La FIFA prohíbe las botellas de agua reutilizables en los estadios del Mundial 2026, los grupos de aficionados advierten del riesgo por el calor
La decisión de la FIFA de no permitir la entrada de botellas de agua reutilizables en los estadios de la Copa Mundial 2026 ha abierto un nuevo debate sobre el equilibrio entre las normas de seguridad, la salud de los espectadores y los intereses comerciales en el mayor torneo de fútbol. Según el Stadium Code of Conduct actualizado de la FIFA para la competición en Canadá, México y Estados Unidos, entre los objetos prohibidos se encuentran botellas, vasos, frascos, latas y otros recipientes cerrados o tapados que podrían ser arrojados o causar lesiones. El documento añade que, para evitar dudas, las botellas de agua reutilizables no pueden introducirse en el estadio. La FIFA justifica la decisión por razones de seguridad y por el riesgo de lesiones a jugadores, oficiales y otros espectadores, pero las reacciones de las asociaciones de aficionados muestran que la cuestión no se percibe solo como una medida técnica de estadio.
El cambio es especialmente sensible porque la Copa Mundial se disputará del 11 de junio al 19 de julio de 2026, en un periodo en el que se esperan temperaturas elevadas y alta humedad del aire en parte de las ciudades sede. Según el calendario oficial de la FIFA, el torneo comienza en Mexico City, mientras que la final está prevista para el 19 de julio en el New York New Jersey Stadium. Se trata de la primera Copa Mundial con 48 selecciones y 104 partidos, repartidos en 16 ciudades de tres países, lo que aumenta el número de espectadores, los viajes y la permanencia en espacios abiertos alrededor de los estadios. Precisamente por eso, la cuestión de la disponibilidad de agua no es solo un elemento de comodidad, sino parte de un debate más amplio sobre la organización de eventos deportivos masivos en condiciones de calores estivales cada vez más marcados.
Qué está exactamente prohibido según el reglamento de la FIFA
Según el documento oficial de la FIFA, la prohibición se refiere a varios tipos de recipientes que pueden considerarse peligrosos si son arrojados hacia el campo, los oficiales u otros visitantes. En la misma categoría se incluyen objetos de vidrio y materiales frágiles, envases especialmente duros, neveras rígidas, así como botellas y otros recipientes con tapón o tapa. El documento señala expresamente que las botellas de agua reutilizables no pueden introducirse en el estadio, eliminando así una posibilidad anterior en la que parte de los aficionados y guías turísticos ya habían empezado a apoyarse. Tal formulación significa que la norma no se aplica solo a las botellas llenas, sino también a los recipientes vacíos que los espectadores podrían llenar después de pasar el control de seguridad.
No obstante, el reglamento prevé excepciones estrictas para determinados líquidos. Según el código de la FIFA, se puede introducir en el estadio desinfectante de manos en una cantidad de hasta 100 mililitros, y también existen excepciones para la leche infantil y el agua esterilizada en recipientes de hasta un litro por niño. Los líquidos necesarios por razones médicas están permitidos hasta 500 mililitros, pero solo con un certificado médico en inglés, francés o español y en presencia de la persona a la que están destinados. Para la mayoría de los espectadores, esto significa que en la entrada no podrán contar con su propia botella de agua, sino que tendrán que utilizar la oferta y la infraestructura dentro del recinto del estadio o en sus alrededores, bajo las condiciones que determinen los organizadores y los estadios individuales.
Desde la perspectiva de los organizadores, tales normas siguen la lógica de la seguridad en los estadios que en Norteamérica ya se aplica en muchos grandes eventos deportivos y conciertos. Un gran torneo con millones de visitantes, altas exigencias de seguridad y visibilidad internacional representa para los organizadores un riesgo operativo especial. La FIFA, según declaraciones recogidas en medios británicos, indicó que las botellas ya están prohibidas en varias sedes por motivos de seguridad y que el mismo enfoque se aplica en todos los estadios del torneo. Tal uniformización de las normas facilita el control en las entradas, pero al mismo tiempo reduce la posibilidad de adaptar localmente las necesidades de los espectadores en ciudades con mayor riesgo térmico.
Por qué las reacciones de los aficionados son tan duras
Los grupos de aficionados y las organizaciones de derechos de los espectadores critican la decisión principalmente porque llega antes de un torneo para el que los riesgos térmicos ya llevan meses siendo uno de los principales temas. The Guardian informó de que Ronan Evain, director ejecutivo de la organización Football Supporters Europe, describió la decisión como un «riesgo real para la salud», porque un acceso más complicado al agua aumenta la posibilidad de deshidratación y golpe de calor. Según esa argumentación, el problema no es solo si el agua estará disponible, sino con qué rapidez, facilidad y precio podrán acceder a ella los espectadores en momentos de aglomeración, espera en las entradas, salida de las gradas o permanencia en las fan zones. Los críticos también advierten de que la decisión puede interpretarse como un incentivo para comprar agua dentro del estadio, donde los precios por regla general son más altos que en las tiendas fuera de los recintos deportivos.
