Fútbol - España Copa del Rey - temporada 2025/2026
La copa que volvió a romperse en una noche, luego en dos y luego otra vez en una
La Copa del Rey de España en la temporada 2025/2026 volvió a confirmar por qué es un torneo en el que el nombre no significa seguridad, y una visita a una ciudad pequeña a menudo parece una emboscada. El camino hacia la final comenzó ya a finales de septiembre de 2025, con la ronda preliminar para 20 clubes de nivel territorial, disputada en dos partidos el 27 de septiembre y el 4 de octubre. Después llegó el primer verdadero tamiz: 56 encuentros de la primera ronda del 28 al 30 de octubre, y luego la segunda ronda del 2 al 4 de diciembre. Los dieciseisavos de final se jugaron entre el 16 y el 18 de diciembre y el 6 de enero, los octavos de final el 13, 14 y 15 de enero, los cuartos de final entre el 3 y el 5 de febrero, y las semifinales siguieron siendo la única fase a doble partido, con los primeros duelos el 11 y 12 de febrero y las vueltas el 3 y 4 de marzo. La final está programada para el
18 de abril de 2026 a las 21:00 en
La Cartuja de Sevilla.
Esa construcción de la competición sigue teniendo aquel viejo encanto de la copa española: hasta los cuartos de final, normalmente se vive de un solo partido, de un error del portero, de una jugada a balón parado, de una noche en la que un club de segunda o tercera división juega por encima de sus propios límites. Solo en las semifinales la competición permite un examen de recuperación. Por eso, en la Copa del Rey se habla menos de control y más de supervivencia.
Cómo es el formato, en concreto
En esta temporada el esquema fue muy claro y muy cruel a la manera española:
- Ronda preliminar: 20 clubes, 10 emparejamientos, dos partidos.
- Primera ronda: 112 clubes, 56 partidos a un solo encuentro.
- Segunda ronda: 56 clubes, 28 partidos a un solo encuentro.
- Dieciseisavos de final: 32 clubes, un partido.
- Octavos de final: 16 clubes, un partido.
- Cuartos de final: 8 clubes, un partido.
- Semifinales: 4 clubes, dos partidos, sin regla del gol de visitante.
- Final: 1 partido en campo neutral.
Los cuatro clubes que jugaron la Supercopa de España quedaron exentos de la primera ronda:
Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club. Eso no es poca cosa, porque en esta copa una ronda extra a menudo significa también una mina extra. Los demás tuvieron que atravesar el atasco de octubre y diciembre, en un ritmo en el que la copa se convierte fácilmente en desgaste.
Quién estuvo dentro y quién se quedó hasta el final
Cuando a principios de enero llegó los octavos de final, la lista de supervivientes ya tenía un rostro serio. En esa fase estaban
RC Deportivo, Cultural y Deportiva Leonesa, Racing Santander, Albacete Balompié, Burgos CF, Elche CF, Real Sociedad, Valencia CF, Barcelona, Atlético de Madrid, Osasuna, Deportivo Alavés, Real Madrid, Real Betis, mientras que la última plaza esperaba al ganador del duelo
Granada - Rayo Vallecano. Esa ya era la fase en la que el torneo se aprieta: los equipos de segunda todavía respiran, pero la presión de los equipos de primera se vuelve cada vez más pesada.
A los cuartos de final llegaron
Albacete, Deportivo Alavés, Real Sociedad, Real Betis, Valencia, Athletic Club, Atlético de Madrid y Barcelona. Ahí se vio la verdadera naturaleza de la copa. Albacete fue la historia que todos quieren, pero pocas veces obtienen; Athletic sacó el pase en Mestalla con un gol de Iñaki Williams en el minuto 96; Real Sociedad pasó por el choque vasco con Alavés con un 3:2; Atlético le dejó cinco goles y muy poco aire a Betis en Sevilla.
Al final, las semifinales las formaron cuatro clubes con una clara marca de historia:
Barcelona, Atlético de Madrid, Athletic Club y Real Sociedad. No fue una recta final llena de sorpresas exóticas, sino una recta final llena de clubes que saben cómo se juega una copa, cómo se soporta la presión y cómo una eliminatoria a doble partido puede ganarse sin mucha romanticidad.
