La FIFA y la federación iraní de fútbol hablaron sobre la participación de Irán en el Mundial de Estados Unidos
Funcionarios de la FIFA mantuvieron en Estambul conversaciones con representantes de la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán en un intento de abordar las cuestiones organizativas restantes y políticamente sensibles antes de la participación de la selección iraní en la Copa Mundial de 2026, que comienza el 11 de junio. La reunión se celebró menos de un mes antes del inicio del torneo, en un momento en que la parte iraní busca garantías claras sobre la entrada de jugadores, cuerpo técnico y funcionarios en los Estados Unidos de América. Según un informe de Reuters difundido por Al Jazeera, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, describió la conversación como constructiva y positiva y dijo que la FIFA trabaja estrechamente con la federación iraní. El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, declaró que la FIFA escuchó los diez puntos presentados por la parte iraní y ofreció soluciones para cada uno de ellos.
La cuestión de Irán en la Copa Mundial de 2026 supera la logística deportiva habitual. La selección jugará sus tres partidos de grupo en territorio estadounidense, mientras que las relaciones entre Teherán y Washington llevan décadas marcadas por la ruptura de relaciones diplomáticas, sanciones y tensiones de seguridad. La sensibilidad adicional la crea el hecho de que el torneo se celebra en Estados Unidos, Canadá y México, y que Irán ha quedado ubicado en el grupo G con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Según el calendario oficial de la FIFA, Irán jugará el 15 de junio contra Nueva Zelanda en el área de Los Ángeles, el 21 de junio contra Bélgica también en Los Ángeles, y el 26 de junio contra Egipto en Seattle.
Visados y garantías de seguridad en el centro de las conversaciones
La cuestión más importante de la reunión estuvo relacionada con los visados estadounidenses para la selección iraní y la delegación oficial. Según medios estatales iraníes citados por Al Jazeera, Taj dijo el 14 de mayo que aún no se habían emitido visados estadounidenses para el equipo nacional y que los jugadores deben pasar por un procedimiento biométrico, incluida la toma de huellas dactilares. La parte iraní intentó, según las mismas informaciones, organizar ese procedimiento en Antalya en lugar de Ankara para reducir la carga adicional para los jugadores en la fase final de la preparación. Después de la reunión, la FIFA no publicó detalles de posibles soluciones, y Grafström evitó responder directamente a la pregunta de si se habían obtenido garantías concretas para la entrada de los jugadores iraníes en Estados Unidos.
Associated Press informó que la federación iraní insistió en que todos los jugadores y miembros del cuerpo técnico, incluidas personas que realizaron el servicio militar en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, deben poder obtener visados sin obstáculos. Este tema es especialmente sensible porque Estados Unidos y Canadá han designado a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. En Irán el servicio militar es obligatorio, y algunos deportistas pueden ser asignados a distintas estructuras militares o de seguridad. AP señala que tal circunstancia podría aplicarse también al capitán de la selección, Mehdi Taremi, el delantero que cumplió el servicio militar obligatorio en esa estructura.
Irán al mismo tiempo busca garantías de que durante el torneo se respetarán sus símbolos estatales, la selección, el himno y los representantes oficiales. Taj, según AP, comunicó que Irán tiene intención de participar en el Mundial, pero sin renunciar a sus convicciones, cultura y valores. Tal formulación muestra que la federación iraní intenta asegurar la participación en el evento deportivo, pero también evitar situaciones que en el contexto político interno serían interpretadas como humillación o cesión bajo presión. La FIFA, en tales circunstancias, desempeña el papel de mediadora entre las reglas deportivas, las exigencias del anfitrión y la relación políticamente muy compleja entre dos Estados.
El incidente canadiense aumentó la preocupación de la parte iraní
El motivo inmediato de la nerviosidad adicional de la delegación iraní fue un incidente en Canadá. Según los informes de Al Jazeera y AP, las autoridades canadienses no permitieron al presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, entrar en el país antes del congreso de la FIFA en Vancouver. La delegación iraní afirmó que tenía visados válidos y que en el aeropuerto fue sometida a un trato inaceptable por parte de los funcionarios de inmigración. La prohibición canadiense de entrada está vinculada, según las informaciones de los informes, con los presuntos vínculos de Taj con la Guardia Revolucionaria, que Canadá incluyó en 2024 en la lista de organizaciones terroristas.
