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La FIFA defiende las pausas de hidratación en el Mundial 2026 e Infantino rechaza las críticas por anuncios

La FIFA defiende las pausas obligatorias de hidratación en el Mundial 2026 y asegura que protegen a los jugadores del calor y la carga física. Gianni Infantino rechaza acusaciones de ingresos extra, mientras las críticas apuntan a que los parones alteran el ritmo de los partidos y avivan el debate sobre la comercialización del fútbol

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La FIFA defiende las pausas obligatorias de hidratación en el Mundial: Infantino rechaza las afirmaciones sobre un motivo comercial oculto

La FIFA volvió a defender el 24 de junio de 2026 las pausas obligatorias de hidratación en el Mundial, después de que las interrupciones en los minutos 22 y 67 de los partidos se convirtieran en uno de los temas más controvertidos del torneo en Estados Unidos, Canadá y México. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, comunicó, según informes de Associated Press recogidos por ESPN y The Independent, que los efectos de la nueva regla se analizarán después del torneo, pero también que no se descarta la posibilidad de mantenerla en futuros mundiales. La FIFA sostiene que la medida fue introducida para proteger a los jugadores, igualar las condiciones de competición y gestionar la carga física durante el torneo ampliado. Los críticos, entre ellos parte de los entrenadores, jugadores, comentaristas y aficionados, consideran que las pausas rompen el ritmo de los partidos y crean la impresión de que el fútbol se acerca al formato de deportes con interrupciones televisivas más frecuentes. El debate se ha intensificado además porque las interrupciones se llevan a cabo en todos los partidos, independientemente de las condiciones meteorológicas, incluso en estadios con techo o climatización.

Cómo funciona la nueva regla

Según el comunicado oficial de la FIFA de diciembre de 2025, cada partido del Mundial de 2026 tiene una pausa de hidratación de tres minutos en cada tiempo. La FIFA indica que el árbitro detiene el juego alrededor del minuto 22 de cada parte del partido, es decir, aproximadamente en los minutos 22 y 67 del encuentro, para que los jugadores puedan reponer líquidos y recuperarse brevemente. El mismo comunicado precisa que no hay una condición de temperatura ni meteorológica que decida si la pausa se aplicará, sino que se realiza en todos los partidos para garantizar condiciones iguales para todas las selecciones. Manolo Zubiria, el principal responsable del torneo para el área de Estados Unidos, dijo en diciembre en una reunión de emisoras mundiales que la interrupción duraría tres minutos “de silbato a silbato”, sin importar el estadio, el techo o la temperatura. La FIFA explicó entonces que la decisión se apoya en las experiencias de torneos anteriores, incluido el Mundial de Clubes de 2025 en Estados Unidos.

Esta diferencia entre las pausas clásicas para beber y el protocolo actual del torneo es importante para entender la controversia. Las Reglas de Juego del fútbol, emitidas por el IFAB, permiten pausas para beber y para refrescarse de acuerdo con las normas de la competición, mientras que en las directrices generales del fútbol las interrupciones cortas para beber suelen diferenciarse de las pausas de enfriamiento más largas. Para el Mundial de 2026, la FIFA eligió un enfoque uniforme y automatizado, en lugar de una evaluación partido por partido. Con ello se reduce el espacio para discutir si un encuentro concreto es lo suficientemente caluroso como para detener el juego, pero al mismo tiempo se abre la cuestión de la proporcionalidad en partidos que se juegan en condiciones más favorables. Precisamente esa universalidad, más que la propia idea de proteger a los jugadores del calor, se ha convertido en el centro del descontento.

Infantino: la FIFA no tiene ingresos adicionales por las interrupciones

En una aparición pública el 23 de junio de 2026, Infantino rechazó las acusaciones de que las pausas se introdujeron como bloques publicitarios encubiertos. Según el informe de ESPN, subrayó que los contratos comerciales y televisivos se habían cerrado antes de la decisión sobre las pausas de hidratación, por lo que la FIFA, según sus palabras, no obtiene ingresos adicionales por ellas. SportBible, citando la declaración de Infantino, transmitió su formulación de que “no hay ingresos adicionales para la FIFA” y que para la organización rectora del fútbol se trata “exclusivamente de un asunto deportivo”. Con ello, el presidente de la FIFA intentó separar dos niveles del debate: el hecho de que algunas emisoras puedan mostrar anuncios durante las pausas y la cuestión de si la FIFA obtiene de ello un beneficio financiero directo. En la percepción pública, esa diferencia no siempre se acepta, especialmente entre los espectadores que ven las interrupciones precisamente a través de la transmisión televisiva.

Infantino defendió al mismo tiempo la lógica deportiva de la medida. Según Associated Press, dijo que la interrupción puede permitir a los entrenadores hacer una breve corrección y a los jugadores recuperarse, tras lo cual regresan con mayor intensidad. Añadió que la FIFA ve en el torneo de este año un ritmo de partidos extremadamente alto y que se puede discutir si las pausas cortas ayudan a mantener ese nivel de juego hasta los minutos finales. En la misma explicación destacó el principio de igualdad: si las pausas se aplicaran solo en partidos con calor, el entrenador de un equipo obtendría una posibilidad adicional de intervención táctica, mientras que otro entrenador en una situación competitiva similar, pero en condiciones más frescas, no tendría la misma oportunidad. La FIFA, según ese argumento, quiere evitar que las condiciones meteorológicas creen indirectamente distintos derechos tácticos dentro de la misma competición.

