Rusia prolonga las negociaciones con el COI e intenta abrir el camino hacia Los Ángeles 2028
El regreso olímpico ruso vuelve a estar en el centro de las negociaciones con el Comité Olímpico Internacional, pero la decisión que permitiría a los deportistas de Rusia competir bajo símbolos nacionales en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 aún no se ha tomado. Según la información disponible, Moscú intenta aprovechar el inicio del ciclo de clasificación para LA28 con el fin de reincorporar gradualmente a los deportistas rusos al sistema internacional, pero el COI mantiene por ahora las restricciones introducidas tras el comienzo de la invasión rusa de Ucrania en 2022. La situación se complica además por el estatus del Comité Olímpico Ruso, suspendido desde octubre de 2023 por violar la Carta Olímpica, así como por cuestiones no resueltas vinculadas al sistema antidopaje ruso. Aunque el COI suavizó a principios de mayo su enfoque hacia Bielorrusia, según publicaciones e informes de varios medios internacionales las mismas medidas no se extendieron a Rusia. Con ello, el regreso ruso al movimiento olímpico quedó aplazado, y las negociaciones se convirtieron en una prueba de la relación entre deporte, política e integridad de la competición.
La diferencia entre Bielorrusia y Rusia se ha vuelto clave
El cambio más reciente se produjo el 7 de mayo de 2026, cuando el Comité Olímpico Internacional recomendó a las federaciones deportivas que ya no limitaran las participaciones de los deportistas bielorrusos exclusivamente al estatus neutral. Según un informe de Associated Press publicado por Al Jazeera, el COI señaló que los deportistas de Bielorrusia deberían poder volver a competir con plena identidad nacional, sin una verificación adicional para el estatus neutral. Tal recomendación es especialmente importante porque las clasificaciones para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 entran en una fase cada vez más concreta, y las federaciones internacionales de muchos deportes deben decidir bajo qué condiciones participarán los deportistas en las competiciones clasificatorias. El COI subrayó al mismo tiempo el principio según el cual la participación de los deportistas en competiciones internacionales no debería limitarse exclusivamente por las acciones de sus gobiernos. Pero el caso ruso, según la misma información, sigue separado porque con la guerra en Ucrania también se vinculan cuestiones institucionales dentro del sistema olímpico y antidopaje.
El servicio público australiano ABC informó que el levantamiento de las restricciones para Bielorrusia debería abrir el camino para que los deportistas bielorrusos compitan bajo su propia bandera y su himno, incluidas las competiciones por equipos y las clasificaciones para LA28. Al mismo tiempo, se indicó que ese cambio no se aplica automáticamente a Rusia. Precisamente esa diferencia muestra que el COI intenta separar dos situaciones relacionadas, pero jurídica y deportivamente distintas. Bielorrusia estuvo incluida en las sanciones por su apoyo a Rusia en la guerra contra Ucrania, mientras que Rusia está además lastrada por el estatus de su propio comité olímpico y por disputas prolongadas sobre el dopaje. Para las autoridades rusas y los dirigentes deportivos, esto significa que ya no basta con pedir el levantamiento general de las sanciones de guerra, sino que deben convencer al COI y a las federaciones internacionales de que también se han eliminado los obstáculos relacionados con la gobernanza, los estatutos y la credibilidad antidopaje.
El Comité Olímpico Ruso sigue suspendido
El Comité Olímpico Ruso fue suspendido el 12 de octubre de 2023 después de incluir entre sus miembros a organizaciones deportivas regionales de zonas de Ucrania que están bajo ocupación rusa. Según el comunicado del COI de entonces, tal medida representó una violación de la integridad territorial del comité olímpico ucraniano y, por tanto, una violación de la Carta Olímpica. La consecuencia de la suspensión fue que el Comité Olímpico Ruso ya no puede actuar como comité olímpico nacional dentro del movimiento olímpico ni recibir financiación del sistema olímpico. Aunque el COI subrayó entonces que la suspensión del Comité Olímpico Ruso no tiene por qué significar automáticamente la exclusión de deportistas individuales con pasaporte ruso, el estatus institucional de Rusia siguió siendo uno de los principales obstáculos para un regreso completo.
Para participar en los Juegos de París 2024, el COI abrió a los deportistas rusos y bielorrusos una vía limitada mediante la categoría de deportistas neutrales individuales. Esos deportistas no podían competir bajo la bandera nacional, no podían usar el himno, no podían participar como delegación oficial en la ceremonia de apertura, y fueron excluidos quienes apoyaban públicamente la guerra o estaban vinculados con el ejército y las estructuras de seguridad rusas o bielorrusas. Associated Press informó en febrero de 2026 que en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina compitieron 13 deportistas rusos como deportistas neutrales individuales. La misma fuente recordó que los deportistas rusos no han competido en los Juegos Olímpicos de Invierno bajo la bandera rusa desde Sochi 2014, después de lo cual las consecuencias del escándalo de dopaje se unieron gradualmente a las sanciones deportivas posteriores por la guerra en Ucrania.