Ese acontecimiento abrió la cuestión de si pueden aparecer obstáculos similares también en Estados Unidos, donde Irán debe jugar todos sus partidos de grupo. Aunque las delegaciones deportivas suelen ser objeto de procedimientos especiales, el caso de los servicios de inmigración canadienses mostró que las evaluaciones políticas y de seguridad pueden influir directamente en el movimiento de los dirigentes deportivos. Por eso la parte iraní no busca solo una aceleración técnica de la emisión de visados, sino también un marco más claro que impida la incertidumbre en la frontera o en los aeropuertos. Para una selección que debe viajar, entrenar y jugar en un calendario de torneo estricto, tal incertidumbre puede tener también consecuencias deportivas.
Estados Unidos e Irán no tienen relaciones diplomáticas desde 1980, después de la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán y la Revolución Islámica. Según Al Jazeera, el trasfondo adicional de la situación actual lo constituye también el conflicto que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, tras lo cual siguieron una guerra en la región y un frágil alto el fuego desde el 8 de abril. En tal entorno, el viaje de la selección iraní a Estados Unidos no es solo una cuestión de competición deportiva, sino también una prueba de la capacidad de la FIFA y del país anfitrión para separar la organización del torneo de la crisis política más amplia.
Irán en el grupo G abre el torneo contra Nueva Zelanda
Desde el punto de vista deportivo, Irán llega al Mundial como una selección con continuidad de participaciones, pero también con una clara carga de su historia de resultados. Associated Press señala que Irán se clasificó para su cuarto Mundial consecutivo y séptimo en total, pero nunca ha superado la fase de grupos. Según el mismo informe, la selección iraní ocupa actualmente el puesto 21 en el ranking de la FIFA, y en las eliminatorias asiáticas perdió solo un partido. Esto confirma que no se trata de una selección que llega al torneo por casualidad, sino de una potencia futbolística asiática estable que en los últimos años actúa regularmente en el mayor escenario.
El calendario de la FIFA para el grupo G coloca a Irán en tres partidos de diferente intensidad competitiva y política. El primer rival será Nueva Zelanda, una selección que entra en el torneo desde un contexto futbolístico diferente y contra la cual Irán buscará puntos clave para un posible avance. El segundo partido contra Bélgica será sobre el papel la prueba más difícil del grupo, porque Bélgica en la última década pertenece al círculo de selecciones europeas con gran experiencia internacional. El tercer partido contra Egipto en Seattle puede ser decisivo para la clasificación, y atrae atención adicional por el contexto político y cultural que ya se mencionaba en los informes sobre los preparativos de seguridad.
La selección iraní, conocida también como Team Melli, según datos publicados por Al Jazeera y funcionarios locales en Tucson, debería tener durante el torneo su campamento base en Arizona. Kino Sports Complex en Tucson fue confirmado como campamento de entrenamiento de la selección iraní, y Pima County anunció que la llegada del equipo se espera a comienzos de junio. Tal elección es importante desde el punto de vista logístico porque permite a la selección una base de preparación estable entre los partidos en el oeste de Estados Unidos, aunque los viajes hacia Los Ángeles y Seattle seguirán requiriendo una planificación cuidadosa.
Torneo con 48 selecciones y logística reforzada
La Copa Mundial de 2026 será la primera con 48 selecciones, lo que la convierte en el mayor torneo en la historia de la FIFA. Según la explicación de la FIFA, el formato con 32 selecciones y ocho grupos fue sustituido por un sistema de 12 grupos de cuatro equipos. En total se disputarán 104 partidos, y después de la fase de grupos avanzarán las dos mejores selecciones de cada grupo y los ocho mejores equipos terceros. El torneo se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en tres países anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México.
