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Crisis en el US Open: las estrellas valoran boicotear el dobles mixto por ingresos y recortes previstos

Siga cómo un posible boicot al dobles mixto del US Open agrava la disputa por los ingresos de los Grand Slam. Descubra por qué las figuras piden una mayor participación, cómo los recortes de la ATP pueden cambiar el dobles y por qué el espectáculo millonario de Nueva York pone a prueba su futuro

· 16 min de lectura
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La crisis de los dobles amenaza con un boicot al nuevo espectáculo del US Open

Un grupo de tenistas destacados está considerando ausentarse del torneo de dobles mixtos del US Open, de gran importancia comercial, para aumentar la presión sobre los organizadores de los Grand Slams en las negociaciones sobre el reparto de ingresos, las aportaciones a las pensiones y la influencia de los jugadores en las decisiones. La disputa estalla en un momento en el que la ATP estudia profundos recortes en los dobles masculinos, mientras que la USTA convierte esa misma disciplina, en un formato abreviado y repleto de estrellas, en uno de los principales acontecimientos de la Fan Week de Nueva York.

NUEVA YORK - A poco más de un mes del comienzo del principal torneo individual, el US Open se enfrenta a la posibilidad de un incómodo boicot parcial. Según informaciones de The Athletic, The Times y The Guardian, una parte de los principales jugadores está considerando retirarse de los dobles mixtos, y la posible acción también podría incluir otros eventos remunerados o promocionales previos al último Grand Slam de la temporada. Jannik Sinner y Jessica Pegula figuran entre los nombres relacionados públicamente con la presión sobre los organizadores, mientras que la lista definitiva de participantes en un eventual boicot no ha sido confirmada oficialmente. Hasta el 25 de julio de 2026 no se había anunciado ninguna decisión conjunta formal de los jugadores, por lo que la amenaza continúa siendo un instrumento de negociación, aunque se trata de un instrumento que podría afectar directamente a un proyecto en el que la Asociación de Tenis de Estados Unidos, la USTA, ha invertido un considerable capital comercial y de marketing.

El objetivo de la presión no es el cuadro principal individual, al menos por ahora, sino un evento que la USTA ha separado deliberadamente del calendario tradicional del torneo durante los últimos años. Las páginas oficiales del US Open para 2026 anuncian 16 parejas de dobles mixtos los días 25 y 26 de agosto, durante la Fan Week, cinco días antes del inicio del cuadro principal individual el 30 de agosto. Las entradas para ese programa se venden por separado, incluida la sesión nocturna de las semifinales y la final en el estadio Arthur Ashe, y la pareja ganadora recibirá un premio de un millón de dólares estadounidenses. Según The Athletic, ya se han vendido miles de entradas, por lo que la retirada de los principales nombres supondría tanto un problema organizativo como un golpe público para un torneo que promociona el acontecimiento como un encuentro entre los mejores tenistas y las mejores tenistas en un mismo escenario.

El boicot como palanca en la disputa por los ingresos de los Grand Slams

En el centro del conflicto no se encuentra únicamente la cuantía del fondo de premios de una disciplina, sino la forma en que los cuatro Grand Slams comparten sus ingresos con los jugadores. Un grupo de 20 destacados tenistas y jugadoras ya firmó en marzo de 2025 una carta dirigida a los responsables del Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open, según informó Associated Press. Solicitaban que una mayor proporción de los ingresos de los torneos se destinara al fondo de premios, aportaciones periódicas a programas de pensiones y seguros médicos, y una voz más fuerte de los jugadores en las decisiones que afectan al calendario, la competición, la salud y las condiciones laborales. Entre los firmantes se encontraban Novak Đoković, Jannik Sinner, Carlos Alcaraz, Aryna Sabalenka, Coco Gauff, Iga Świątek y Jessica Pegula, lo que otorgó a las exigencias un peso que las intervenciones individuales anteriores no habían tenido.

Según The Guardian, la exigencia actual de los jugadores contempla que el fondo de premios se vincule inmediatamente a un mínimo del 16 por ciento de los ingresos de cada Grand Slam, con un aumento gradual hasta el 22 por ciento en 2030. La diferencia fundamental con respecto al sistema actual sería la previsibilidad: en lugar de que los organizadores anuncien por su cuenta el importe de los premios cada año, existiría una fórmula acordada previamente. Los jugadores sostienen que sus actuaciones generan el valor fundamental de los derechos televisivos, los patrocinios, la venta de entradas, la hostelería y los productos con licencia, por lo que quieren que su participación acompañe el crecimiento comercial de los torneos. Al mismo tiempo, los organizadores de los Grand Slams destacan sus inversiones en infraestructuras, desarrollo del tenis, personal, seguridad y programas durante todo el año, por lo que la disputa no es simplemente una cuestión de repartir una única caja.

