Kirsty Coventry abrió una de las cuestiones más sensibles del deporte olímpico: ¿deben los atletas recibir pagos directos por participar y por ganar medallas?
La presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry, volvió a poner en primer plano una cuestión que acompaña al movimiento olímpico desde hace años: si el COI debe pagar directamente a los atletas por competir en los Juegos o por las medallas obtenidas. En declaraciones publicadas por el medio neozelandés Sport Nation, Coventry dejó claro que no apoya la introducción de pagos directos a los atletas en los Juegos Olímpicos. Según su postura, la base del modelo olímpico debe seguir siendo la solidaridad, es decir, un sistema en el que los ingresos se distribuyen a los comités olímpicos nacionales, las federaciones internacionales, los organizadores de competiciones y los programas de desarrollo, en lugar de asignar dinero directamente a los participantes o ganadores.
Esa declaración no llega en un momento aislado. Coventry, exnadadora zimbabuense y doble campeona olímpica, se encuentra en la primera fase de su mandato al frente del COI, después de que, según los datos oficiales del Comité Olímpico Internacional, el 20 de marzo de 2025 fuera elegida décima presidenta de la organización. El COI señala que con ello se convirtió en la primera mujer y la primera africana en ocupar el cargo más alto del movimiento olímpico. Precisamente por eso sus mensajes sobre la financiación de los atletas tienen un peso adicional: proceden de una persona que también construyó su carrera en un deporte que, fuera de las mayores competiciones y los mercados más fuertes, a menudo no ofrece una seguridad comercial permanente.
El debate es especialmente sensible porque el deporte olímpico se encuentra entre dos presiones contrapuestas. Por un lado, el COI lleva años destacando que devuelve la mayor parte de sus ingresos al deporte mediante programas de desarrollo, ayudas y mecanismos organizativos. Por otro lado, muchos atletas y sus defensores advierten de que son precisamente los competidores quienes crean el mayor valor del espectáculo olímpico, mientras que algunos de ellos siguen enfrentándose a ingresos inseguros, costes de preparación, viajes, equipamiento, atención médica y equipos especializados. La declaración de Coventry, por tanto, no es solo una cuestión de una política financiera, sino también una señal de cómo la nueva dirección del COI ve el futuro de la relación entre la institución olímpica y los atletas.
La solidaridad como argumento oficial del COI
Según los datos oficiales del COI sobre financiación, la organización se define como una institución sin ánimo de lucro e indica que el 90 por ciento de los ingresos de los Juegos se devuelve al deporte y al desarrollo de los atletas en todo el mundo. Ese modelo incluye el apoyo a los comités olímpicos nacionales, las federaciones deportivas internacionales, los organizadores de eventos olímpicos y los programas destinados a atletas, entrenadores y estructuras deportivas en países con distintos niveles de desarrollo. El COI subraya al mismo tiempo que esa distribución no depende solo de la fuerza de mercado de determinados deportes o países, sino de un objetivo más amplio de preservar la disponibilidad global del deporte olímpico.
Coventry construyó su argumento precisamente sobre esa lógica. En la conversación difundida por Sport Nation dijo que procede de un país pequeño y de un deporte que no siempre garantiza altos ingresos a los atletas, pero que aun así no considera que el COI deba pagar a los atletas en los Juegos Olímpicos. Su postura refleja la posición clásica de la dirección olímpica: las recompensas directas por participación o medallas podrían cambiar la naturaleza del sistema olímpico y abrir la cuestión de quién sería pagado, con qué criterio, en qué importe y de qué parte de los ingresos comunes.
Según la explicación oficial del COI, uno de los instrumentos clave de ese modelo es Olympic Solidarity, un programa que gestiona parte de los ingresos de los derechos televisivos destinados a los comités olímpicos nacionales. Para el ciclo de 2025 a 2028, el COI aprobó un presupuesto de 650 millones de dólares estadounidenses para desarrollo y ayuda, lo que, según el anuncio de la organización, supone un aumento del 10 por ciento respecto al período cuatrienal anterior. En sus materiales oficiales, el COI afirma que ese dinero se utiliza para programas que abarcan a atletas, entrenadores, desarrollo administrativo de los comités nacionales, becas olímpicas y proyectos más amplios de desarrollo deportivo.
