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La dimisión de Henrik Nilsson y la crisis de la FIB por el regreso ruso y bielorruso al bandy mundial

La dimisión de Henrik Nilsson ha agravado la crisis de liderazgo en la Federation of International Bandy. El debate sobre un posible regreso de deportistas rusos y bielorrusos deja a la FIB ante una decisión delicada, mientras Stein Pedersen asume provisionalmente la presidencia bajo el marco del IOC

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La dimisión del presidente de la FIB profundizó la crisis en el bandy mundial

La Federation of International Bandy, conocida por la sigla inglesa FIB, ha entrado en una nueva fase de crisis de gobernanza después de que su presidente Henrik Nilsson presentara su dimisión con efecto inmediato. Según el comunicado de la FIB del 18 de junio de 2026, Nilsson renunció debido a diferentes posturas entre él y la mayoría del Comité Ejecutivo sobre la forma en que se considera la posible inclusión de deportistas rusos y bielorrusos, es decir, equipos, en competiciones internacionales bajo el amparo de esa federación. La dimisión se produjo en un momento en que la FIB intenta armonizar sus propias decisiones con las recomendaciones más recientes del Comité Olímpico Internacional, pero también con las consecuencias políticamente sensibles de la guerra en Ucrania, por las cuales los deportistas rusos y bielorrusos en numerosos deportes se han enfrentado desde 2022 a restricciones o condiciones especiales de participación.

Según la carta de dimisión a la que, como informa la cadena sueca TV4 citando a la agencia de noticias TT, tuvo acceso ese medio, Nilsson vinculó su salida con la manera en que la federación había actuado en cuestiones relacionadas con la guerra de agresión rusa contra Ucrania. En el mismo informe también se transmitió su mensaje de que, aunque considera que en la dirección de la organización deben existir opiniones diferentes, ya no puede permanecer en la cúpula de la FIB bajo la actual dirección de actuación. Así, el conflicto que durante semanas se había desarrollado dentro de la cúpula del bandy mundial se convirtió en una crisis institucional abierta, porque la salida del presidente elegido no plantea solo la cuestión del criterio deportivo para el regreso de los participantes excluidos, sino también la cuestión de la confianza, las competencias y la forma de tomar decisiones en la federación.

Qué anunció la FIB después de la dimisión

En un comunicado oficial, la FIB señaló que, como federación internacional reconocida, sigue las recomendaciones del Comité Olímpico Internacional. La federación destacó que las recomendaciones del IOC no se aplicaron de inmediato ni automáticamente, sino que el Comité Ejecutivo creó y aprobó un grupo de trabajo especial de integración. La tarea de ese grupo, según la FIB, es coordinarse con las partes interesadas pertinentes, evaluar la situación actual y presentar al Comité Ejecutivo recomendaciones sobre la posible inclusión de equipos rusos y bielorrusos en las competiciones de la FIB. En el grupo, según un resumen anterior de las reuniones del Comité Ejecutivo, también está incluida la representante del Comité de Atletas Rebecca Draper, y su participación es importante porque el regreso de cualquier grupo de deportistas al sistema internacional no puede ser solo una cuestión administrativa, sino que afecta directamente a los competidores que tendrían que jugar contra ellos.

En el mismo comunicado, la FIB rechazó también parte de las afirmaciones que, según la federación, se habían expuesto en medios suecos. La federación indicó que sus representantes no habían visitado recientemente Rusia y que Kazajistán no había formado parte de esas conversaciones. Esa formulación muestra que la disputa no se refiere solo al resultado final de las conversaciones sobre participantes rusos y bielorrusos, sino también a la percepción del procedimiento, es decir, a la pregunta de qué ocurrió realmente a puerta cerrada y cómo se presentó la información al público. Según la FIB, el Comité Ejecutivo celebrará reuniones adicionales para examinar la situación surgida y determinar los próximos pasos, y las partes interesadas deberían ser informadas de ellos tan pronto como sea posible.

