Queensberry Promotions: la promotora que convierte los combates de boxeo en eventos
Queensberry Promotions no es un boxeador, sino una casa promotora que en el boxeo moderno a menudo actúa como productora de todo el espectáculo: desde firmar a los boxeadores y armar los combates hasta grandes noches en arenas y la transmisión televisiva. En el centro de la historia está
Frank Warren, uno de los promotores británicos más reconocibles, que durante décadas ha construido estrellas y organizado veladas con gran repercusión, especialmente en la división de peso pesado y en la escena británica.
Para el público, Queensberry es un “sello” que remite a un tipo concreto de noche: énfasis en divisiones atractivas, rivalidades nacionales que se construyen a través de varias apariciones y carteleras que al mismo tiempo tienen color local y alcance internacional. En el roster destacan nombres como Tyson Fury, Daniel Dubois, Moses Itauma, Nick Ball o Anthony Yarde, lo que habla de la amplitud del espectro: de estrellas globales a boxeadores en ascenso. No es casualidad que, además del interés deportivo, el público a menudo siga también el calendario de eventos, porque detrás de una pelea suele estar el siguiente paso en la carrera: defensa de un cinturón, prueba de madurez o posicionamiento hacia un gran desafío.
El papel del promotor no es solo logístico. El promotor gestiona el ritmo de carrera del boxeador: cuándo es el momento adecuado para un “step-up”, cuándo construir mediante pruebas domésticas y cuándo ir al escenario mundial. Queensberry presenta ese enfoque como un camino de desarrollo: desde el debut y las primeras comprobaciones hasta las peleas por cinturones y las grandes noches de “main event”. Eso se ve también en la forma en que se construyen las carteleras: junto a la pelea principal llegan varios enfrentamientos elegidos con sentido, que crean la siguiente generación de retadores y dan al público la sensación de estar viendo a la vez el presente y el futuro de una división.
Los anuncios actuales muestran también cómo Queensberry amplía la geografía de sus veladas e insiste en noches con un claro objetivo deportivo. En los primeros meses del año 2026 / 2027 se anunció “The Homecoming” el 10. de enero 2026 / 2027 en la Rudolf Weber-Arena en Oberhausen, con el combate Agit Kabayel – Damian Knyba por el título interino del WBC en peso pesado. “Magnificent 7” el 24. de enero 2026 / 2027 se traslada a la Co-op Live Arena en Manchester, donde en la pelea principal se anunció Moses Itauma contra Jermaine Franklin Jr, con un undercard que incluye también choques domésticos para un público que disfruta de la tensión “local”. En Liverpool, para el 7. de febrero 2026 / 2027, se anunció una pelea titular Nick Ball – Brandon Figueroa por el cinturón de la WBA en peso pluma, mientras que Dublín el 14. de marzo 2026 / 2027 recibe una noche vinculada al fin de semana de St. Patrick’s Day, con la pelea titular Jazza Dickens – Anthony Cacace y un choque grande adicional Pierce O’Leary – Mark Chamberlain. En carteleras como estas conviene tener en cuenta que las peleas “en vivo” son un sistema en movimiento y que los cambios son posibles, pero precisamente por eso el interés del público por el calendario y los detalles de las veladas no se detiene.
El hecho de que en un corto lapso se anuncien veladas en Inglaterra, Alemania e Irlanda habla de cómo se construye hoy el boxeo: la atmósfera local y la energía del “home crowd” se combinan con la visibilidad internacional y un objetivo que se mide por cinturones y por el ranking de retadores. Queensberry se posiciona así como una organización que impulsa en paralelo noches “blockbuster” y carteleras destinadas al desarrollo de boxeadores, por lo que el aficionado que asiste en vivo a menudo obtiene la historia completa de una escena, no solo una pelea.
¿Por qué deberías ver Queensberry Promotions en vivo?
- Noches con una historia deportiva clara: la pelea principal suele tener un objetivo concreto, y el undercard no es “relleno”, sino una serie de combates que tienen sentido en el ranking y en los pasos de carrera de los boxeadores.
- El peso pesado como marca central: Queensberry construye abiertamente su identidad alrededor de los pesos pesados, y el público a menudo recibe choques que tienen eco incluso fuera de la comunidad del boxeo.
- Estrellas en crecimiento bajo los focos de grandes arenas: series como “Magnificent 7” están diseñadas para que los jóvenes boxeadores reciban una gran prueba ante un público que crea una presión similar a la de las peleas titulares.
