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Conor McGregor bajo escrutinio por sustancias prohibidas durante la recuperación de su fractura

Conor McGregor vuelve al centro del debate en la UFC tras un informe sobre el presunto uso de sustancias prohibidas durante la recuperación de la grave fractura sufrida ante Dustin Poirier. El caso plantea preguntas sobre exención terapéutica, controles de USADA y su regreso ante Max Holloway

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Conor McGregor bajo escrutinio por sustancias prohibidas durante la recuperación de su fractura Karlobag.eu / ilustración

La recuperación de McGregor vuelve a estar bajo la lupa por acusaciones sobre sustancias prohibidas

Conor McGregor vuelve a estar en el centro de un debate antidopaje después de que The New York Times publicara el 11 de junio de 2026 un informe según el cual el ex campeón de la UFC en dos categorías habría utilizado presuntamente potentes sustancias prohibidas durante su recuperación de una grave fractura de pierna sufrida en el combate contra Dustin Poirier en UFC 264 en Las Vegas. Se trata de la lesión que, en julio de 2021, interrumpió su tercer enfrentamiento directo al final del primer asalto y mantuvo a McGregor fuera del octágono durante casi cinco años. Según el informe del periódico neoyorquino, las acusaciones se basan en personas que tuvieron acceso directo al caso, mientras que los detalles sobre las sustancias concretas y el alcance de la terapia no han sido publicados oficialmente. El equipo de McGregor no confirmó las afirmaciones sobre el uso de sustancias prohibidas, pero destacó que la recuperación estuvo orientada a tratar una lesión extremadamente grave que podía haber puesto en peligro la continuación de su carrera. La UFC, según el mismo informe, comunicó que McGregor se mantuvo conforme a las reglas del programa vigente en aquel momento durante todo el proceso.

Una lesión grave que cambió el curso de su carrera

McGregor se rompió la pierna en julio de 2021, en los segundos finales del primer asalto del combate con Poirier. Según informes de medios de deportes de combate y comunicados anteriores de la UFC, la lesión incluyó fracturas de tibia y peroné, tras lo cual se realizó una operación. El médico Neal ElAttrache, reconocido ortopedista vinculado al deporte estadounidense de élite, operó a McGregor después del combate. En el informe de The New York Times se afirma que ElAttrache no recetó a McGregor una terapia hormonal o con esteroides, pero confirmó que apoyó una solicitud de exención por uso terapéutico que habría permitido el uso de medios normalmente prohibidos dentro del tratamiento. Esa solicitud, según la información disponible, no fue aprobada por el entonces socio antidopaje de la UFC, la agencia estadounidense USADA.

El mánager de McGregor, Audie Attar, según declaraciones recogidas por MMA Fighting citando a The New York Times, se negó a comentar el régimen concreto de recuperación, pero subrayó que la lesión fue extremadamente grave. Attar afirmó que incluso después de la operación existía un riesgo real de consecuencias permanentes, incluidos problemas de movilidad y dudas sobre la posibilidad de volver a los combates profesionales. Esa formulación es importante porque muestra que el lado de McGregor plantea el caso ante todo como una cuestión médica, y no como un intento de obtener ventaja deportiva. Al mismo tiempo, los sistemas antidopaje tratan las sustancias prohibidas mediante normas estrictas precisamente porque los medicamentos que pueden tener una finalidad terapéutica, en un contexto deportivo, también pueden asociarse con un aumento del rendimiento. Por ello, en tales casos resulta clave la cuestión de si se aprobó una exención por uso terapéutico y bajo qué condiciones.