Stein Pedersen asume temporalmente las facultades presidenciales

Hasta nuevo aviso, las facultades y funciones presidenciales las asume el primer vicepresidente Stein Pedersen. La FIB señaló en el comunicado que esa transferencia de facultades se realiza de conformidad con el artículo 28.4 de los estatutos de la federación. Pedersen no es una figura nueva en la cúpula de la organización: según una publicación de la Federación Sueca de Bandy de junio de 2024, fue elegido primer vicepresidente en el mismo ciclo en el que Henrik Nilsson se convirtió en presidente de la FIB. En la composición del Comité Ejecutivo de entonces también figuraban como vicepresidentes Antti Parviainen, de Finlandia, y Attila Adamfi, de Hungría, mientras que entre los miembros del comité estaban Andrew Knutsson, Chanel Gilomen, Dawei Wu y Mikhail Entaltsev.

La transferencia temporal de facultades es importante para la continuidad operativa de la federación porque la FIB, además de la cuestión políticamente sensible de Rusia y Bielorrusia, debe seguir gestionando el calendario de competiciones, las reglas de transferencias, los programas de desarrollo y las relaciones con las federaciones nacionales. En tales circunstancias, la dirección debe asegurar al mismo tiempo estabilidad jurídica, transparencia y la confianza de los miembros, y precisamente esos tres elementos están en el centro de la disputa actual. Según la información disponible, no se ha anunciado la fecha de un eventual congreso extraordinario ni se ha confirmado oficialmente cuándo podría decidirse sobre un sucesor permanente en el cargo presidencial. Por lo tanto, el desenlace inmediato probablemente se desarrollará a través de las decisiones del Comité Ejecutivo y mediante la comunicación con las federaciones nacionales.

La crisis comenzó antes de la dimisión

La dimisión de Nilsson no llegó de repente en el vacío. La FIB ya publicó el 26 de mayo de 2026 un resumen de las reuniones del Comité Ejecutivo en el que se indicaba que el comité había votado por unanimidad la pérdida de confianza en Nilsson debido a sus actividades recientes. Según ese resumen, el Comité Ejecutivo, para apoyar el trabajo de la federación, estableció una comisión de gestión con Pedersen como presidente, junto con Antti Parviainen y el secretario general Attila Adamfi. En el mismo comunicado se señaló que el comité confirmó el grupo de trabajo de integración creado por el secretario general, cuya tarea es analizar el entorno global, coordinarse con las partes interesadas pertinentes y proponer soluciones sobre la posible integración de equipos rusos y bielorrusos.

El portal deportivo SportsIN, citando información publicada por la FIB, informó a comienzos de junio de que el conflicto incluía también cuestiones de gobernanza interna, competencias estatutarias y relaciones con el secretario general Adamfi. Según ese informe, el Comité Ejecutivo consideraba que los argumentos contra el secretario general eran inválidos e infundados y expresó apoyo a su trabajo. SportsIN también señaló que el Comité Ejecutivo cuestionó los intentos de cambios unilaterales en los procedimientos operativos, los sistemas de comunicación y las estructuras de informes. Aunque esos elementos no son iguales a la cuestión del regreso de los deportistas rusos y bielorrusos, apuntan a una crisis de confianza más amplia entre el presidente y la mayoría del órgano ejecutivo.

Las recomendaciones olímpicas abrieron una cuestión sensible

El marco deportivo-político central de esta crisis lo constituyen las recomendaciones del Comité Olímpico Internacional. Tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022, el IOC recomendó restricciones para deportistas y funcionarios rusos y bielorrusos, y posteriormente desarrolló un modelo de participación bajo estatus neutral con condiciones estrictas. Según las explicaciones oficiales del IOC, en las competiciones internacionales no se recomendaba la participación de equipos con pasaporte ruso o bielorruso dentro del modelo general de deportistas neutrales individuales, y debían quedar excluidos los deportistas y miembros de equipos de apoyo que respaldan activamente la guerra o están vinculados al ejército y a los servicios de seguridad.

