El bronce de 1998: el camino por el que Croacia pasó de la repesca a la leyenda del fútbol
La selección croata de fútbol no llegó al Mundial de 1998 en Francia como favorita del torneo, ni como un equipo al que se le pronosticara de antemano el fin de semana final de la competición. Alcanzó su primer Mundial desde la independencia a través de la repesca, después de terminar por detrás de Dinamarca en el grupo europeo de clasificación. Según los datos de la Federación Croata de Fútbol, el cargo de seleccionador lo ocupaba Miroslav Ćiro Blažević, y la columna vertebral del equipo la formaban jugadores que ya tenían experiencia de una gran competición con la Eurocopa de 1996, pero que aún no tenían una confirmación en el mayor escenario mundial. Precisamente por eso el verano francés de 1998 se convirtió en un punto de inflexión: un resultado que comenzó como un intento de confirmar a la recién creada selección se transformó en una de las historias más reconocibles de la historia del deporte croata.
La FIFA, en sus retrospectivas, describe a la Croacia de 1998 como una debutante que superó las expectativas y terminó el torneo en tercer lugar, mientras que la HNS, en su archivo, destaca una actuación que marcó a varias generaciones. En ese éxito no fue importante solo la posición final, sino también el camino: a través de unas duras eliminatorias, el pase de grupo, una fase de eliminación dramática, una gran victoria sobre Alemania y la recuperación tras una dolorosa derrota en semifinales ante la anfitriona Francia.
Un difícil camino clasificatorio y dos partidos contra Ucrania
El camino clasificatorio hacia Francia fue más exigente de lo que podría deducirse del éxito posterior. Croacia terminó segunda en el grupo con Dinamarca, Grecia, Eslovenia y Bosnia y Herzegovina, y según los datos de archivo de RSSSF y de la HNS, la clasificación directa correspondió a Dinamarca. Ese desenlace llevó a Croacia a la repesca, lo que en el sistema europeo de entonces significaba dos partidos de alto riesgo, sin margen para un tropiezo serio. El rival era Ucrania, una selección con varios jugadores extraordinariamente talentosos, entre los que destacaba especialmente el joven Andriy Shevchenko. Aunque hoy esa eliminatoria a doble partido se observa a menudo como una introducción a la historia francesa, en el momento en que se jugó representaba un obstáculo serio.
El primer partido se disputó el 29 de octubre de 1997 en el estadio Maksimir de Zagreb. Según el registro oficial de la HNS, Croacia ganó 2:0, y los goleadores fueron Slaven Bilić y Goran Vlaović. Ese resultado fue importante no solo por la ventaja de dos goles, sino también por el hecho de que Ucrania no marcó un gol fuera de casa. En la vuelta en Kyiv, el 15 de noviembre de 1997, el equipo local se adelantó, pero Alen Bokšić marcó el 1:1, con lo que Croacia, con un resultado global de 3:1, consiguió su participación en el torneo final. Según las actas disponibles, el partido en Kyiv se jugó ante unos 70.000 espectadores, lo que muestra aún más la presión bajo la cual el equipo de Blažević tuvo que defender la ventaja de Zagreb.
Ese pase también tuvo un peso simbólico. Croacia, como Estado independiente, se clasificó por primera vez para el Mundial, después de haber participado dos años antes en la Eurocopa de Inglaterra. Las eliminatorias mostraron que el equipo tenía una jerarquía clara, una defensa fuerte, un centro del campo técnicamente de enorme calidad y un ataque capaz de decidir un partido a partir de un pequeño número de ocasiones. Davor Šuker, Zvonimir Boban, Robert Prosinečki, Aljoša Asanović, Slaven Bilić, Robert Jarni, Dražen Ladić, Goran Vlaović, Mario Stanić y otros asumían distintos roles, pero en Francia actuaron como un grupo con una lógica competitiva clara.
Pase seguro de grupo en la participación debutante
Croacia quedó encuadrada en el Mundial de 1998 en el grupo H con Argentina, Jamaica y Japón. Según los resultados oficiales de la HNS, la primera participación en un Mundial se disputó el 14 de junio de 1998 contra Jamaica en Lens, y Croacia ganó 3:1. Mario Stanić marcó el primer gol croata en los mundiales, y Robert Prosinečki y Davor Šuker confirmaron la victoria. Fue un partido que tuvo un gran significado psicológico, porque la presión inicial fue sustituida por la confirmación de que el equipo podía controlar partidos a ese nivel.
El segundo partido, contra Japón en Nantes, fue más cerrado y más incierto en cuanto al resultado. La HNS consigna en el acta una victoria de Croacia por 1:0, y el gol decisivo lo marcó Šuker en el tramo final del encuentro. Ese resultado dio seis puntos después de dos jornadas y prácticamente aseguró el pase a los octavos de final. Argentina derrotó a Croacia 1:0 en Burdeos en la tercera jornada y ganó el primer puesto del grupo, pero el equipo de Blažević ya había cumplido el objetivo básico.
