Uli Hoeneß calificó el Mundial de 2026 de “fiasco para el fútbol” por los precios de las entradas
Uli Hoeneß, presidente de honor del Bayern de Múnich y una de las personas más influyentes del fútbol alemán en las últimas décadas, volvió a criticar duramente a la FIFA por los precios de las entradas para el Mundial de 2026. En una entrevista con Frankfurter Allgemeine Zeitung, según un informe de la agencia dpa publicado por Welt, Hoeneß describió el torneo en Estados Unidos de América, Canadá y México como un posible “fiasco para el fútbol”. Su crítica se refiere ante todo al alto precio de las entradas, especialmente para la final, para la que citó el ejemplo de unos 2.000 dólares estadounidenses por un asiento de categoría media. “Dos mil dólares por una entrada de final de calidad media, ¿adónde conduce eso?”, dijo Hoeneß en una conversación que provocó una fuerte repercusión en la opinión futbolística alemana e internacional.
Hoeneß no actuó por ello como un opositor al desarrollo comercial del fútbol en principio. Al contrario, el veterano dirigente del Bayern subrayó que siempre había apoyado la comercialización, pero que el modelo actual, en su opinión, había ido en una dirección extremadamente inaceptable. “Siempre he estado a favor de la comercialización en el fútbol, pero no de una forma tan extrema. No quiero seguir apoyándolo comprando entradas”, dijo Hoeneß, según el informe de dpa. Con ello dirigió su crítica a la cuestión más amplia de la accesibilidad de los grandes acontecimientos deportivos, y no solo al precio individual de la final. Su mensaje encaja en un debate que lleva meses abierto: si el Mundial, como acontecimiento global que se presenta como una celebración del fútbol, puede seguir siendo accesible para los aficionados si los partidos más atractivos adoptan cada vez más las características de un producto de lujo.
Crítica desde Alemania, pero la cuestión es global
Hoeneß es conocido en el fútbol alemán por sus intervenciones públicas directas, pero esta vez su declaración supera los debates habituales sobre clubes, selecciones nacionales o resultados deportivos. El presidente de honor del Bayern habla de un acontecimiento que se celebra del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en 16 ciudades de tres países anfitriones. Según la información oficial de la FIFA, se trata del mayor Mundial de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos. Ese formato trae un alcance deportivo, logístico y comercial considerablemente mayor que el de ediciones anteriores, pero también una mayor presión sobre los aficionados que quieren viajar entre ciudades alejadas, comprar entradas y pagar alojamiento durante casi seis semanas de competición.
Precisamente por eso la crítica de Hoeneß no puede verse solo como un tema alemán. Golpea la cuestión fundamental de la relación entre el fútbol global y sus aficionados: quién puede permitirse realmente asistir a los partidos más importantes. Según datos e informes publicados en los últimos meses por medios internacionales, el rango de precios para el Mundial de 2026 es considerablemente más amplio que en torneos anteriores, y son especialmente altos los precios para la final y para los partidos con gran demanda. The Guardian informó en abril de que el precio más alto de una entrada para la final alcanzó los 10.990 dólares en una fase de venta, mientras que también las categorías inferiores para el partido decisivo se encarecieron significativamente en comparación con olas de venta anteriores. La FIFA, al mismo tiempo, destacó en sus comunicaciones públicas que los ingresos del torneo apoyan el desarrollo del fútbol y programas en todo el mundo.
Para los aficionados de fuera de Norteamérica, el problema no es solo el precio nominal de la entrada. Los costes de viaje, visados cuando sean necesarios, alojamiento, transporte local y alimentación pueden multiplicar el importe total necesario para acudir a un partido. Por eso el debate sobre las entradas se convirtió en una discusión más amplia sobre la accesibilidad del Mundial como acontecimiento deportivo público. Cuando los altos precios se convierten en el tema principal junto al terreno de juego, el torneo corre el riesgo de que una parte del público perciba el campeonato más como un espectáculo comercial que como una experiencia futbolística compartida. Hoeneß formuló su mensaje más contundente precisamente en ese sentido, advirtiendo de que el fútbol no debe convertirse en un acontecimiento solo para quienes tienen ingresos muy elevados.
No viaja al torneo pese al alojamiento ofrecido
Hoeneß, según el informe de dpa, dijo que tenía la posibilidad de alojarse gratis durante el torneo en la casa de un conocido en Florida, pero que aun así decidió no viajar al Mundial. “No tenía ninguna gana de viajar a este Mundial”, declaró, y añadió que ese deseo habría desaparecido cuando oyó dónde se encontraba la casa. Según sus palabras, la ubicación ofrecida estaba a solo unos minutos de la finca Mar-a-Lago, vinculada al presidente estadounidense Donald Trump. Ese detalle atrajo atención adicional de los medios, pero el argumento principal de Hoeneß siguió estando relacionado con los precios de las entradas y con la dirección en la que, a su juicio, va el modelo de la FIFA.