Qué significa una exención por uso terapéutico

Una exención por uso terapéutico, conocida como TUE, es un mecanismo que permite a los deportistas utilizar una sustancia o método prohibido si existe una necesidad médica justificada y si se cumplen las condiciones prescritas. Según las explicaciones de la Agencia Mundial Antidopaje, un deportista puede solicitar una exención cuando necesita para su tratamiento una sustancia que se encuentra en la lista de medios prohibidos, pero dicha autorización no debe permitirle obtener una ventaja deportiva adicional más allá del regreso a un estado normal de salud. USADA también señala en sus reglas que la solicitud debe estar respaldada por documentación médica, historial clínico y una explicación del médico sobre por qué las alternativas permitidas no son adecuadas. En el caso de McGregor, lo clave es que esa exención, según el informe, no fue aprobada. Por ello, la cuestión del presunto uso de medios durante la recuperación se vincula con el hecho de que el luchador estuvo durante ese período fuera del sistema activo de pruebas de la UFC.

The New York Times, según el resumen de MMA Fighting, señala que ElAttrache apoyó la solicitud tras consultas con expertos que consideraban que con ello podría optimizarse la posibilidad de una consolidación completa de la fractura. El médico, según el mismo informe, defendió la idea de que las sustancias prohibidas no deben equipararse automáticamente con drogas ilegales, porque determinados medicamentos pueden tener un uso médico legítimo. Ese argumento no es inusual en el deporte, pero choca con el principio de que el uso debe ser aprobado mediante un procedimiento formal. El ex miembro del comité de la Agencia Mundial Antidopaje David Gerrard, según el informe de The New York Times recogido por MMA Fighting, valoró que no recuerda un caso en el que se aprobara una sustancia para mejorar la curación ósea de una manera que correspondiera al ejemplo de McGregor. Por ello, el caso vuelve a abrir un debate más amplio sobre la frontera entre la rehabilitación médica y la protección antidopaje de la competición.

Salida del sistema de USADA y regreso en octubre de 2023

McGregor se retiró después de la lesión del programa activo de pruebas de la UFC, que entonces era llevado a cabo por USADA. Según las reglas de entonces, un luchador que regresaba al grupo registrado de pruebas debía, antes de competir, pasar por un período de pruebas y presentar resultados negativos. USADA anunció el 11 de octubre de 2023 que McGregor había regresado al grupo de pruebas el 8 de octubre de 2023, y entonces subrayó que no debería haber excepción a la condición que exigía al menos seis meses de pruebas y dos pruebas negativas antes del regreso al combate. Ese mismo anuncio de USADA fue importante también porque confirmó que la cooperación entre esa agencia y la UFC no continuaría después del 31 de diciembre de 2023. La agencia declaró públicamente entonces que la relación con la UFC se había vuelto insostenible, entre otras cosas por las disputas en torno al regreso de McGregor y la interpretación de las reglas.

La UFC, tras la ruptura con USADA, estableció un nuevo sistema antidopaje que se aplica desde finales de 2023 y comienzos de 2024. Según el portal oficial UFC Anti-Doping, Combat Sports Anti-Doping se convirtió en el administrador independiente del programa, mientras que la recogida de muestras fue confiada a Drug Free Sport International. Las muestras, según la misma fuente, se envían al Sports Medicine Research and Testing Laboratory en Salt Lake City, un laboratorio acreditado por la Agencia Mundial Antidopaje. La UFC afirma que sus empleados no toman las decisiones finales sobre pruebas y sanciones y que esas facultades han sido confiadas a un administrador independiente. Los críticos de ese modelo, sin embargo, señalan que el cambio se produjo tras un período de tensiones públicas con USADA, lo que dio al caso McGregor un peso político e institucional adicional dentro del deporte de combate.

La suspensión posterior no se relacionó con un resultado positivo

Una parte importante del contexto es el hecho de que la suspensión posterior de McGregor bajo las nuevas reglas antidopaje de la UFC no fue consecuencia de un resultado positivo por una sustancia prohibida. Según el comunicado de CSAD y del portal UFC Anti-Doping del 7 de octubre de 2025, McGregor aceptó un período de inelegibilidad de 18 meses por tres intentos fallidos de recoger muestras biológicas en 2024. Esas pruebas perdidas se registraron el 13 de junio, el 19 de septiembre y el 20 de septiembre de 2024, y fueron clasificadas como infracciones de las reglas de disponibilidad, es decir, “whereabouts failures”. Según la explicación oficial, los deportistas en el programa de la UFC deben proporcionar datos exactos sobre su ubicación para que puedan ser sometidos a pruebas sin aviso previo. La sanción estándar por tres infracciones de ese tipo se redujo de 24 a 18 meses porque CSAD, según los informes, tuvo en cuenta la cooperación de McGregor, su aceptación de responsabilidad y las circunstancias vinculadas a la lesión.

