La nueva presidenta del COI rechaza la idea de pagar directamente a los olímpicos: “No creo en pagar a los deportistas”
Kirsty Coventry, presidenta del Comité Olímpico Internacional y exnadadora zimbabuense con un total de siete medallas olímpicas, ha reabierto uno de los debates más sensibles del deporte mundial: si los olímpicos deberían recibir un pago directo por participar en los Juegos Olímpicos. En una conversación con SportNationNZ declaró que “no cree en pagar a los deportistas” en los Juegos Olímpicos, con lo que dejó claro que, bajo su liderazgo, el COI por ahora no se encamina hacia un modelo de compensaciones directas por las propias participaciones o por las medallas.
La declaración tuvo repercusión porque proviene de una presidenta que durante años fue ella misma una deportista de élite, campeona olímpica y miembro de organismos que trataron la posición de los competidores dentro del sistema olímpico. Coventry fue elegida al frente del COI en marzo de 2025 en la 144.ª Sesión de la organización en Grecia, y asumió el cargo en junio de ese mismo año. Según el anuncio del COI, se convirtió en la décima presidenta de la organización, la primera mujer y la primera africana en esa posición.
El debate sobre el pago a los olímpicos no es nuevo, pero en los últimos años se ha agudizado debido al crecimiento de los ingresos por derechos televisivos, patrocinios y programas comerciales vinculados a los Juegos. En sus publicaciones financieras, el COI subraya que, como organización sin ánimo de lucro, devuelve la mayor parte de sus ingresos al deporte, a los comités olímpicos nacionales, a las federaciones internacionales y a los programas de desarrollo. Los críticos, sin embargo, sostienen que ese modelo no resuelve de forma suficientemente directa los problemas financieros de un gran número de deportistas, especialmente de aquellos que no provienen de deportes comercialmente fuertes o de sistemas deportivos ricos.
Una vieja pregunta en un nuevo ciclo olímpico
La declaración de Coventry llega en un momento en que el movimiento olímpico se prepara para los Juegos de Los Ángeles 2028, y la cuestión de la distribución del dinero vuelve a adquirir peso político y deportivo. En principio, el COI no paga salarios a los deportistas por participar en los Juegos Olímpicos, ni les concede premios en metálico por las medallas conseguidas. El dinero que reciben los olímpicos procede en su mayoría de otras fuentes: comités olímpicos nacionales, programas estatales, contratos de patrocinio, clubes, becas, ligas profesionales o apoyos especiales de las federaciones deportivas.
Ese sistema se justificó durante mucho tiempo con la idea de que los Juegos Olímpicos son ante todo una competición de selecciones nacionales y federaciones deportivas internacionales, y no una liga profesional con contratos centralizados para deportistas. Pero el deporte olímpico contemporáneo ya no puede observarse a través de la antigua imagen del amateurismo. Muchos competidores entrenan profesionalmente durante todo el año, viajan a competiciones internacionales, pagan equipos técnicos, equipamiento, atención médica y preparación, y para una parte de ellos la participación olímpica no significa también seguridad financiera.
Por eso la declaración de la presidenta del COI tiene un significado más amplio que una sola entrevista. Muestra que la cúpula del movimiento olímpico sigue tratando con cautela la idea de que el organizador de los Juegos debería pagar directamente a los deportistas. Al mismo tiempo, el COI intenta subrayar que el apoyo a los deportistas no tiene por qué significar necesariamente un salario directo, sino que puede aplicarse mediante programas de becas, financiación de la preparación, apoyo a los comités nacionales e inversión en el desarrollo del deporte.
El COI destaca el modelo de apoyo indirecto
Según la información oficial del COI, la organización afirma que cada día distribuye el equivalente a 4,7 millones de dólares estadounidenses para apoyar a deportistas y organizaciones deportivas de todo el mundo. El COI presenta esa distribución como la base de su modelo financiero: los ingresos de los Juegos Olímpicos, sobre todo los procedentes de los derechos televisivos y los programas de marketing, vuelven al movimiento olímpico a través de las federaciones internacionales, los comités olímpicos nacionales y los programas de desarrollo.