Una semifinal que olía a los años ochenta
El sorteo unió dos emparejamientos que tenían tanto peso como historia. Una semifinal fue
Athletic Club - Real Sociedad, es decir, un derbi vasco por la final. La otra fue
Atlético de Madrid - Barcelona, un choque de equipos que ya una temporada antes habían producido locura en una eliminatoria de copa a doble partido.
Los partidos de ida se jugaron el 11 y 12 de febrero de 2026 en
San Mamés de Bilbao y en el
Metropolitano de Madrid. Las vueltas fueron el 3 y 4 de marzo en
Camp Nou de Barcelona y en
Anoeta de San Sebastián. En teoría, ese era el calendario. En la práctica, fueron cuatro noches en las que la Copa del Rey mostró cómo ama por igual la disciplina y el delirio.
Atlético destrozó a Barcelona en Madrid por
4:0. No fue solo una victoria, sino un golpe que empujó la semifinal casi al borde. La vuelta en Camp Nou terminó con victoria de Barcelona por
3:0, pero el 4:0 de Madrid fue suficiente para que el equipo de Diego Simeone regresara a la final por primera vez en 13 años. Global:
4:3 para Atlético. Esa es esta copa: un club pasa tres semanas reparando el daño que recibió en una sola noche.
En el otro lado del cuadro no hubo fuegos artificiales, sino cuchillo hasta el hueso. Athletic y Real Sociedad jugaron dos partidos que parecían haber sido cortados con bisturí.
Real Sociedad pasó con dos veces
1:0, un global de
2:0, y consiguió su segunda final en los últimos siete años. El derbi vasco no fue lujoso en el marcador, pero sí denso, duro y lleno de ese tipo de tensión que hace que el público respire en cortes breves.
Final 2026: Sevilla, La Cartuja, Atlético contra Real Sociedad
Así, la copa de 2025/2026 obtuvo una final que no es la rutina diaria del fútbol español:
Atlético de Madrid - Real Sociedad. También es especial que esos clubes vuelvan a encontrarse en una final de copa casi como eco de la temporada 1986/1987. La RFEF anunció incluso antes de la final que el encuentro se jugaría el
18 de abril de 2026, a las
21:00, en
La Cartuja de Sevilla, el estadio que acogerá la final por séptimo año consecutivo.
Para los aficionados también es importante una cifra que muestra bien cuán grande se ha vuelto la final: la RFEF anunció que más de
52.000 entradas, es decir, alrededor del
80% del aforo del estadio, se repartirán entre los finalistas. Ese es un dato que revela también la dimensión del propio escenario. Tras la ampliación, La Cartuja hoy recibe a unos
70.000 espectadores, por lo que la final ya no es solo un gran partido, sino también una operación logística al nivel de las finales europeas.
Los estadios que sostuvieron la fase final
La fase final de esta edición no se jugó en campos anónimos, sino en estadios que cada uno lleva su propia geografía y su propio temperamento futbolístico.
- Riyadh Air Metropolitano, Madrid – casa del Atlético, capacidad de alrededor de 70.692 espectadores. Precisamente allí Atlético construyó la base de la final ante Barcelona con aquel 4:0 que cambió toda la eliminatoria.
- San Mamés, Bilbao – casa del Athletic, capacidad de 53.331. En la "Catedral" bilbaína, cada duelo de copa suena como si las paredes empujaran al equipo hacia el gol.
- Anoeta / Reale Arena, San Sebastián – estadio de Real Sociedad, capacidad de 40.000. Allí se confirmó la final, en una vuelta que tuvo más agarrotamiento que espacios.
- La Cartuja, Sevilla – sede de la final, capacidad de 70.000 tras la última ampliación. Hoy es uno de los mayores estadios de España y el escenario permanente del desenlace copero.
Es interesante cómo esas cuatro ciudades casi dibujaron un mapa del fútbol español:
Madrid como centro de presión y recursos,
Bilbao como lugar de identidad,
San Sebastián como club que sabe jugar con finura y dolor, y
Sevilla como escena final neutral en la que la copa se convierte en un espectáculo nacional.
El defensor del título y los últimos campeones
A esta temporada llegó como defensor del título
Barcelona, que el 26 de abril de 2025 derrotó en la final a
Real Madrid por 3:2 tras la prórroga ante
55.579 espectadores en La Cartuja. Un año antes, el 6 de abril de 2024,
Athletic Club levantó el trofeo en el mismo estadio ante
Mallorca, tras un 1:1 y tanda de penaltis, ante
57.619 espectadores.
