Entradas de fútbol - Alemania DFB-Pokal - temporada 2025/2026
La copa que en Alemania no perdona ni un instante de debilidad
La DFB-Pokal en la temporada 2025/2026 vuelve a parecer una competición en la que el nombre en la camiseta vale menos que la noche en la que se juega. Un partido, sin segunda oportunidad, sin esconderse detrás de un mal arranque o de rotaciones que no funcionaron. Hasta el 7 de abril de 2026, el torneo ha llegado al mismo borde de Berlín: todavía quedan dos semifinales, Bayer Leverkusen contra Bayern y VfB Stuttgart contra Freiburg, y la final está programada para el 23 de mayo en el Estadio Olímpico. Esa es la parte de la temporada alemana en la que la copa ya no es un añadido a la liga, sino un drama aparte con sus propios héroes, sus propias fracturas y su propia lógica.
Dentro de esa lógica de la DFB-Pokal no hay pasos seguros. El defensor del título, Stuttgart, sigue vivo, Bayern vuelve a ver un camino abierto hacia el trofeo que durante mucho tiempo se le escapó, Leverkusen busca otra gran primavera y Freiburg persigue el partido de su vida. Las cuatro historias son lo bastante fuertes como para sostener por sí mismas una final, pero la copa no pregunta por la reputación, sino por 90 minutos, a veces 120, y no pocas veces por unos cuantos disparos desde el punto de penalti.
Cómo está estructurada la competición: 64 clubes, siete pasos hasta el trofeo
El formato sigue siendo uno de los más puros del fútbol europeo. En la primera ronda participan 64 clubes, y el camino hacia el trofeo pasa por siete rondas. No hay partidos de vuelta, no hay suma de resultados, sino que todo se decide en una sola noche. Si después de 90 minutos no hay ganador, se juegan prórrogas y luego penaltis.
- 1.ª ronda: 64 clubes, 32 partidos
- 2.ª ronda: 32 clubes, 16 partidos
- octavos de final: 16 clubes, 8 partidos
- cuartos de final: 8 clubes, 4 partidos
- semifinales: 4 clubes, 2 partidos
- final: 2 clubes, 1 partido
En la primera ronda participan 36 clubes de la Bundesliga y de la 2. Bundesliga, 21 ganadores de copas regionales y los cuatro mejores equipos de la 3. Liga, además de otras tres plazas que pertenecen a las federaciones regionales con el mayor número de clubes masculinos. Por eso la DFB-Pokal es siempre una mezcla de la cima y la periferia, de glamour y viejas gradas, de plantillas multimillonarias y outsiders semiprofesionales que sueñan con una noche por la que se recuerdan décadas.
La primera ronda se jugó del 15 al 18 de agosto de 2025, con otros dos partidos aplazados los días 26 y 27 de agosto. La segunda ronda cayó a finales de octubre, los octavos de final a comienzos de diciembre, los cuartos de final en febrero de 2026, y las semifinales están repartidas entre el 22 y el 23 de abril. La final se mantiene en la fecha que el fútbol alemán conserva casi como un ritual: Berlín en mayo.
Quién estuvo en el sorteo y quién sigue vivo
La amplitud de participantes volvió a ser esta temporada una seña de identidad de la competición. En la copa entraron Bayern München, Bayer Leverkusen, Borussia Dortmund, RB Leipzig, VfB Stuttgart, SC Freiburg, Eintracht Frankfurt, Werder Bremen, Union Berlin, Borussia Mönchengladbach, Mainz 05, Wolfsburg, Hoffenheim, Augsburg, St. Pauli, Heidenheim, así como gigantes y antiguos clubes de la Bundesliga de categorías inferiores como Hamburger SV, Hertha BSC, 1. FC Köln, Schalke 04, Karlsruher, Darmstadt, Nürnberg, Kaiserslautern, Magdeburg y Eintracht Braunschweig. También estuvieron en primer plano los clubes del tipo que la DFB-Pokal aprecia especialmente: Rot-Weiss Essen, Arminia Bielefeld, Preußen Münster, Wehen Wiesbaden, Dynamo Dresden, Saarbrücken, Schweinfurt 05, Lok Leipzig, BFC Dynamo, Bahlinger SC, FK Pirmasens y otros.