La FIFA rechaza las acusaciones de que el interés comercial esté por delante de la seguridad y la salud. Según declaraciones difundidas por los medios, el organismo rector del fútbol afirma que el objetivo es proteger a todos los participantes del evento, incluidos jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal. Los organizadores señalan que trabajarán con comités locales y autoridades para mitigar las consecuencias del calor, incluida la posibilidad de instalar estaciones de nebulización, ventiladores, puntos de hidratación, carpas de refrigeración y otras medidas alrededor del recinto del estadio. Sin embargo, por ahora no está claro en qué medida esas medidas estarán igualmente disponibles en todas las sedes, si habrá puntos gratuitos de agua potable con capacidad suficiente y cómo se actuará en caso de temperaturas excepcionalmente altas el día del partido.
La disputa se intensifica además por el hecho de que se trata de un torneo con costes elevados para muchos visitantes. Las entradas, el alojamiento, el transporte entre ciudades distantes y el gasto en el estadio ya son objeto de críticas por parte de las organizaciones de aficionados, por lo que la cuestión del agua se ha integrado en un debate más amplio sobre la accesibilidad económica de la Copa Mundial. A diferencia de los recuerdos o la comida, el agua en condiciones de calor se considera una necesidad básica de salud, especialmente para niños, personas mayores, personas con enfermedades crónicas y quienes no están acostumbrados a las condiciones climáticas locales. Por ello, los críticos piden que las normas de seguridad vayan acompañadas de garantías claras sobre la disponibilidad de agua potable, y no solo de anuncios generales de medidas de refrigeración e hidratación.
El calor ya ha sido reconocido como uno de los principales desafíos del torneo
El debate sobre las botellas no ocurre de forma aislada. Según un análisis de la organización World Weather Attribution, la Copa Mundial 2026 se jugará en condiciones en las que los riesgos térmicos son mucho más pronunciados que durante el torneo de 1994 en Estados Unidos. Ese grupo de científicos climáticos señala que parte de los partidos se jugará en condiciones de temperatura y humedad elevadas, utilizándose para la evaluación del riesgo el índice WBGT, que además de la temperatura del aire tiene en cuenta la humedad, la radiación solar y el movimiento del aire. Según su estimación, unos 26 partidos podrían disputarse en condiciones de al menos 26 grados WBGT, nivel en el que se recomiendan medidas de enfriamiento, y cinco partidos podrían alcanzar el umbral de 28 grados WBGT, para el cual el sindicato de futbolistas profesionales FIFPRO recomienda aplazar o trasladar el partido hasta que las condiciones sean más seguras.
Un contexto similar lo aporta Climate Central, que analizó los días de calor extremo en las ciudades sede. Según esa organización, 14 de los 16 estadios de la Copa Mundial registran ahora más días extremadamente calurosos en junio y julio que en la época de la primera Copa Mundial norteamericana de 1970, y el calor extremo es actualmente más frecuente en las zonas de los estadios de Miami, Mexico City, Houston y Guadalajara. En el mismo análisis se indica que muchos estadios son espacios abiertos o parcialmente abiertos, lo que significa que los espectadores, el personal y los trabajadores alrededor de los estadios siguen expuestos a las condiciones meteorológicas incluso cuando se garantizan protocolos en el campo para los jugadores. Esto es importante porque parte del riesgo sanitario surge antes y después del partido, durante la llegada, los controles de seguridad, la espera del transporte y la permanencia en las zonas de aficionados.
Un trabajo científico publicado en la revista Scientific Reports también advierte sobre la carga térmica en las sedes anfitrionas de la Copa Mundial 2026. Los autores analizaron indicadores biometeorológicos para las 16 áreas de estadio y concluyeron que diez de las dieciséis sedes están expuestas a un riesgo muy alto de estrés térmico extremo para los futbolistas profesionales. Aunque ese trabajo se refiere principalmente a los jugadores, su importancia es más amplia porque muestra que las condiciones climáticas no son un detalle secundario de la organización del torneo, sino un factor que puede afectar a la salud, el rendimiento, el calendario y la logística. Para los espectadores es especialmente importante que las medidas de protección no estén orientadas solo al césped, sino también a las zonas de acceso, las gradas y los espacios en los que se reúnen grandes grupos de personas.
La FIFA introduce pausas obligatorias de hidratación para los jugadores
La FIFA ya anunció que en cada partido de la Copa Mundial 2026 se introducirán pausas obligatorias de hidratación de tres minutos en cada mitad del encuentro. Según el comunicado oficial de la FIFA, el árbitro detendrá el juego alrededor del minuto 22 del primer y del segundo tiempo, independientemente de las condiciones meteorológicas, la temperatura, la ciudad sede o de si el estadio tiene techo y aire acondicionado. Manolo Zubiria, director principal del torneo para Estados Unidos, explicó que con ello se quiere garantizar un enfoque igual para todas las selecciones y unas condiciones en las que los jugadores puedan rehidratarse regularmente. Esta medida muestra que la FIFA ha reconocido el riesgo térmico para los protagonistas en el campo, pero no se aplica directamente a los espectadores, que pueden pasar mucho más de 90 minutos en el estadio o en sus alrededores.