Esas dos cifras de asistencia hablan bien de la continuidad. La final de la Copa del Rey en las últimas temporadas ya no es solo un acontecimiento deportivo nacional, sino también un espejo de la popularidad de los clubes que llegan a ella. Barcelona y Real Madrid aportaron peso global, Athletic y Mallorca la carga emocional de una larga hambre vasca de trofeo y una historia isleña. Atlético y Real Sociedad en la final de 2026 aportan algo tercero: el choque de temperamentos futbolísticos muy distintos sin necesidad de los escudos reales de Madrid o Barcelona para que el acontecimiento sea grande.
La historia que presiona cada nueva temporada
La Copa del Rey se juega desde
1903, y ese hecho no es un adorno, sino la carga y el privilegio de cada edición. No hay muchas copas europeas en las que uno pase tan fácilmente del presente a un archivo en blanco y negro. Cuando Athletic sale a un partido de copa, arrastra consigo todo un siglo vasco. Cuando Barcelona juega la copa, lleva al club con más títulos. Cuando Real Sociedad se acerca a la final, revive tanto 2020 como aquella vieja recta final de los ochenta. La copa no es solo un torneo; es un archivo que se abre constantemente.
Por número de trofeos, el club más exitoso es
Barcelona con 32 títulos, detrás está
Athletic Club con 24, y entre los récords históricos de la competición destacan especialmente
Piru Gaínza con
99 partidos y el legendario
Telmo Zarra con
81 goles. Esas cifras suenan como de otro planeta futbolístico, pero precisamente por eso la Copa del Rey nunca es solo cosa de la temporada en curso. Cada nuevo goleador entra en una competición en la que los récords antiguos son casi míticos.
Para Atlético, la final de 2026 es la caza del
undécimo título copero y la oportunidad de romper una espera que dura desde 2013. Para Real Sociedad, es la oportunidad del
tercer título y la confirmación de que el trofeo de 2020 no fue un episodio aislado, sino parte de una seria era de club.
Los números que cuentan más que las frases
Si esta temporada se mira a través de unos pocos números limpios, la imagen es muy clara:
- 20 clubes abrieron el torneo en la ronda preliminar.
- 56 partidos de la primera ronda se repartieron a lo largo de tres días de octubre.
- 28 encuentros compusieron la segunda ronda a comienzos de diciembre.
- 32 clubes llegaron a los dieciseisavos de final.
- 16 quedaron en enero.
- 8 jugaron los cuartos de final.
- 4 llegaron a las semifinales: Barcelona, Atlético, Athletic y Real Sociedad.
- 2 sobrevivieron: Atlético de Madrid y Real Sociedad.
Paralelamente, la final de 2025 atrajo a
55.579 espectadores, la final de 2024 a
57.619, y para la final de 2026 se han destinado a los finalistas más de
52.000 entradas. Es una historia muy limpia sobre una copa que sigue llenando el estadio sin importar si en la recta final están Barcelona y Real Madrid o una pareja distinta.
Las historias que quedan: el 96 de Athletic, Atlético contra el tiempo, Real Sociedad contra su propia sombra
Cada copa tiene un partido que la define, pero esta edición tuvo varios. Athletic pasó en Mestalla con un gol en el minuto 96 y recordó que la copa a menudo se rompe cuando todos ya miran hacia la prórroga. Atlético le marcó cuatro goles a Barcelona en una sola noche, y luego pasó noventa minutos en la vuelta bajo la presión de defender todo lo que había ganado. Real Sociedad, en cambio, llegó a la final casi con el estilo opuesto: sin fanfarrias, con dos partidos de 1:0 contra su mayor rival regional. Un camino fue una explosión, el otro un corte del nervio.
Esa quizá sea también la mejor descripción de la Copa del Rey 2025/2026. No fue un torneo de un solo color. Tuvo brutalidad madrileña, tensión vasca, decorado sevillano y la caída de Barcelona, defensor del título, antes de la propia recta final. Por eso el partido por el título en abril de 2026 es más que una final. Es el encuentro de dos trayectorias completamente distintas: Atlético llegó a través del golpe del 4:0 y la supervivencia en la vuelta, Real Sociedad a través de la disciplina de dos veces 1:0. Un finalista gritó, el otro susurró. Ambos llegaron a Sevilla.