Pirlo queda fuera de la carrera por el banquillo de Italia, la FIGC vuelve a buscar seleccionador
Andrea Pirlo ya no es candidato a convertirse en el nuevo seleccionador de la selección italiana de fútbol, por lo que la Federación Italiana de Fútbol se ha quedado sin otra de las soluciones previstas para el banquillo de la Azzurra. El exinternacional italiano y campeón del mundo en 2006 confirmó el 27 de julio de 2026 que su candidatura ya no estaba siendo considerada, después de varios días de polémica relacionada con su colaboración comercial con la empresa rusa de apuestas Fonbet. Según las informaciones de los medios italianos, el presidente de la FIGC Giovanni Malagò consideró que una vinculación de este tipo supondría una carga reputacional e institucional demasiado grande para una persona encargada de representar a la selección nacional. La decisión se tomó cuando Pirlo aparecía como el principal favorito del director técnico Paolo Maldini y de su asesor Leonardo. La Federación debe abrir ahora con urgencia una nueva fase de negociaciones, después de que Pep Guardiola también rechazara unos días antes la posibilidad de hacerse cargo de Italia.
Pirlo expresó en un comunicado público su gran decepción por el desarrollo de los acontecimientos y subrayó que su relación con Fonbet no tenía una dimensión política. Indicó que se trataba de una colaboración empresarial y deportiva acordada en el marco de su actividad profesional en los Emiratos Árabes Unidos y que, a lo largo de su carrera, siempre había actuado de conformidad con las normas de los países en los que trabajaba. Al mismo tiempo, afirmó que su vinculación con Italia y con la selección italiana no dependía de un único cargo. Sin embargo, esa explicación no eliminó las dudas sobre si una persona vinculada a una marca de apuestas, especialmente a una compañía que opera en el mercado ruso, podía asumir sin nuevas controversias una de las funciones más destacadas del deporte italiano. Según la información disponible, fue precisamente el contexto político e institucional, y no un obstáculo formal en su contrato, el factor decisivo para poner fin a su candidatura.
La colaboración con Fonbet se convirtió en algo más que una cuestión comercial
La polémica estalló después de que los medios italianos analizaran con mayor detalle el papel de Pirlo como embajador global de Fonbet. La Gazzetta dello Sport informó de que Malagò solicitó acceso a la documentación que regulaba esa relación, mientras los representantes legales del excentrocampista evaluaban si el contrato podía rescindirse sin consecuencias económicas. Según la misma fuente, el aspecto jurídico de la colaboración no se consideraba un problema insuperable, pero su impacto público y político adquirió mucha más gravedad. Fonbet es una importante empresa de apuestas con sede en Moscú, y su presencia en el ámbito deportivo y empresarial ruso aumentó todavía más la sensibilidad del caso en el contexto de la guerra en Ucrania y de las relaciones de la Unión Europea con Rusia. Los medios italianos también señalaron que Pirlo había participado anteriormente en actos celebrados en Moscú, lo que volvió a atraer la atención de una parte de la opinión pública política y deportiva.
Es importante distinguir entre el plano jurídico y el institucional del caso. Según los informes disponibles, no se publicó ninguna afirmación de que Pirlo hubiera infringido la ley ni se inició un procedimiento oficial contra él. La cuestión principal se refería a la idoneidad de una relación comercial de ese tipo para un futuro seleccionador nacional, cuyo papel va más allá de los resultados deportivos e incluye la representación de una institución nacional. El marco jurídico italiano sobre la publicidad de los juegos de azar añade un peso adicional al debate. El denominado Decreto Dignità, aprobado en 2018, introdujo amplias restricciones a la publicidad y al patrocinio relacionados con las apuestas, y las prohibiciones se aplican desde hace años también al sector deportivo. Aunque el contrato personal de Pirlo como embajador internacional no es lo mismo que un patrocinio convencional de un club o una federación italiana, ese marco regulador aumentó la sensibilidad política de su candidatura.
Malagò frenó la elección impulsada por Maldini y Leonardo
Según las informaciones de La Gazzetta dello Sport y Corriere della Sera, Pirlo contaba con el firme apoyo de Paolo Maldini y Leonardo, quienes recientemente recibieron funciones clave en la reorganización del área deportiva de la FIGC. El 11 de julio de 2026, la Federación nombró oficialmente a Maldini director técnico y presidente de Club Italia, mientras Leonardo pasó a ser asesor. Malagò presentó entonces su incorporación como el comienzo de un proyecto de cuatro años que debía abarcar la selección absoluta, las categorías inferiores, la Eurocopa y la preparación para el Mundial de 2030. En sus primeras apariciones públicas, la nueva dirección destacó la necesidad de adoptar decisiones compartidas y una filosofía futbolística unificada en todas las selecciones nacionales. Por ese motivo, el bloqueo de la primera gran elección de entrenador planteó inmediatamente dudas sobre las relaciones internas y el reparto real de competencias.