- Una atmósfera que depende de la ciudad y de la historia “home”: Liverpool, Dublín o Manchester no suenan igual; el público respira distinto con el boxeador que viene “del barrio”, y eso se siente en cada asalto.
- Peleas titulares y combates por estatus de retador: cuando están en juego cinturones de la WBA, WBC o IBO, o cuando se trata de peleas que empujan al ganador hacia arriba, cada intercambio adquiere un peso adicional.
- Una experiencia que la transmisión no transmite por completo: el sonido del golpe, el ritmo de las gradas y la tensión antes del ring-walk en vivo le dan al boxeo una dimensión que la pantalla difícilmente puede replicar.
Queensberry Promotions — ¿cómo prepararse para una velada?
Las veladas de Queensberry suelen ser noches clásicas de boxeo en arenas: varias peleas iniciales, una subida gradual de los objetivos, luego el “co-main” y la pelea principal. Eso significa que la experiencia dura varias horas, con pausas entre asaltos, cambios de equipo y las entradas de los boxeadores. Si la cartelera es titular o si se trata de noches con un marco temático especial como el fin de semana de St. Patrick’s Day, la atmósfera es marcadamente festiva, y parte del público llega antes para captar el ritmo de toda la noche.
Si quieres sacar el máximo, es útil entrar en el contexto de la cartelera. ¿Quién es favorito, quién es retador obligatorio, qué cinturón se defiende, el boxeador está en ascenso o vuelve tras una pausa? El boxeo en vivo se vuelve más interesante cuando sabes por qué un combate está en el programa: alguien persigue un ranking, alguien defiende un estatus, alguien busca una victoria que le abre la puerta a la élite mundial. Basta con leer un resumen de las peleas anunciadas y tener una imagen básica de los estilos —un boxeador de presión contra un contragolpeador, un púgil que trabaja a distancia contra un boxeador que quiere acortar el ring— y, de repente, los detalles en el ring se vuelven más comprensibles.
En lo práctico, conviene planificar la llegada. Las entradas y los controles pueden ser concurridos, y las primeras peleas a veces comienzan antes de lo que parte del público espera. Si viajas, piensa en el transporte y el regreso después de la pelea principal, porque la salida de miles de personas de la arena puede tardar. La ropa suele ser relajada o “smart casual”, según la ciudad y el perfil del público, pero por regla general lo más importante es contar con varias horas sentado y una temperatura cambiante en el recinto.
Se disfruta más cuando no miras la noche como una serie de peleas separadas, sino como una historia que crece. Queensberry a menudo construye héroes locales, así que la reacción del público ante un boxeador de Liverpool o de Dublín puede cambiar el ritmo de la pelea y la psicología de los asaltos. Y en las peleas titulares, ese momento de silencio antes del ring-walk y los primeros golpes a menudo “pegan” al público a sus asientos: es parte de la experiencia por la que el boxeo sigue buscándose en vivo.
Curiosidades sobre Queensberry Promotions que quizá no sabías
Queensberry está fuertemente ligado al nombre de Frank Warren, un promotor que a lo largo de su carrera promovió y dirigió a numerosos boxeadores conocidos. La organización destaca en sus páginas una larga experiencia en la creación de campeones y un modelo de trabajo orientado al desarrollo de los boxeadores, desde los primeros pasos profesionales hasta la cima de los rankings mundiales, con un enfoque especial en el peso pesado como el “escaparate” más visible del boxeo. En ese contexto, Queensberry suele subrayar la amplitud de sus operaciones y la gran cantidad de veladas promovidas, que forman parte de la identidad de una marca construida durante décadas.
También es interesante cómo los eventos se moldean como momentos “culturales” de las ciudades: Oberhausen se posiciona en los anuncios como el regreso de grandes noches de boxeo a Alemania, Liverpool como una ciudad en la que el campeón defiende el cinturón ante su público, y Dublín como una noche que utiliza la simbología del fin de semana de St. Patrick’s Day para potenciar la atmósfera. Esa combinación de objetivo deportivo e identidad local es parte de la razón por la que las veladas de Queensberry a menudo superan el marco de una “simple” noche deportiva y se convierten en un evento del que se habla también fuera del ring, aunque el boxeo moderno siempre conlleva una capa de regulación, antidopaje y riesgos reputacionales que a veces se adueñan de los titulares.