Precisamente ahí ven las asociaciones de aficionados el problema clave. Los jugadores tendrán pausas planificadas de antemano, equipos médicos, agua junto al campo y acceso controlado a medidas de enfriamiento, mientras que los espectadores dependerán de la infraestructura del estadio, del personal, de los precios y de posibles colas. Si no se pueden introducir botellas propias, entonces la capacidad de los puntos de venta, de los puntos de agua potable y de las zonas de refrigeración se vuelve decisiva para reducir el riesgo. El CDC estadounidense, en sus directrices sobre el calor, destaca que beber agua durante los días calurosos ayuda a mantener la hidratación independientemente del nivel de actividad, y el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos advierte de que el calor puede sobrecargar el organismo y empeorar condiciones de salud existentes. En un evento masivo con decenas de miles de personas, estas recomendaciones generales de salud se convierten en un desafío organizativo concreto.
Por eso los organizadores tendrán que demostrar que la decisión de seguridad no crea un nuevo riesgo para la salud. Eso significa información clara antes de los partidos, puntos de agua visiblemente señalizados, un número suficiente de lugares de refresco, personal capacitado para reconocer síntomas de agotamiento por calor y planes para días excepcionalmente calurosos. Serán especialmente sensibles las normas para estadios y fan zones en los que se esperan largas esperas, aglomeraciones y movimiento limitado. Sin tales medidas, la prohibición de botellas puede parecer una prohibición de seguridad aislada, pero para los espectadores que pasan horas al sol o en un entorno bochornoso se convierte en una cuestión de acceso básico al agua.
Seguridad, salud y confianza pública
La decisión de la FIFA puede explicarse formalmente con un argumento de seguridad estándar: un objeto duro, incluso vacío, puede convertirse en un proyectil en una multitud o en una situación de incidente. Ese riesgo no es inventado y las prohibiciones de objetos similares en estadios son habituales en grandes eventos. Sin embargo, la Copa Mundial 2026 se diferencia por su escala, geografía y circunstancias climáticas, por lo que cada norma se evalúa también a través de las consecuencias que produce para la salud pública. Si se quita a los espectadores la posibilidad de llevar una botella vacía y llenarla en puntos seguros, el organizador debe demostrar de forma convincente que el sistema alternativo no es más lento, más caro ni menos accesible.
La confianza es, al mismo tiempo, tan importante como la propia infraestructura. Según la información disponible, parte de los aficionados ve la decisión como un cambio tardío de reglas, y los cambios tardíos suelen generar sospechas de que detrás de ellos se esconden motivos financieros. La FIFA y los organizadores locales pueden reducir esas sospechas publicando detalles operativos claros: dónde estarán ubicados los puntos de hidratación, si el agua será gratuita o tendrá un precio limitado, cómo se procederá con las personas que por razones de salud necesitan líquidos y si las normas se adaptarán a los avisos de calor extremo. Sin esa información, el debate seguirá moviéndose entre la explicación de seguridad de la FIFA y las acusaciones de que la salud de los aficionados queda subordinada a los ingresos por ventas dentro de los estadios.
La Copa Mundial 2026 está concebida como la mayor edición del torneo en la historia, pero precisamente esa escala aumenta la responsabilidad de los organizadores. Las normas sobre botellas de agua podrían parecer a primera vista un detalle secundario en comparación con el calendario de partidos, la seguridad de las selecciones y los derechos televisivos, pero en las condiciones estivales de Norteamérica se han convertido en símbolo de una cuestión más amplia: ¿puede un gran evento deportivo ser al mismo tiempo seguro, comercialmente sostenible y suficientemente adaptado a los riesgos de salud que afrontan los espectadores? La respuesta a esa pregunta dependerá menos de la prohibición en sí y más de hasta qué punto el agua y la refrigeración estarán realmente disponibles para quienes seguirán los partidos desde las gradas y desde los espacios alrededor de los estadios.
Fuentes:
- FIFA – Stadium Code of Conduct para la FIFA World Cup 2026, normas sobre objetos prohibidos y excepciones para líquidos (enlace)
- FIFA / Inside FIFA – anuncio oficial sobre las pausas obligatorias de hidratación de tres minutos en los partidos del Mundial 2026 (enlace)
- FIFA – calendario oficial y datos del torneo de la Copa Mundial 2026 (enlace)
- The Guardian – informe sobre la prohibición de botellas, las reacciones de los grupos de aficionados y la explicación de la decisión por parte de la FIFA (enlace)
- World Weather Attribution – análisis de los riesgos térmicos y del impacto del cambio climático en la Copa Mundial 2026 (enlace)
- Climate Central – análisis del aumento de días extremadamente calurosos en los estadios sede del Mundial 2026 (enlace)
- Scientific Reports / Nature – trabajo científico sobre la evaluación del estrés térmico para futbolistas profesionales en el contexto del Mundial 2026 (enlace)
- CDC – directrices sanitarias sobre calor, hidratación y síntomas de sobrecalentamiento (enlace)