Críticas: las interrupciones cambian el ritmo y la sensación del partido

Parte de las críticas no se refiere a la necesidad de proteger a los jugadores del calor extremo, sino a la impresión de que la pausa se convierte en una nueva estructura del partido. En lugar de los dos tiempos tradicionales, muchos espectadores y comentaristas hablan de encuentros que prácticamente se dividen en cuatro segmentos más cortos. TNT Sports transmitió la valoración del capitán neerlandés Virgil van Dijk de que esas interrupciones no son buenas ni siquiera para los espectadores televisivos neutrales, mientras que el seleccionador inglés Thomas Tuchel dijo que las pausas interrumpen y cambian la identidad de un partido de fútbol más de lo que esperaba. Según la misma fuente, el seleccionador estadounidense Mauricio Pochettino considera que tales interrupciones deberían existir solo cuando las condiciones son extremas. El seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, según informes de medios británicos, valoró que el concepto de fútbol en cuartos “no añade nada y quita mucho”.

En la práctica, el efecto táctico de las pausas puede ser significativo. Los entrenadores pueden reunir al equipo en tres minutos, cambiar la altura de la presión, acordar correcciones en la defensa de jugadas a balón parado o frenar el empuje del rival. Para un equipo que está bajo presión, la interrupción puede servir como respiro y oportunidad de reorganización, mientras que para un equipo que domina puede cortar el momentum. Por eso las críticas no se reducen solo a la comodidad de ver el partido, sino también a la dinámica competitiva. La FIFA precisamente gira ese argumento en la otra dirección: si la interrupción existe en todos los partidos, todos los entrenadores y jugadores saben de antemano que tendrán el mismo momento estructural para ajustarse. Por tanto, el debate se desarrolla entre dos principios: la igualdad a nivel de protocolo y la autenticidad del ritmo futbolístico a nivel del propio juego.

El calor sigue siendo un problema real para jugadores y aficionados

Aunque el aspecto comercial del debate atrajo la mayor atención, el contexto sanitario no puede ignorarse. El Mundial de 2026 se juega durante el verano en una amplia zona de Norteamérica, con partidos en distintas condiciones climáticas, desde ciudades húmedas y cálidas hasta estadios con protección parcial o completa frente a las temperaturas exteriores. La FIFA indica en su comunicado oficial que al elaborar el calendario tuvo en cuenta las temperaturas medias, la infraestructura de refrigeración, los viajes, la seguridad, el transporte y las necesidades de la transmisión televisiva. The Guardian, en un análisis publicado durante el torneo, señaló que algunos partidos ya se habían jugado en condiciones de seria carga térmica según el indicador WBGT, que tiene en cuenta la temperatura, la humedad, la radiación solar y el viento. Estos datos respaldan la afirmación de que el riesgo por calor no es teórico, sino un problema operativo real para los organizadores.

La asociación internacional de futbolistas profesionales FIFPRO lleva años reclamando protocolos más estrictos para condiciones meteorológicas extremas. Según las directrices de FIFPRO, valores de WBGT entre 28 y 32 grados Celsius deberían dar lugar a pausas de enfriamiento, y valores por encima de 32 grados deberían llevar al aplazamiento o cambio de horario del partido. En otra publicación, FIFPRO indica que también un WBGT por encima de 28 grados, es decir, una temperatura del aire por encima de 36 grados, debería impulsar una consideración seria del aplazamiento hasta que las condiciones sean más seguras para jugadores, oficiales y público. Estas recomendaciones muestran que el debate técnico no está dirigido contra la hidratación, sino contra medidas demasiado débiles o insuficientemente precisas en las condiciones más peligrosas. Dicho de otro modo, parte de los expertos considera que las pausas son útiles, pero que por sí solas no sustituyen a un sistema más amplio de protección frente al estrés térmico.

El contexto más amplio de un torneo con 48 selecciones

El Mundial de este año es la primera edición con 48 selecciones y 104 partidos, lo que aumenta adicionalmente la carga logística y física. El torneo se juega durante 39 días, y las selecciones que lleguen a la final pueden disputar ocho partidos. Infantino destacó precisamente ese aspecto en su defensa de la medida, señalando que durante una competición tan larga un breve momento de descanso puede ser importante para los jugadores. La FIFA sostiene que el calendario fue diseñado para reducir los viajes y aumentar los días de descanso, pero el formato ampliado trae necesariamente más encuentros, más franjas televisivas y una mayor exposición a diferentes condiciones climáticas. En ese marco, las pausas de hidratación se convierten solo en una parte de una cuestión más amplia: cómo organizar el mayor torneo de fútbol en una época de riesgos meteorológicos cada vez más marcados, grandes expectativas comerciales y crecientes exigencias de protección de la salud de los deportistas.