Las cuestiones antidopaje vuelven a frenar la decisión
La cuestión del regreso ruso está además cargada por nuevas acusaciones sobre el sistema antidopaje ruso. The Guardian informó el 7 de mayo de 2026 que el regreso de Rusia al deporte internacional fue aplazado tras afirmaciones vinculadas con Veronika Loginova, directora general de la agencia antidopaje rusa RUSADA. Según ese informe, el COI expresó preocupación por acusaciones relativas a un posible encubrimiento de resultados de dopaje del período de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014. La presidenta del COI, Kirsty Coventry, declaró, según The Guardian, que esas acusaciones habían provocado gran preocupación y llevaron a que la Agencia Mundial Antidopaje examinara un posible caso de dopaje. La AMA, según el mismo informe, indicó que tomó en serio las acusaciones y que las remitió a su departamento independiente de inteligencia e investigaciones.
Loginova, según The Guardian, rechazó las acusaciones y afirmó que durante los Juegos de Sochi no estuvo involucrada en el trabajo del laboratorio antidopaje ni en la recogida y análisis de muestras. Aun así, la mera existencia de nuevas acusaciones basta para que la decisión sobre el estatus ruso sea todavía más sensible política y deportivamente. La AMA ya había llevado procedimientos relacionados con RUSADA, y las comunicaciones oficiales de la agencia muestran que la agencia antidopaje rusa impugnó las conclusiones de incumplimiento y las condiciones propuestas para volver al pleno estatus. Dado que el regreso olímpico no se observa solo a través de la cuestión de la guerra, sino también a través de la cuestión de la credibilidad de la competición, el sistema antidopaje sigue siendo uno de los criterios más importantes de evaluación. Para el COI, una decisión prematura, sin una postura clara de la AMA, abriría el riesgo de que el regreso deportivo se interprete como una concesión antes de que se hayan verificado todas las circunstancias.
Moscú afirma que los obstáculos han sido eliminados
Los dirigentes deportivos rusos han intentado en los últimos meses presentar el regreso como una cuestión jurídica que, según su postura, ya debería haberse resuelto. The Guardian transmitió una declaración del ministro ruso de Deportes, Mijaíl Degtiariov, quien afirma que el Comité Olímpico Ruso entregó al COI un amplio conjunto de documentos que, según la parte rusa, demuestra que ya no hay razones jurídicas para continuar la suspensión. Degtiariov calificó de inaceptable la decisión de vincular el regreso a cuestiones adicionales y señaló que el procedimiento de restablecimiento del estatus se aplazó sin razón. Tal retórica encaja en la estrategia rusa más amplia de presión sobre las instituciones deportivas internacionales, especialmente en el momento en que se acercan las clasificaciones para Los Ángeles.
Pero el COI y las federaciones internacionales no deciden solo sobre el estatus formal de un comité olímpico nacional. La decisión sobre el regreso ruso tiene consecuencias para la seguridad de las competiciones, las relaciones con Ucrania, la credibilidad del sistema antidopaje, los derechos de los deportistas que no son directamente responsables de las decisiones de las autoridades y la legitimidad política del movimiento olímpico. Por eso, las negociaciones sobre el estatus ruso no pueden reducirse a una simple cuestión de permiso o prohibición. Incluso si el COI en algún momento suaviza su propia política, cada federación deportiva internacional conserva un papel importante en la determinación de las condiciones para sus propias competiciones y clasificaciones. Eso significa que el regreso ruso, si se produce, podría ser desigual: más rápido en algunos deportes, más lento o completamente bloqueado en otros.
Las federaciones internacionales no seguirán necesariamente al COI
La reacción de World Athletics muestra lo complejo que es el sistema. ABC transmitió la declaración de un portavoz de World Athletics según la cual las sanciones introducidas en marzo de 2022, que excluyen a deportistas, dirigentes y personal de apoyo rusos y bielorrusos de las competiciones, siguen en vigor como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania. Según el mismo informe, World Athletics no tiene intención de seguir automáticamente la recomendación del COI para Bielorrusia. The Guardian también publicó que World Athletics no abrirá la puerta ni a Rusia ni a Bielorrusia mientras no haya un avance visible hacia negociaciones de paz en Ucrania. Tal postura es especialmente importante porque el atletismo es uno de los deportes olímpicos más visibles y porque su decisión tiene un fuerte peso simbólico.
Por otro lado, algunas federaciones ya han suavizado su enfoque o abierto vías clasificatorias limitadas para deportistas de Rusia y Bielorrusia. Associated Press informó que muchos deportes de invierno antes de los Juegos de Milán y Cortina permitieron a deportistas rusos participar en las clasificaciones, en parte también después de derrotas jurídicas de políticas de prohibiciones totales. ABC indicó también que World Aquatics ya había levantado determinadas restricciones para deportistas rusos y bielorrusos. Esa diferencia entre federaciones muestra que el COI puede establecer un marco general, pero no puede eliminar por completo los riesgos políticos, jurídicos y reputacionales que aparecen en determinados deportes. Para los deportistas rusos eso significa incertidumbre: el camino hacia LA28 no dependerá solo de una decisión en Lausana, sino también de las reglas de cada federación individual.