Esa parte del torneo mostró varias características que seguirían siendo reconocibles hasta el final de la competición. Croacia no jugaba exclusivamente a la posesión del balón, sino que intentaba controlar el ritmo, cerrar espacios y utilizar la calidad de los jugadores ofensivos en los momentos clave. Šuker ya confirmó en el grupo su condición de delantero capaz de decidir un partido desde una sola situación clara, mientras que Prosinečki, Boban y Asanović aportaban seguridad técnica en la posesión. La defensa, con Ladić en la portería y defensores experimentados por delante, en general lograba resistir la presión sin grandes oscilaciones.
Rumanía como primer umbral, Alemania como salto histórico
En octavos de final, Croacia jugó contra Rumanía, vencedora de un grupo en el que también estaban Inglaterra, Colombia y Túnez. Según el acta de la HNS, el partido se disputó el 30 de junio de 1998 en Burdeos, y Croacia ganó 1:0 con un gol de Davor Šuker de penalti. No fue un partido con muchas ocasiones, sino un encuentro en el que la paciencia, la concentración y la capacidad de soportar la presión tuvieron la misma importancia que la calidad técnica. Rumanía llegó al torneo como un equipo serio y organizado, y su condición de ganadora de grupo daba al éxito croata un peso adicional.
El cuarto de final contra Alemania, disputado el 4 de julio de 1998 en Lyon, se convirtió en uno de los partidos más conocidos de la selección croata. La HNS consigna en el acta oficial una victoria de Croacia por 3:0, y los goleadores fueron Robert Jarni, Goran Vlaović y Davor Šuker. La FIFA incluye el partido en sus retrospectivas entre los momentos memorables del torneo, y su importancia creció aún más por el hecho de que Alemania en aquel momento era una de las selecciones más laureadas y prestigiosas del mundo. Croacia no solo derrotó a la favorita, sino que lo hizo con contundencia en el resultado, en un partido en el que combinó madurez táctica, resistencia física y sangre fría en la finalización.
Ese partido se observa a menudo como el momento en el que el equipo croata pasó del estatus de agradable sorpresa al de serio candidato a la final. Jarni abrió el marcador con un potente disparo, Vlaović aprovechó el espacio en el tramo final para el segundo gol, y Šuker con su gol redondeó una de las mayores victorias en la historia de la selección. Según los datos oficiales disponibles, el encuentro se jugó en el estadio Gerland ante 39.100 espectadores, y las circunstancias del partido cambiaron aún más tras la expulsión del defensor alemán Christian Wörns.
La semifinal contra Francia y el momento que cambió el camino hacia la final
La semifinal contra Francia se disputó el 8 de julio de 1998 en el Stade de France de Saint-Denis. Croacia, ante la anfitriona del torneo, tuvo la oportunidad de alcanzar la final ya en su primera participación en el Mundial, lo que por sí solo era un logro extraordinario. Según los datos de la HNS y de la FIFA, Šuker adelantó a Croacia al comienzo de la segunda parte, tras una jugada en la que salieron a relucir la precisión de Aljoša Asanović y la calma de Šuker ante Fabien Barthez. Ese gol abrió la posibilidad de la mayor sorpresa del torneo, pero la ventaja duró muy poco. El defensor francés Lilian Thuram empató poco después del gol croata, y luego marcó también el gol de la victoria para el 2:1.
La FIFA, en la retrospectiva de la semifinal, destaca que esos fueron los únicos goles que Thuram marcó con la selección francesa, lo que da a ese partido una particularidad histórica adicional. Para Croacia, la derrota fue dolorosa porque la final estuvo extremadamente cerca, pero el partido no anuló lo que el equipo había logrado hasta entonces. Francia ganó más tarde el título de campeona del mundo con una victoria sobre Brasil en la final, mientras que Croacia tuvo que encontrar fuerzas para un encuentro que para muchas selecciones, después de perder una semifinal, suele ser psicológicamente el más difícil. El equipo de Blažević tuvo que demostrar en ese momento que un gran torneo no termina con decepción, sino con la posibilidad de conquistar la primera medalla mundial.
La semifinal también quedó como un partido en el que se vieron con claridad los límites entre el sueño y la realidad de la competición de élite. Croacia tenía calidad, plan y ventaja, pero Francia tenía amplitud, campo propio y un jugador que cambió inesperadamente el curso del encuentro. Esa derrota no fue un colapso del sistema, sino la consecuencia de unos minutos en los que el anfitrión tomó impulso y aprovechó el momento. Por eso se habla de ese partido con un doble sentimiento: como una oportunidad perdida para la final y como una confirmación de que Croacia jugó de igual a igual contra la mejor selección del torneo.
