La FIFA reabre el debate sobre la ampliación del Mundial: 64 selecciones ya en 2030
Tras la conclusión del Mundial de 2026, la FIFA estudiará la posibilidad de una nueva ampliación de la mayor competición futbolística de selecciones nacionales, esta vez de 48 a nada menos que 64 participantes. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró el 13 de julio de 2026 a la cadena suiza Blue Sport que todas las cuestiones relacionadas con el futuro formato se debatirían después del torneo actual, subrayando nuevamente que el Mundial debe ser una competición abierta a todo el mundo. Su declaración no significa que se haya tomado una decisión, y la FIFA tampoco ha publicado hasta ahora una propuesta oficial de formato, un reparto de las plazas adicionales ni un calendario para la toma de decisiones. Sin embargo, el hecho de que Infantino haya dejado públicamente abierta la puerta a la idea demuestra que la propuesta, que apareció en las estructuras directivas del fútbol mundial ya en 2025, ya no es una simple ocurrencia. Se relaciona con mayor frecuencia con la edición de 2030, cuando el Mundial celebrará el centenario del primer torneo disputado en Uruguay.
Infantino calificó de muy exitosa la edición actual con 48 selecciones, mientras que la FIFA destacó durante la competición la elevada asistencia, el gran ambiente en los estadios y la competitividad de los equipos de diferentes confederaciones. Para los defensores de una nueva ampliación, ese es precisamente el principal argumento: un mayor número de participantes ofrece más oportunidades a países que durante décadas han permanecido fuera de la fase final, amplía el alcance global de la competición y aumenta el efecto de desarrollo que supone competir al máximo nivel. Los detractores, sin embargo, advierten de que el salto a 64 selecciones se produciría apenas cuatro años después de la primera aplicación del formato de 48 equipos, antes de que puedan evaluarse sus consecuencias deportivas, organizativas y financieras a largo plazo. Por lo tanto, el debate no gira únicamente en torno al número de plazas, sino también a cuánto puede ampliarse la competición futbolística más importante sin perder parte de su calidad, prestigio e identidad.
De 32 a 48 y después quizá a 64 selecciones
El Mundial de 2026 en Canadá, México y los Estados Unidos de América es la primera edición con 48 participantes, después de que en los torneos celebrados entre 1998 y 2022 compitieran 32 selecciones. Según el formato oficial de la FIFA, los equipos están distribuidos en 12 grupos de cuatro, y avanzan a los dieciseisavos de final los dos mejores de cada grupo y los ocho mejores terceros. De esta forma, el número de partidos ha aumentado de los 64 disputados en Catar en 2022 a 104. El nuevo sistema ha aportado una composición geográfica más amplia al torneo, pero también una clasificación más compleja para acceder a la fase eliminatoria, ya que las selecciones de diferentes grupos son comparadas en función de sus resultados para determinar los ocho mejores terceros.
La FIFA todavía no ha anunciado cómo sería una competición con 64 selecciones. El modelo más sencillo consistiría en 16 grupos de cuatro equipos, con la clasificación de los dos mejores de cada grupo para los dieciseisavos de final. Esta estructura tendría 96 partidos en la fase de grupos y otros 32 en la fase eliminatoria, un total de 128, es decir, 24 más que en el torneo de 2026. En este modelo, un finalista seguiría disputando un máximo de ocho encuentros, los mismos que en el formato actual, por lo que la carga de un jugador individual durante la propia fase final no tendría por qué aumentar todavía más. Sin embargo, aumentaría el número total de selecciones, concentraciones, centros de entrenamiento, viajes, operaciones de seguridad, equipos de prensa y exigencias organizativas, mientras que los sistemas de clasificación de las seis confederaciones continentales tendrían que adaptarse a un nuevo reparto de plazas.