Esta no es la primera intervención pública de Hoeneß sobre el mismo tema. Ya antes del torneo, según informes de dpa y de medios alemanes, dijo que los precios de las entradas le “enfadaban terriblemente” y anunció que no viajaría al campeonato. En aquellas declaraciones también criticó ejemplos del mercado de reventa, donde algunas entradas se ofrecían por cantidades excepcionalmente altas. Su mensaje anterior fue que la final del Mundial no debería convertirse en un acontecimiento similar al Super Bowl, donde los precios de los asientos más demandados suelen estar fuera del alcance de los aficionados medios. Ahora, mientras se celebra el torneo, Hoeneß ha ido un paso más allá y ha descrito todo el campeonato como un símbolo del desarrollo problemático del fútbol moderno.
Su postura es especialmente interesante porque llega de una persona que durante décadas participó en la profesionalización y el crecimiento comercial del fútbol europeo de clubes. Bajo la dirección y la influencia de Hoeneß, el Bayern se convirtió en uno de los clubes más estables financieramente y más reconocibles desde el punto de vista del marketing en el mundo. Por eso su crítica no tiene el tono de un rechazo nostálgico de la lógica empresarial en el deporte, sino de una advertencia de que también el fútbol comercial tiene un límite después del cual pierde la conexión con el público. En ese sentido, Hoeneß no niega la necesidad de ingresos, patrocinadores y un mercado global, sino que sostiene que el nivel de precios para el Mundial de 2026 ha superado la medida que considera aceptable.
La FIFA defiende el gran formato y el modelo de ingresos
La FIFA presenta el Mundial de 2026 como la edición históricamente más grande del torneo. Según el calendario oficial de la FIFA, el primer partido se disputó el 11 de junio de 2026 en México, y la final está prevista para el 19 de julio en la zona de Nueva York y Nueva Jersey. La ampliación de 32 a 48 selecciones trajo un mayor número de partidos, un mayor número de participantes y una mayor representación global, lo que la FIFA cita regularmente como uno de los principales argumentos a favor del nuevo formato. Un torneo más amplio permite la participación de más selecciones de diferentes confederaciones, pero al mismo tiempo aumenta la carga sobre la infraestructura, los canales de venta y los presupuestos de los aficionados.
Los precios de las entradas se han convertido en la parte más sensible de ese modelo. The Guardian informó de que la FIFA aplica para esta edición un modelo en el que los precios pueden ajustarse a la demanda, y ese enfoque provocó críticas de grupos de aficionados y de parte de actores políticos. Según el mismo informe, la FIFA cobra en el mercado oficial de reventa una comisión del 15 por ciento a los compradores y del 15 por ciento a los vendedores. La FIFA, por otra parte, ha destacado que los ingresos del torneo son importantes para financiar programas futbolísticos, incluidas actividades de desarrollo en federaciones nacionales. Esa explicación no reduce el hecho de que los aficionados se enfrentan a importes altos y variables, especialmente en los partidos con mayor demanda.
Tras críticas anteriores, la FIFA anunció en diciembre de 2025 la introducción de la categoría “Supporter Entry Tier”, con entradas a un precio de 60 dólares para los 104 partidos, incluida la final. Según el anuncio de la FIFA, esa categoría está destinada a los aficionados de las selecciones que se clasificaron para el torneo, y la distribución y los criterios están a cargo de cada federación nacional. Aunque esa medida fue presentada como una acción para una mayor accesibilidad, los críticos advierten de que el número limitado de esas entradas no cambia la imagen general del mercado, sobre todo cuando la mayoría del público busca entradas en las fases generales de venta o en el mercado de reventa. En la práctica, la disponibilidad de entradas más baratas depende de las reglas de las federaciones nacionales, la suerte en la asignación y el momento de compra.
Organizaciones de aficionados y presión por la transparencia
La cuestión de los precios de las entradas no se quedó solo en el ámbito de los comentarios mediáticos y las declaraciones de personas conocidas del fútbol. Las organizaciones Football Supporters Europe y Euroconsumers presentaron, según informes de medios especializados en fútbol, una denuncia ante la Comisión Europea por la política de venta de entradas de la FIFA para el Mundial de 2026. En la denuncia se problematizan los altos precios, las condiciones de compra y el hecho de que la FIFA tenga el control central sobre la venta oficial de entradas para el torneo. Ese paso muestra que el debate sobre los precios se está trasladando cada vez más del comentario deportivo al ámbito de los derechos de los consumidores, la competencia de mercado y la protección de los aficionados.