Hasta la fase final, sin embargo, llegaron cuatro clubes que representan cuatro acentos futbolísticos distintos.
- Bayer Leverkusen – técnicamente el equipo más sereno entre los cuatro que quedan, con la costumbre de convertir las noches de copa en control del ritmo.
- Bayern München – el récord de la competición y un club que entra en cada edición con la idea de que todo lo que no sea el trofeo es insuficiencia.
- VfB Stuttgart – defensor del título, el equipo que el año pasado levantó el trofeo en Berlín y que ahora intenta confirmar que no fue un destello aislado.
- SC Freiburg – un club que en la copa a menudo parece como si el formato le encajara perfectamente: compacto, duro, tácticamente maduro y preparado para vivir al límite.
Por eso esta fase final no tiene intrusos. No hay cuento de hadas de tercera división como la temporada pasada con Arminia Bielefeld, pero sí hay un choque muy limpio de estilos y ambiciones: Bayern contra Leverkusen como un partido que sin problema podría estar también en la recta final de Europa, y Stuttgart contra Freiburg como un derbi del sur de Alemania lleno de tensión e historia.
Camino hacia las semifinales: cómo llegaron los últimos cuatro hasta abril
Leverkusen llegó a los cuatro mejores con una victoria por 3:0 contra St. Pauli en cuartos de final. No fue un partido en el que la copa exigiera un milagro, sino ese tipo de noche en la que el favorito no deja grietas y simplemente apaga la esperanza del rival antes de que se convierta en impulso. Para un club que en las últimas temporadas se acostumbró a jugar grandes partidos, fue una clasificación lograda sin exceso de drama.
Bayern se ganó su entrada en semifinales con una victoria por 2:0 contra RB Leipzig. Partidos así en la DFB-Pokal suelen tener el peso de una final antes de la final, porque de un lado está el récord de la competición y del otro un club que en los últimos años ha sabido sacudir muy seriamente el plan bávaro. Bayern esta vez pasó con firmeza, con un gol de Harry Kane de penalti y un tanto de Luis Díaz, así que entra en abril con la sensación de que la copa vuelve a abrirse ante él.
Stuttgart venció a Holstein por 3:0 en Kiel. El resultado suena convincente, pero el partido no fue un paseo desde el primer minuto. El defensor del título rompió el encuentro solo después del descanso, y entonces la diferencia de calidad se hizo visible a través de los goles de Deniz Undav, Chris Führich y Atakan Karazor. Para un equipo que ya sabía cómo es terminar el trabajo en Berlín, fue una clasificación con sello de seriedad.
Freiburg, quizá de la forma más dramática, salió adelante en Berlín tras una tanda de penaltis contra Hertha. Después del 1:1 tras 120 minutos, ganaron 5:4 en los penaltis en un partido que en el Estadio Olímpico vieron más de 56 mil personas. Victorias así suelen cambiar la psicología de un torneo. Un club que sobrevive a una noche en la que todo pudo irse a cualquiera de los dos lados empieza a creer que la copa de verdad puede acabar con sus colores.
Semifinales de 2026: dos partidos, dos películas completamente distintas
La primera semifinal se juega el 22 de abril en Leverkusen: Bayer Leverkusen contra Bayern. Es un duelo en el que cada detalle tiene peso. Leverkusen, en casa, busca un partido sin la avalancha bávara y sin espacios abiertos para las rachas del Bayern. Bayern, por su parte, en este tipo de duelos tradicionalmente intenta imponer autoridad lo antes posible, como si enviara el mensaje de que quiere ahogar la incertidumbre copera antes de que aparezca.
La segunda semifinal se juega el 23 de abril en Stuttgart: VfB Stuttgart contra SC Freiburg. Sobre el papel menos glamurosa que la primera, pero según la lógica copera quizá incluso más peligrosa. Es un duelo de Baden-Wurtemberg en el que nadie tiene que explicarle el contexto a nadie. Stuttgart lleva el estatus de campeón vigente, Freiburg lleva el hambre de un club que siente que aquí tal vez está su mayor apertura doméstica de los últimos años. Ese tipo de partidos rara vez se mantienen fríos.
