Hamburgo ante el referéndum sobre una nueva candidatura olímpica: ¿inversión en el futuro o riesgo demasiado costoso?
Hamburgo decidirá de nuevo el 31 de mayo de 2026 si quiere abrir el camino a una candidatura para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2036, 2040 o 2044. Se trata de una decisión política y financieramente sensible para la ciudad portuaria alemana, que en 2015 ya rechazó en referéndum una candidatura para los Juegos de 2024. Esta vez, el Senado de la ciudad, la Confederación Alemana de Deportes Olímpicos y los defensores de la candidatura sostienen que el concepto es diferente, más compacto y financieramente más prudente, mientras que los opositores advierten que los riesgos siguen siendo grandes. En el centro del debate se encuentra el precio del proyecto: según el marco financiero publicado por Hamburgo, solo la organización y la realización de los Juegos se estiman en unos 4,8 mil millones de euros, con ingresos esperados de aproximadamente 4,9 mil millones de euros.
Según el anuncio del Senado de Hamburgo, el plan no se refiere solo a la competición deportiva, sino también a inversiones a más largo plazo en la infraestructura urbana, el transporte público, las instalaciones deportivas, las zonas verdes y la accesibilidad. El Senado afirma que los costes de organización se cubrirían con los ingresos del evento, incluida la contribución del Comité Olímpico Internacional, patrocinios locales, venta de entradas, programas de hospitality y licencias. Los críticos, sin embargo, cuestionan los supuestos en los que se basa el plan financiero, especialmente en lo relativo a la inflación, los costes de seguridad, el alcance de las inversiones públicas y el incierto apoyo federal.
El referéndum del 31 de mayo como obstáculo político clave
Los ciudadanos de Hamburgo decidirán en el referéndum si apoyan la continuación del proceso por el cual la ciudad podría competir para albergar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Según la información oficial de la ciudad, el voto por correo se ha habilitado antes del propio día del referéndum, y los materiales de votación comenzaron a enviarse el 22 de abril de 2026. Una decisión positiva no significaría automáticamente que Hamburgo obtenga los Juegos, sino que la ciudad continúa el proceso nacional de candidatura dentro de Alemania. La Confederación Alemana de Deportes Olímpicos decidirá sobre la propuesta alemana definitiva, y después una eventual candidatura pasaría al procedimiento del Comité Olímpico Internacional.
Según la información del DOSB, Alemania está considerando actualmente cuatro conceptos: Berlín, Hamburgo, Múnich y la región Rin-Ruhr. La Confederación afirma que no es necesario elegir de inmediato el año exacto de celebración, porque se están considerando los Juegos de 2036, 2040 o 2044. En el sistema reformado de candidaturas del Comité Olímpico Internacional, los posibles anfitriones primero entran en el llamado diálogo continuo, en el que los conceptos pueden seguir desarrollándose sin vincularse directamente a un solo año. El DOSB ha anunciado que Berlín, Hamburgo, Múnich y Rin-Ruhr han superado la primera fase del proceso nacional, mientras que en la segunda fase se deja a las ciudades y regiones espacio para celebrar referéndums hasta finales de junio de 2026.
Para Hamburgo, tal referéndum es políticamente especialmente importante por la experiencia de 2015. Según los resultados finales de la Oficina Estadística de Hamburgo y Schleswig-Holstein, entonces el 51,6 por ciento de los votos válidos fue contrario a la candidatura para los Juegos de 2024, mientras que el 48,4 por ciento estuvo a favor. La participación fue algo superior al 50 por ciento, lo que mostró hasta qué punto el tema era movilizador. Los opositores, por otra parte, sostienen que las preguntas fundamentales no han cambiado: quién asume el riesgo si los costes aumentan y cuánto del espectáculo deportivo quedará realmente para los habitantes de la ciudad.
Marco financiero: 4,8 mil millones de euros para la ejecución y otros 1,3 mil millones para inversiones
Según el concepto financiero publicado por el Senado de Hamburgo, la mayor parte de los costes directos corresponde a la organización y la realización de la competición. En ese presupuesto se incluyen infraestructura temporal, servicios, personal, tecnología, marketing, comunicación y preparación de las sedes. La ciudad y el DOSB estiman que esa parte costaría unos 4,8 mil millones de euros. Por otro lado, los ingresos previstos ascienden a unos 4,9 mil millones de euros, por lo que el cálculo oficial muestra la posibilidad de un superávit de unos 100 millones de euros.