La suspensión fue retroactiva y se calculó desde el 20 de septiembre de 2024, por lo que terminó el 20 de marzo de 2026. Con ello, McGregor recuperó formalmente el derecho a competir antes del regreso anunciado en julio de 2026. Según la información disponible, ese procedimiento no confirma las afirmaciones del informe de The New York Times sobre el uso de sustancias prohibidas durante la recuperación anterior, pero las sitúa en el contexto más amplio de la relación entre el luchador, la UFC y las reglas antidopaje. Es especialmente importante distinguir dos niveles del caso: las acusaciones sobre el régimen médico después de la fractura de pierna, que no han sido confirmadas oficialmente mediante un resultado positivo publicado públicamente, y la infracción administrativa posterior por falta de disponibilidad para las pruebas. Precisamente esa diferencia es importante para evitar conclusiones infundadas sobre culpabilidad. Hasta el 11 de junio de 2026 no se había publicado ninguna decisión pública que sancionara a McGregor por una prueba positiva relacionada con las acusaciones sobre la recuperación de 2021 y 2022.

La UFC sostiene que estuvo conforme a las reglas

Según el informe recogido por MMA Fighting, el director financiero de la UFC, Hunter Campbell, dijo a The New York Times que McGregor mantenía una comunicación adecuada con la organización y que estaba plenamente conforme con las reglas de su programa integral. Esa postura de la UFC es importante porque muestra que la promoción no presenta el caso como una infracción disciplinaria de la época de la recuperación. El lado de McGregor, a través del mánager Attar, sostiene que la retirada del grupo de pruebas fue necesaria para que el luchador pudiera centrarse en recuperarse de una lesión que podía tener consecuencias permanentes. Attar también, según el informe, criticó la publicación de presuntos datos médicos personales, calificándola de violación de la privacidad sanitaria. Por otro lado, expertos antidopaje y críticos advierten que la ausencia del programa de pruebas puede crear espacio para dudas, especialmente cuando se trata del luchador más conocido globalmente de la promoción.

El caso es adicionalmente sensible porque ocurre en un deporte en el que las lesiones son frecuentes, las recuperaciones largas y los límites entre la rehabilitación y la ventaja competitiva suelen ser objeto de debates. Los luchadores de MMA sufren durante sus carreras fracturas, daños en ligamentos, conmociones cerebrales y otras lesiones que pueden requerir procedimientos médicos agresivos. Las reglas antidopaje por ello deben equilibrar el derecho del deportista al tratamiento con la obligación de preservar condiciones iguales de competición. Si una sustancia está en la lista prohibida, la sola afirmación de necesidad médica no es suficiente; se requiere un procedimiento formal de exención y una evaluación experta. En el caso de McGregor, el público sabe, según la información disponible, que tal solicitud fue apoyada por el médico, pero no aprobada por USADA.

Regreso contra Max Holloway bajo presión adicional

McGregor, según el anuncio oficial de la UFC, está previsto para regresar el 11 de julio de 2026 en UFC 329 en el T-Mobile Arena de Las Vegas, donde debería enfrentarse a Max Holloway. La UFC anunció que ese evento formará parte de la International Fight Week, y las páginas oficiales de entradas indican el evento “McGregor vs Holloway 2”. Los dos luchadores se enfrentaron por primera vez en 2013, cuando McGregor ganó por decisión unánime de los jueces. Holloway, entretanto, ha construido la carrera de un ex campeón de peso pluma y de uno de los luchadores de élite más activos de su generación, mientras que McGregor no ha competido desde julio de 2021. Precisamente por ello, el combate anunciado ya era extremadamente importante en términos deportivos y comerciales, y el nuevo informe sobre la recuperación aumentará aún más el interés y la presión antes del regreso.