- 22 de abril de 2026, 20:45: Bayer Leverkusen – Bayern München
- 23 de abril de 2026, 20:45: VfB Stuttgart – SC Freiburg
- 23 de mayo de 2026, 20:00: final, Olympiastadion Berlin
Estadios de la fase final: Leverkusen, Stuttgart y Berlín
En la fase final la copa siempre se juega también contra el espacio. No es lo mismo llegar a un estadio de unas treinta mil localidades donde el público está literalmente al borde del campo o a la enorme escena de Berlín donde la final parece una fiesta nacional del fútbol.
- BayArena, Leverkusen – Leverkusen; capacidad 30.210. Un estadio compacto que sabe intensificar el control local del partido porque el ritmo de las gradas llega rápidamente al césped.
- MHPArena, Stuttgart – Stuttgart; alrededor de 60.000 plazas tras las remodelaciones completadas. Ahora es una arena capaz de sostener tanto una gran atmósfera europea como una crudeza nerviosa propia de la copa.
- Europa-Park Stadion, Freiburg – Freiburg; 34.700 plazas. Freiburg no lo utilizará esta vez en semifinales porque juega fuera, pero sigue siendo una parte importante de la historia de un club que en su nuevo hogar reforzó aún más su identidad.
- Olympiastadion, Berlin – Berlín; alrededor de 74.000 plazas. Allí está la final y allí la DFB-Pokal desde hace tiempo adquiere su imagen más reconocible.
Berlín es una categoría especial. La final masculina de la DFB-Pokal se juega allí desde 1985, y a comienzos de 2026 se confirmó que seguirá siendo así al menos hasta 2030. Eso significa que la copa sigue conservando una de las pocas finales europeas que no fueron vagando detrás del dinero, sino que se mantuvieron ligadas a la misma ciudad y al mismo estadio. En un tiempo en el que muchas cosas en el fútbol se trasladan y cambian, esa permanencia tiene peso.
Qué dice la historia: quién dominó la copa y quién escribió las sorpresas
Cuando se habla de la DFB-Pokal, la primera cifra siempre es la del Bayern. El club bávaro es el récord con 20 títulos conquistados. Detrás están Werder Bremen con seis, Borussia Dortmund y Eintracht Frankfurt con cinco cada uno, mientras que Stuttgart, con la victoria del año pasado, llegó a su cuarto trofeo. Bayer Leverkusen suma dos títulos, Freiburg todavía espera su primer gran golpe copero de ese tipo.
Pero la DFB-Pokal nunca fue solo una lista de los más fuertes. También es una competición en la que durante mucho tiempo se recuerda a quienes no levantaron el trofeo, pero sí sacudieron el orden. La temporada pasada Arminia Bielefeld, como equipo de tercera división, llegó a la final y en ese recorrido eliminó a clubes de la élite, antes de perder en Berlín contra Stuttgart por 4:2. Fue un recordatorio de que en Alemania la copa todavía puede tragarse la jerarquía y de que la historia no tiene por qué venir solo desde la cima de la Bundesliga.
La historia de las finales en Berlín también está llena de detalles poco comunes. La mayor asistencia registrada en una final en ese periodo fue de 76.500 espectadores en 1989, cuando Borussia Dortmund venció a Werder por 4:1. En 40 finales berlinesas también hubo tandas de penaltis, goles en propia puerta, grandes remontadas, pero también muchos partidos en los que la propia escenografía hacía la mitad de la historia. La final de la DFB-Pokal en Berlín no es solo un partido; es casi un género aparte del fútbol alemán.
La temporada pasada como introducción a esta: el trofeo de Stuttgart y la huella que quedó
El 24 de mayo de 2025, VfB Stuttgart venció en la final a Arminia Bielefeld por 4:2 ante 74.036 espectadores. Fue una final que durante mucho tiempo en el marcador pareció unidireccional, porque Stuttgart se escapó pronto, pero terminó con la suficiente viveza como para que el partido quedara en la memoria. Nick Woltemade, Enzo Millot y Deniz Undav marcaron la parte ofensiva de la noche, y Stuttgart se llevó su cuarto título copero.