Según las informaciones de los medios, Maldini veía en Pirlo a un entrenador que aceptaría un proyecto a largo plazo y trabajaría dentro de un sistema que no se limitaría únicamente al resultado inmediato de la selección absoluta. Ambos comparten una larga historia deportiva en el Milan y en la selección italiana, mientras que Leonardo también formaba parte del mismo entorno futbolístico. Sin embargo, como presidente de la FIGC, Malagò debía tener en cuenta las repercusiones institucionales más amplias del nombramiento. Tras revisar la situación, decidió que Pirlo no sería designado, aunque al mismo tiempo se intentó evitar un conflicto abierto con Maldini. Los medios italianos informaron de que también aparecieron especulaciones sobre una posible dimisión de Maldini, pero ese movimiento no había sido confirmado oficialmente el 27 de julio.
El caso demuestra hasta qué punto ha cambiado el proceso de elección de un seleccionador con respecto a las épocas en las que la valoración deportiva era prácticamente el único factor decisivo. Actualmente se analizan los contratos comerciales, las apariciones públicas, las relaciones con socios internacionales, los posibles conflictos de intereses y las consecuencias políticas de un nombramiento. El seleccionador de Italia no es solo el entrenador del primer equipo, sino también uno de los rostros más reconocibles del deporte nacional, por lo que la Federación intenta evitar una situación en la que cada futura aparición vaya acompañada de preguntas ajenas al terreno de juego. En el caso de Pirlo, el riesgo reputacional se consideró mayor que los beneficios de cerrar rápidamente la búsqueda. Sin embargo, con ello la FIGC entró en una nueva crisis de toma de decisiones solo unas semanas después de modificar su estructura directiva.
Guardiola había rechazado anteriormente la oferta italiana
Pirlo no era la primera opción de la nueva dirección técnica. Según las informaciones de beIN Sports, UPI y los medios italianos, la FIGC había contactado previamente con Pep Guardiola, quien dejó el Manchester City después de diez años y decidió tomarse un descanso prolongado de su trabajo como entrenador. Guardiola rechazó la posibilidad de hacerse cargo de Italia, alegando motivos personales, su deseo de descansar y de pasar tiempo con su familia. Su respuesta obligó a Maldini y Leonardo a recurrir a un candidato más disponible que estuviera preparado para iniciar inmediatamente el nuevo ciclo. Pirlo pasó entonces a primer plano, pero todo el proceso se derrumbó en apenas unos días.
La candidatura de Guardiola demostró lo ambiciosas que eran las intenciones iniciales de la nueva dirección. Se trata de un entrenador que ha marcado el fútbol europeo de clubes con su trabajo en el Barcelona, el Bayern y el Manchester City, pero cuya contratación habría requerido un paquete financiero y organizativo excepcionalmente importante. Tras su negativa, Pirlo representaba un perfil muy diferente: un icono del fútbol italiano, un hombre con un profundo conocimiento de la selección y un entrenador que todavía no había construido una carrera comparable en el banquillo. Precisamente esa diferencia abrió el debate sobre si la FIGC buscaba un gran nombre consolidado o una persona que se desarrollara junto con el nuevo sistema. Ahora, tras el fracaso de ambas opciones, la Federación debe redefinir sus criterios y su lista de candidatos.
La trayectoria de Pirlo como entrenador todavía no ha alcanzado el nivel de su carrera como jugador
Como futbolista, Andrea Pirlo tiene la condición de una de las figuras más importantes del fútbol italiano de este siglo. Disputó 116 partidos con la selección, fue un miembro clave del equipo que conquistó el Mundial de 2006 y ganó numerosos trofeos nacionales e internacionales con el Milan y la Juventus. Su capacidad para organizar el juego, su serenidad bajo presión y su precisión en las jugadas a balón parado lo convirtieron en un símbolo de una época futbolística. Precisamente por ese prestigio, su candidatura tenía un gran valor emocional y simbólico. Sin embargo, la elección de un seleccionador también debe basarse en los resultados obtenidos en el banquillo, y la trayectoria de Pirlo como entrenador ha sido hasta ahora considerablemente más irregular.
Pirlo inició su carrera como entrenador de primer nivel en la Juventus en 2020, asumiendo de inmediato uno de los banquillos más exigentes de Europa. Ganó la Copa de Italia y la Supercopa, pero el equipo perdió el título de liga y su etapa terminó después de una temporada. Posteriormente trabajó en el Fatih Karagümrük turco, después en la Sampdoria, donde no consiguió el esperado regreso del club hacia los puestos de cabeza, y en los Emiratos Árabes Unidos. Sus defensores consideran que todavía tiene potencial para desarrollar una idea moderna de juego y que podría progresar con el apoyo de una estructura federativa experimentada. Sus críticos, en cambio, señalan que sus resultados hasta ahora no ofrecen suficientes garantías para una selección que atraviesa una profunda reconstrucción deportiva.