El anuncio de la UFC sobre el regreso de McGregor subraya que el ex campeón vuelve por primera vez tras casi cinco años de ausencia. Sin embargo, el aspecto deportivo está ahora entrelazado con preguntas sobre cómo transcurrió la recuperación, bajo qué reglas se desarrollaron la salida y el regreso al programa de pruebas y hasta qué punto los sistemas antidopaje son capaces de seguir a deportistas que han estado largo tiempo fuera de la competición. Para la UFC esto es especialmente importante porque McGregor sigue siendo una de las mayores estrellas comerciales de la historia de la organización. Para los rivales y una parte del público, el caso plantea la cuestión de la coherencia en la aplicación de las reglas a los deportistas más conocidos y financieramente más valiosos. Para el propio McGregor, el regreso contra Holloway ya no es solo una prueba deportiva después de una grave lesión, sino también una prueba pública de credibilidad tras años de especulaciones sobre su recuperación.

Mayor importancia para el deporte de combate

Los debates antidopaje en el deporte de combate tienen una importancia especial porque las consecuencias de una eventual ventaja no permitida no se miden solo en resultados y títulos, sino también en la seguridad física de los oponentes. La UFC señala en la descripción oficial de su programa que el objetivo de la política antidopaje es proteger la salud de los deportistas y su derecho a una competición equitativa. La lista de sustancias prohibidas de la WADA para 2026 entró en vigor el 1 de enero de 2026 e incluye, entre otras cosas, agentes anabólicos, péptidos, hormonas de crecimiento, moduladores hormonales y metabólicos y otras sustancias y métodos. Aunque la UFC tiene su propio programa, en sus explicaciones se apoya en la infraestructura antidopaje, laboratorios y expertos que actúan en un marco internacional más amplio. Por ello, el caso McGregor va más allá de un luchador individual y vuelve a abrir la pregunta de cómo las ligas profesionales regulan la rehabilitación, el regreso tras una lesión y la transparencia de las pruebas.

Hasta el 11 de junio de 2026, los hechos clave siguen siendo los siguientes: The New York Times informó que McGregor supuestamente utilizó sustancias prohibidas durante la recuperación tras la fractura de pierna; el médico que lo operó dijo que no le recetó hormonas ni esteroides, pero apoyó una solicitud de exención por uso terapéutico; USADA, según el informe, no aprobó esa solicitud; McGregor, después de la lesión, estuvo fuera del programa de pruebas de entonces, y regresó a él en octubre de 2023; la UFC y el equipo de McGregor sostienen que la actuación estuvo relacionada con la recuperación y que el luchador estuvo en conformidad con las reglas. Al mismo tiempo, su suspensión posterior de 18 meses se refería a pruebas perdidas, no a un resultado positivo publicado públicamente. Debido al regreso anunciado contra Holloway, estas preguntas seguirán atravesando el debate deportivo y regulatorio hasta UFC 329.

Fuentes:
- The New York Times – informe original sobre la recuperación de McGregor, el presunto uso de sustancias prohibidas y la solicitud de exención por uso terapéutico (link)
- MMA Fighting – resumen y contexto del informe de The New York Times, declaraciones del equipo de McGregor, la UFC y el médico Neal ElAttrache (link)
- USADA – comunicado oficial sobre el regreso de McGregor al grupo de pruebas y el fin de la cooperación con la UFC (link)
- UFC Anti-Doping – descripción oficial del programa antidopaje de la UFC, documentos y estructura del programa (link)
- UFC Anti-Doping News / CSAD – anuncio sobre la sanción de 18 meses a McGregor por pruebas perdidas en 2024 (link)
- UFC – anuncio oficial del regreso de McGregor contra Max Holloway en UFC 329 (link)
- WADA – explicación de las exenciones por uso terapéutico y lista de sustancias y métodos prohibidos de 2026 (link)

Etiquetas Conor McGregor UFC USADA dopaje sustancias prohibidas Dustin Poirier Max Holloway exención terapéutica MMA

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