Ese sistema tiene una clara lógica política y deportiva. Permite que una parte de los ingresos del acontecimiento deportivo comercialmente más fuerte a escala mundial se dirija hacia entornos que no podrían financiar de forma independiente la preparación, la infraestructura o la participación de atletas al más alto nivel. Para los Estados con mercados pequeños, sistemas deportivos menos desarrollados o presupuestos públicos limitados, las becas olímpicas y los programas de desarrollo pueden ser decisivos para participar en los Juegos. Los críticos, sin embargo, advierten de que ese enfoque no responde por completo a la cuestión de los ingresos personales de los atletas, especialmente de aquellos que no cuentan con grandes contratos de patrocinio y que dependen de ayudas temporales para su estabilidad financiera.
World Athletics ya ha cruzado la frontera de los premios olímpicos
El debate sobre el pago directo a los atletas se intensificó aún más tras la decisión de World Athletics. Esa organización anunció en abril de 2024 que pagaría a los campeones olímpicos de atletismo en los Juegos de París 50.000 dólares estadounidenses cada uno, con un fondo total para 48 pruebas de atletismo de 2,4 millones de dólares. Según el comunicado de World Athletics, el dinero se apartó de la parte de ingresos que esa federación recibe del COI, y también se anunció la ampliación del modelo a los ganadores de medallas de plata y bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Associated Press informó entonces de que el atletismo se había convertido en el primer deporte en introducir premios monetarios para medallas olímpicas de esa manera. El COI, según el mismo informe, subrayó que no concede por sí mismo dinero de premios olímpicos, pero que las federaciones internacionales y los comités olímpicos nacionales deciden de forma independiente cómo utilizarán los fondos que reciben dentro del sistema de distribución de ingresos. Con ello se abrió espacio para distintos modelos: el COI mantiene el principio central de solidaridad, mientras que algunas federaciones pueden decidir destinar parte de su cuota directamente a los atletas.
La decisión de World Athletics cambió el tono del debate porque mostró que el sistema olímpico ya puede contener recompensas directas, aunque no las pague el COI. El presidente de World Athletics, Sebastian Coe, presentó entonces la decisión como un reconocimiento al papel de los atletas en la creación de ingresos y visibilidad del movimiento olímpico. Para los defensores de pagar a los atletas, fue un argumento de que la economía olímpica puede modernizarse sin destruir la integridad competitiva. Para los opositores, sin embargo, esa medida abre la cuestión de la desigualdad entre deportes, porque las federaciones con mayores ingresos o una posición comercial más fuerte pueden recompensar más fácilmente a sus atletas que las disciplinas más pequeñas y menos rentables.
La oposición de Coventry a los pagos directos debe leerse por tanto también como una respuesta a la tendencia más amplia de profesionalización del deporte olímpico. Los olímpicos actuales ya no forman parte del antiguo modelo amateur, pero su realidad financiera es muy distinta. En algunos deportes, los competidores más exitosos viven de contratos, premios, patrocinios y ayudas públicas, mientras que en otros incluso los deportistas de élite deben combinar los entrenamientos con otras formas de trabajo o depender de la ayuda familiar e institucional. Una política única del COI tendría por tanto que responder a condiciones muy diferentes, lo que es una de las razones por las que la organización sigue favoreciendo un sistema indirecto de apoyo.