En 2025, el US Open elevó la compensación total de los jugadores a un récord de 90 millones de dólares, un 20 por ciento más que el año anterior, según los datos del torneo. Los campeones individuales recibieron entonces cinco millones de dólares cada uno, los campeones de dobles masculinos y femeninos un millón de dólares por equipo, y la misma cantidad correspondió a los ganadores de los dobles mixtos. Sin embargo, los principales jugadores no buscan únicamente otro aumento nominal, sino un mecanismo a largo plazo que vincule su participación al crecimiento de los ingresos. Hasta el 25 de julio todavía no se había anunciado el fondo de premios del US Open de 2026, y precisamente su publicación a principios de agosto se considera una de las primeras grandes pruebas de las negociaciones.

La reunión de Londres no produjo un avance decisivo

Según un informe de The Athletic publicado por Yahoo Sports, representantes del grupo de jugadores, entre ellos Jessica Pegula, se reunieron el 4 de julio en Londres con el presidente de la USTA, Brian Vahaly. Las conversaciones se celebraron durante Wimbledon, pero, según fuentes conocedoras de las negociaciones, no produjeron un avance suficientemente importante para que se retirara la amenaza de boicot. Vahaly es el presidente de la junta directiva de la USTA durante el mandato 2025-2026, y la asociación acaba de incorporar también a un nuevo director ejecutivo. Craig Tiley, veterano responsable de Tennis Australia y del Abierto de Australia, asumió oficialmente su cargo en la USTA el 20 de julio, solo unas semanas antes del inicio del torneo de Nueva York.

El cambio de liderazgo aumenta aún más la importancia de las próximas decisiones. Tiley llega a Estados Unidos con la reputación de ser el organizador que convirtió el Abierto de Australia en una amplia experiencia comercial y de entretenimiento, pero ahora asume el control de una asociación en medio de la disputa más abierta entre las estrellas del tenis y los Grand Slams de los últimos años. La USTA había señalado anteriormente que estaba abierta a conversaciones directas con los jugadores y que se sentía orgullosa de su historia de igualdad de premios para hombres y mujeres y del crecimiento de la compensación total. Sin embargo, ahora se espera que la nueva dirección responda a unas exigencias más precisas: porcentaje de ingresos, aportaciones a programas sociales e influencia formalizada de los jugadores.

La presión sobre el US Open también aumentó con la noticia de que Roland Garros está dispuesto a debatir un modelo de participación en los ingresos. The Guardian informó el 21 de julio de que los representantes del Grand Slam francés habían ofrecido al representante de los jugadores, Larry Scott, un marco que vincularía el fondo de premios con los ingresos, acompañado de la disposición a realizar aportaciones a las pensiones y a la atención sanitaria, así como de una mayor participación de los jugadores en la gestión de las cuestiones que les afectan directamente. Todavía no se ha alcanzado un acuerdo definitivo, pero el mero hecho de que un Grand Slam haya aceptado el principio objeto de debate modifica el equilibrio de la negociación. Al US Open, Wimbledon y el Abierto de Australia les resulta ahora más difícil afirmar que ese modelo queda fuera de un posible marco institucional.

El espectáculo de los dobles mixtos se ha convertido en un punto sensible

Los dobles mixtos son un objetivo ideal para ejercer presión porque constituyen al mismo tiempo una disciplina oficial de Grand Slam y un producto de marketing que depende de la participación de las mayores estrellas individuales. En 2025, la USTA trasladó el torneo tradicional a la semana previa al cuadro principal, redujo el número de equipos de 32 a 16 e introdujo sets más cortos con un punto decisivo en caso de empate. El objetivo era permitir que los jugadores que compiten principalmente en individuales participaran sin una gran carga inmediatamente antes de un Grand Slam de dos semanas. El premio para los ganadores se incrementó hasta un millón de dólares, mientras que el evento recibió horarios destacados en los mayores estadios y una intensa promoción televisiva.