Una parte especialmente importante de ese sistema es Olympic Solidarity, un programa cuyo objetivo es ayudar a los comités olímpicos nacionales, deportistas, entrenadores y estructuras deportivas en países con menos recursos. Según el plan de Olympic Solidarity para el período de 2025 a 2028, se ha aprobado un presupuesto de 650 millones de dólares estadounidenses para desarrollo y ayuda, lo que el COI describe como un aumento del diez por ciento respecto al período cuatrienal anterior. El programa incluye becas para deportistas que se preparan para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, pero también programas para entrenadores, administradores y el desarrollo de sistemas deportivos.
Desde la perspectiva del COI, ese apoyo tiene ventaja porque no se dirige solo a los medallistas o a los nombres más visibles, sino al ecosistema olímpico más amplio. Esto es especialmente importante para los países en los que los deportistas dependen de las federaciones nacionales, de fondos públicos y de programas internacionales de apoyo. Pero precisamente ahí se abre también la crítica central: el dinero pasa por varios niveles de instituciones deportivas, mientras que el deportista a menudo no recibe una compensación directa, previsible y transparente por el valor que crea con su participación en los Juegos.
El atletismo ya ha roto la frontera de la tradición olímpica
El mayor giro en este debate se produjo antes de los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando World Athletics anunció que pagaría 50.000 dólares estadounidenses a cada ganador de una medalla de oro en atletismo. Según el anuncio oficial de World Athletics, para ese fin se reservó un fondo de premios de 2,4 millones de dólares estadounidenses, destinado a los vencedores de 48 disciplinas atléticas. La federación anunció además su intención de ampliar el sistema de premios a las medallas de plata y bronce en los Juegos de Los Ángeles 2028.
Esa decisión fue histórica porque el atletismo se convirtió en el primer deporte que introdujo premios en metálico para medallas olímpicas a partir de su propia parte de los ingresos olímpicos. El presidente de World Athletics, Sebastian Coe, presentó entonces la decisión como un reconocimiento del papel de los deportistas en la creación del valor de los Juegos Olímpicos. El COI, según informes de agencias, no fue consultado antes del anuncio, pero el sistema de financiación olímpica permite a las federaciones internacionales decidir de forma independiente cómo utilizarán los fondos que reciben de los ingresos olímpicos.
La declaración de Coventry puede leerse por tanto también como un mensaje de que el COI no quiere asumir el papel de pagador central para los deportistas, incluso si algunas federaciones internacionales deciden tomar otro camino. Esto abre la posibilidad de un sistema desigual: los deportistas de algunos deportes podrían recibir premios directos de sus federaciones, mientras que los deportistas de otras disciplinas seguirían dependiendo de programas nacionales, becas o patrocinadores privados. Ese desarrollo podría profundizar las diferencias entre los deportes con grandes ingresos y aquellos que tienen menor fuerza comercial.
Por qué la declaración es especialmente sensible
Kirsty Coventry no es solo una funcionaria administrativa que comenta desde fuera la posición de los deportistas. Como nadadora de Zimbabwe participó en cinco Juegos Olímpicos, desde Sídney 2000 hasta Río 2016, ganó dos oros olímpicos en la prueba de 200 metros espalda y un total de siete medallas olímpicas. Según el perfil del COI, también fue presidenta de la Comisión de Atletas del COI, lo que da un peso adicional a sus posturas sobre la financiación de los competidores.
Precisamente por esa biografía, una parte de la opinión pública espera de ella un mayor énfasis en los derechos directos de los deportistas. Sus defensores, sin embargo, pueden sostener que conoce bien la realidad del sistema olímpico y que intenta preservar un modelo en el que el dinero no se concentre solo en los individuos más exitosos y más visibles. En esa tensión entre compensación individual y apoyo sistémico se encuentra el núcleo del debate actual.
El problema también está en que el deporte olímpico reúne realidades profesionales muy distintas. Baloncestistas, tenistas, futbolistas o golfistas a menudo tienen ingresos procedentes de competiciones profesionales y patrocinios al margen de su participación olímpica. Por otro lado, los deportistas de tiro, remo, lucha, gimnasia, judo, natación o atletismo dependen con frecuencia de becas, programas públicos, contratos de clubes y premios ocasionales. Una regla única sobre el pago tendría por tanto efectos muy diferentes, según el deporte, el país y el valor de mercado de cada competidor.