Sesenta y cuatro participantes representarían algo más del 30 por ciento de las 211 asociaciones que integran la FIFA. Para muchas federaciones, esto aumentaría considerablemente la posibilidad real de debutar o participar con mayor frecuencia en la cita mundial, lo que podría generar inversiones en infraestructuras, mayores ingresos para las federaciones nacionales y un crecimiento del interés por el fútbol. Por otra parte, un acceso más amplio a la fase final podría reducir la importancia de las eliminatorias, especialmente en las confederaciones en las que un gran número de selecciones ya compite por una cantidad proporcionalmente elevada de plazas. Precisamente, el reparto de las 16 plazas adicionales sería una de las cuestiones políticamente más delicadas, ya que cada confederación reclamaría una mayor cuota, mientras que la FIFA tendría que conciliar el principio de representación mundial con los criterios deportivos y los intereses comerciales.
La idea se planteó oficialmente por primera vez en 2025
La propuesta de contar con 64 selecciones no surgió después del Mundial de 2026. Reuters informó en marzo de 2025, citando a la FIFA, de que el miembro uruguayo del Consejo de la FIFA, Ignacio Alonso, había planteado espontáneamente la cuestión de una ampliación excepcional durante una reunión celebrada el 5 de marzo de ese año. La idea se presentó como una forma de conmemorar el centenario del torneo, y la FIFA declaró entonces que tenía la obligación de analizar las propuestas de los miembros de su Consejo. En septiembre de 2025, Infantino se reunió en Nueva York con el presidente de la confederación sudamericana CONMEBOL, Alejandro Domínguez, y con los dirigentes de las federaciones de Argentina, Paraguay y Uruguay, ocasión en la que se volvió a estudiar la posibilidad de organizar un torneo más grande en 2030.
Desde el principio no hubo unanimidad dentro de las instituciones futbolísticas. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, que también es vicepresidente de la FIFA, calificó públicamente la idea de mala en abril de 2025 y advirtió de que podría afectar negativamente tanto al Mundial como a las eliminatorias continentales. Las informaciones de los medios sudamericanos también señalaban divisiones entre los miembros de la CONMEBOL, en parte porque un sistema de clasificación diferente podría reducir la tensión deportiva y el valor comercial de la tradicional competición sudamericana de liga para acceder al Mundial. Por ello, la propuesta no puede considerarse una petición unánime de toda la región, aunque cuenta con un fuerte respaldo de los países que albergarán los partidos del centenario en 2030.
La declaración de Infantino del 13 de julio de 2026 otorga un nuevo peso al debate, porque llega después de la experiencia práctica del primer torneo con 48 participantes. El presidente de la FIFA lleva años defendiendo la ampliación de las competiciones internacionales como una herramienta para desarrollar el fútbol fuera de los centros de poder tradicionales. La FIFA destaca que un mayor número de plazas permite a las selecciones de África, Asia, América del Norte y Central, el Caribe y Oceanía acceder con mayor frecuencia a una competición de máximo nivel. Los críticos responden que el desarrollo no depende únicamente de la fase final, sino también de las inversiones a largo plazo en ligas nacionales, entrenadores, canteras, infraestructuras y eliminatorias regionales de calidad.
El torneo del centenario ya carece de precedentes organizativos
Incluso sin una ampliación adicional, el Mundial de 2030 será la edición más dispersa geográficamente de la historia de la competición. La FIFA adjudicó oficialmente la organización a Marruecos, Portugal y España, mientras que Argentina, Paraguay y Uruguay albergarán un partido cada uno como parte de la celebración del centenario. Los seis países se clasificarán automáticamente. Los tres encuentros sudamericanos deberían devolver simbólicamente el torneo al continente en el que comenzó en 1930, tras lo cual la mayor parte de la competición continuará en Europa y el norte de África.
Este concepto ya implica viajes entre tres continentes, diferentes condiciones climáticas, múltiples sistemas regulatorios y una coordinación compleja entre los anfitriones. Associated Press ya advirtió, tras el anuncio de las sedes, sobre las grandes distancias y los husos horarios, mientras que las organizaciones de aficionados plantearon cuestiones relativas a los costes, la accesibilidad y el impacto ambiental. Una ampliación a 64 selecciones aumentaría todavía más la presión sobre las redes de transporte, la capacidad de alojamiento, los estadios y los centros de entrenamiento. Aunque los tres principales anfitriones cuentan con una infraestructura futbolística desarrollada y planean nuevos proyectos, los documentos iniciales de candidatura y las evaluaciones se elaboraron para un torneo de menor magnitud, por lo que cualquier modificación requeriría una nueva evaluación de las capacidades y los planes operativos.