Durante 2025 y 2026, el marco olímpico empezó a cambiar en ciertos segmentos. Según el comunicado del IOC después de la Cumbre Olímpica de diciembre de 2025, se apoyó la recomendación de que a los jóvenes deportistas con pasaporte ruso o bielorruso ya no se les limite el acceso a competiciones internacionales juveniles, tanto en deportes individuales como de equipo, mientras que la definición de competiciones juveniles y la aplicación de las recomendaciones se dejan a las reglas de cada federación internacional. En mayo de 2026, el IOC anunció que ya no recomienda ninguna restricción a la participación de deportistas bielorrusos, incluidos equipos, en competiciones dirigidas por federaciones internacionales y organizadores internacionales de eventos deportivos. Precisamente un marco tan cambiante puso una presión adicional sobre la FIB, porque el bandy tiene una fuerte tradición en Rusia, pero también miembros que desde el comienzo de la guerra se opusieron firmemente al regreso de representantes rusos y bielorrusos.

La especial sensibilidad del bandy

El bandy es un deporte con una larga tradición en el norte de Europa y Rusia, y la FIB indica en sus materiales que fue fundada el 12 de febrero de 1955 en Estocolmo, con cuatro países fundadores: Noruega, la entonces URSS, Finlandia y Suecia. La federación señala que su tarea es dirigir y supervisar el bandy y el rink bandy en el mundo, aprobar las reglas del juego, organizar campeonatos mundiales y trabajar en el desarrollo del deporte en los Estados miembros. La FIB también destaca que en su actuación comparte los principios de la Carta Olímpica y trabaja para que el bandy se convierta en deporte olímpico. Ese objetivo olímpico explica adicionalmente por qué la FIB se remite a las recomendaciones del IOC, pero no elimina el peso político y ético de las decisiones que debe tomar.

A diferencia de algunos deportes más extendidos globalmente, el bandy tiene una base competitiva más estrecha y un fuerte apoyo histórico en países donde las consecuencias de la guerra en Ucrania son un tema especialmente sensible para las federaciones deportivas. La Federación Sueca de Bandy ya anunció en enero de 2023 que no veía motivo para cambiar su postura sobre la participación rusa y bielorrusa en el deporte internacional y entonces subrayó la solidaridad con Ucrania y el pueblo ucraniano. Tal postura muestra por qué las decisiones de la FIB no pueden observarse solo como una armonización técnica con las recomendaciones del IOC. Al mismo tiempo afectan a la identidad del deporte, las relaciones entre miembros, la seguridad de las competiciones, la integridad de los torneos internacionales y el mensaje que una organización deportiva envía en el entorno político más amplio.

Diálogo con la Federación Rusa de Bandy y la cuestión de las categorías juveniles

Un elemento adicional en este caso es el contacto anterior de la FIB con la Federación Rusa de Bandy. SportsIN informó en abril de 2026 que el secretario general de la FIB, Attila Adamfi, se reunió en Batumi, Georgia, con el primer vicepresidente de la Federación Rusa de Bandy, Evgeny Ivanushkin. Según ese informe, la conversación fue presentada como el primer paso oficial hacia la renovación del diálogo institucional y la cooperación, con especial énfasis en el posible regreso de los equipos juveniles rusos a las competiciones internacionales de bandy. SportsIN señaló que el marco de la conversación estaba relacionado con la recomendación del IOC sobre el acceso de los jóvenes deportistas a competiciones internacionales.

Tal diálogo no significa necesariamente la adopción de una decisión final, pero es suficiente para provocar fuertes reacciones en un deporte en el que las selecciones y clubes de Rusia son históricamente importantes, mientras que la guerra en Ucrania sigue configurando las relaciones deportivas internacionales. La FIB intenta ahora presentar el procedimiento como un proceso controlado en el que el grupo de trabajo todavía debe recopilar información, hablar con las partes interesadas y preparar recomendaciones. Sin embargo, la dimisión de Nilsson muestra que dentro de la cúpula de la federación no existía consenso ni sobre la dirección ni sobre la forma de conducir ese procedimiento. Para los miembros de la FIB será clave si el grupo de trabajo tendrá un mandato claro, si sus conclusiones serán explicadas públicamente y si las decisiones se tomarán de conformidad con los estatutos y las promesas previas de transparencia.