Los medios internacionales han registrado en los últimos meses también problemas adicionales relacionados con la demanda, la reventa y la disponibilidad de entradas. Reuters, según un informe difundido por The Star, ya al comienzo del torneo advirtió de asientos vacíos en algunos partidos, lo que volvió a abrir la cuestión de si los precios y la distribución de entradas están alineados con la demanda real. Esos casos son especialmente delicados para la FIFA porque el Mundial depende de la imagen televisiva de estadios llenos y de la atmósfera que crean los aficionados. Si los precios altos llenan al mismo tiempo el presupuesto pero dejan huecos en las gradas, entonces el éxito comercial puede chocar con los objetivos deportivos y simbólicos del torneo.
La declaración de Hoeneß resuena por eso en un momento en el que alrededor del Mundial de 2026 se superponen tres debates. El primero es deportivo y se refiere al formato ampliado, la calidad de los partidos y la carga de los jugadores. El segundo es logístico, porque el torneo se celebra en tres grandes países con grandes distancias entre ciudades anfitrionas. El tercero es social y financiero, y precisamente ese está en el centro de la crítica de Hoeneß: hasta dónde pueden llegar los organizadores en la monetización de la demanda antes de que una parte de los aficionados concluya que ya no son un público deseado. En ese debate, el precio de una entrada de final de alrededor de 2.000 dólares, que Hoeneß citó como ejemplo, se convierte en símbolo de un problema mucho más amplio.
El fútbol entre el mercado y la accesibilidad
El Mundial fue durante décadas un acontecimiento que unía a aficionados locales, grupos viajeros y una enorme audiencia televisiva. El cambio del modelo económico no significa que desaparezca el interés por el torneo, pero sí modifica la estructura del público que puede estar físicamente presente en los estadios. Si los partidos más importantes se convierten en un producto reservado para invitados de negocios, turistas de alto poder adquisitivo y paquetes corporativos, entonces también cambia la atmósfera en torno al propio acontecimiento. Hoeneß en su crítica llamó precisamente a eso el problema clave: el fútbol puede ser rentable, pero no debería perder la conexión con los aficionados que durante décadas lo han sostenido como fenómeno global.
La FIFA se encuentra ante un equilibrio complejo. Por un lado quiere lograr ingresos récord, justificar la ampliación del torneo y financiar proyectos en 211 federaciones nacionales. Por otro lado debe preservar la credibilidad de la afirmación de que el Mundial es un acontecimiento para todo el mundo del fútbol, y no solo para los segmentos del público más fuertes del mercado. En ese contexto, la crítica de Hoeneß no es una protesta aislada de un veterano del fútbol, sino parte de una presión mayor sobre los organizadores para que expliquen cómo definen un precio justo, la accesibilidad y la experiencia de los aficionados. Probablemente el debate no terminará con el propio final del torneo, porque la experiencia de 2026 servirá como precedente importante para futuras grandes competiciones.
Por ahora está claro que Hoeneß decidió enviar un mensaje con el ejemplo personal. Según sus palabras, no quiere participar mediante la compra de entradas en un sistema que considera excesivo y alejado de los aficionados corrientes. Incluso cuando tuvo la posibilidad de alojamiento gratuito, rechazó el viaje porque, como dijo, perdió el interés por el campeonato. En ello está contenida la fuerza de su declaración: la crítica no viene de un aficionado que no puede permitirse el viaje, sino de un hombre que podría estar presente, pero no quiere apoyar un modelo que considera equivocado. Con ello dirigió aún más el debate sobre el Mundial de 2026 hacia una pregunta que acompañará a la FIFA incluso después de la final: si el deporte más popular del mundo puede seguir siendo verdaderamente global si sus mayores acontecimientos se vuelven cada vez más caros para el público al que formalmente pertenecen.
Fuentes:
- Welt / dpa – informe sobre la entrevista de Uli Hoeneß con Frankfurter Allgemeine Zeitung y sus declaraciones sobre el Mundial de 2026. (enlace)
- FIFA – resumen oficial del Mundial de 2026, incluido el formato, las selecciones, las ciudades anfitrionas y las fechas del torneo. (enlace)
- FIFA – calendario oficial de partidos del Mundial de 2026 y confirmación del torneo con 104 partidos. (enlace)
- FIFA – anuncio sobre la categoría Supporter Entry Tier y entradas de 60 dólares estadounidenses para aficionados de selecciones clasificadas. (enlace)
- The Guardian – informe sobre los precios de las entradas para la final, el modelo de ajuste de precios y las comisiones en el mercado oficial de reventa. (enlace)
- Inside World Football – informe sobre la denuncia de Football Supporters Europe y Euroconsumers ante la Comisión Europea por los precios de las entradas y las condiciones de venta. (enlace)
- The Star / Reuters – informe sobre asientos vacíos en un partido en Guadalajara y nuevas preguntas sobre los precios de las entradas al inicio del torneo. (enlace)