¿Qué esperar en una velada?
Una noche típica de Queensberry comienza más tranquila, con peleas que introducen al público en el ritmo, y luego la intensidad se incrementa a medida que se acerca la cima de la cartelera. En los anuncios suele destacarse un programa fuerte: junto a la pelea principal llegan combates titulares o clasificados y peleas domésticas que tienen una tensión natural porque los boxeadores se mueven en el mismo círculo y ya tienen historias construidas. Por eso, incluso noches que nominalmente “construyen” boxeadores pueden tener un objetivo claro: alguien se abre paso hacia oportunidades mayores, alguien defiende su estatus de retador, alguien busca una victoria que lo posiciona hacia un cinturón.
En el lugar, el público reacciona a cosas pequeñas que en televisión se pierden fácilmente: un cambio de ritmo, el momento en que un boxeador “siente” un golpe por primera vez, una salida inteligente del clinch o una combinación que cambia el momentum de un asalto. Cuando se trata de una pelea titular, la atmósfera se quiebra ya con el anuncio de los jueces y el ring-walk; entonces el público se convierte en parte de la pelea, porque la energía de las gradas se traslada al ring, y cada interrupción y cada lucha por la posición adquieren su propio sonido.
Después de la noche, la impresión que la gente se lleva a casa no suele ser solo el resultado. Es la sensación de haber sido parte de un evento: vieron a un boxeador abrirse paso hacia la cima, una defensa de cinturón que consolida la jerarquía o un momento en que la arena “revienta” de ruido. Las carteleras de Queensberry a menudo dejan precisamente ese tipo de recuerdo: una mezcla de objetivo deportivo y atmósfera; por eso el interés por el calendario de las siguientes veladas y la búsqueda de entradas no disminuye, especialmente cuando en el horizonte se vislumbran nuevas defensas de cinturón y peleas que pueden cambiar el orden de los retadores.
Cómo Queensberry Promotions construye las carreras de los boxeadores
En el mundo del boxeo, una promotora no es solo la organizadora de una noche, sino también una especie de editora de carrera. Queensberry Promotions hace ese trabajo a través de un patrón reconocible: al boxeador primero se le da espacio para desarrollar identidad y estilo, luego se lo introduce gradualmente en peleas de mayor riesgo, y solo después en peleas que llevan cinturones y atención global. Para el público eso significa que en una misma velada a menudo se puede ver tanto el “ahora” como el “mañana” de una división: boxeadores más experimentados que ya tienen reputación y talentos que apenas están construyendo su historia, pero que ya compiten en un entorno que les enseña la presión de las grandes noches.
El calendario de combates no es aleatorio. En el peso pesado, que tradicionalmente es un imán para un público más amplio, Queensberry se apoya en una combinación de perfiles distintos: boxeadores que presionan y rompen el ritmo, peleadores que dominan físicamente y técnicos que ganan con distancia y timing. Precisamente la diversidad de estilos explica por qué a esta casa a menudo se la describe como una “fábrica de pesos pesados”: cada nueva victoria o derrota abre de inmediato la pregunta de quién es el siguiente, dónde está el límite del potencial y cuán listo está el boxeador para la cima.
En la práctica, ese enfoque se ve mejor cuando la promotora anuncia en un corto periodo varias noches en distintas ciudades. Oberhausen recibe “Homecoming” con Agit Kabayel como figura principal, Manchester “Magnificent 7” con Moses Itauma como el rostro del relevo generacional, y Liverpool y Dublín veladas que se apoyan en la fuerza del público local y el estatus de los boxeadores en sus entornos. Cada una de esas noches tiene un énfasis diferente, pero el denominador común es el mismo: las peleas están planteadas para tener consecuencias en los rankings y para que la historia siga, sin importar quién sea el ganador.
Los promotores suelen hablar del “camino hacia la cima”, pero el público reconoce ese camino solo cuando el riesgo realmente aumenta. Cuando Itauma sale contra Jermaine Franklin Jr, no es solo otra pelea en el calendario; es una prueba que debería mostrar cómo reacciona un joven peso pesado ante un boxeador con experiencia, dureza y capacidad de sobrevivir a la presión. Algo similar vale para las peleas titulares en categorías más ligeras, donde los detalles —ritmo, juego de pies, lectura de la distancia— suelen ser decisivos, y la reputación se construye asalto a asalto.
