Italia vuelve a querer los Juegos Olímpicos de Verano: Roma apunta a 2036 y el CONI estudia cada vez más seriamente 2040
Apenas unos meses después de la conclusión de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, Italia vuelve a dirigir su atención hacia el mayor acontecimiento deportivo del mundo, esta vez con la ambición de devolver al país los Juegos Olímpicos de Verano. En el centro del debate está Roma, sede de los Juegos de 1960, aunque todavía no existe una postura única sobre si se debe intentar ya para 2036 o construir una candidatura a más largo plazo para 2040. Según la información actual publicada por Inside the Games, las autoridades romanas defienden un intento más temprano, mientras que la dirección del Comité Olímpico Nacional Italiano, CONI, evalúa cada vez con mayor seriedad si 2040 podría ofrecer un momento internacional más favorable. La cuestión clave no es únicamente deportiva, sino también política y financiera: el Gobierno italiano todavía no ha proporcionado garantías definitivas y antes de tomar una decisión quiere una evaluación de la viabilidad de todo el proyecto. Además, el Comité Olímpico Internacional ha modificado el procedimiento de elección de la sede e introducido plazos que dejan relativamente poco tiempo de preparación a los países interesados si quieren mantenerse en la carrera por 2036.
Roma quiere aprovechar el impulso tras Milano Cortina
La idea de que los Juegos Olímpicos regresen a Roma cobró fuerza después de Milano Cortina 2026, que los responsables deportivos italianos presentaron como prueba de que el país puede organizar un acontecimiento logísticamente extremadamente complejo en un gran número de sedes. Tras la conclusión de los Juegos de Invierno, el CONI destacó el rendimiento organizativo de la competición, mientras que el presidente Luciano Buonfiglio ya había afirmado en febrero que Italia merecía unos nuevos Juegos Olímpicos de Verano, señalando que una candidatura no podía llevarse adelante sin un acuerdo con las autoridades estatales. Associated Press también transmitió entonces la valoración de la presidenta del COI, Kirsty Coventry, de que Milano Cortina había establecido un estándar muy elevado, lo que impulsó aún más en Italia el debate sobre un nuevo proyecto olímpico. Roma cuenta además con una gran ventaja: una parte considerable de la infraestructura deportiva clave ya existe, incluidos el Stadio Olimpico y el complejo Foro Italico. Precisamente la reutilización de instalaciones existentes es uno de los elementos mediante los cuales la parte italiana podría intentar demostrar que unos futuros Juegos no exigirían una construcción desproporcionadamente costosa de recintos completamente nuevos.
El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, ya había abierto públicamente la puerta a una candidatura a comienzos de año, recordando que la capital gestionó durante el Jubileo de 2025 una afluencia excepcionalmente elevada de visitantes y un gran número de acontecimientos internacionales. Associated Press transmitió su postura de que Roma no debería rehuir los grandes desafíos si se considera que el proyecto olímpico es realista y si existe cooperación con el Gobierno, el CONI y el COI. Mientras tanto, la ciudad ha seguido presentando grandes competiciones deportivas como parte de una cartera más amplia que podría ayudar en una candidatura olímpica. A finales de mayo, durante la presentación de la Copa del Mundo de skateboard en Roma, Buonfiglio declaró directamente, según ANSA, que Milano Cortina y otras competiciones internacionales son una prueba de las capacidades organizativas del país y mencionó la posibilidad de unos Juegos de 2036 repartidos entre Roma y Nápoles. De este modo, la idea que inicialmente estaba centrada principalmente en Roma adquirió un marco más amplio y multiciudad.
Roma-Nápoles podría convertirse en el principal proyecto italiano
La posibilidad de una candidatura conjunta de Roma y Nápoles encaja con la tendencia olímpica más reciente de reducir la necesidad de concentrar todas las competiciones dentro de una sola ciudad. Después de la experiencia de Milano Cortina, donde las competiciones se celebraron en múltiples ubicaciones del norte de Italia, algunos responsables italianos consideran que los Juegos de Verano también podrían utilizar un modelo en el que la infraestructura existente se combine con inversiones específicas. En mayo, Buonfiglio mencionó expresamente a Roma y Nápoles como posible tándem para 2036, y este enfoque permitiría distribuir los deportes según las instalaciones existentes y las capacidades de transporte. Sin embargo, hasta ahora no se ha publicado ningún expediente oficial de candidatura, ningún mapa definitivo de las sedes ni ningún modelo financiero confirmado. Por ello, el proyecto sigue encontrándose en una fase de configuración política e institucional, y no en una candidatura formal ya finalizada.