La cuestión del calendario sería especialmente delicada. Un mayor número de partidos no tendría por qué significar automáticamente un torneo mucho más largo si se disputaran más encuentros el mismo día, pero este enfoque aumentaría las exigencias sobre los estadios, los horarios televisivos, los servicios de seguridad y el transporte. Por otro lado, prolongar la competición interferiría más profundamente en la preparación de los clubes para la nueva temporada y acortaría todavía más el periodo de descanso de los internacionales. La FIFA todavía no ha publicado ni siquiera un borrador del calendario para un modelo con 64 equipos, por lo que las estimaciones sobre el número de días y el reparto concreto de los partidos siguen siendo extraoficiales.
La carga de los jugadores sigue siendo la cuestión central
El debate sobre la ampliación se produce en un momento en el que clubes, ligas y sindicatos de futbolistas llevan años advirtiendo sobre la saturación del calendario internacional. El sindicato mundial FIFPRO señala en sus informes que la ampliación de las competiciones de clubes y selecciones reduce los periodos de descanso y recuperación, aumenta el número de partidos consecutivos y prolonga los desplazamientos internacionales. Aunque en un posible formato con 64 selecciones un finalista podría disputar el mismo número de encuentros que en 2026, los cambios adicionales en las eliminatorias y el mayor número de jugadores involucrados afectarían al sistema en su conjunto. La cuestión no es solo cuántos partidos disputa una persona en el Mundial, sino cuántos acumula durante toda la temporada, cuánto tiempo pasa viajando y cuántos días tiene para recuperarse física y mentalmente.
La FIFA sostiene que tiene en cuenta el bienestar de los jugadores y la integridad deportiva al diseñar sus competiciones. Precisamente por esas razones, el anterior plan para 2026 con 16 grupos de tres selecciones fue sustituido por un sistema de 12 grupos de cuatro, reduciendo el riesgo de especulación en la última jornada. Sin embargo, las relaciones entre la FIFA, las ligas europeas y una parte de los sindicatos de jugadores siguen siendo tensas por la magnitud del calendario internacional. Por lo tanto, cualquier nueva reforma deberá estar acompañada de normas concretas sobre el descanso mínimo, el periodo de preparación, los desplazamientos y la programación de los partidos, y no únicamente de la afirmación de que un torneo más grande ofrece más oportunidades.
El riesgo climático representa un problema adicional. Marruecos, Portugal y España pueden estar expuestos a altas temperaturas durante junio y julio, por lo que los horarios de los partidos, la disponibilidad de estadios cubiertos, los protocolos de refrigeración y la protección de los espectadores serán importantes independientemente del número de participantes. Un calendario más amplio podría aumentar el número de franjas horarias diarias, incluidos encuentros disputados en momentos del día menos favorables debido al calor. Por este motivo, además de los criterios deportivos y comerciales, la FIFA tendrá que evaluar las condiciones sanitarias y climáticas en todas las sedes.
Más partidos también significan un mayor potencial comercial
El Mundial es la principal fuente de ingresos de la FIFA, y 24 partidos adicionales en un posible modelo con 64 selecciones abrirían más espacio para los derechos televisivos, los paquetes de patrocinio, la venta de entradas, los programas de hospitalidad y los contenidos digitales. La FIFA no ha publicado una proyección financiera para ese formato, por lo que no se puede afirmar con fiabilidad cuántos ingresos generaría. Sin embargo, un mayor número de mercados representados en la fase final suele aumentar el interés de las televisiones nacionales, los anunciantes y el público, especialmente cuando se clasifican por primera vez países con una gran población o una diáspora numerosa.