Estabilidad del rosterâ y lógica de las divisiones por categorías
Queensberry destaca abiertamente en sus canales oficiales la amplitud del rosterâ: desde el peso pesado, pasando por cruiser y semipesado, hasta el peso medio y categorías más ligeras. Ese repaso no es solo un catálogo de nombres; también es un recordatorio de que una promotora debe equilibrar entre distintos tipos de público. El peso pesado trae “titulares” e interés masivo, pero a menudo son precisamente las categorías más bajas las que ofrecen los combates más dinámicos, un ritmo más rápido y enfrentamientos más ricos técnicamente.
Para el espectador que asiste en vivo, es útil saber que el undercard no es solo un “inicio”. En él a menudo se esconde la lógica de futuras peleas principales. El boxeador que hoy pelea en un horario temprano puede, con una o dos victorias, llegar a una posición para mañana estar en el co-main event, y luego en la pelea principal. En eso está también la razón por la que los aficionados que siguen a Queensberry suelen seguir también el calendario de veladas: quieren captar el momento antes de que el boxeador se vuelva “inaccesible” para un recinto más pequeño o antes de que toda la escena pase a escenarios aún mayores.
En Queensberry se destaca especialmente el segmento de “boxeadores en ascenso” que reciben gran espacio mediático antes de lo habitual. Ese movimiento conlleva riesgo, porque un joven boxeador bajo los focos puede entrar más rápido en la presión mental, pero también beneficio, porque el público se vincula emocionalmente con la historia desde el inicio. Cuando ese boxeador más tarde llega a una gran pelea, el público ya siente que lo conoce, que siguió su desarrollo y que sabe cuán difícil fue cada paso.
Arenas y ciudades: por qué la ubicación cambia la experiencia
El mismo deporte no suena igual en cada recinto. En Manchester, en el ambiente moderno de la Co-op Live Arena, el público obtiene una “gran producción” y una atmósfera que recuerda a veladas mundiales. La capacidad del recinto y la acústica pueden intensificar la impresión del ring-walk y la tensión antes del primer asalto. En Liverpool, donde se anuncia la pelea titular de Nick Ball contra Brandon Figueroa, la experiencia es más “local” y cargada de emoción: el público llega como si defendiera sus colores, y cada golpe tiene un peso adicional porque se siente como parte de la identidad de la ciudad.
Oberhausen, con la Rudolf Weber-Arena, trae un contexto distinto: el “regreso a casa” para un boxeador como Kabayel y, al mismo tiempo, un énfasis en el talento alemán dentro del programa. En esos casos, el público a menudo llega con la sensación de estar presenciando un “momento histórico”: no necesariamente porque vaya a ocurrir algo que nunca se vio, sino porque la escena local rara vez tiene la oportunidad de ser anfitriona de peleas con un gran título y repercusión internacional.
Dublín, por su parte, añade al boxeo esa capa que no puede medirse solo con estadísticas: el ritmo de la ciudad y la energía especial de una noche en la que el público está listo para elevar la velada al nivel de evento. El anuncio de la pelea Jazza Dickens – Anthony Cacace en la 3Arena encaja en ese patrón, porque se trata de boxeadores con experiencia y reputación, y además de una noche en la que los favoritos locales tienen la oportunidad de robarse el show. En esas circunstancias el boxeo suele ganar dramatismo adicional: el público “empuja” a los suyos, y los visitantes entran con la mentalidad de que deben silenciar a todo el recinto.
Cómo leer una fight card: ritmo, riesgo y psicología
El boxeo en vivo tiene su propia dramaturgia. En las peleas iniciales el público apenas se calienta: la gente entra, conoce el espacio, busca su asiento, y el ring sirve como foco que poco a poco “atrae” al recinto. A medida que el programa se acerca a la cima, aumenta el nivel de concentración. En las peleas de mitad de cartelera el público suele volverse más ruidoso, porque los enfrentamientos suelen estar planteados para ser atractivos: interesantes por estilos, a menudo con boxeadores que “tienen” que ganar para seguir en la carrera hacia peleas mayores.
La pelea principal trae un ritmo diferente. En peleas titulares y peleas por estatus de retador a menudo se ve más cautela táctica en los primeros asaltos, y luego un aumento gradual del riesgo. El público en vivo reconoce esas sutilezas: cuando el boxeador “prueba” al rival con la mano delantera, cuando intenta imponer el ritmo, cuando busca el clinch para frenar la pelea o cuando conscientemente acepta golpes para entrar en el intercambio. En televisión todo se ve igual de “cerca”, pero en vivo se ve cuán grande es el ring, cuán difícil es acortar la distancia y cuánta energía se gasta incluso cuando “solo” se presiona sin un golpe limpio.
