La fase de clasificación de la Liga de Campeones abre el torneo europeo de clubes mediante eliminatorias. Participan campeones nacionales y clubes situados detrás del campeón en las ligas mejor clasificadas. El número de equipos y su ronda inicial dependen de la lista de acceso y del coeficiente de cada asociación. El programa incluye tres rondas y una eliminatoria final. Desde la segunda ronda, los cruces se dividen en ruta de campeones y ruta de liga, con partidos de ida y vuelta. Los vencedores acceden a la fase de liga, antes de las rondas eliminatorias y la final que deciden el título.
Las raíces están en la Copa de Europa de clubes campeones, creada a mediados del siglo veinte. La clasificación se amplió después para incluir campeones de más países y clubes adicionales de las ligas mejor situadas. Para algunos grandes clubes es un obstáculo obligatorio; para los campeones de ligas menores, una vía poco frecuente hacia la élite europea. Real Madrid, Milan, Bayern de Múnich, Liverpool y Barcelona son los clubes más laureados de la historia del torneo principal.
El calendario se sigue ronda a ronda, porque el sorteo determina cruces, localías y fechas de ambos partidos. La eliminatoria se decide por la suma de goles; si el marcador global queda igualado, puede haber prórroga y penaltis. No existe una tabla de liga clásica en la que los puntos definan las posiciones. La clasificación muestra la ronda alcanzada, el avance o la eliminación y el resultado global.
Los partidos se juegan en julio y agosto, a menudo cada semana, con un encuentro en dos semanas consecutivas. Los locales usan su estadio o un recinto alternativo aprobado, por lo que conviene comprobar la sede tras confirmarse el horario. Al comprar entradas deben revisarse el sector visitante, las normas de identificación, las restricciones de venta, la fecha y la hora, además de las comisiones y condiciones de la plataforma asociada enlazada.
Esta fase reúne distintas culturas futbolísticas y concede peso a cada duelo al comienzo del recorrido. No existe una lista permanente de grandes derbis, porque el sorteo cambia los emparejamientos. Son memorables las vueltas en las que un campeón local defiende una ventaja mínima ante un rival más conocido, y los choques entre clubes de países vecinos o ciudades con fuerte tradición de aficionados. Los mosaicos, las gradas llenas, largos desplazamientos y la sensación de que una noche puede definir el camino europeo de un club forman la atmósfera.