La cuestión de los aficionados también forma parte del mismo debate. ESPN informó a principios de junio que la FIFA cambió las reglas tras las críticas por la prohibición de introducir determinadas botellas de agua en los estadios y permitió a los aficionados llevar una botella blanda de plástico de 590 mililitros, sellada de fábrica, a los partidos en Estados Unidos y Canadá, mientras que las botellas rígidas siguieron prohibidas por motivos de seguridad. La FIFA indicó entonces que su objetivo era proteger la salud y la seguridad de jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal. Ese episodio mostró lo sensible que es cualquier regla organizativa que toque el calor, el agua y el consumo en los estadios. Cuando al mismo tiempo se discute sobre anuncios durante las pausas televisivas, el público vincula más fácilmente las medidas de seguridad con los intereses comerciales, incluso cuando el organizador afirma que de una decisión determinada no obtiene ingresos adicionales inmediatos.

Qué podría cambiar la FIFA después del torneo

Según Associated Press, Infantino anunció que la FIFA evaluará la experiencia de este torneo antes de tomar una decisión sobre futuros mundiales. Eso deja abiertas al menos tres posibilidades. La primera es mantener las pausas universales, con el argumento de que son simples, previsibles e iguales para todos. La segunda es volver a un modelo en el que las pausas se activen solo con determinados umbrales meteorológicos, lo que reduciría el número de interrupciones en condiciones ideales, pero volvería a abrir la cuestión de la igualdad de las intervenciones de los entrenadores. La tercera es un enfoque híbrido, en el que se mantendría la posibilidad de pausas obligatorias en torneos con gran riesgo térmico, pero con criterios más claros, una comunicación diferente hacia los espectadores y reglas más estrictas sobre lo que se puede mostrar en la transmisión televisiva durante las interrupciones.

Para la FIFA es clave explicar de manera convincente la frontera entre la protección de los jugadores y el producto comercial. Si durante las pausas de tres minutos en algunas transmisiones se muestran anuncios, a los aficionados les costará aceptar la afirmación de que la medida es solo sanitaria, incluso si la FIFA formalmente no tiene ingresos adicionales procedentes de contratos ya firmados. Por otro lado, rechazar por completo las pausas de hidratación no estaría en línea con las advertencias cada vez más frecuentes de médicos, sindicatos de jugadores y expertos en estrés térmico. La dirección más probable del debate después del 19 de julio de 2026 no será si el fútbol debe tener en absoluto interrupciones para la hidratación y el enfriamiento, sino quién las activa, con qué criterios, cuánto duran y cómo se evita que una medida protectora se convierta, a ojos de los espectadores, en símbolo de la comercialización del juego.

En ese sentido, la controversia actual va más allá de una decisión organizativa en un solo torneo. Muestra cómo el fútbol moderno intenta conciliar los protocolos sanitarios, los derechos televisivos, la experiencia de los aficionados y la propia tradición del juego. La FIFA insiste en que las pausas de hidratación se introdujeron por los jugadores y la igualdad de los equipos, mientras que los críticos advierten que incluso la medida mejor explicada puede cambiar la vivencia del partido si se aplica sin tener en cuenta las condiciones reales sobre el terreno. La evaluación final de esta regla no la dará solo un análisis administrativo dentro de la FIFA, sino también las reacciones de jugadores, entrenadores, emisoras y aficionados tras todo el torneo. Hasta entonces, cada pausa en mitad de un tiempo seguirá siendo un recordatorio de un dilema más amplio: cómo proteger a los futbolistas en un entorno deportivo y climático cada vez más exigente, y al mismo tiempo conservar el ritmo del juego que hizo del fútbol un deporte reconocible a escala mundial.

Fuentes:
- FIFA – comunicado oficial sobre las pausas de hidratación de tres minutos en el Mundial de 2026 y explicación del protocolo (enlace)
- ESPN / Associated Press – informe sobre la defensa de las pausas por parte de Infantino, la posibilidad de aplicarlas en futuros torneos y la afirmación de que la FIFA no tiene ingresos adicionales (enlace)
- The Independent – informe sobre las críticas de los aficionados, los argumentos de Infantino y la aplicación universal de las pausas (enlace)
- TNT Sports / SNTV – declaraciones y reacciones de entrenadores y jugadores sobre el impacto de las pausas en la identidad y el ritmo de los partidos (enlace)
- FIFPRO – directrices sobre calor extremo, umbrales WBGT y recomendaciones para pausas o aplazamiento de partidos (enlace)
- IFAB – Regla 7 y marco para la duración del partido, la compensación del tiempo perdido y las interrupciones permitidas (enlace)
- The Guardian – análisis de la carga térmica en los partidos del Mundial de 2026 y del contexto de los riesgos sanitarios (enlace)
- ESPN – informe sobre el cambio de las reglas para introducir botellas de agua en los estadios tras las críticas públicas (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas FIFA Mundial 2026 pausas de hidratación Gianni Infantino fútbol seguridad de los jugadores calor comercialización del deporte

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