Para los aficionados que vienen por primera vez, es útil fijarse en detalles: cómo reacciona un boxeador cuando recibe un golpe, cómo vuelve tras un mal asalto, cómo usa las esquinas y cómo escucha las instrucciones del rincón entre asaltos. Las noches de Queensberry a menudo ofrecen justamente esos detalles, porque el roster incluye boxeadores de distintas escuelas y estilos, por lo que en una misma velada se puede ver tanto el enfoque “británico clásico” como un estilo más moderno y más móvil.
Entradas y demanda: qué se suele buscar alrededor de las grandes noches
En las grandes veladas de boxeo el interés del público rara vez se reduce a una sola cosa. A la gente le interesa quién pelea, en qué ciudad, cuál es el programa y si hay un objetivo “algo más” que una victoria normal. Por eso, cuando Queensberry anuncia una noche con un cinturón o con una joven estrella en ascenso, a menudo aparece de inmediato una mayor búsqueda de entradas, especialmente entre quienes quieren sentir la atmósfera antes de que todo el deporte se traslade a arenas aún más grandes o a una atención internacional aún mayor.
También es importante entender que el boxeo es un deporte en el que las historias cambian rápido. Una lesión en el entrenamiento, un problema con la báscula, un cambio de rival o un giro táctico pueden cambiar toda la cartelera. Por eso el público que sigue el boxeo a menudo “sigue la línea de noticias” tanto como el calendario de eventos: quiere saber quién está en forma, quién volvió tras una pausa, quién cambió de entrenador, quién entró a la pelea a última hora. Queensberry se apoya ahí en un ritmo mediático reconocible: conferencias de prensa, face-off, pesaje y luego la velada misma, donde cada historia se pone a prueba en el ring.
También es interesante que la demanda de entradas a menudo crece incluso cuando el público no viene “solo” por la pelea principal. En ciudades donde existe una fuerte base local de aficionados, la gente viene a apoyar al boxeador de su entorno y solo después se queda por las estrellas. Esa capa de apoyo local funciona especialmente bien cuando la cartelera se construye para sostener toda la noche, y no solo una pelea.
Imagen mediática y alcance global
Uno de los movimientos clave que define la identidad contemporánea de Queensberry Promotions es el posicionamiento mediático global. Las publicaciones sobre un acuerdo exclusivo con DAZN, que debería entrar en vigor a partir del 1. de abril 2026 / 2027, sitúan a Queensberry en un ecosistema donde la distribución de contenido es tan importante como la propia organización del combate. En la práctica, eso significa que los anuncios de veladas se hacen cada vez más pensando en una audiencia global: clips cortos, material detrás de cámaras y una comunicación clara de quién pelea, por qué el combate es importante y qué significa la victoria para el siguiente paso.
Para el público en la arena eso tiene un efecto interesante. Por un lado, la producción se vuelve “más grande”: más cámaras, más ritmo en los anuncios, más atención al ring-walk y a la identidad visual de la noche. Por otro lado, los boxeadores se vuelven conscientes de que su actuación se ve más ampliamente que nunca, y a veces se nota una presión adicional. Eso se ve especialmente en los jóvenes pesos pesados, donde una victoria puede convertirse en un “buzz” global, pero también en boxeadores de categorías inferiores, a quienes una buena actuación puede abrirles puertas que antes no eran tan amplias.
Frank Warren como rostro y “voz” del concepto
Una promotora a menudo se percibe como una marca, pero Queensberry sigue estando fuertemente vinculada a Frank Warren. Su estilo de comunicación, la forma en que construye la historia alrededor de los boxeadores y su inclinación a “poner los objetivos” públicamente son parte de lo que el público espera de esta organización. Warren tiene la reputación de un promotor al que le gusta construir boxeadores desde el principio y guiarlos paso a paso, y no solo “traer” un producto terminado. En un deporte en el que muchos quieren éxito instantáneo, ese modelo puede parecer más lento, pero a menudo ofrece una base más estable, especialmente cuando se construye un boxeador que debe soportar la presión deportiva y mediática.