El modelo produjo de inmediato combinaciones atractivas, pero también planteó la cuestión de quién obtiene el derecho a participar. En la selección se dio prioridad a los jugadores individuales mejor clasificados, mientras que numerosos especialistas en dobles quedaron fuera del cuadro. Los italianos Sara Errani y Andrea Vavassori, defensores del título en aquel momento, criticaron públicamente el cambio por considerarlo injusto para los jugadores que habían construido sus carreras en los dobles. Irónicamente, fueron precisamente ellos quienes conquistaron el título en el nuevo formato en 2025, derrotando en la final a Iga Świątek y Casper Ruud, con lo que ofrecieron a los organizadores una historia atractiva, pero también les recordaron que las habilidades especializadas de los dobles no pueden sustituirse mediante la simple suma de nombres estelares.

Para 2026, la USTA mantuvo el concepto básico de 16 parejas y lo amplió con una jornada adicional de clasificación, mientras que la venta oficial de entradas destaca los dobles mixtos como uno de los principales acontecimientos de pago de la Fan Week. Precisamente por eso, un posible boicot tiene más peso que una ausencia simbólica en una exhibición habitual. El organizador vende la promesa de que el público verá en un mismo lugar a los mejores tenistas y las mejores tenistas del mundo, y el valor de esa promesa disminuye bruscamente si los nombres clave retiran conjuntamente sus inscripciones. Para los jugadores, se trata de una oportunidad poco frecuente de ejercer presión sin renunciar a participar en el Grand Slam individual, a los puntos, a los premios multimillonarios y al prestigio deportivo del torneo principal.

El plan de la ATP abre una crisis separada en los dobles masculinos

Mientras las principales estrellas individuales disputan con los Grand Slams por los ingresos, los especialistas en dobles masculinos libran una batalla paralela con la ATP. Según informaciones de ESPN, Associated Press y otros medios, la ATP está considerando una reforma que, a partir de 2028, reduciría a la mitad numerosos cuadros de dobles y disminuiría su participación en los fondos de premios de los torneos de aproximadamente el 20 al 10 por ciento. En el modelo propuesto, los torneos Masters 1000 podrían contar con 16 equipos en lugar de 32, mientras que los eventos ATP 500 y ATP 250 podrían pasar de 16 a solo ocho parejas. La propuesta se refiere al ATP Tour y no directamente a los Grand Slams, pero los jugadores temen que un recorte tan importante transforme todo el mercado laboral de los especialistas.

Un grupo de destacados jugadores de dobles respondió mediante una declaración conjunta en la que afirmó que los dobles no son un "espectáculo secundario de carnaval" y advirtió que, fuera de la cima absoluta de la clasificación, una carrera profesional se volvería prácticamente insostenible. Les preocupa especialmente la posibilidad de que una parte de las plazas de los torneos Challenger se abra con mayor facilidad a jugadores individuales, mientras que los especialistas en dobles perderían oportunidades de competir, puntos e ingresos. La ATP respondió que está evaluando el formato, el tamaño de los cuadros y la distribución de la compensación para conseguir un modelo a largo plazo más sostenible, manteniendo al mismo tiempo el importante papel de los dobles. La organización también señaló que la redistribución podría aumentar los premios en las primeras rondas de los torneos individuales y ayudar a un mayor número de jugadores a cubrir los elevados costes de los viajes, entrenadores y fisioterapeutas.

Ese argumento revela la delicada distribución existente dentro del propio tenis profesional. La mayoría de los jugadores que se encuentran fuera del círculo de élite no tienen los contratos ni los ingresos de las mayores estrellas, y viajan como trabajadores independientes que financian por sí mismos a su equipo y la logística. Por tanto, la ATP intenta reforzar la sostenibilidad de las carreras individuales en los puestos inferiores de la clasificación, pero el precio podría ser pagado por los jugadores de otra disciplina reconocida. Los críticos del plan sostienen que el problema de los ingresos insuficientes en la competición individual no debería resolverse eliminando puestos de trabajo en los dobles, especialmente porque el juego de dobles es la base del tenis de clubes, recreativo y de selecciones nacionales en todo el mundo.

Paradoja: la disciplina se reduce mientras crece su versión estelar

El conflicto resulta especialmente llamativo por el contraste entre dos procesos. En el Tour masculino regular se estudian menos equipos, menos oportunidades y una menor proporción del fondo de premios para los dobles. En Nueva York, sin embargo, los dobles mixtos se utilizan como contenido prémium: se han separado en un horario propio, se promocionan con los nombres de los campeones individuales, se venden mediante entradas especiales y ofrecen un millón de dólares a los ganadores. Por ello, los jugadores de dobles advierten de que las estructuras directivas no están rechazando la disciplina en sí, sino su base profesional tradicional, mientras conservan los elementos que pueden convertirse más fácilmente en un espectáculo televisivo.

