La Europa League es una competición de clubes para equipos que consiguen su plaza mediante la liga nacional, la copa nacional o la clasificación. En la fase de liga participan 36 clubes en una sola tabla. Cada club disputa ocho partidos contra ocho rivales, cuatro como local y cuatro como visitante. Los ocho primeros avanzan directamente a octavos de final, los clubes del 9.º al 24.º puesto juegan una ronda adicional y el resto queda eliminado. Después se disputan eliminatorias a doble partido hasta una final a un solo encuentro.
La competición nació en la segunda mitad del siglo XX como una copa europea para clubes que no participaban en la principal competición continental de aquella época, y después cambió de nombre y formato. Es una vía hacia un trofeo internacional para clubes de las ligas más fuertes y también permite a equipos de países con menor peso futbolístico enfrentarse a rivales reconocidos. Sevilla posee el récord con siete títulos; Liverpool, Juventus, Inter, Atlético de Madrid y Tottenham han ganado tres trofeos cada uno.
El calendario y los resultados se siguen por jornadas de la fase de liga y después por rondas eliminatorias. Una victoria otorga tres puntos, un empate uno y una derrota ninguno. Los ocho primeros puestos dan acceso directo a octavos de final, las posiciones del 9.º al 24.º llevan a los play-offs y los clubes que terminan en el puesto 25.º o inferior quedan eliminados. Si hay igualdad a puntos, se aplican criterios adicionales, entre ellos la diferencia de goles.
Los partidos se juegan desde comienzos del otoño hasta finales de la primavera, entre semana, en estadios de clubes de toda Europa; la final se disputa en un recinto elegido con antelación. Al comprar entradas conviene comprobar fecha y hora, estadio, sector, restricciones para la afición visitante y condiciones de la plataforma asociada. La disponibilidad puede ser limitada en eliminatorias de gran demanda, sobre todo si la capacidad del estadio es inferior a la demanda prevista.
La Europa League se caracteriza por enfrentar a clubes de distintas culturas futbolísticas y por el apoyo de las aficiones desplazadas. No existe un derbi fijo porque los participantes cambian. Los duelos entre grandes clubes históricos, los rivales locales que coinciden en competición europea y los equipos con cultura de grada atraen mucha atención. La combinación de estilos diferentes, aficiones viajeras y fútbol de eliminación directa da a la competición una identidad propia.