Tal formato ampliado aumenta considerablemente el alcance de la organización, desde el transporte y el alojamiento hasta la seguridad y los procedimientos de inmigración. Para Estados Unidos, que albergará la mayor parte de los partidos, la cuestión de la entrada de aficionados y delegaciones oficiales se ha convertido en uno de los temas más sensibles antes del torneo. El Departamento de Estado estadounidense publicó directrices especiales para los viajeros que planean llegar al Mundial y subrayó que los viajeros extranjeros deben asegurar documentos de viaje adecuados y, si necesitan visado, presentar la solicitud cuanto antes. En las mismas directrices se destaca que los procedimientos de visado se llevarán a cabo con énfasis en la seguridad nacional y la seguridad pública.
Associated Press informó también que la administración estadounidense suspendió temporalmente la obligación de pagar una fianza de visado para aficionados de varios países que se clasificaron para el Mundial, si compraron entradas y entraron en el sistema FIFA Pass. Esa decisión se aplicó a ciudadanos de Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez, mientras que jugadores, entrenadores y parte del personal ya habían sido eximidos anteriormente de tales obligaciones. AP al mismo tiempo señala que los ciudadanos de Irán y Haití están bajo restricciones especiales de viaje, pero que las exenciones se aplican a jugadores, entrenadores y personal de apoyo. Esto muestra que la parte estadounidense intenta separar la logística del torneo de la política migratoria más amplia, pero también que las reglas no se aplican de la misma manera a los aficionados y a las delegaciones deportivas oficiales.
La FIFA intenta impedir que la política ensombrezca el torneo
En el caso de Irán, la FIFA se enfrenta a una de las cuestiones organizativas más delicadas antes del inicio de la competición. Por un lado, debe asegurar que una selección clasificada pueda competir en las mismas condiciones deportivas que las demás participantes. Por otro lado, no tiene control completo sobre las decisiones migratorias y de seguridad de los países anfitriones, especialmente cuando se trata de personas vinculadas con instituciones bajo sanciones o designaciones de seguridad. Por eso las conversaciones con la federación iraní son importantes no solo para Irán, sino también para la credibilidad del torneo que se presenta como un evento global abierto a todas las selecciones clasificadas.
La declaración de Mattias Grafström de que la FIFA quiere dar la bienvenida a Irán en el Mundial muestra el esfuerzo por calmar públicamente la situación. Aun así, el hecho de que no ofreciera detalles sobre los visados indica que los acuerdos operativos aún no están completamente cerrados o que no se quiere hablar de ellos antes de las decisiones administrativas finales. Taj sonó después de la reunión cautelosamente optimista, pero su mensaje de que espera una participación sin problemas sugiere que la parte iraní aún no considera eliminados todos los obstáculos. En la práctica, la prueba clave será la emisión de visados a jugadores, cuerpo técnico y miembros necesarios de la delegación antes del viaje a Estados Unidos.
El torneo comienza el 11 de junio, e Irán, según el calendario oficial, debería jugar su primer partido cuatro días después. Eso deja muy poco margen para retrasos administrativos, especialmente si parte de los jugadores debe pasar controles adicionales. Si los procedimientos se resuelven a tiempo, las conversaciones en Estambul podrían quedar registradas como un intento de crisis, pero exitoso, de calmar la situación antes del inicio de la competición. Si los problemas continúan, la cuestión de la participación iraní podría convertirse en una de las mayores historias políticas del primer Mundial ampliado con 48 selecciones.
Fuentes:
- Reuters / Al Jazeera – informe sobre la reunión de la FIFA y la federación iraní de fútbol en Estambul y las declaraciones de Mattias Grafström y Mehdi Taj (enlace)
- Associated Press – informe sobre las exigencias iraníes de visados, el estatus de los miembros de la delegación y el contexto político de la participación de Irán (enlace)
- FIFA – calendario oficial de partidos de la Copa Mundial de 2026 y partidos del grupo G (enlace)
- FIFA – explicación del formato de la Copa Mundial de 2026 con 48 selecciones y 104 partidos (enlace)
- U.S. Department of State – directrices oficiales para viajeros y visados relacionados con la Copa Mundial de 2026 (enlace)
- Associated Press – informe sobre exenciones de fianzas de visado para parte de los aficionados y sobre restricciones especiales de viaje antes del Mundial (enlace)
- Pima County / Visit Tucson – confirmación de que Kino Sports Complex en Tucson es el campamento base de entrenamiento de la selección iraní (enlace)