La estructura de ingresos es una parte importante del debate. El Senado de Hamburgo señala que se espera alrededor del 32 por ciento de los ingresos del patrocinio local, alrededor del 30 por ciento de la venta de entradas, mencionándose unos 10 millones de entradas, y alrededor del 25 por ciento de la contribución del Comité Olímpico Internacional, lo que ascendería a unos 1,2 mil millones de euros. Para los Juegos Paralímpicos, en la explicación oficial se añade que es habitual una contribución del gobierno nacional. Precisamente ahí los opositores ven uno de los principales riesgos, porque los ingresos por patrocinios y entradas pueden cambiar según el entorno económico, el precio de las entradas y el apoyo público.
Separadamente del presupuesto organizativo, Hamburgo prevé unos 1,3 mil millones de euros de presupuesto de inversión. Según el Senado, ese dinero no se gastaría solo por los Juegos, sino en proyectos que deberían tener un efecto a largo plazo: modernización de instalaciones deportivas y de entrenamiento, accesibilidad, educación deportiva, zonas verdes, sostenibilidad, transporte público, carreteras, rutas peatonales y ciclistas e infraestructura ferroviaria. Las autoridades municipales sostienen que las inversiones se distribuirían a lo largo de aproximadamente diez años, con lo que la carga anual encajaría en el presupuesto de inversión de la ciudad. Pero esa afirmación sigue siendo objeto de disputa política, porque algunos críticos advierten que las inversiones a largo plazo a menudo se encarecen cuando se vinculan a los plazos de un gran evento.
El argumento de los defensores: menos instalaciones nuevas y mayor apoyo en la infraestructura existente
Uno de los principales mensajes del concepto de Hamburgo es que la ciudad no construiría un gran número de instalaciones exclusivamente para los Juegos Olímpicos. Según el plan oficial, el 76 por ciento de las ubicaciones deportivas ya existe, mientras que el 24 por ciento se construiría temporalmente y después se eliminaría, se reconvertiría o se aprovecharía en otros espacios deportivos y públicos. Como ejemplos de ubicaciones existentes o adaptables se mencionan los pabellones feriales de Hamburgo, el Millerntorstadion y la Barclay Arena. La ciudad también destaca que la villa olímpica no sería un proyecto separado sin uso posterior, sino parte del desarrollo ya planificado de Science City en Bahrenfeld.
Según un informe de la agencia dpa difundido por Welt, la villa olímpica está concebida para unos 15.000 atletas y, después de los Juegos, debería transformarse en unos 9.000 apartamentos asequibles. En una ciudad que lleva años enfrentándose a presión en el mercado del alquiler, tal anuncio se presenta como uno de los argumentos clave a favor de la candidatura. Aun así, los opositores advierten que los grandes proyectos de desarrollo urbano pueden elevar aún más los precios en los barrios circundantes, especialmente si el control público sobre la vivienda y el suelo no es suficientemente fuerte.
Los defensores de la candidatura también subrayan el efecto sobre el transporte. Según el concepto oficial, los Juegos deberían acelerar proyectos como inversiones en la estación central, las nuevas líneas U5 y S6, la ampliación del espacio para ciclistas y peatones y la gestión digital del tráfico. Hamburgo también anuncia rutas ciclistas adicionales y un mayor apoyo en el transporte público. Los críticos piden una separación más clara entre los proyectos que se construirían de todos modos y aquellos que están directamente ligados al plazo olímpico, porque de ello depende también la evaluación realista del coste adicional de la candidatura.
