Deportes

Roberto Mancini vuelve al banquillo de Italia tras una búsqueda caótica y una prolongada crisis mundialista

Sigue el regreso de Mancini a la selección que condujo al título europeo en 2021, pero que después se perdió tres Mundiales consecutivos. Ahora deberá reconstruir el equipo, calmar la crisis en la FIGC y preparar a Italia para la Eurocopa 2028 bajo una enorme presión pública

· 14 min de lectura
Compartir
ilustración con IA: Roberto Mancini vuelve al banquillo de Italia tras una búsqueda caótica y una prolongada crisis mundialista Karlobag.eu / ilustración con IA

ilustración con IA — esta imagen no es una fotografía real y no representa un acontecimiento real. ¿Qué significa ilustración con IA?

Roberto Mancini regresa al banquillo de Italia tras una caótica búsqueda de seleccionador

Roberto Mancini volverá a hacerse cargo de la selección italiana de fútbol, casi tres años después del final de su primera etapa, en la que condujo a Italia al título de campeona de Europa. El presidente de la Federación Italiana de Fútbol, la FIGC, Giovanni Malagò, informó el 28 de julio de 2026 a los miembros del Consejo Federal de que Mancini era su elección para convertirse en el nuevo seleccionador. Según las informaciones difundidas durante el día por ANSA y varios medios italianos, las conversaciones con el entrenador de 61 años han entrado en su fase final, mientras todavía se espera la firma del contrato y la presentación oficial. Por tanto, la decisión parece cerrada en términos políticos y deportivos, aunque el procedimiento formal de nombramiento todavía no ha concluido por completo.

El regreso de Mancini llega después de un período excepcionalmente inestable en la cúpula del fútbol italiano. La búsqueda del sucesor de Gennaro Gattuso se convirtió en una serie de negociaciones fallidas, desacuerdos públicos y salidas de dirigentes. Andrea Pirlo estuvo muy cerca de ocupar el banquillo de la selección, pero su candidatura se vino abajo tras una polémica relacionada con una colaboración comercial con la empresa rusa de apuestas Fonbet. Poco después, Paolo Maldini y Leonardo abandonaron sus cargos como director técnico y asesor de la FIGC, apenas algo más de dos semanas después de haber sido presentados como figuras clave del nuevo proyecto.

Malagò se decidió por una solución conocida

Malagò anunció durante la reunión del Consejo Federal que había elegido a Mancini y que estaba negociando con él los últimos detalles de la colaboración. Esta decisión representa un giro repentino hacia un entrenador que conoce bien el sistema de la selección, a los jugadores, la presión de la opinión pública italiana y la forma de trabajar en el centro nacional de Coverciano. Después de intentar poner en marcha un ciclo completamente nuevo con una estructura directiva diferente, la FIGC se decidió por un hombre cuyo mandato anterior produjo al mismo tiempo el mayor éxito italiano de aproximadamente las últimas dos décadas y una de las mayores decepciones de la historia reciente de la selección.

Según las informaciones de los medios, la federación estudió durante las semanas anteriores a varios candidatos destacados. Pep Guardiola se encontraba entre las opciones más ambiciosas, pero no se alcanzó ningún acuerdo, mientras Carlo Ancelotti siguió vinculado al proyecto brasileño. Antonio Conte también fue mencionado en los medios italianos, pero tras el fracaso de las negociaciones con Pirlo, Malagò consideró que Mancini ofrecía el camino más rápido hacia la estabilización. Su elección reduce el tiempo necesario para familiarizarse con el entorno, pero al mismo tiempo vuelve a abrir interrogantes sobre las razones de su salida en 2023 y sobre si su segunda etapa podrá terminar de forma más exitosa que el tramo final de la primera.

El anuncio oficial de la FIGC se espera una vez acordados los detalles contractuales. Hasta entonces, resulta más preciso hablar de un regreso pactado y de una decisión política del presidente de la federación que de un nombramiento completamente cerrado. Los medios italianos también señalan que Claudio Ranieri podría asumir una importante función técnica en la nueva estructura, aunque esa posibilidad no había sido confirmada oficialmente en el momento de concluir este texto. Tras las salidas de Maldini y Leonardo, la FIGC debe resolver paralelamente la cuestión del seleccionador y volver a definir quién dirigirá la estrategia deportiva a largo plazo de todas las categorías de la selección.