La complejidad adicional proviene del hecho de que Roma no es el único proyecto italiano que quiere entrar en la conversación. A comienzos de julio, ANSA recogió una declaración del entonces alcalde de Milán, Giuseppe Sala, según la cual debía continuar el trabajo sobre una posible candidatura de Milán, Turín y Génova para 2036, aunque reconoció que existe una iniciativa seria de Roma, o más exactamente de Roma-Nápoles. Anteriormente también habían surgido ideas sobre una candidatura de Venecia y de la zona nororiental más amplia. Esto demuestra que Italia todavía no ha llegado a la fase en la que existiría una única opción nacional oficialmente seleccionada. Para el COI, sin embargo, en las fases posteriores del procedimiento Italia tendría que presentar un proyecto claramente estructurado, con apoyo político confirmado, garantías financieras y una distribución precisa de responsabilidades.
Por qué el CONI mira cada vez más hacia 2040
La diferencia clave entre la ambición de Roma y el enfoque más prudente del CONI se refiere a la evaluación de la competencia internacional. Según Inside the Games, en los círculos deportivos italianos 2040 se considera cada vez más un objetivo realista, mientras que Roma quiere intentarlo ya con la edición de 2036. Ese cálculo no significa que 2036 haya sido descartado: durante la primavera, Buonfiglio habló en varias ocasiones precisamente de ese año y destacó que Italia puede organizar los Juegos. Sin embargo, la elección de la sede de 2036 debería ser extremadamente competitiva, y varios países ya se encuentran en distintas fases de diálogo o preparación nacional. En ese entorno, el proyecto italiano tendría que pasar muy rápidamente de una idea política a una candidatura desarrollada técnica y financieramente.
Qatar anunció oficialmente ya en julio de 2025 que participaba en el diálogo continuo con el COI para los Juegos de 2036 y afirma que ya dispone de la gran mayoría de las instalaciones necesarias. La Confederación Olímpica y Deportiva Alemana, DOSB, anunció en junio de 2026 que Berlín, Colonia/Rin-Ruhr y Múnich habían presentado los conceptos nacionales finales para posibles ediciones en 2036, 2040 o 2044, lo que confirma que Alemania también está desarrollando seriamente un proyecto. En junio, el COI indicó que antes de la reforma del proceso había hablado con más de diez partes potencialmente interesadas para 2036 y ediciones posteriores, mientras que los medios internacionales mencionan continuamente a India entre las opciones más destacadas. Por tanto, para Italia no es decisiva únicamente la calidad de su propio proyecto, sino también la evaluación del equilibrio geopolítico, la rotación continental, el nivel de apoyo estatal y la madurez de las candidaturas competidoras.
A favor de 2040 también juega el simbolismo: ese año se cumplirían 80 años de los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, los únicos Juegos Olímpicos de Verano celebrados en Italia. Además, el país fue sede de los Juegos de Invierno en Cortina d'Ampezzo en 1956, Turín en 2006 y Milano Cortina en 2026. Esa continuidad proporciona a Italia una amplia experiencia organizativa, pero al mismo tiempo puede influir en el pensamiento estratégico sobre cuál es el mejor momento para un nuevo intento. Si la sede de 2036 se adjudicara a otro proyecto europeo, por ejemplo al alemán, eso podría modificar la posición de Roma en la carrera por 2040; si 2036 fuera a otro continente, una candidatura europea cuatro años más tarde podría obtener un contexto geográfico diferente. Precisamente por eso el CONI evita reducir la decisión únicamente al deseo de una ciudad.