Los organizadores pueden responder que el nuevo formato otorga a los dobles mixtos una visibilidad que no habían tenido durante años. El torneo tradicional se disputaba con frecuencia en paralelo a las competiciones individuales y otros cuadros, ante un público más reducido y sin las mayores estrellas, que reservaban su energía para compromisos más importantes. Al trasladarlo a la Fan Week, la USTA creó un horario claro, un producto televisivo más fuerte y un incentivo económico que atrajo a un público más amplio. El problema surge cuando la mayor visibilidad no está acompañada de criterios transparentes, un acceso suficientemente amplio y la sensación de que los especialistas participan en las decisiones sobre el futuro de su propia disciplina.

Por ello, la disputa por los ingresos de los Grand Slams y el plan de la ATP para los dobles están formalmente separados, pero políticamente conectados. En ambos casos, los jugadores afirman que las decisiones fundamentales se toman desde arriba, sin suficientes consultas con las personas cuyas carreras dependen de esas normas. En ambos casos, los organizadores responden que deben tener en cuenta la sostenibilidad de todo el producto, el interés del público y la financiación del sistema más amplio. Y en ambos casos, el éxito comercial se convierte en un argumento de doble filo: cuanto más ganan los torneos y cuanto mayor es su éxito al vender a las estrellas, más difícil resulta evitar la pregunta sobre qué proporción de ese valor debe corresponder a los jugadores.

Qué sucederá antes del comienzo del US Open

Las próximas semanas mostrarán si la amenaza de boicot se concibió principalmente como un medio para acelerar las negociaciones o como una acción que los jugadores están verdaderamente dispuestos a llevar a cabo. El anuncio del fondo total de premios para 2026, una posible respuesta de la USTA a la exigencia de una participación porcentual y la lista definitiva de parejas serán puntos clave. El organizador tiene un fuerte incentivo para alcanzar un compromiso antes de que la campaña de marketing entre en su fase final, porque las sustituciones de última hora no pueden compensar simplemente la ausencia de los nombres reconocibles en todo el mundo en los que se basa la venta del evento. Los jugadores, por su parte, deben mantener la unidad durante el tiempo suficiente para que la amenaza continúe siendo creíble.

Un boicot completo al torneo principal del US Open seguiría siendo un paso mucho más radical y costoso, por lo que la estrategia actual se dirige a un punto sensible, pero limitado, del calendario. Precisamente eso convierte a los dobles mixtos en una prueba de la relación de poder en el tenis profesional: el evento es lo suficientemente importante como para perjudicar al organizador, pero no tanto como para que los jugadores tengan que sacrificar toda la temporada de Grand Slam. Si se alcanza un acuerdo, el nuevo espectáculo podría celebrarse según lo previsto y convertirse al mismo tiempo en símbolo de un nuevo modelo de cooperación. Si las negociaciones fracasan, los huecos en la alineación de estrellas podrían poner de relieve la paradoja que desencadenó la crisis - los dobles supuestamente tienen demasiado poco valor para conservar su espacio en el Tour regular, pero el suficiente para sostener uno de los escenarios promocionados de forma más costosa en el US Open.

Fuentes:
- The Athletic / Yahoo Sports - informe sobre la amenaza de boicot, las entradas vendidas y la reunión de Jessica Pegula con la dirección de la USTA el 4 de julio de 2026. (enlace)
- The Guardian - exigencias de los jugadores de una participación del 16 por ciento en los ingresos, oferta de Roland Garros y presión sobre el US Open (enlace)
- Associated Press - carta de 20 jugadores destacados a los Grand Slams y las tres principales exigencias relativas a los premios, los programas sociales y la influencia en las decisiones (enlace)
- US Open / USTA - calendario oficial y venta de entradas para los dobles mixtos de los días 25 y 26 de agosto de 2026. (enlace)
- US Open / USTA - datos oficiales sobre el fondo de premios del US Open 2025, incluido un millón de dólares para los ganadores de los dobles mixtos (enlace)
- USTA - información oficial sobre el comienzo del mandato del director ejecutivo Craig Tiley y la dirección de la asociación (enlace)
- Associated Press / Yahoo Sports - propuestas para reducir los cuadros y los premios de los dobles masculinos y respuesta de la ATP (enlace)
- Associated Press - contexto del reformulado torneo de dobles mixtos del US Open, el formato con 16 equipos y las críticas de los especialistas (enlace)

Nota: En la elaboración de este contenido se han utilizado herramientas de inteligencia artificial. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.

Etiquetas US Open dobles mixto boicot de jugadores Grand Slam ATP premios tenis de dobles USTA
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