Del título europeo a un Mundial perdido

Mancini asumió por primera vez el mando de Italia en mayo de 2018, después de que la selección no lograra clasificarse para el Mundial de Rusia. Fue incorporando gradualmente al equipo a centrocampistas de perfil técnico, aumentó la intensidad del juego sin balón y construyó un sistema basado en la posesión, la movilidad y la presión alta. El resultado fue una racha de 37 partidos sin perder entre octubre de 2018 y septiembre de 2021, que la FIGC presenta como un récord de la selección. Durante ese período, Italia volvió a convertirse en uno de los equipos más estables de Europa y recuperó la confianza del público después del fracaso en la clasificación para el Mundial de 2018.

El punto culminante de aquel ciclo llegó el 11 de julio de 2021 en Wembley, Londres. Italia derrotó a Inglaterra en la tanda de penaltis de la final del Campeonato de Europa y conquistó su segundo título continental. La UEFA registra que el partido terminó 1:1 después de la prórroga y que el conjunto italiano se impuso por 3:2 en la tanda. Mancini era entonces el símbolo de la renovación de la selección: combinó un núcleo defensivo experimentado con un centro del campo creativo y un planteamiento ofensivo que se alejaba de la imagen estereotipada del fútbol italiano.

Sin embargo, después de Wembley los resultados se volvieron mucho más irregulares. Italia no logró clasificarse directamente para el Mundial de 2022 y posteriormente sufrió una derrota sensacional contra Macedonia del Norte en la repesca. Tras el final de la primera etapa de Mancini, la FIGC anunció que había dirigido a la selección en 61 partidos, con 37 victorias, 15 empates y nueve derrotas. Su balance general siguió siendo sólido, pero el fracaso en la lucha por viajar a Catar cambió de forma permanente la valoración de aquel período.

Mancini presentó su dimisión en agosto de 2023, y la FIGC comunicó entonces que la federación había recibido su decisión y buscaría una nueva opción. La salida fue repentina y provocó tensiones entre el entrenador y la dirección federativa de aquel momento. Por ello, en su segunda etapa no bastará con apoyarse en el capital emocional de 2021. Tendrá que construir la confianza mediante resultados, unas relaciones claras con la nueva administración y un plan convincente para desarrollar a un equipo que, desde entonces, ha sufrido otro gran fracaso clasificatorio.

Italia se ha perdido tres Mundiales consecutivos

La principal razón de la urgencia de todo el proceso es el hecho de que la tetracampeona mundial no se ha clasificado para tres fases finales consecutivas. Después de sus ausencias en 2018 y 2022, Italia también se quedó sin plaza para el Mundial de 2026. Tras la repesca europea, la FIFA destacó que Italia se había convertido en la primera antigua campeona mundial que se perdía tres ediciones consecutivas del torneo. El equipo dirigido por Gennaro Gattuso perdió en Zenica contra Bosnia y Herzegovina después de una tanda de penaltis, quedándose una vez más fuera del mayor escenario futbolístico del mundo.

Gattuso y la FIGC rescindieron el contrato de mutuo acuerdo el 3 de abril de 2026, algo que la federación confirmó mediante un comunicado oficial. Después se produjo un cambio al frente de la organización: Giovanni Malagò fue elegido presidente de la FIGC el 22 de junio de 2026 y anunció inmediatamente una reconstrucción del sector técnico. Paolo Maldini fue nombrado director técnico y presidente del proyecto Club Italia, mientras Leonardo se convirtió en asesor. La FIGC destacó entonces que su mandato de cuatro años debía abarcar todo el recorrido de desarrollo, desde las categorías inferiores hasta la selección absoluta, con el Campeonato de Europa de 2028 como primer gran objetivo y el Mundial de 2030 como punto final del ciclo.

