensación constante de vigilancia. La diferencia de interpretación es especialmente visible en el último caso de Taremi y Alhoei, porque la parte iraní habla de acoso, y la parte estadounidense de procedimientos y condiciones de seguridad. En ausencia de un registro oficial completo del incidente, el público dispone por ahora principalmente de interpretaciones políticas y deportivas contrapuestas.
El partido contra Egipto tiene un peso competitivo directo
El calendario de la FIFA confirma que Irán juega el último partido del grupo G contra Egipto en el estadio de Seattle, después de los encuentros con Nueva Zelanda y Bélgica. El grupo está formado por Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda, y según el resumen del grupo de la FIFA se trata de uno de los grupos en los que el desenlace competitivo puede decidirse en la última jornada. Irán, según informes del torneo, abrió la competición con un empate contra Nueva Zelanda y luego sumó otro punto contra Bélgica, por lo que una victoria sobre Egipto puede abrirle el camino hacia la fase eliminatoria. En el nuevo formato del Mundial con 48 selecciones, pasan a la segunda ronda los ganadores y segundos clasificados de los 12 grupos, así como las ocho mejores selecciones que terminen en tercer lugar. Esto aumenta el número de escenarios en la fase final del grupo, pero al mismo tiempo hace que cada punto y cada circunstancia de preparación sean más importantes.
Por eso las quejas iraníes no son solo una cuestión diplomática, sino que también pueden tener una dimensión deportiva. Si el equipo se prepara en condiciones distintas a las de sus rivales, la federación puede afirmar que se ha vulnerado el principio de igualdad de condiciones competitivas, incluso si las medidas de seguridad se aplicaron formalmente según las normas del anfitrión. La FIFA en sus materiales públicos destaca el carácter global del torneo que en 2026 se juega en Canadá, México y Estados Unidos, con partidos en 16 ciudades anfitrionas. Un torneo tan grande incluye necesariamente una logística complicada, diferentes husos horarios y distintos regímenes de entrada en los países anfitriones. Pero el caso de Irán muestra que la complejidad logística se vuelve políticamente sensible cuando una selección procede de un Estado que mantiene relaciones tensas con uno de los anfitriones.
Seattle en el centro de la disputa entre reglas deportivas y evaluaciones de seguridad
Seattle se situó en el centro de la atención incluso antes del propio duelo entre Egipto e Irán, porque ambas selecciones cuestionaron las condiciones de llegada y preparación. Axios Seattle informó de que a Irán se le aprobó una llegada más temprana a la ciudad, mientras que la parte egipcia en un momento problematizó su propia solicitud de un trato similar. Medios locales y estadounidenses señalan que la disputa convirtió brevemente el partido en una cuestión más amplia de justicia de los procedimientos del torneo, y no solo en un acontecimiento deportivo. Para la ciudad anfitriona esto significa una atención adicional de los medios internacionales, porque la organización del partido no se observa solo a través de la seguridad y la infraestructura para los aficionados, sino también a través de las implicaciones políticas. Según los informes disponibles, los organizadores intentaron encontrar una solución que permitiera más tiempo de preparación, pero sin la eliminación completa de las restricciones de seguridad.
En el contexto más amplio del Mundial 2026, Seattle es una de las ciudades estadounidenses anfitrionas y parte de la mayor edición del torneo en la historia. El calendario oficial de la FIFA indica que los partidos se juegan en Canadá, México y Estados Unidos, lo que significa que las selecciones deben planificar desplazamientos a grandes distancias y, en algunos casos, a través de fronteras estatales. Para la mayoría de los equipos, esa logística es compleja, pero rutinaria; para Irán está además cargada por el régimen de visados y seguridad. Por eso cada cambio de calendario, control adicional o vuelo retrasado se lee en la opinión pública iraní como parte de un patrón mayor. Al mismo tiempo, los funcionarios estadounidenses intentan mantener el argumento de que los protocolos de seguridad no pueden observarse separados del contexto político y de seguridad en el que se celebra el torneo.