Las finanzas del COI bajo la lupa
Según documentos y anuncios oficiales del COI, el sistema olímpico genera ingresos casi incomparables con la mayoría de otros eventos deportivos. En los informes sobre el ciclo financiero 2021–2024, el COI citó un fuerte crecimiento de los ingresos comerciales, y la organización subraya regularmente que alrededor del 90 por ciento de los ingresos vuelve al deporte y al desarrollo del movimiento olímpico. Esa afirmación es una parte importante de la defensa del modelo existente, porque el COI no se presenta como una organización que retiene beneficios, sino como un organismo que redistribuye dinero.
Aun así, la cuestión no es solo qué cantidad vuelve al deporte, sino de qué manera y a quién exactamente. Cuando se habla de pagar a los deportistas, los críticos no cuestionan necesariamente los programas de desarrollo, sino que piden un mecanismo más claro según el cual los deportistas que compiten en el mayor escenario reciban una parte directa del valor que crean. Se destaca especialmente que los Juegos Olímpicos no tendrían el mismo atractivo comercial sin los competidores, sus historias, resultados y riesgos que asumen durante la preparación y la participación.
Por otra parte, el COI y los comités nacionales advierten que el pago directo a todos los olímpicos podría abrir una serie de cuestiones prácticas y políticas. ¿Debería cada participante recibir la misma cantidad o se pagaría según el resultado? ¿Deberían los premios ser iguales en todos los deportes? ¿Cómo evitar que los sistemas deportivos más ricos refuercen aún más su ventaja? ¿Quién controlaría los pagos y las consecuencias fiscales en diferentes Estados? Precisamente por esas preguntas, el movimiento olímpico hasta ahora ha dado prioridad a las becas y a la distribución institucional, y no a un modelo central de pago.
Los Ángeles 2028 podría aumentar la presión
Los Juegos de Los Ángeles 2028 serán una prueba especialmente importante para este debate. El mercado deportivo estadounidense está acostumbrado a ligas profesionales, convenios colectivos, ingresos por patrocinio y una creciente comercialización de los deportistas, incluida la posibilidad cada vez más marcada de monetizar el nombre, la imagen y la popularidad personales. En ese entorno, el modelo olímpico sin pago directo podría quedar expuesto a críticas adicionales.
World Athletics ya ha anunciado la ampliación de los premios en metálico a las medallas de plata y bronce en Los Ángeles, lo que significa que al menos una gran federación internacional seguirá desarrollando un enfoque distinto. Si se suman otras federaciones, el COI se enfrentará a la pregunta de si debe estandarizar las reglas o permitir que cada deporte siga su propio camino. Si, en cambio, la mayoría de las federaciones no se suma, las diferencias entre deportistas podrían hacerse aún más visibles.
Para Coventry, que se encuentra al inicio de un mandato de ocho años, esta es una de las cuestiones en las que se medirá su capacidad para equilibrar tradición, sostenibilidad financiera y las exigencias cada vez más fuertes de los deportistas. Su declaración no significa que el debate vaya a terminar; al contrario, lo más probable es que lo abra aún más. En un movimiento olímpico que se apoya cada vez más en ingresos mediáticos globales y grandes patrocinadores, la pregunta de quién crea valor y quién obtiene un beneficio directo de él seguirá siendo una de las cuestiones clave hasta Los Ángeles 2028 y después.
Fuentes:
- Comité Olímpico Internacional – perfil oficial de Kirsty Coventry y datos sobre su función en el COI (link)
- Comité Olímpico Internacional – anuncio sobre la elección de Kirsty Coventry como presidenta del COI en 2025 (link)
- Comité Olímpico Internacional – información oficial sobre la financiación y distribución de ingresos del movimiento olímpico (link)
- Olympic Solidarity – plan de desarrollo y ayuda para el período 2025–2028 con presupuesto del programa (link)
- World Athletics – anuncio oficial sobre la introducción de premios en metálico para los campeones olímpicos en atletismo (link)
- Associated Press – informe sobre la decisión de World Athletics y el contexto de los premios olímpicos en metálico (link)