Apoyo de la economía y la cuestión de quién asume el riesgo
El Senado de Hamburgo y los actores económicos subrayan que las empresas locales se beneficiarían de la organización de los Juegos, especialmente en servicios, construcción, logística, tecnología, turismo e industrias creativas. En la página oficial de la candidatura se indica que alrededor del 80 por ciento de las empresas apoya la ambición olímpica de Hamburgo. Según el Senado, el gobierno federal apoya la candidatura alemana y promete participación financiera a la futura región anfitriona, especialmente en inversiones de infraestructura de importancia nacional. Hamburgo ve en ello una oportunidad para atraer fondos para proyectos que llevan mucho tiempo en los planes, como la ampliación de la estación central.
Sin embargo, la información disponible públicamente aún no ofrece una cantidad definitiva y detallada de la futura contribución federal para Hamburgo. Por eso los opositores sostienen que parte de la estructura financiera se basa en promesas políticas y no en obligaciones contractuales completamente desarrolladas. Un problema adicional es la inflación. El texto original advierte que en el debate hamburgués se cuestionan especialmente las presiones inflacionarias, la infraestructura y los costes externos. Esta observación es importante porque, si Hamburgo entra en el proceso, los Juegos se celebrarían solo dentro de diez o más años. Los costes laborales, los materiales de construcción, la energía, la seguridad y el transporte pueden cambiar considerablemente durante ese período. Por tanto, el concepto financiero no es solo una cuestión de precios actuales, sino también de la capacidad de la ciudad para controlar riesgos y contratos durante un largo período.
Críticas: seguridad, clima y experiencias de otros anfitriones olímpicos
Los opositores a la candidatura, incluida la iniciativa NOlympia, sostienen que el plan oficial subestima los riesgos. Según el informe de dpa publicado por Welt, los críticos problematizan especialmente los costes de seguridad, porque no los ven presentados con suficiente claridad en el marco financiero. La comparación con París 2024 aparece a menudo en el debate, entre otras cosas por el gran despliegue de seguridad y los costes soportados por las autoridades públicas. El concepto de Hamburgo en su descripción oficial señala que el presupuesto de ejecución también incluye la seguridad, pero los opositores piden una presentación más precisa de qué se paga con el presupuesto organizativo, qué con los servicios públicos ordinarios y qué asumiría eventualmente el Estado federal.
Los argumentos ecológicos también están divididos. La ciudad anuncia Juegos climáticamente responsables y sostenibles, apoyados en ubicaciones existentes, fuentes de energía renovables, transporte público y una geografía compacta de la competición. Según el resumen de dpa sobre el debate, el concepto de Hamburgo también menciona el objetivo de que gran parte de las sedes se encuentren en un radio relativamente pequeño, con lo que se reducirían las necesidades de traslados largos. Los críticos responden que un gran evento internacional aun así produce emisiones considerables, especialmente por la llegada de espectadores, atletas, delegaciones oficiales y logística. Además advierten que una afirmación climáticamente positiva exige un balance detallado y verificable, y no solo una intención general.
El debate también gira en torno al Comité Olímpico Internacional. El alcalde Peter Tschentscher y otros defensores destacan que las reglas han cambiado y que, según las directrices más recientes del COI, los Juegos deben adaptarse a la ciudad, y no al revés. El COI, a través de documentos como Olympic Agenda 2020+5, ha subrayado la sostenibilidad, la reducción de inversiones innecesarias y una mayor flexibilidad de las candidaturas. Los opositores, sin embargo, consideran que el lenguaje reformista no elimina el desequilibrio fundamental entre la ciudad anfitriona y el sistema olímpico. En su interpretación, el sector público sigue asumiendo el mayor riesgo reputacional y financiero, mientras que los beneficios no se distribuyen por igual.
Competencia nacional: Hamburgo no es el único candidato alemán
La decisión de Hamburgo será solo una parte de la historia olímpica alemana más amplia. El DOSB indica que están en juego Berlín, Hamburgo, Múnich y Rin-Ruhr, y que la evaluación final debería tener en cuenta la competitividad internacional, la sostenibilidad económica, la aceptabilidad y la calidad de cada concepto. Múnich, según el DOSB, ya obtuvo en octubre de 2025 el apoyo de los habitantes en un referéndum con el 66,4 por ciento de votos a favor. El DOSB también anunció que los referéndums en la región KölnRheinRuhr y en Kiel en abril de 2026 dieron apoyo a la continuación de los planes olímpicos. Berlín, según la información disponible, se apoya en formas diferentes de inclusión política y social, sin referéndum según el modelo de Hamburgo.