El Gobierno quiere las cuentas antes de firmar garantías
El obstáculo más importante para una candidatura italiana en esta fase no es la elección de los estadios, sino la confirmación política y financiera del proyecto. Inside the Games señala que el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni por ahora no quiere proporcionar garantías financieras definitivas antes de recibir una evaluación seria de la viabilidad económica. En las conversaciones previstas para septiembre deberían desempeñar un papel importante el ministro de Deportes y Juventud, Andrea Abodi, y el ministro de Economía y Finanzas, Giancarlo Giorgetti. Esta cautela tiene un claro trasfondo histórico: durante las últimas tres décadas Roma ha intentado o considerado en varias ocasiones una candidatura para los Juegos de Verano, pero los proyectos no llegaron a conseguir la sede. Associated Press recuerda que Roma perdió la carrera por 2004 frente a Atenas, que el entonces primer ministro Mario Monti detuvo en 2012 la candidatura para 2020 debido a los riesgos financieros y que en 2016 la entonces alcaldesa Virginia Raggi retiró su apoyo a la candidatura para 2024.
Debido a esa experiencia, las autoridades italianas intentan hoy evitar una situación en la que el proyecto deportivo avance más rápido que la evaluación estatal de los costes y las obligaciones legales. El nuevo sistema del COI precisamente por ello pone mayor énfasis en las garantías tempranas, la sostenibilidad y el realismo del proyecto. En la primera fase más profunda no se pedirá a las partes interesadas únicamente una visión atractiva, sino también respuestas al Future Host Questionnaire, es decir, el cuestionario para futuros anfitriones, y garantías financieras básicas. Esto significa que la decisión italiana sobre 2036 en la práctica no puede aplazarse indefinidamente: si quiere entrar entre los candidatos serios, el país debe coordinar en un plazo relativamente corto las posiciones del Gobierno, el CONI, las autoridades locales y otros organismos públicos. Si eso no fuera posible, 2040 se convierte en una opción estratégicamente más sencilla, porque ofrece más tiempo para alcanzar un acuerdo político, planificar las infraestructuras y asegurar la estructura financiera.
El COI ha establecido un nuevo calendario: la primera gran selección ya en marzo de 2027
El 24 de junio de 2026, el Comité Olímpico Internacional confirmó un modelo reformado de selección de sedes, introducido como parte de un proceso impulsado por la presidenta Kirsty Coventry. Según el anuncio oficial del COI, el Comité Ejecutivo deberá seleccionar en marzo de 2027, entre el grupo de partes interesadas, los proyectos que entrarán en una nueva fase denominada Diálogo Estratégico. En esa etapa se pedirá a los candidatos respuestas iniciales al Future Host Questionnaire, es decir, el cuestionario para futuros anfitriones, así como garantías financieras básicas. Posteriormente, el COI proporcionará apoyo técnico, y su Comisión de Futuros Anfitriones también contempla visitas a las sedes. De este modo, el proceso se ha vuelto más estructurado y temporalmente más claro que en el período anterior de diálogo continuo.
El siguiente plazo importante está previsto para finales de 2028, cuando el COI debería decidir qué proyectos pasan a la fase más avanzada del Diálogo Específico. En ese momento se esperan garantías legales y financieras más completas, así como una evaluación más detallada. La sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2036 debería, según el calendario actual del COI, elegirse en una sesión a mediados de 2029. Se trata de un cambio importante para Italia porque elimina la posibilidad de una larga espera sin decisión formal: ya para la primavera de 2027 debe existir un proyecto suficientemente desarrollado para que el COI siquiera lo tenga en cuenta para la siguiente etapa. Por eso, durante el otoño de 2026, el debate sobre 2036 o 2040 se convierte en una cuestión de plazo operativo y no únicamente de preferencia política.
La infraestructura existente puede ser una ventaja, pero no decidirá por sí sola la carrera
Roma entra en cada nuevo debate olímpico con el legado de los Juegos de 1960. El Stadio Olimpico, el Foro Italico y una serie de otras instalaciones deportivas proporcionan a la ciudad una base inicial de la que muchas posibles ciudades anfitrionas carecen, mientras que el expresidente del CONI y miembro durante muchos años del COI Giovanni Malagò destacó precisamente el estadio existente con pista de atletismo como una ventaja importante desde la perspectiva de la sostenibilidad. Sin embargo, unos Juegos de Verano modernos exigen mucho más que un estadio principal: es necesario resolver la villa olímpica, el transporte de decenas de miles de personas acreditadas, las instalaciones temporales, la seguridad, la infraestructura de medios, la capacidad hotelera, el consumo energético y el legado después de finalizar la competición. Un proyecto Roma-Nápoles podría repartir parte de esa carga, pero a cambio tendría que demostrar que una mayor amplitud geográfica no crea riesgos logísticos y financieros adicionales.