Aquel proyecto prácticamente se derrumbó antes de comenzar. Maldini y Leonardo apoyaron la candidatura de Andrea Pirlo después de comprobarse que Guardiola no estaba disponible, pero el proceso de nombramiento quedó detenido. Según Reuters y ANSA, en el centro de la disputa se encontraban los vínculos comerciales de Pirlo con Fonbet y la sensibilidad política de una colaboración empresarial con una compañía rusa. Pirlo afirmó que su relación con la empresa era exclusivamente de naturaleza comercial y deportiva, pero su candidatura ya no podía separarse de la controversia más amplia.

Posteriormente, Maldini y Leonardo decidieron abandonar la federación, y su salida puso todavía más de manifiesto las diferencias en la toma de decisiones dentro de la nueva dirección. Solo unos días antes, Malagò había hablado públicamente de una completa sintonía con ellos y de la adopción conjunta de todas las decisiones importantes. El derrumbe de esa estructura demostró hasta qué punto el proceso de elección del seleccionador estaba relacionado con la lucha por las competencias, la responsabilidad y el rumbo de todo el sistema de selecciones italianas. Por tanto, el regreso de Mancini no es únicamente una decisión técnica, sino también un intento de cerrar rápidamente una crisis institucional.

La primera tarea será restablecer la identidad del equipo

Mancini asume la selección en un momento en el que Italia no necesita únicamente un nuevo sistema de juego, sino también una jerarquía clara. Algunos jugadores del equipo campeón del Campeonato de Europa de 2021 han terminado sus carreras internacionales o ya no desempeñan el papel que tenían anteriormente, mientras la generación más joven todavía no ha formado un núcleo estable. El nuevo seleccionador tendrá que decidir si desea regresar al modelo de juego de la primera parte de su mandato anterior o adaptar su enfoque al perfil de los futbolistas que ahora tiene disponibles.

Su éxito anterior se basó en funciones distribuidas con precisión, un centro del campo de gran calidad técnica y la capacidad del equipo para atacar a través de varias zonas. La Italia actual debe encontrar soluciones fiables en ataque, aumentar la continuidad de sus actuaciones y reducir su dependencia de breves períodos de buena forma. Será igualmente importante recuperar la seguridad competitiva en los partidos disputados bajo la máxima presión. Tres Mundiales consecutivos sin participación no son el resultado de un solo mal día, sino una señal de un problema prolongado para transformar el potencial del fútbol nacional en un valor estable para la selección.

Mancini también tendrá que establecer una colaboración de calidad con los clubes, cuyos calendarios, intereses y decisiones de desarrollo influyen directamente en la selección. Un seleccionador nacional dispone de muy poco tiempo para entrenar, por lo que el seguimiento de los jugadores, la comunicación con los entrenadores de los clubes y una elección coherente de la plantilla resultan decisivos. Durante su primera etapa demostró estar dispuesto a convocar a futbolistas jóvenes y menos consolidados, pero el segundo ciclo llega con una tolerancia mucho menor hacia los experimentos que no produzcan resultados.

La Liga de Naciones como primera prueba, la Eurocopa 2028 como gran objetivo

Los primeros partidos oficiales del nuevo cuerpo técnico deberían disputarse en la Liga de Naciones de la UEFA. La FIGC ha confirmado que Italia jugará contra Francia en Milán el 12 de noviembre de 2026, en el último partido como local de su grupo de la Liga A. Ese duelo no determinará por sí solo el éxito del nuevo ciclo, pero ofrecerá una primera imagen de las decisiones de Mancini sobre la plantilla, sus prioridades tácticas y su capacidad para estabilizar al equipo en poco tiempo.

El objetivo a medio plazo será el Campeonato de Europa de 2028. Italia debe clasificarse para el torneo y volver a ser competitiva contra las mejores selecciones europeas, aunque también se espera una reforma más profunda por parte de la nueva dirección. Tras llegar a la presidencia de la FIGC, Malagò habló de reconstruir el sistema desde sus cimientos y de conectar a la selección absoluta con las categorías inferiores. La salida de Maldini y Leonardo dejó ese plan sin los responsables inicialmente previstos, por lo que la federación tendrá que explicar quién asumirá la responsabilidad a largo plazo del desarrollo del talento y la coordinación de las distintas selecciones.