Para Hamburgo, esa competencia es importante porque incluso un referéndum exitoso no garantiza la selección nacional. La ciudad tendría que convencer al DOSB de que su concepto ofrece la mejor combinación de plan urbano, ubicaciones deportivas, viabilidad financiera, apoyo público y reconocimiento internacional. Las debilidades son la memoria política del rechazo de 2015, la alta sensibilidad pública ante los costes y el hecho de que parte de los proyectos clave de transporte y vivienda todavía debe ejecutarse en detalle.
Alemania no se ha postulado para los Juegos de Verano en una continuidad estable tras varios intentos fallidos y resistencias locales. El contexto histórico carga adicionalmente el año 2036, porque sería el centenario de los Juegos de Berlín de 1936. Por eso el DOSB subraya que no es necesario determinar de inmediato el año, sino que Alemania debe estar preparada cuando se abra una oportunidad real para un candidato europeo.
Qué decidirán realmente los votantes
Los votantes de Hamburgo no deciden sobre la sede definitiva, sino sobre si la ciudad puede continuar por el camino de la candidatura. Aun así, el peso político del referéndum será grande. Si la mayoría vota en contra, Hamburgo probablemente quedaría fuera de la carrera nacional y repetiría el escenario de 2015, aunque en circunstancias diferentes. Si la mayoría vota a favor, el Senado obtiene un mandato democrático para nuevas negociaciones con el DOSB, el gobierno federal y potencialmente el Comité Olímpico Internacional. Entonces el debate se desplazaría de la pregunta general "queremos los Juegos" a cuestiones más concretas de contratos, plazos, garantías, reparto de riesgos y control de costes.
Para el público será decisiva la confianza en las cifras oficiales. El plan financiero presenta un cálculo optimista, pero condicionado: 4,8 mil millones de euros para la ejecución, 4,9 mil millones de euros de ingresos, unos 100 millones de euros de posible superávit y otros 1,3 mil millones de euros de inversiones a largo plazo. A favor de la candidatura habla el hecho de que Hamburgo afirma que se apoya en una gran proporción de instalaciones existentes, soluciones temporales y proyectos que deberían quedar para la ciudad. En contra de la candidatura habla la experiencia de numerosos grandes eventos deportivos en los que las estimaciones iniciales cambiaron, y las promesas políticas de costes limitados fueron difíciles de mantener cuando se acercaron los plazos.
Por eso el referéndum de Hamburgo no es solo un tema deportivo local. Es una prueba de la relación con los grandes proyectos públicos, la confianza en las instituciones, la disposición a inversiones a largo plazo y el miedo al riesgo financiero. En la fase final de la campaña, dos mensajes chocan casi directamente: el gobierno municipal afirma que los Juegos son una oportunidad de modernización y visibilidad internacional, mientras que los opositores advierten que se trata de una apuesta costosa con resultado incierto. La respuesta final la darán los votantes el 31 de mayo de 2026, y su resultado influirá no solo en Hamburgo, sino también en todo el plan alemán para el regreso de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.
Fuentes:
- Ciudad de Hamburgo / Senado – información oficial sobre el concepto olímpico, el referéndum y los efectos previstos en el transporte, las zonas verdes y la infraestructura urbana (link)
- Ciudad de Hamburgo / Autoridad de Interior y Deporte – marco financiero de la candidatura, estimaciones de costes, ingresos y presupuesto de inversión (link)
- Ciudad de Hamburgo / página oficial Olympia in Hamburg – preguntas y respuestas sobre costes, infraestructura, sostenibilidad y apoyo nacional (link)
- Confederación Alemana de Deportes Olímpicos, DOSB – información sobre el procedimiento nacional de candidatura y las ciudades candidatas para los Juegos de 2036, 2040 o 2044 (link)
- Statistik Nord – resultados finales del referéndum olímpico de Hamburgo de 2015 (link)
- Welt / dpa – resumen de los argumentos a favor y en contra de la candidatura de Hamburgo, incluidas críticas a los riesgos de seguridad, sociales y climáticos (link)