Qué sigue para la FIB

Según la información oficial, el Comité Ejecutivo de la FIB continuará debatiendo la situación y determinará los próximos pasos necesarios. En la práctica, eso significa que la federación debe resolver dos crisis conectadas, pero separadas. La primera es de personal y de gobernanza: tras la dimisión del presidente, hay que asegurar una dirección estable de la organización y definir si Pedersen solo desempeñará temporalmente la función o si se iniciará un proceso electoral más amplio. La segunda es sustancial y políticamente sensible: hay que decidir cómo posicionarse respecto de los deportistas y equipos rusos y bielorrusos en la temporada que viene, especialmente en las categorías juveniles, y quizá también en el sistema competitivo más amplio.

Para la FIB, el riesgo es doble. Si actúa demasiado despacio o de forma poco clara, se profundizará la desconfianza entre los miembros y los deportistas. Si toma decisiones sin una explicación convincente, puede enfrentarse a nuevas críticas, posibles boicots o divisiones en el calendario de competiciones. Por otro lado, toda federación internacional que se remite a la autonomía del deporte debe mostrar que su autonomía incluye responsabilidad, consultas y reglas claras. En el caso del bandy, esa prueba será especialmente visible porque la crisis no se desarrolla en la periferia de la gobernanza, sino en la propia oficina presidencial y en el Comité Ejecutivo.

La salida de Nilsson, por tanto, no es solo un cambio al frente de una federación deportiva. Es un síntoma del dilema más amplio al que se enfrenta el deporte internacional desde 2022: cómo proteger a los deportistas del castigo colectivo, cómo respetar las consecuencias de seguridad y éticas de la guerra, cómo preservar la solidaridad con Ucrania y cómo evitar que las competiciones deportivas se conviertan en una prolongación de la política estatal. La FIB aún no ha anunciado una decisión final sobre los equipos rusos y bielorrusos, y según la información disponible el grupo de trabajo todavía debe entregar recomendaciones al Comité Ejecutivo. Precisamente la manera en que esas recomendaciones se preparen, se presenten y se conviertan en decisiones determinará si la crisis se calma o se profundiza en los próximos meses.

Fuentes:
- Federation of International Bandy – comunicado oficial sobre la dimisión de Henrik Nilsson, la transferencia de facultades a Stein Pedersen y la creación del grupo de trabajo de integración (enlace)
- Federation of International Bandy – resumen de las reuniones del Comité Ejecutivo, incluido el voto de pérdida de confianza, la comisión de gestión y la composición del grupo de trabajo de integración (enlace)
- International Olympic Committee – anuncio sobre el fin de las restricciones recomendadas para los deportistas bielorrusos en competiciones de federaciones internacionales (enlace)
- International Olympic Committee – anuncio tras la Cumbre Olímpica sobre el acceso de jóvenes deportistas con pasaporte ruso o bielorruso a competiciones internacionales juveniles (enlace)
- International Olympic Committee – Q&A oficial sobre sanciones, deportistas neutrales y condiciones de participación de deportistas con pasaporte ruso o bielorruso (enlace)
- TV4 / TT – informe sueco sobre la carta de dimisión de Nilsson y los motivos que señaló al marcharse (enlace)
- SportsIN – informe sobre la crisis institucional anterior en la FIB, el voto de pérdida de confianza y la relación con el secretario general Attila Adamfi (enlace)
- SportsIN – informe sobre el diálogo entre la FIB y la Federación Rusa de Bandy tras las recomendaciones del IOC sobre jóvenes deportistas (enlace)
- Federation of International Bandy – datos oficiales sobre la historia, las tareas y los objetivos de la FIB (enlace)
- Svenska Bandyförbundet – publicación sobre la elección de Henrik Nilsson como presidente de la FIB y la composición del Comité Ejecutivo de 2024 (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Henrik Nilsson FIB bandy Rusia Bielorrusia Stein Pedersen IOC Federation of International Bandy política deportiva

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