La FIFA se enfrenta a la cuestión de las condiciones iguales en un torneo global
La Federación Iraní de Fútbol había anunciado anteriormente la posibilidad de presentar una queja oficial ante la FIFA por las restricciones de viaje, afirmando que perturban los preparativos y crean condiciones desiguales. Según Associated Press, la delegación iraní se quejó de que para los primeros partidos solo podía entrar en Estados Unidos inmediatamente antes de los encuentros y debía abandonarlo justo después de su finalización. La FIFA por ahora no ha presentado públicamente una decisión detallada que resolviera todos los elementos de la disputa, y la flexibilización estadounidense para el partido de Seattle redujo en cierta medida la presión práctica, pero no eliminó el problema político. Para la FIFA un caso así es delicado porque sus torneos se basan en el principio de que se garanticen a las selecciones condiciones que no influyan de forma injusta en el resultado deportivo. Cuando las decisiones de seguridad del Estado anfitrión cambian directamente el ritmo de los viajes, la recuperación y los entrenamientos, la frontera de responsabilidad entre los organizadores, el Estado anfitrión y la organización mundial del fútbol se vuelve menos clara.
El hecho de que el Mundial 2026 se celebre en un período geopolíticamente tenso da un peso adicional a la disputa. Según Associated Press, la decisión de suavizar las normas para Irán llega en un momento de negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán sobre el fin del conflicto, mientras que los funcionarios estadounidenses al mismo tiempo hablan de la necesidad de reforzar las evaluaciones de seguridad. Tal contexto no tiene por qué significar que los procedimientos deportivos estén motivados políticamente, pero aumenta la sensibilidad de cada decisión administrativa. Por eso la parte iraní no presenta el último caso como un problema aeroportuario aislado, sino como la continuación de una presión que se repite desde el inicio del torneo. La parte estadounidense, por su parte, intenta transmitir que las normas, por estrictas que sean, forman parte de la gestión del riesgo en un acontecimiento que incluye a un gran número de selecciones, aficionados y delegaciones internacionales.
La selección intenta mantener el foco en el terreno de juego
A pesar de la disputa, la selección iraní debe prepararse para un partido que puede determinar su camino posterior en el torneo. El cuerpo técnico de Ghalenoei se enfrenta a una doble tarea: mantener la concentración de los jugadores y al mismo tiempo gestionar circunstancias logísticas que se han convertido en el tema principal fuera del campo. Taremi, cuyo nombre está en el centro de las últimas acusaciones, sigue siendo un jugador clave para el ataque iraní y un símbolo de un equipo que intenta convertir la presión en un resultado competitivo. Egipto, también bajo la presión de la última jornada, tiene sus propios objetivos deportivos y motivo para seguir atentamente las condiciones bajo las cuales ambas selecciones llegan a Seattle. Por eso el cierre del grupo G será observado no solo a través del resultado, sino también a través de la cuestión de si la logística del torneo permitió a todos los participantes una preparación comparable.
Actualmente no está claro si la Federación Iraní de Fútbol, tras el último caso, presentará una queja oficial adicional ante la FIFA o si la disputa permanecerá en el nivel de acusaciones públicas y declaraciones mediáticas. Si la queja se formaliza, la FIFA podría enfrentarse a presión para aclarar cómo se coordinan los requisitos de seguridad del Estado anfitrión con el principio de trato igualitario de las selecciones. Si eso no ocurre, el caso seguirá siendo de todos modos un precedente importante para todos los futuros grandes torneos en los que las delegaciones deportivas viajen por países con distintos regímenes de visados, seguridad y política. Para Irán, la pregunta más importante es si el equipo en Seattle obtendrá suficiente tranquilidad para prepararse para Egipto. Para los organizadores, el desafío es demostrar que los procedimientos estrictos de seguridad pueden aplicarse sin crear la impresión de que una selección juega bajo reglas distintas a las demás.
Fuentes:
- The Straits Times / Reuters – informe sobre las afirmaciones iraníes de que Mehdi Taremi y Saeed Alhoei fueron retenidos durante el viaje hacia Seattle (enlace)
- Associated Press – informe sobre la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos de permitir a Irán llegar dos días antes del partido contra Egipto (enlace)
- Associated Press – informe anterior sobre la explicación estadounidense de las normas de viaje, los problemas de visados y las quejas iraníes tras el primer partido (enlace)
- FIFA – calendario oficial de los partidos de la selección iraní en el Mundial 2026 (enlace)
- FIFA – resumen oficial del grupo G con las selecciones de Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda (enlace)
- Axios Seattle – contexto local de la disputa sobre la llegada de Irán y Egipto a Seattle antes del partido del grupo G (enlace)