Italia busca una salida a una prolongada crisis de resultados
La búsqueda de un nuevo seleccionador se produce en un momento especialmente delicado para el fútbol italiano. La FIGC nombró a Gennaro Gattuso sucesor de Luciano Spalletti en junio de 2025, pero en el verano de 2026 se abrió un nuevo ciclo de gestión y dirección técnica. En julio, la Federación anunció que Italia había caído al 15.º puesto de la clasificación de la FIFA, lo que ilustra aún más su alejamiento de las posiciones que tradicionalmente se esperan de una selección cuatro veces campeona del mundo. El debate público está dominado por la necesidad de renovar el equipo absoluto, mejorar la conexión con las categorías inferiores y establecer un modelo de desarrollo más claro. Maldini y Leonardo fueron incorporados al sistema de Club Italia precisamente con ese mandato.
El fútbol italiano ha experimentado en los últimos años varios cambios bruscos de dirección. La conquista de la Eurocopa de 2021 no se transformó en un ciclo estable a largo plazo, mientras las ausencias en grandes torneos y los cambios de seleccionador perjudicaron la continuidad. Por eso, el próximo nombramiento no será considerado únicamente como la elección de un hombre para unos cuantos partidos, sino como una prueba de credibilidad para la nueva dirección. La Federación debe encontrar un candidato capaz de aceptar una función de desarrollo, afrontar una enorme presión pública y obtener resultados a corto plazo al mismo tiempo. Después de los casos de Guardiola y Pirlo, el margen de error se ha reducido todavía más.
Conte y Mancini vuelven a ser mencionados, pero sin confirmación oficial
Los nombres de Antonio Conte y Roberto Mancini, dos antiguos seleccionadores con experiencia al máximo nivel, han reaparecido en los medios italianos. Conte dirigió a Italia entre 2014 y 2016 y es conocido por su intenso trabajo, su clara estructura táctica y sus exigencias a la directiva. Mancini asumió la selección en 2018, ganó la Eurocopa, pero abandonó inesperadamente el cargo en 2023 y poco después se hizo cargo de Arabia Saudí. Según La Gazzetta dello Sport, la evaluación anterior de Maldini no favorecía esas opciones: Conte no encajaba en el modelo a largo plazo previsto, mientras que las circunstancias de la salida de Mancini seguían siendo un obstáculo para su regreso. No obstante, tras la eliminación de Pirlo de la carrera, la Federación podría volver a considerar a candidatos que anteriormente ocupaban posiciones más bajas en la lista.
Actualmente no se ha confirmado oficialmente quién es el nuevo favorito. Malagò declaró el 27 de julio que estaba trabajando en una solución y que el nuevo seleccionador debería conocerse muy pronto, pero la FIGC no había presentado una decisión definitiva en el momento de publicarse este artículo. Esa urgencia resulta comprensible por la necesidad de planificar las próximas concentraciones de la selección, pero un proceso acelerado conlleva el riesgo de nuevos malentendidos. Después de que un candidato rechazara el puesto y otro quedara descartado por una evaluación institucional, la Federación debe coordinar con mayor claridad sus criterios deportivos, jurídicos y reputacionales antes de iniciar las negociaciones finales. De lo contrario, la próxima elección también podría convertirse en objeto de controversia antes de disputarse el primer partido.
El mensaje de Pirlo dejó la impresión de que no se retiraba voluntariamente del fútbol, sino que aceptaba una decisión tomada fuera de un marco puramente deportivo. Su explicación no modificó la conclusión de la dirección de la Federación, pero abrió una cuestión más amplia sobre los límites entre los compromisos comerciales privados de las estrellas deportivas y las funciones públicas que posteriormente desean asumir. Para la FIGC, la prioridad ahora es encontrar un seleccionador que no profundice todavía más las discrepancias entre el presidente y el área técnica. Para Maldini, por su parte, el caso constituye la primera gran prueba de su autoridad apenas unas semanas después de su nombramiento. La selección italiana continúa así esperando al hombre que debería dirigir su reconstrucción deportiva, mientras la lucha por controlar el rumbo de esa reconstrucción se desarrolla con la misma intensidad fuera del terreno de juego que dentro de él.
Fuentes:
- Federación Italiana de Fútbol (FIGC) - comunicado oficial sobre el nombramiento de Paolo Maldini como director técnico y presidente de Club Italia y sobre la función de Leonardo como asesor (enlace)
- Federación Italiana de Fútbol (FIGC) - presentación del nuevo proyecto técnico y de los objetivos compartidos de Malagò, Maldini y Leonardo (enlace)
- La Gazzetta dello Sport - información sobre la decisión de que Pirlo no se convirtiera en seleccionador tras la revisión de su colaboración con Fonbet (enlace)
- La Gazzetta dello Sport - datos sobre la revisión del contrato de Pirlo con Fonbet y las dudas institucionales anteriores a la decisión (enlace)
- La Gazzetta dello Sport - información sobre la posibilidad jurídica de rescindir el contrato de embajador sin penalización contractual (enlace)
- Corriere della Sera - informaciones sobre la declaración de Pirlo, Fonbet y el trasfondo político e institucional del caso (enlace)
- beIN Sports - información sobre el rechazo de Guardiola a la oferta para hacerse cargo de la selección italiana (enlace)
- Federación Italiana de Fútbol (FIGC) - datos oficiales sobre Gennaro Gattuso y los anteriores seleccionadores de Italia (enlace)