Precisamente por ello, los críticos consideran que el debate deportivo no puede separarse de los intereses empresariales. Advierten de que el prestigio de la clasificación podría disminuir si casi uno de cada tres miembros de la FIFA accediera a la fase final y de que un mayor número de partidos desequilibrados podría debilitar la calidad de los grupos. Los defensores responden que la diferencia global de nivel está disminuyendo, que las sorpresas son una parte importante del atractivo del Mundial y que el acceso al torneo acelera el desarrollo de selecciones que tradicionalmente no disputan muchos encuentros contra rivales de élite. Por lo tanto, la evaluación final dependerá también de un análisis detallado de los resultados de 2026, y no únicamente de la asistencia total o los ingresos.
La mayor incógnita es el reparto de las plazas adicionales
Si la FIFA avanza seriamente hacia los 64 participantes, una de las primeras decisiones tendrá que ser el reparto de las 16 nuevas plazas entre las confederaciones. El formato actual con 48 selecciones aumentó la representación de todas las regiones del mundo e introdujo un torneo de repesca intercontinental para las últimas plazas. Una nueva ampliación abriría negociaciones entre la UEFA, la CAF, la AFC, la CONCACAF, la CONMEBOL y la OFC, y cada organización presentaría argumentos basados en su número de miembros, sus resultados deportivos, el tamaño de su mercado y sus necesidades de desarrollo. Puesto que los seis anfitriones de 2030 ya están clasificados automáticamente, también habría que decidir si sus plazas se incluyen dentro de las cuotas continentales o se añaden por encima de ellas.
Esta decisión afectaría directamente a los formatos de clasificación, a los ingresos procedentes de los derechos televisivos y al número de partidos atractivos en cada región. En Europa surgiría la cuestión de cuántas plazas adicionales puede recibir una confederación que ya cuenta con la mayor representación. En África y Asia, el argumento sería el gran número de asociaciones y la creciente competitividad, mientras que América del Norte y Central, el Caribe y Oceanía reclamarían una mayor representación por motivos de desarrollo. En América del Sur, que solo tiene diez miembros, una cuota excesivamente elevada podría eliminar casi por completo el riesgo de fracasar en las eliminatorias y, de ese modo, debilitar una de las competiciones continentales más reconocibles.
Por ahora, sin embargo, no existe una propuesta oficial, una votación ni un plazo confirmado. Infantino anunció que la cuestión se estudiaría después de la conclusión del Mundial de 2026, lo que significa que solo entonces podría comenzar un análisis más formal del modelo deportivo, las finanzas, las infraestructuras y las posiciones de las confederaciones. Hasta ese momento, lo único seguro es que el torneo de 2030 celebrará el centenario en seis países de tres continentes y que la FIFA vuelve a estudiar los límites del crecimiento de su competición más importante. La decisión sobre las 64 selecciones mostrará si la organización rectora del fútbol mundial da prioridad a una participación más amplia y a un mayor alcance comercial, o si considera que el formato de 48 equipos es un límite que debe mantenerse durante al menos un ciclo más.
Fuentes:
- Indian Express – declaración de Gianni Infantino a Blue Sport sobre el estudio del formato después del Mundial de 2026 (enlace)
- FIFA – explicación oficial del formato del Mundial de 2026 con 48 selecciones, 12 grupos y 104 partidos (enlace)
- FIFA – información oficial sobre los anfitriones del Mundial de 2030 y la clasificación automática de seis países (enlace)
- Reuters / The Star – confirmación de que la propuesta de 64 selecciones se planteó en una reunión del Consejo de la FIFA en marzo de 2025 (enlace)
- Associated Press / ESPN – postura del presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, contra la ampliación a 64 selecciones (enlace)
- FIFPRO – informes y análisis de las consecuencias de un calendario saturado sobre la carga de trabajo, el descanso y la recuperación de los jugadores (enlace)
- Associated Press – contexto de los viajes, los husos horarios y los desafíos organizativos del Mundial de 2030 en tres continentes (enlace)