Para esta temporada, eso es un marco importante. Stuttgart no defiende solo el trofeo, sino también la sensación de que ha vuelto a convertirse en un equipo copero. Un club que en el lapso de unos pocos años llega regularmente muy lejos en el torneo ya no es un transeúnte casual. Por eso la semifinal con Freiburg no tiene solo el peso de un partido, sino también la prueba de si el campeón vigente puede convertir su historia en una secuencia.
Por qué la DFB-Pokal es tan dura con los favoritos
La copa alemana es brutal con los favoritos precisamente porque el formato es sencillo. No hay espacio para un tropiezo controlado. En la liga, un mal día todavía puede curarse el fin de semana siguiente; en la copa, un duelo mal calculado, una tarjeta roja, una noche en la que el local de segunda división corre más que todos y el favorito está acabado.
Eso se vio también esta temporada. Hertha llevó a Freiburg hasta los penaltis. Holstein Kiel obligó a Stuttgart a romper el partido de cuartos de final solo en la segunda mitad. St. Pauli tuvo la oportunidad de medirse con Leverkusen en el gran escenario. En rondas anteriores, los clubes de ligas inferiores volvieron a ganarse sus noches bajo los focos. Por eso la DFB-Pokal es quizá la competición más honesta de ver y la más cruel de jugar.
Otra dimensión importante es el dinero. La DFB mantuvo un fondo de 67 millones de euros para repartir desde la primera ronda hasta las semifinales, con 7,2 millones adicionales solo para la final. Para los grandes clubes eso no es un pilar presupuestario decisivo, pero para los clubes pequeños y medianos la copa puede ser un punto de giro de la temporada. Por eso en estos partidos no se juega solo por el trofeo, sino también por espacio, prestigio, estabilidad y el verano que viene.
Detalles que esta temporada le dan color
Esta edición de la DFB-Pokal tiene hasta ahora varios motivos claros. El primero es el regreso del Bayern a una zona en la que la copa ya no parece un trofeo secundario, sino un objetivo concreto. El segundo es la insistencia del Stuttgart en seguir siendo relevante después de haber ganado el título, algo que a menudo es más difícil que llegar a la primera celebración. El tercero es la resistencia del Freiburg, porque los equipos que sobreviven a un cuarto de final por penaltis saben volverse peligrosos precisamente porque se les abre la sensación de que el torneo los está esperando. El cuarto es el intento del Leverkusen de convertir la seriedad copera en rutina, y ese quizá sea el paso más difícil de todos.
A nivel individual, la copa ya ha dado varios momentos llamativos: Harry Kane marcó contra Leipzig en cuartos de final, Luis Díaz cerró la historia inmediatamente después; Undav, Führich y Karazor llevaron al Stuttgart por encima de Kiel; Yuito Suzuki marcó para Freiburg en el drama berlinés antes de que los penaltis decidieran el pase. La DFB-Pokal a menudo solo pide a los grandes nombres una jugada, y a los personajes secundarios una noche por la que se les recordará durante años.
Qué significa realmente la temporada 2025/2026 en esta copa
En la fecha del 7 de abril de 2026, la DFB-Pokal está en una fase en la que ya no hay niebla. El sorteo está claro, el calendario está claro, el escenario para Berlín está listo. Quedan Bayer Leverkusen, Bayern München, VfB Stuttgart y SC Freiburg. Uno de ellos levantará el trofeo bajo el cielo berlinés el 23 de mayo, y la historia hasta ese momento ya tiene suficiente sustancia como para ser recordada: el defensor del título todavía respira, el récord busca otra confirmación, Leverkusen quiere otro gran trofeo doméstico, y Freiburg persigue el paso de la categoría de las temporadas bonitas a la categoría de las temporadas históricas.
Esa es también la razón por la que la DFB-Pokal sigue teniendo un pulso tan fuerte. No es un torneo que viva de la publicidad sobre la tradición, sino de partidos reales que año tras año ofrecen algo que la liga a menudo no puede dar: una sentencia inmediata. En Alemania la copa no se gana por la tabla, sino por las noches. Y en la temporada 2025/2026 ya solo quedan tres noches así.