Qué significa el enfoque “Fit For the Future”
Coventry abrió la cuestión del pago a los atletas en un período en el que el COI lleva a cabo su propio proceso de adaptación llamado “Fit For the Future”. Según el anuncio oficial del COI, ese proceso incluyó la creación de grupos de trabajo que se ocupan del futuro de los Juegos Olímpicos de la Juventud, el programa olímpico, la protección de la categoría femenina y las asociaciones comerciales y el marketing. Aunque los pagos directos a los atletas no figuran como un grupo de trabajo separado, el debate sobre el dinero está inevitablemente conectado con el modelo comercial, los ingresos por derechos, los patrocinios y la cuestión de lo que el movimiento olímpico debe a los atletas que actúan en el mayor escenario.
“Fit For the Future” se apoya en la tradición reformista del COI del período de la Agenda Olímpica 2020 y del programa Olympic Agenda 2020+5, pero en un nuevo entorno político y de mercado. Los derechos mediáticos, el streaming, los formatos digitales breves, los cambios en los hábitos del público, la competencia cada vez mayor de otros contenidos deportivos y de entretenimiento, así como la presión sobre la sostenibilidad de los grandes eventos, están cambiando la manera en que los Juegos Olímpicos se financian y se presentan al público. En tales circunstancias, la cuestión del pago directo a los atletas se convierte en parte de una conversación más amplia sobre cómo preservar el atractivo de los Juegos y, al mismo tiempo, no convertir la competición olímpica en otro sistema de fondos de premios comparable con ligas o torneos profesionales.
El COI debe equilibrar al mismo tiempo el valor simbólico de la medalla olímpica y las circunstancias económicas reales de los atletas. Una medalla olímpica lleva consigo un prestigio que no puede reducirse solo a un valor monetario, pero la visibilidad por sí sola no paga los costes de años de preparación. Muchos sistemas nacionales recompensan las medallas con sus propios bonos, becas, pensiones o derechos de estatus, pero esos modelos difieren de un Estado a otro. Por eso los atletas de sistemas más ricos o más favorables al deporte suelen tener mejor apoyo que los que proceden de países con recursos limitados, que es precisamente la desigualdad que los programas de solidaridad olímpica intentan mitigar.
Si el COI introdujera pagos directos, tendría que decidir si el dinero estaría vinculado solo a la participación, a la clasificación, a una medalla, al deporte, al número de apariciones o a algún otro criterio. Pagar a todos los olímpicos por participar supondría un coste grande y permanente, mientras que recompensar solo las medallas favorecería aún más a los países y sistemas que ya tienen los programas de deporte de alto rendimiento más desarrollados. La insistencia de Coventry en la solidaridad no es por tanto solo una defensa de la tradición, sino también un intento de evitar un modelo que, según esa visión, podría aumentar las diferencias dentro del movimiento olímpico.
Atletas, ingresos y la cuestión de una distribución justa
Aun así, los argumentos a favor de un beneficio financiero más directo para los atletas no han desaparecido. Los Juegos Olímpicos son uno de los productos deportivos más valiosos del mundo, y su contenido lo crean en mayor medida precisamente los atletas. Ellos son el centro de las transmisiones televisivas, las campañas digitales, las activaciones de patrocinio y las historias globales que el COI y sus socios utilizan para promover la marca olímpica. Por eso una parte del público considera que el modelo de distribución indirecta no es una respuesta suficiente a la cuestión de la compensación individual, especialmente cuando se pide a los atletas participar en un entorno mediático y comercial cada vez más exigente.
El COI destaca en sus materiales oficiales que con los ingresos apoya a los atletas y al deporte en todos los niveles, y no solo la actuación final en los Juegos. Ese enfoque incluye también a quienes nunca ganarán una medalla, a los entrenadores que trabajan en sistemas menos desarrollados, a los comités nacionales que necesitan ayuda institucional y a los proyectos que promueven la educación, la igualdad y el desarrollo del deporte. Para la dirección del COI, esto es una prueba de que el dinero ya llega a los atletas, aunque a menudo no en forma de pago directo a una cuenta personal después de una participación o una victoria.