Milano Cortina 2026 proporcionó a Italia experiencia con un modelo distribuido, pero los Juegos de Verano son un acontecimiento mayor y más complejo por el número de deportes, atletas, visitantes y operaciones necesarias. Precisamente por eso el estudio económico que espera el Gobierno será más importante que los mensajes políticos sobre el prestigio de organizar los Juegos. El COI destaca en sus reformas la sostenibilidad, la utilización de instalaciones existentes y temporales y el beneficio a largo plazo para las comunidades anfitrionas, y la parte italiana tendrá que demostrar cómo esos principios se traducen en un presupuesto concreto. Sin un documento de ese tipo, resulta difícil esperar que el Ministerio de Economía asuma obligaciones que podrían prolongarse durante más de una década. Esto es especialmente importante porque la candidatura incluye no solo el presupuesto organizativo de los propios Juegos, sino también posibles inversiones en infraestructuras de transporte, urbanas y deportivas.
Los próximos meses decidirán si 2036 sigue siendo una opción real
Hasta el 14 de agosto de 2026, según la información disponible públicamente, Italia todavía no ha presentado una candidatura única y oficialmente confirmada para los Juegos Olímpicos de Verano de 2036. Existe una fuerte iniciativa política de Roma, una posibilidad cada vez más visible de un eje Roma-Nápoles, interés alternativo de ciudades del norte y un CONI que al mismo tiempo habla de 2036 y evalúa las ventajas de 2040. El Gobierno no ha cerrado la puerta a un proyecto olímpico, pero exige un cálculo financiero y organizativo claro antes de asumir compromisos definitivos. Debido al plazo establecido por el COI, las conversaciones de septiembre con los ministros clave podrían ser el primer momento en el que se vea si existe un consenso suficientemente amplio para que Italia avance seriamente hacia 2036 o si la estrategia será reorientada hacia 2040.
Para Roma, la motivación está clara: el regreso de los Juegos de Verano después de ocho décadas, el aprovechamiento del legado deportivo existente y la confirmación de su estatus como ciudad capaz de organizar los mayores acontecimientos internacionales. Para el CONI, el cálculo es más amplio e incluye la calidad de los proyectos rivales, la política geográfica del COI, la disposición del Estado a proporcionar garantías y las lecciones de anteriores candidaturas fallidas. Por eso, en los próximos meses no se decidirá únicamente entre dos años, sino también si Italia puede transformar varias ideas paralelas en un único proyecto nacional suficientemente convincente para la nueva y más estricta fase de selección olímpica. Si la respuesta es afirmativa, la primera prueba no será en 2029, cuando se elija la sede, sino ya en marzo de 2027, cuando el COI decida quién entra en el Diálogo Estratégico.
Fuentes:
- Comité Olímpico Internacional - calendario oficial y nuevas reglas para la selección de la sede de los Juegos Olímpicos de 2036 (enlace)
- Inside the Games - panorama actual del debate italiano sobre una candidatura para 2036 o 2040, la postura del CONI y las conversaciones previstas con el Gobierno (enlace)
- ANSA - declaración del presidente del CONI Luciano Buonfiglio sobre la posibilidad de unos Juegos de 2036 entre Roma y Nápoles (enlace)
- ANSA - información sobre la iniciativa paralela de Milán, Turín y Génova para los Juegos Olímpicos de 2036 (enlace)
- Associated Press - antecedentes de las candidaturas de Roma, declaraciones de Roberto Gualtieri, Luciano Buonfiglio y Giovanni Malagò y contexto posterior a Milano Cortina 2026 (enlace)
- CONI - evaluación final de Milano Cortina 2026 y contexto organizativo al que recurren los dirigentes deportivos italianos en el debate sobre una nueva candidatura (enlace)
- Confederación Olímpica y Deportiva Alemana - estado oficial del proceso nacional alemán para posibles Juegos en 2036, 2040 o 2044 (enlace)
- Comité Olímpico de Qatar - confirmación oficial de la participación de Qatar en el diálogo con el COI para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2036 (enlace)