Precisamente la relación entre el resultado a corto plazo y la renovación a largo plazo será la parte más difícil de la segunda etapa de Mancini. La opinión pública italiana espera victorias rápidas, pero tres fracasos consecutivos en la clasificación para el Mundial demuestran que un cambio de seleccionador no basta por sí solo. Se necesitan criterios de selección más estables, una mejor conexión entre las categorías inferiores y la selección absoluta, una dirección deportiva clara y un entorno en el que las decisiones clave no cambien al cabo de unos días.

Un regreso que conlleva esperanza y un gran riesgo

Para la FIGC, Mancini es una elección lógica porque es el último entrenador que conquistó un gran trofeo con Italia y porque puede hacerse cargo inmediatamente del equipo sin un largo período de adaptación. Para el propio Mancini, el regreso representa una oportunidad para cambiar la impresión final de su primera etapa y volver a vincularse con el mayor éxito de su carrera como entrenador a nivel de selecciones. Sin embargo, su segundo mandato casi con total seguridad no contará con el margen inicial y la paciencia que tuvo en 2018, cuando llegó después de un solo Mundial perdido y recibió espacio para una reconstrucción gradual.

Ahora llega después de tres ausencias consecutivas en el Mundial, en medio de una crisis de gestión y tras un proceso públicamente fallido de elección de seleccionador. Cada decisión sobre la convocatoria, cada resultado y cada relación con la cúpula de la federación serán observados a través de la experiencia de los fracasos anteriores. La mayor ventaja de Mancini será su conocimiento del entorno, pero esa misma cercanía significa que no podrá presentarse como una figura completamente nueva y libre del peso del pasado.

Por tanto, el regreso aporta seguridad simbólica, pero no garantiza el éxito. Italia recupera a un seleccionador que ya ha demostrado que puede construir un equipo ganador, pero también a un entrenador cuyo ciclo anterior mostró lo rápido que puede perderse el equilibrio. Después de la firma del contrato y la presentación oficial comenzará la parte considerablemente más difícil del trabajo: convertir una decisión tomada en medio del caos en un proyecto capaz de devolver a Italia a las grandes competiciones y restablecer la credibilidad de una de las selecciones nacionales de fútbol más laureadas del mundo.

Fuentes:
- FIGC – datos oficiales sobre la elección de Giovanni Malagò como presidente de la federación y el inicio de su mandato (enlace)
- FIGC – nombramiento de Paolo Maldini como director técnico y de Leonardo como asesor, además de la descripción del proyecto de cuatro años previsto (enlace)
- ANSA – información sobre las salidas de Maldini y Leonardo después del fallido nombramiento de Andrea Pirlo (enlace)
- Reuters / Channel News Asia – confirmación del contexto de las dimisiones y de la disputa en torno a la candidatura de Pirlo (enlace)
- Corriere dello Sport / ANSA – anuncio de la decisión de Malagò de que Mancini sea el nuevo seleccionador de Italia (enlace)
- FIFA – análisis del tercer fracaso consecutivo de Italia en la clasificación para el Mundial (enlace)
- FIGC – informe oficial sobre la derrota contra Bosnia y Herzegovina en la repesca del Mundial de 2026 (enlace)
- FIGC – confirmación oficial de la rescisión de mutuo acuerdo del contrato con Gennaro Gattuso (enlace)
- FIGC – resumen estadístico de la primera etapa de Mancini al frente de la selección italiana (enlace)
- UEFA – datos oficiales sobre la final del Campeonato de Europa 2020 entre Italia e Inglaterra (enlace)
- FIGC – confirmación de la fecha del partido de la Liga de Naciones entre Italia y Francia, el 12 de noviembre de 2026 en Milán (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas Roberto Mancini Italia selección italiana FIGC Eurocopa 2028 Copa Mundial fútbol

Newsletter — eventos destacados de la semana

Un correo a la semana: eventos destacados, conciertos, partidos deportivos, alertas de bajada de precio. Nada más.

Sin spam. Cancelación con un clic. Cumple GDPR.