Ucrania advierte sobre las consecuencias políticas
La parte ucraniana se opone firmemente a suavizar las restricciones para los deportistas rusos mientras la guerra continúa. Associated Press transmitió en febrero de 2026 declaraciones del ministro ucraniano de Juventud y Deportes, Matviy Bidnyi, quien advirtió que suavizar las medidas sería irresponsable y podría parecer una legitimación de la agresión rusa. Bidnyi dijo que la presión debe mantenerse hasta que termine la guerra, destacando que las sanciones deportivas son para Ucrania una importante herramienta diplomática. AP también recordó que el deporte ucraniano sufre consecuencias directas de la guerra, desde infraestructura destruida e interrupciones de los entrenamientos hasta deportistas desplazados o movilizados. En tal contexto, el regreso de los símbolos rusos a los escenarios olímpicos no sería para Kyiv solo una decisión deportiva, sino un mensaje político.
El COI se encuentra entre dos principios contrapuestos. Por un lado, el movimiento olímpico defiende formalmente el derecho de los deportistas a competir sin presión política y sin castigo colectivo por las decisiones de las autoridades. Por otro lado, la invasión rusa de Ucrania y el uso del deporte en la propaganda estatal generan presión sobre las organizaciones internacionales para que no permitan la normalización antes del final de la guerra o al menos antes de un claro cambio político. La nueva dirección bajo la presidenta Kirsty Coventry, según informes de AP, enfatiza el retorno del foco al deporte, pero también reconoce que el COI no actúa en un vacío político. Precisamente esa tensión explica por qué las decisiones se toman gradualmente, por qué Bielorrusia recibe un trato diferente al de Rusia y por qué Los Ángeles 2028 se convierte en el punto clave para la siguiente fase del debate.
Los Ángeles 2028 como objetivo final
Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles se celebrarán en 2028, y el COI ya publica en las páginas oficiales de LA28 los sistemas de clasificación, información sobre el calendario y preparativos organizativos. Para los deportistas y dirigentes rusos, LA28 es precisamente un objetivo más realista que un regreso completo antes del final del ciclo olímpico actual. Si el Comité Olímpico Ruso fuera restituido al pleno estatus y las federaciones internacionales aceptaran participaciones bajo símbolos nacionales, Rusia podría volver como delegación de pleno derecho. Pero actualmente, según la información disponible, tal escenario no está confirmado y depende de varias decisiones interconectadas. Entre ellas están el estatus del Comité Olímpico Ruso, la posición de la AMA sobre RUSADA, los criterios de seguridad y políticos del COI y las decisiones de determinadas federaciones deportivas.
El resultado más probable a corto plazo sigue siendo la continuación del modelo limitado en el que determinados deportistas rusos pueden competir solo si cumplen las condiciones de neutralidad y si se lo permite la federación internacional competente. Un regreso completo bajo la bandera rusa exigiría un consenso mucho más amplio del que existe actualmente. La suavización hacia Bielorrusia muestra que la política del COI puede cambiar, pero al mismo tiempo muestra también los límites de tal enfoque cuando existen obstáculos jurídicos, antidopaje y políticos adicionales. Por eso continúan las negociaciones, y Los Ángeles 2028 sigue siendo el objetivo hacia el que Moscú dirige la presión. Hasta entonces, cada nuevo movimiento del COI, la AMA, World Athletics y otras federaciones será parte de una lucha más amplia sobre si el deporte ruso puede volver a la arena internacional sin dañar la confianza en el sistema olímpico.
Fuentes:
- Inside The Games – informe sobre la continuación de las conversaciones rusas con el COI y el esfuerzo por abrir el camino hacia Los Ángeles 2028. (link)
- Comité Olímpico Internacional – comunicado sobre la suspensión del Comité Olímpico Ruso del 12 de octubre de 2023. (link)
- Comité Olímpico Internacional – preguntas y respuestas sobre las sanciones contra Rusia y Bielorrusia y el estatus de los deportistas neutrales. (link)
- The Guardian – informe sobre el aplazamiento del regreso ruso por nuevas acusaciones vinculadas al sistema antidopaje. (link)
- ABC News Australia – informe sobre la recomendación del COI de levantar las restricciones a los deportistas bielorrusos y la reacción de World Athletics. (link)
- Associated Press – informe sobre las críticas ucranianas a un posible alivio de las restricciones para los deportistas rusos y el estatus de los deportistas neutrales. (link)
- Agencia Mundial Antidopaje – información oficial sobre el procedimiento de incumplimiento de RUSADA y la remisión del caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo. (link)
- LA28 / Comité Olímpico Internacional – información oficial sobre los preparativos y el marco de clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. (link)