El bronce contra los Países Bajos y la Bota de Oro de Šuker
El partido por el tercer puesto se disputó el 11 de julio de 1998 en el Parc des Princes de París. Según el acta oficial de la HNS, Croacia derrotó a los Países Bajos 2:1, y los goles croatas los marcaron Robert Prosinečki y Davor Šuker. Los Países Bajos eran una selección excepcionalmente fuerte, con una generación que en el torneo jugaba un fútbol ofensivo y técnicamente llamativo, por lo que la victoria croata no fue solo un premio de consolación tras la semifinal perdida. Fue un partido en el que había que responder emocional y físicamente después del desgaste contra Francia, y Croacia lo hizo con madurez y eficacia. Según la FIFA, la victoria sobre los Países Bajos confirmó el tercer lugar de Croacia en su participación debutante en el Mundial.
Con el gol contra los Países Bajos, Šuker cerró su serie personal de seis goles en el torneo y ganó el premio al máximo goleador. La FIFA, en una retrospectiva actual, señala que el delantero croata terminó Francia 1998 en lo más alto de la tabla de goleadores, por delante de una serie de grandes nombres del fútbol mundial. Los goles contra Jamaica, Japón, Rumanía, Alemania, Francia y los Países Bajos mostraron una constancia extraordinaria, porque Šuker marcó en casi todos los partidos clave de Croacia. Su rendimiento no fue solo un dato estadístico, sino uno de los ejes principales del éxito croata.
La medalla de bronce tuvo también un efecto deportivo más amplio. Croacia terminó en Francia 1998 por delante de una serie de países futbolísticamente más grandes e históricamente más exitosos, y el resultado llegó en un periodo en el que la selección aún construía su estatus internacional. La HNS, en sus reseñas históricas, describe ese éxito como el fundamento de posteriores grandes resultados, incluida la continuidad de participaciones en las mayores competiciones y las medallas posteriores en los mundiales. El bronce de 1998 se convirtió en un punto de referencia según el cual se midieron los éxitos posteriores y en una prueba de que el fútbol croata puede producir una selección capaz de llegar a la cima del orden mundial.
Una generación que se convirtió en medida
La generación de 1998 obtuvo con el tiempo un estatus que supera la mera estadística del torneo. Su resultado fue una mezcla de calidad individual, fuerte autoridad del seleccionador, madurez competitiva y capacidad de reconocer el momento adecuado en los partidos de eliminación. Miroslav Ćiro Blažević tuvo un papel importante en la formación de la energía pública e interna del equipo, pero el éxito no fue solo una cuestión de motivación. La selección tenía apoyos tácticos claros: la seguridad de Ladić en la portería, la firmeza defensiva de Bilić y sus compañeros, la amplitud que aportaba Jarni, la creatividad de Boban, Prosinečki y Asanović y la precisión realizadora de Šuker.
La importancia de ese torneo se ve también en la forma en que se habla de él décadas después. La FIFA y la HNS lo destacan regularmente en los repasos históricos, y el partido contra Alemania, la semifinal con Francia y la victoria sobre los Países Bajos han quedado entre los momentos más mencionados de la selección croata. La Bota de Oro de Šuker dio un sello individual al éxito colectivo, mientras que el bronce dio una prueba duradera de que el resultado no se reducía a un solo gran partido. Croacia tuvo que superar en ese torneo varias pruebas diferentes: partidos en los que era favorita, partidos en los que debía proteger una ventaja mínima, un duelo contra un gigante del fútbol y un encuentro por la medalla tras una gran decepción.
Por eso el bronce de Francia 1998 no se recuerda solo como un tercer puesto, sino como el inicio de un estándar que más tarde se convirtió en parte de las expectativas hacia la selección croata. Creó la convicción de que también en el mayor escenario se puede jugar sin complejos, y las siguientes generaciones heredaron una historia que al mismo tiempo fue inspiración y carga. En la secuencia histórica del fútbol croata, ese resultado sigue siendo un momento fundamental: la primera participación en un Mundial, la primera medalla y la primera prueba global de que la selección puede llegar hasta el mismo tramo final. Francia 1998 quedó como un capítulo que moldeó la forma en que la selección croata es percibida en el fútbol internacional.
Fuentes:
- Federación Croata de Fútbol, Archivo de la HNS – resumen de las participaciones de Croacia en la FIFA World Cup 1998 y contexto de los partidos en Francia (link)
- Federación Croata de Fútbol, Resultados HNS.team – acta oficial del partido Croacia - Ucrania 2:0 en la repesca de 1997 (link)
- Federación Croata de Fútbol, Resultados HNS.team – acta oficial del partido Ucrania - Croacia 1:1 en la repesca de 1997 (link)
- Federación Croata de Fútbol, Resultados HNS.team – actas oficiales de los partidos de Croacia en el Mundial de 1998, incluidos los duelos con Jamaica, Japón, Argentina, Rumanía, Alemania, Francia y los Países Bajos (link)
- FIFA – retrospectiva de la participación debutante de Croacia y la conquista del tercer puesto en el Mundial de 1998 (link)
- FIFA – resumen del rendimiento de Šuker y de la obtención del premio al máximo goleador del Mundial de 1998 (link)
- RSSSF – revisión archivística de las eliminatorias para el Mundial de 1998, los grupos europeos y el sistema de repesca (link)