Para el público también es interesante que el nombre de Warren a menudo se asocie con épocas del boxeo británico: desde eras de grandes rivalidades nacionales hasta veladas globales modernas. Esa continuidad le da a Queensberry una sensación de institución, pero al mismo tiempo una presión para entregar constantemente nuevas historias. Precisamente por eso el roster incluye tanto veteranos como nombres “next up”; el público obtiene rostros conocidos, pero también la oportunidad de seguir el nacimiento de nuevos.
Qué sucede fuera del ring: pesaje, prensa, ritmo de la ciudad
El boxeo en vivo no es solo la pelea. Para muchos aficionados, la experiencia comienza un día antes: pesaje, encuentros con los boxeadores, eventos mediáticos y una “ciudad que vive el deporte”. En ciudades como Liverpool o Dublín ese efecto es más fuerte, porque los medios locales y la tradición de aficionados ya están listos para convertir un evento deportivo en un momento social. Queensberry lo aprovecha mediante el timing de anuncios y una narrativa que conecta el ring con la identidad de la ciudad, por lo que la noche se vive como algo más que un programa deportivo.
Para los visitantes que viajan, es útil planificar también la parte “externa” de la experiencia. Siempre es posible que el programa se alargue, que la pelea principal comience más tarde o que después de ella el público se quede en los alrededores de la arena. En esos momentos, la logística se vuelve importante: regreso, aglomeración, transporte. Si todo se planifica bien, la experiencia queda como emoción pura, sin frustraciones que no tienen que ver con el deporte.
Por qué el peso pesado vuelve al foco
El peso pesado es tradicionalmente el más vendible, pero en el boxeo moderno también es el símbolo de una “historia global”. Queensberry se posiciona en ese segmento como una casa que tiene varios nombres importantes y que puede armar peleas con repercusión internacional. Eso explica también por qué los anuncios alrededor de Itauma, Dubois u otros pesos pesados siempre van acompañados de interés: el público siente que cada pelea puede ser un paso hacia una gran pelea que cambia la jerarquía de toda la división.
Pero el peso pesado también trae desafíos especiales. Un golpe puede cambiarlo todo, y la diferencia en experiencia y calma suele ser decisiva. Por eso, peleas que “sobre el papel” son sencillas a veces son las más difíciles: un joven boxeador contra un veterano duro, un estilo que parece atractivo contra un estilo que frustra. Las carteleras de Queensberry a menudo apuestan por esos contrastes, porque crean una verdadera tensión deportiva, la que dura incluso cuando los boxeadores se repliegan a la táctica y el público espera el momento del cambio.
El público, la cultura de apoyo y la impresión tras la noche
En las veladas de Queensberry el público puede ser diverso: desde fans que reconocen detalles técnicos hasta personas que vinieron por una gran pelea o por la atmósfera. Esa mezcla crea un sonido específico del recinto. En un momento se oye silencio porque el ring “se lee”, en otro una explosión porque alguien conectó limpio o porque el boxeador local dio vuelta el asalto a su favor.
La impresión tras la noche suele ser una mezcla de lo deportivo y lo social. La gente habla de los asaltos, pero también de la energía de la ciudad, de cómo fue el ring-walk, de cómo reaccionó el público, de cómo el boxeador “aguantó” la presión. Por eso las veladas de Queensberry a menudo se recuerdan como un evento, no solo como un resultado. Y cuando la historia continúa con los siguientes anuncios, el público de manera natural empieza a mirar el calendario, a sopesar opciones y a planificar qué evento podría ser el próximo “must see” en la agenda.
Fuentes:
- Queensberry Promotions – perfil de la promotora y descripción del modelo de trabajo
- Queensberry Promotions – lista de boxeadores y categorías dentro del rosterâ
- Queensberry Promotions – página con el calendario y los anuncios de veladas
- DAZN Press Room – anuncio de la alianza mediática global exclusiva con Queensberry
- Rudolf Weber-Arena Oberhausen – página informativa del evento de Kabayel en Oberhausen
- BoxingScene – noticia sobre el combate Dickens – Cacace en Dublín y el contexto de la noche
- Bad Left Hook – anuncio y circunstancias de la programación del combate Dickens – Cacace y mención del choque O’Leary – Chamberlain
- TalkSPORT – repaso de la noche “Magnificent 7” y anuncio del combate Itauma – Franklin Jr
- FightMag – anuncio de la pelea titular Nick Ball – Brandon Figueroa en Liverpool