Por otro lado, los atletas que abogan por un sistema diferente podrían afirmar que el apoyo indirecto no siempre garantiza un beneficio claro, transparente y suficiente para la persona. Los comités nacionales y las federaciones difieren en eficiencia, reglas y capacidades, por lo que la experiencia del atleta puede variar considerablemente dependiendo del país y del deporte. En el debate, por ello, se menciona cada vez con más frecuencia la necesidad de una mayor transparencia: cuánto dinero llega a un sistema concreto, cuánto se gasta en administración y cuánto termina en programas que ayudan directamente a los atletas en la preparación, la recuperación, los viajes y las competiciones.
Para Coventry el desafío es adicionalmente complejo porque procede de África y de un país que no tiene la fuerza financiera de las grandes potencias deportivas. Su biografía puede darle credibilidad en la defensa del modelo solidario, porque conoce personalmente las diferencias entre los sistemas deportivos. Al mismo tiempo, precisamente los atletas de países menos ricos podrían estar entre aquellos para quienes los pagos olímpicos directos significarían más. Por eso la nueva presidenta del COI tendrá que explicar de forma convincente cómo el modelo existente puede hacerse más eficaz, más visible y más justo sin introducir premios monetarios universales.
Un debate que continuará hacia Los Ángeles 2028
El siguiente gran punto serán los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, porque World Athletics ya ha anunciado la ampliación del modelo de premios a los ganadores de medallas de plata y bronce. Si otras federaciones internacionales siguen el mismo camino, el COI se enfrentará a la cuestión práctica de si el movimiento olímpico puede tener a largo plazo diferentes estándares financieros de un deporte a otro. Tal desarrollo no exigiría necesariamente un cambio de la política oficial del COI, pero podría aumentar la presión sobre la organización para que defina con mayor claridad qué considera permitido, deseable y sostenible.
El mensaje de Coventry muestra que la cúpula del COI por ahora no tiene intención de renunciar a la idea de que los ingresos olímpicos deben seguir siendo principalmente un instrumento de desarrollo común. Según la información disponible, no existe ningún plan anunciado oficialmente por el que el COI introduzca su propio sistema de pago a los atletas por participación o medallas. En su lugar, el énfasis actual está en reforzar los programas de solidaridad, trabajar con los comités nacionales y reconsiderar la estructura más amplia de los Juegos a través de “Fit For the Future”.
Con ello el debate no se cerrará. Al contrario, cuanto más fuerte comercialmente sea el deporte olímpico, más visible será la cuestión de la participación de los atletas en los ingresos. Coventry ha señalado claramente que se opone a los pagos directos desde el centro del sistema olímpico, pero el simple hecho de que haya tenido que abordar abiertamente el tema muestra cuánto ha cambiado el marco de la política olímpica. En los años hasta Los Ángeles 2028, el COI tendrá que demostrar que el modelo solidario no significa solo una distribución de principio del dinero a través de instituciones, sino un apoyo real y reconocible a los atletas gracias a los cuales los Juegos Olímpicos tienen valor global.
Fuentes:
- Sport Nation – declaración de la presidenta del COI Kirsty Coventry sobre su oposición al pago directo de atletas en los Juegos Olímpicos (link)
- Comité Olímpico Internacional – biografía oficial de Kirsty Coventry y datos sobre su elección como presidenta del COI (link)
- Comité Olímpico Internacional – datos oficiales sobre financiación y distribución de ingresos del movimiento olímpico (link)
- Comité Olímpico Internacional – anuncio sobre el aumento del presupuesto de Olympic Solidarity para el período 2025–2028 (link)
- Comité Olímpico Internacional – anuncio oficial sobre los grupos de trabajo dentro del proceso “Fit For the Future” (link)
- World Athletics – anuncio oficial sobre la introducción de premios monetarios para campeones olímpicos de atletismo en los Juegos de París 2024 (link)
- Associated Press – informe sobre la decisión de World Athletics y la reacción del COI al fondo de premios para medallas olímpicas (link)